“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

domingo, 31 de julio de 2016

El culebrón del año

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido
Paloma Sánchez-Garnica
Planeta 2016
Premio Novela Fernando Lara 2016


Una mujer que guarda un secreto.
Un padre que lleva una doble vida.
Un misterioso asesinato.
Una brillante carrera como juez, el respeto de quienes la rodean, una vida independiente... Carlota lo tenía todo para ser feliz. Sin embargo, siempre le faltó una Navidad. Cuando a los doce años su madre le reveló el gran secreto, Carlota supo que ya nada volvería a ser igual. La palabra «bastarda» se convirtió en un estigma para ella. La palabra «familia» no volvió a significar lo mismo. La llamada de su padre moribundo muchas décadas después la obligará a debatirse entre el deseo de saber y la necesidad de huir.
Con la magnífica cadencia narrativa que caracteriza a Paloma Sánchez- Garnica, la autora de La sonata del silencio entreteje una novela emocional, capaz de generar una intriga permanente en el lector y cuyos personajes perfilan con maestría esta historia de secretos y mentiras.
La nueva y emocionante novela de Paloma Sánchez-Garnica.

Tras leer varias reseñas entusiásticas de esta novela decidí yo también conocer a la ganadora del Premio Fernando Lara 2016. La portada me daba un poco de mala espina pero, como había prometido dejar de guiarme por las apariencias, empecé la lectura de uno de los libros del año.
Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido ha logrado lo que pocas novelas pueden en mi caso: me dejó boquiabierta y, al mismo tiempo, con un dolor de los músculos del estómago, esos que te duelen si te ríes demasiado. En este libro hay de todo: la alta burguesía madrileña con domicilios en Alfonso XI (al lado del Retiro, la zona más cara y exclusiva de la ciudad) y Pintor Rosales (ya no tan caro pero casi igual de exclusivo), el patriarca de la familia a punto de morirse que llama a su lecho de muerte a su hija ilegítima, un emporio familiar que se tambalea y casi cae pero en el último momento se salva con unos fondos que el patriarca mantenía escondidos (supongo que en el colchón), las sirvientas leales a sus señoras, abrigos de visón, ropa interior de una boutique exclusiva de la llamada Milla de Oro de Madrid, la prostitución masculina, la violencia machista y el maltrato psicológico, malas relaciones paterno-filiales, odios entre los hermanos y amores entre cuñados, embarazos indeseados y un aborto en Londres, y, last but not least, dos asesinatos. No debería extrañar que sintiera un empache. Bueno, en realidad estaba a punto de reventar y ensuciar el precioso ejemplar de la novela que cuesta 21,90 Euros, IVA incluido.
Menos mal que el internet no huele. Porque esta novela desprende un tufillo a rancio, al cerrado, a un abrigo de visón sacado de un armario lleno de bolas de naftalina. Los protagonistas masculinos, con dos excepciones, son maltratadores, unos puteros engreídos con el pelo repeinado hacia atrás con gomina y zapatos italianos. Para variar, los dos que no maltratan a sus mujeres viven sometidos a sus ancianas madres aunque éstas estén empeñadas en destrozar las vidas de sus retoños en nombre de mantener las apariencias. Pero no penséis que se trata de una novela misándrica, porque de la misma manera se la podría llamar misógina. Las mujeres que pueblan las páginas de Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido, otra vez con  dos excepciones, no trabajan, disponen de numeroso personal de servicio a su disposición y dedican su tiempo a compras, esteticistas, meriendas con amigas etc. Porque todos sabemos: o trabajas o llevas una vida vacía y eres una tonta aburrida sin nada interesante que decir, a no ser que sea del famoso o famosa de turno porque lo único que lees son las revistas tipo Hola. A la autora no se le ha ocurrido que pueden existir alternativas a este escenario. Bueno, también puedes ir de putos como una señal de progreso. Por otro lado, las dos protagonistas que sí trabajan, no tienen hijos y opinan que sus madres les tienen envidia. ¡Qué triste tiene que ser una mujer! Mientras reía, perdón, leía la novela, me estaba preguntando quién es el target reader de este libro. Porque sé que la mayoría de las mujeres españolas son madres trabajadoras a las que se menciona sólo una vez en las 480 páginas que componen el libro, en la conversación entre un padre y su hija embarazada, enfermera sin trabajo. ¿Pensará la autora que sus lectoras sueñan con estos modelos de vida? ¿O a lo mejor se trata de repudiarlos?

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido es un culebrón. Cuánto más cerca del final, la historia se vuelve más previsible y menos creíble a la vez, como la resolución de uno de los asesinatos. Una de las historias más  inverosímiles es, sin embargo, la de doña Amalia, quien, de un día para otro, de una campesina de las Hurdes en los años 30 del siglo pasado- el paradigma del atraso del medio rural español- se convierte en una miembra distinguida de la alta burguesía madrileña. Mejor que la Cenicienta. Me alegraría por ella y la felicitaría si no supiera que lo consiguió de una manera deleznable. No obstante, no puedo sino pensar que el hecho de que ningún otro miembro se diera cuenta de nada habla muy mal del nivel cultural de su clase social… Hay más perlas de este estilo, por ejemplo la aparición de una amante moribunda en los sueños de su amado. De verdad, después de esto tenía ganas de utilizar el libro como leña para la barbacoa. Pero el morbo pudo conmigo. Perdóname, padre, porque sucumbí a la tentación de leer las páginas que quedaban. Eso sí, me reí mucho. No he leído nada más bobo desde hace mucho tiempo. Sin embargo, no puedo negar que esta novela haya agotado mis reservas de paciencia con los premios otorgados por las editoriales españolas. Ya termino porque, de seguir, me pondría aún más ofensiva. Esta novela no se merece una reseña tan larga.


miércoles, 27 de julio de 2016

Brothers in arms

El hermano
Joakim Zander
Suma de Letras 2016

Lo único que hacen es mantenernos con la cabeza gacha, humillarnos, meternos en campos de refugiados o en putos guetos, obligarnos a volvernos como ellos, y ni siquiera eso sirve de ayuda. Ni siquiera cuando nos aprendemos todas las palabras y cantamos mejor que nadie, ni siquiera entonces el hormigón nos suelta.

Hace ya 4 años desde que Yasmine Ajam se fue de su casa, su barrio y ¿su país?, Suecia, a Nueva York. En todo este tiempo no ha respondido a ningún mensaje ni de su familia ni de sus amigos. Hasta que recibe un email de su madre diciéndole que se ha visto por el barrio a alguien muy parecido a su hermano, Fadi, dado por muerto mientras luchaba en Siria en las tropas del Estado Islámico. Yasmine vuelve a Estocolmo para encontrarlo…
Al mismo tiempo, en Londres, Klara Walldéen, está trabajando en un informe sobre la privatización de las fuerzas policiales que va a ser presentado en la próxima reunión de los ministros del interior de los países de la UE en Estocolmo. Un día su ordenador desaparece en circunstancias bastante extrañas. Luego, uno de sus compañeros de trabajo muere en un supuesto accidente de metro. Cuando a las manos de Klara llega una carpeta con documentos que éste ha recogido, no le cabe duda de que haya vuelto a meterse en un buen lío…
Los caminos de Yasmine y Klara se cruzarán durante unos días de agosto de 2015 en Estocolmo, en lo que será una carrera a contratiempo para escapar de las garras de los que, cuando se trata de dinero, están dispuestos a cualquier cosa.
Todos los que leyeron la primera novela de Joakim Zander, El nadador, habrán reconocido el nombre de su principal protagonista- Klara Walldéen. Los hechos narrados en El hermano son posteriores, no obstante se trata de dos libros que se pueden leer de forma independiente. Además, esta vez Klara no es el centro absoluto de los acontecimientos, cediendo el protagonismo a Yasmine y Fadi.
La historia está contada en tres planos: los capítulos dedicados a Yasmine se entrelazan con los que tratan de Klara y con el diario de Fadi. Joakim Zander nos lleva a un barrio inmigrante de Estocolmo, Londres en su versión bohemia y a un pueblo bombardeado de Siria, donde los yihadistas luchan contra las tropas de Al-Assad.
La novela habla sin tapujos sobre los graves problemas sociales que aquejan Suecia- y que fácilmente se pueden extrapolar a varios países europeos. Los hermanos Ajam se criaron en un suburbio de Estocolmo llamado Bergort y habitado por refugiados e inmigrantes. Regido por sus propias normas, convertido en un verdadero gueto donde, como en los suburbios parisinos en 2005, todas las noches se destroza lo que queda del mobiliario urbano y arden los coches, parece un universo aparte. Yasmine y Fadi crecieron con un padre que descargaba sus frustraciones pegando a sus hijos, y con una madre educada para ser la sirvienta de su marido, totalmente incapaz de enfrentarse a su amo. La familia Ajam es un ejemplo del total fracaso de las mal pensadas y aun peor implementadas políticas de integración que, unidas al racismo de la sociedad sueca, llevan a la alienación y radicalización de jóvenes como Fadi. Sin embargo, Zander no duda en señalar que parte de la culpa la tienen también los mismos inmigrantes como consecuencia de su victimismo, desidia a la hora de encarar sus  propios problemas y, muchas veces, intolerancia.
Por otro lado, el autor sueco vuelve a indagar en el mundo de los lobbies y sus métodos poco éticos de ejercer influencia sobre los políticos. Al mismo tiempo aborda el gravísimo problema de la amenaza militar rusa, un tema de gran importancia en el norte y este de Europa, pero que parece silenciado en el sur del continente.

Escrito con un estilo ágil y lleno de tensión que sube con cada página, El hermano de Joakim Zander es un trepidante thriller sobre algunos de los temas más importantes de la actualidad. ¡No os lo perdáis!

jueves, 21 de julio de 2016

Todos los niños son nuestros

La ley del menor
Ian McEwan
Anagrama 2015

It was not usual in this line of work to be sending people to prison, but all the same, she thought in idle moments that she could send down all those parties wanting, at the expense of their children, a younger wife, a richer or less boring husband, a different suburb, fresh sex, fresh love, a new worldview, a nice start before it was too late. Mere pursuit of pleasure. Moral kitsch.
Fiona Maye es jueza del Tribunal Supremo. Se especializa en el derecho de familia. Su carrera profesional siempre ha sido para ella mucho más importante que la vida familiar, así que nunca quiso ser madre. Ahora, a la edad de 59 años, la casa parece demasiado grande y silenciosa. El vacío se percibe sobre todo cuando su marido le comunica su intención de tener una relación extramatrimonial. Después de más de 30 años juntos su matrimonio se está yendo al pique. Lo que salva a Fiona del naufragio emocional es el trabajo: tiene por delante un caso complicado, urgente y de gran interés mediático.
En un hospital del sur de Londres hay un adolescente de 17 años, enfermo de leucemia. El tratamiento requiere una transfusión de sangre a la que tanto el chico como sus padres se niegan por razones de religión- son testigos de Yehová. Fiona tiene que decidir si salvar al niño en contra de sus convicciones. La jueza se salta los procedimientos estándar y decide visitar a Adam en el hospital. Esta actuación va a traer consecuencias inesperadas y a largo plazo.
Ian McEwan, como de costumbre, nos bombardea con preguntas de peso pesado. Las cuestiones éticas y morales relacionadas con los casos juzgados por Fiona– en la novela se mencionan varios -son realmente complicadas y complejas, sobre todo cuando en el juego entra la religión. Además de la transfusión a la que se niega Adam, el autor nos habla, entre otros, de una madre judía ortodoxa quien decidió abandonar su comunidad, se divorció de su marido, y no quiere que sus hijas vayan a un colegio haredi, lo cual ha llevado a un conflicto con el padre de las chicas. Los casos así requieren experiencia, calma y confianza en su  propio criterio por parte de Fiona. Por suerte para todos, su refrenamiento  y gran profesionalidad no la han abandonado a pesar de la crisis matrimonial que la jueza atraviesa.
La ley del menor trata de grandes dilemas morales y nos obliga a reflexionar sobre el alcance de nuestras decisiones. Nos hace ver que a veces las elecciones que hacemos pueden tener consecuencias inimaginables. Aunque la narración pueda resultar poco dinámica y lenta, la novela de McEwan atrapa con la fuerza de su temática. Una pequeña gran novela sobre lo sorprendente que puede ser la vida.  

Blind luck, to arrive in the world with your properly formed parts in the right place, to be born to parents who were loving, not cruel, or to escape, by geographical or social accident, war or poverty. And therefore to find it so much easier to be virtuous.





jueves, 14 de julio de 2016

La piel

La noche de los niños
Toni Morrison
Lumen 2016

A pesar de una infancia difícil Bride llegó a ser una mujer fuerte e independiente. Su madre nunca la quiso porque nació demasiado negra- consecuencia de la herencia genética. La metafórica escena en la cual Sweetness deniega a su bebé el pecho es el principio de una relación materno-filial en la cual la niña luchará por la atención y un poco de ternura de su progenitora con todos los medios a su alcance, también mintiendo y convirtiendo la vida de otra persona en infierno. Todo para que la madre la cogiera de la mano. Pero Sweetness ni siquiera quería pegarla para no tocar su piel. Distinta a los demás, Bride se construyó una coraza para sobrevivir. Se convirtió en una persona insensible, egocéntrica, muy segura de sí misma. Para conseguirlo utilizó lo que antes consideraba su desventaja más grande- el color de su piel que ahora subraya luciendo únicamente ropa en blanco. Parece que nada ni nadie puede herirle. Hasta que la relación con quien consideraba el hombre de su vida se rompe porque Bride, intentando reparar muy a su manera el horrible daño infligido en el pasado, hace algo incomprensible para Booker.

        
 Toni Morrison decidió comprimir todas las emociones y tragedias de sus protagonistas en un poco menos de 200 páginas. Sin embargo, creo que hay suficiente material para escribir una novela voluminosa. Una novela sobre los estigmas de la infancia y cómo éstos marcan nuestras vidas, sobre el tiempo que no cura las heridas sino las infecta, sobre la búsqueda del amor y la seguridad, sobre el rechazo y, como no, el racismo.
         Como una exitosa mujer de negocios Bride piensa que puede pasar por alto su desdichada infancia. Está dispuesta a aceptar cualquier reto profesional pero no está preparada para enfrentarse a su pasado, sobre todo a que alguien vuelva a rechazarla. Por eso, cuando Booker le dice que han llegado al final, Bride por fin percibe el principio.  Y emprende el camino- en el sentido literal y figurado de la palabra- en el que luchará contra sus demonios y recuperará la empatía perdida.
         Toni Morrison se centra en el personaje de Bride pero, al mismo tiempo, construye una narración polifónica en la cual conocemos los puntos de vista de las personas que rodean a la principal protagonista o se cruzan en su camino. Algunas de sus reflexiones saben muy amargas, algunas de las historias son tan estremecedoras que permanecen con nosotros aunque la novela, una vez terminada su lectura, haya empezado a acumular polvo en la estantería. Todas contribuyen a nuestra manera de ver la historia de Bride y Booker, dos personas que tendrán que luchar una dura batalla para aceptarse a sí mismos y librarse de las cadenas de un pasado muy doloroso.       

         La novela está muy bien escrita- la autora emplea todo su arte y maestría que le merecieron el Nobel. Sin duda, La noche de los niños lleva una gran carga emocional que explota durante la lectura, aunque me imagino que en momentos diferentes para cada lector. A mí no me convenció del todo. A lo mejor muestro indicios del hartazgo con historias donde la vida parece un sinfín de coincidencias y desgracias. No obstante, opino que es una novela a la vale la pena acercarse.
Scientifically there´s no such thing as a race, Bride, so racism without race is a choice. Taught, of course, by those who need it, but still a choice. Folks who practice it would be nothing without it.



viernes, 1 de julio de 2016

¡Vivan los estereotipos!

El tesoro de herr Isakowitz
Danny Wattin
Lumen 2016

 Antes de que esta historia se pierda en descripciones demasiado detalladas, es preciso revelar lo que mi abuelo le contó a sus hijos: que su padre, Hermann Isakowitz, antes de desaparecer, enterró junto a un árbol de su patio lo más valioso que poseía.

El libro parte de un planteamiento interesante- tres hombres de la misma familia, el abuelo, el hijo y el nieto, viajan desde el pueblo sueco donde residen hacia la ciudad de la que es originaria la familia. Su objetivo es  encontrar el tesoro supuestamente escondido allí por el tatarabuelo durante la IIGM. Una saga familiar con secretos, un libro de carretera- suena bien.

Danny Wattin seguramente tenía una historia interesante por contar- sus antepasados eran judíos alemanes, todos de familias acomodadas, algunos incluso de familias muy ricas, que tuvieron la suerte de huir de Alemania antes de que empezara la llamada solución final. Sus 4 abuelos, así como algunos hermanos de éstos y amigos, se encontraron entre los 100 (sic!) judíos alemanes que las autoridades suecas se vieron dispuestas a recibir como refugiados-mano de obra barata en agricultura. Sus vidas y la suerte que corrieron sin duda ofrecen una perspectiva distinta a la que encontramos en numerosos títulos que, como setas después de la lluvia, abundan en la blogosfera española. Los abuelos de Wattin no murieron ni en los campos de concentración y exterminio alemanes ni en los guetos. Lograron escapar con vida, aunque su destino fuese una Suecia racista, que vendía acero a Hitler, que permitía que por las calles de sus ciudades marcharan paramilitares nazis locales, totalmente incapaz de decidirse si abrazaba la ideología de sus hermanos germanos del sur o no.

Los relatos de cómo vivían los abuelos del autor en Alemania y sobre lo mal que les trató Suecia son realmente interesantes. Creo que vale la pena conocerlos porque nos permiten ver la complejidad de la dramática situación de los judíos europeos en los años 30 y 40 del siglo pasado desde una perspectiva a la que la mayoría de los lectores no estamos acostumbrados. El autor habla también sin tapujos sobre los problemas de la integración de los inmigrantes en Suecia, incluso hoy en día. Su abuelo Erwin cambió de apellido: de Isakowitz a Wattin, porque todo el mundo sabe que la vida sigue siendo mucho más fácil si tienes un apellido local.

No obstante, es lo único bueno – que no es poco- que puedo decir acerca del libro de Danny Wattin. Las historias sobre su familia se entrelazan con las descripciones de las siguientes etapas del viaje que parecen tan poco profundas y mal escritas que dan la impresión más de rellenar el espacio que de aportar algo esencial al libro.

Al empezar la lectura creía que tendría el conocido esquema de carretera: los protagonistas, antes de llegar a su destino, harían un recorrido de sus vidas, descubrirían  las perspectivas nuevas que se abrían delante de ellos, se conocerían a sí mismos, a lo mejor se pelearían con sus compañeros de viaje. El objetivo no es el llegar al destino sino el viaje en sí. No obstante, lo que nos ofrece Danny Wattin es una pelea constante e incesante entre él y su padre gruñón y comedor de chuches. Comprendo que hay familias en las cuales la dinámica de las relaciones interpersonales se basa en conflicto, pero lo de los Wattin sobrepasa los límites de mi paciencia como lectora. O los límites de las habilidades del autor como escritor. Las siguientes entregas de la guerra paterno-filial se hacen realmente insoportables e irritantes, como una especie de estribillo tecno en una canción de rock. Sin embargo, lo que más me molestó eran los estereotipos que rigen el mundo del padre del autor. No creo que sea la única en creer que una persona cuya familia cayó víctima del racismo y la persecución por su cultura y religión debería saber mejor. Desafortunadamente, el padre de Danny Wattin no parece ver incongruencias en sus opiniones y palabras…

Como consecuencia de los Acuerdos de Yalta en los cuales Churchill, Roosevelt y Stalin acordaron en 1945 el nuevo orden en Europa, el pueblo natal de la familia Isakowitz,  Marienwerder, que antes de la IIGM estaba en el territorio de Alemania, hoy en día está en Polonia. Los habitantes alemanes, si no lograron huir, fueron asesinados por los rusos quienes quemaron la ciudad antes de seguir su glorioso paso por Europa hacia Berlín. Matando, quemando, robando y violando. Después de la IIGM Marienwerder se convirtió en Kwidzyń y fue poblado por polacos expulsados de sus casas en lo que iba a convertirse en las repúblicas soviéticas de Lituania, Bielorrusia o Ucrania. Los archivos de la ciudad desaparecieron durante el incendio ruso de la ciudad y la información sobre Marienwerder es muy escasa. No obstante, cuando Danny Wattin intenta averiguar algo acerca de la familia Isakowitz, recibe ayuda donde quiera que acuda: el Instituto Judío de Varsovia, el Ayuntamiento de Kwidzyń y, sobre todo, Łukasz, un aficionado de la historia de la localidad. Como agradecimiento por su ayuda sin la cual los señores Wattin no sabrían ni siquiera donde se encontraba la casa de la familia, reciben los insultos y comentarios llenos de desprecio del padre del autor. En su opinión todos los polacos son antisemitas que, si supieran que los tres suecos son judíos, los matarían para hacer kiełbasa- salchicha- con su carne. Cuando se lee este tipo de palabras dos, tres veces, pueden parecer incluso graciosas: un comentario, a lo mejor de mal gusto, pero irónico. Después de la vigésima cuarta vez yo estaba ya un poco harta. Pero lo peor es que esto no termina nunca sino que sigue hasta las últimas páginas. Al principio pensaba que el autor quería de esta manera ridiculizar las opiniones racistas de su padre. Aunque para eso lo habría callado con alguna respuesta igual de dura. Además, no olvidemos que están acompañados del hijo de Danny Wattin de 9 años, quien oye los comentarios xenófobos de su abuelo sin que su padre reaccione. Este planteamiento me dejó ojiplática. Y pensar que ya en el primer capítulo el autor enumera los estereotipos y prejuicios contra los judíos que funcionaban en Europa antes de la IIGM…

Bueno, creo que dejé clara mi opinión sobre este libro. Se acerca la hora de la comida. Tengo que salir a cazar, ya sabéis cuál será mi presa, para hacer un poco de kiełbasa