“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

lunes, 19 de septiembre de 2016

Cuando lo único que tienes es tu nombre...

Me llamo Lucy Barton
Elisabeth Strout
DUOMO Ediciones 2016
         Lucy ha sido internada en el hospital. No se sabe muy bien cuál es la dolencia que la aqueja pero su estancia allí se prolonga. La mujer se siente sola y con el ánimo por los suelos. Su marido no tiene tiempo para visitarla a menudo y sus hijas son demasiado pequeñas para poder hacerlo. Lucy parece condenada a pasarlo mal hasta que un día aparece al lado de su cama la persona que menos esperaba - su madre. Una mujer que nunca se ha interesado por la vida de su hija y, si en algún momento lo hizo, siempre se mostró crítica con Lucy. El encuentro después de varios años les brinda la oportunidad para repasar y, a lo mejor, comprender el pasado - la época cuando en sus vidas reinaban la frialdad, la falta de amor y el rechazo. Si es que son capaces de hablar…
         Lucy fue a la universidad como la única persona de su familia gracias a una beca que le fue concedida por los excelentes resultados obtenidos en la secundaria. Todo el tiempo vivió a la sombra de quién era, de dónde venía y de lo que dejó atrás- la pobreza, el aislamiento, el desprecio de los demás, la vergüenza. Ahora intenta escribir pero no está segura si será capaz y si alguien la tomará en serio lo que quiere transmitir en sus relatos. Cuando se lo cuenta a un vecino, éste le aconseja que sea implacable en la escritura. ¿Lo será? ¿Podrá hablar abiertamente de sus miedos, su falta de seguridad, de la vergüenza que la acompañó durante la mayor parte de su vida?
         Me llamo Lucy Barton me recordó La noche de los niños de Toni Morrison por la manera en la que presenta las relaciones entre madres e hijas. En ambos casos se trata de relaciones marcadas por la incapacidad de romper el silencio y hablar de lo realmente importante. Strout escribe sobre el distanciamiento de manera discreta y explícita a la vez. Los 5 días que Lucy pasa en compañía de su madre demuestran de forma dolorosa lo lejos que se puede estar de la persona más cercana y querida, y lo destructora que resulta esta situación para las dos mujeres. Además, la autora nos muestra el vacío que impregna las vidas de los que dedican su tiempo a hacer las eternas comparaciones con los demás y buscar los fallos del otro. Elisabeth Strout hace un diagnóstico amargo de una sociedad en la cual el estado de ánimo de varias personas parece inmejorable porque ven a la gente a su alrededor como seres inferiores. Este fue el caso de Lucy menospreciada y ridiculizada por sus compañeros del colegio por ser pobre. Su identidad bebe de las carencias y los anhelos. La protagonista parece haber  pasado demasiado tiempo huyendo de sí misma para poder encontrarse de verdad.  A Lucy le cuesta hablar del precio que pagó por superar las penurias ocasionadas por la pobreza que había sufrido en su infancia. Le cuesta hablar en general, sobre todo sobre sus recuerdos y sentimientos más dolorosos – entre otros nos ahorra los pormenores de los episodios de locura de su padre, víctima del estrés postraumático (aquí me viene a la memoria la magistral La magia del rayo de Gail Anderson-Dargatz).
         La novela de Elisabeth Strout está repleta de emociones y escenas difíciles de olvidar, en parte gracias a su peculiar estilo- escueto, lleno de conjeturas y silencios, como si la narradora quisiera contarnos toda la verdad pero tuviera miedo de hacerlo. O le faltase la seguridad para hacerlo. Y, sin embargo, como nadie convierte en palabras los pensamientos más íntimos. También su tacto y sutileza se ven reflejados en el estilo de la novela, mientras el hecho de que no hable directamente de varias cosas ponga la imaginación del lector a pleno rendimiento.
         Lucy recuerda los días pasados con su madre en el hospital después de varios años cuando todo indica que por fin encontró su lugar en el mundo, que se encontró a sí misma. Parece estar en paz con sus emociones, las carencias que no logró compensar y los sueños que nunca se cumplieron. Por eso Me llamo Lucy trata sobre todo de la felicidad y lo difícil que resulta a veces demostrarse a uno mismo que nos las merecemos. Una lectura más que recomendable.
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Querría agradecer a la Editorial el envío del libro y a Laky del blog Libros que hay que leer el haber organizado el sorteo y la lectura conjunta de la novela.



jueves, 1 de septiembre de 2016

Recordando mis mejores lecturas: La luz entre los océanos

La luz entre los océanos
M. L. Stedman
Salamandra 2013

         
Hoy se ha presentado en la Mostra del Cinema di Venezia la versión cinematográfica de La luz entre los océanos de M.L. Stedman, una novela de la que much@s hemos disfrutado desde que se publicó hace 3 años. Aquí tenéis mis impresiones de la lectura que compartí en mi antiguo blog en otoño de 2013:

Si tuviera que definir en pocas palabras La luz entre los océanos, diría que es la novela más bella que he leído este año. Pero además de escribir un libro realmente bello, M. L. Stedman, en su debut literario, supo cumplir las tres condiciones que hacen que una novela mantenga la atención del lector: contó una historia apasionante sobre unos protagonistas intrigantes y, además, la ubicó en un lugar insólito e interesante. 

Es abril de 1926. A un remoto islote llamado Janus Rock, a 100 millas al suroeste de Australia, llega un pequeño bote. Dentro está el cadáver de un hombre y una bebé de unos 2 meses- viva y llorando. La llegada del bote causa una gran conmoción entre los dos únicos habitantes del Janus Rock, Tom Sherbourne y su mujer Isabel. Tom es farero y se ocupa del faro situado en la isla. El trabajo que desempeña, en casi total aislamiento del mundo exterior y silencio sólo interrumpido por el rugido de las olas, le ayuda a superar los horrorosos recuerdos dejados por la Primera Guerra Mundial. La tranquilidad del entorno, la rutina del trabajo y el gran amor hacia Isabel hacen que lentamente recupere la paz interior. Ambos Tom e Isabel desean tener hijos. Desafortunadamente, Isabel sufre dos abortos y el tercer hijo nace muerto. Dos semanas más tarde aparece el bote… Sí, se quedan con la niña sin decir nada a nadie. La tentación es demasiado grande, sobre todo para Isabel. Tom cree que hacen mal, que la niña seguramente tiene una madre, pero cede ante la insistencia y desesperación de su mujer. Con la niña en casa parecen haber alcanzado la plena felicidad. Sin embargo, cuando después de tres años vuelven de vacaciones a la tierra firme, conocen la historia de su hija adoptiva. Y las cosas empiezan a torcerse… La decisión tomada un día de abril de 1926 va a acarrear consecuencias trágicas para todas partes involucradas.

Uno de los fuertes de la novela es el lenguaje poético con el cual la autora describió el aislamiento y la soledad de la vida en una isla pequeña. Las descripciones de la vida en el Janus Rock son mágicas- Tom e Isabel construyen su propio mundo- un mundo perfecto, alejado de la realidad y problemas, sumergido en una burbuja de felicidad. El estilo limpio, sin muchos adornos, nos acerca al océano, hace sentir su fuerza potenciando la sensación del alejamiento y cierta irrealidad. (He leído la novela en inglés y espero que la traducción española sepa reflejar la belleza del lenguaje y estilo de M. L. Stedman).

La luz entre los océanos regresa a algunos temas poco populares en la literatura contemporánea.  Entre otros, conocemos los pormenores del oficio de farero, una profesión prácticamente desaparecida, que la autora había estudiado muy a fondo y descrito con mucho detalle. Pero sobre todo M. L. Stedman saca del olvido la Primera Guerra Mundial, hoy totalmente eclipsada por lo que ocurrió 20 años más tarde. Leyendo sobre los recuerdos de Tom o los miles de hombres muertos en las trincheras, mutilados, o a quienes las armas químicas dejaron secuelas de por vida, me  di cuenta de lo poco que nos acordamos de aquellos acontecimientos (incluso el 11 de noviembre se ha convertido en una conmemoración más con fines puramente políticos) y la poca importancia que se los da en la literatura hoy en día. Como si Erich Maria Remarque en Sin novedad en el frente o Ernest Hemingway en La fiesta o Adiós a las armas hubieran contado todo lo que había por contar sobre los horrores de la guerra o las experiencias de la generación perdida.

No obstante, lo que a mi juicio hace de La luz entre los océanos una novela excelente, es la construcción de los protagonistas. Todos son muy humanos, cometen errores, a veces son irritantes, ensimismados, egoístas. Al mismo tiempo han sido tan maltratados por la vida y el destino, que podemos comprender su comportamiento y decisiones que toman. Quizás no perdonar sino, por lo menos, comprender las razones detrás de sus decisiones.

La luz entre los océanos cuenta una historia estremecedora sobre las elecciones en la vida y sus consecuencias, sobre la pérdida y la recuperación, el amor y el perdón. Lleva una potente carga emocional que la autora sabe dosificar con mucha destreza haciendo que el lector desee seguir leyendo.

Y no olvidemos que la dirección del haz del faro hace que sea imposible iluminar sus alrededores:
 The lighthouse is for others, powerless to illuminate the space closest to it.