“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

sábado, 30 de abril de 2016

¿Quieres que te lo cuente?


Todo lo que no te conté


Celeste NG

Alba Editorial, 2016
en inglés: Everything I Never Told You
Penguin Press, 2014



Una noche Lydia Lee, de 16 años, sale de su casa y nunca regresa. Unos días más tarde encuentran su cuerpo en un lago cercano. Sus padres están desesperados. Lydia era la niña de sus ojos y albergaban grandes esperanzas en cuanto a su futuro. Quieren que la investigación de la policía revele qué pasó a su hija, que encuentre a quién la mató. Porque, según los padres, esto tuvo que ser un asesinato.

¿Qué hacer cuando un ser querido desaparece de repente de esta manera? ¿Dónde y cómo buscar los porqués? Con cada página vamos conociendo a todos los miembros de la familia y así,  paso por paso, llegamos a las respuestas…

         La familia Lee vive una vida aparentemente tranquila y monótona en una pequeña ciudad en Ohio. James Lee trabaja como profesor en la universidad local mientras Marylin se ocupa de la casa. Parece que sus tres hijos están creciendo en un ambiente agradable y propicio para poder desarrollar su potencial intelectual y hacer realidad sus ambiciones. No obstante, cuando Lydia muere, el retrato de la familia ideal primero se agrieta y luego rompe por completo. James se aleja de la familia buscando un alivio al dolor donde no debería. Marylin se da cuenta de que su vida ha sido una gran mentira. Nath, el hermano mayor de Lydia, cuenta los días que le quedan para empezar los estudios en astronomía en Harvard. Y sólo la pequeña Hannah no está cegada por su ego.

         Creo que a muchos padres les parece que conocen bien a sus hijos, mientras en realidad lo único que saben es cómo quieren que éstos sean. Ni se interesan por sus retoños ni  los conocen, sino proyectan en ellos sus propias ambiciones, expectativas y frustraciones. Es el caso de Marylin quien soñaba con ser médico pero, al quedarse embarazada, tuvo que dejar la universidad. Ahora espera que su hija cumpla sus sueños frustrados, sin pararse a reflexionar si Lydia también lo quiere, ni cuáles son sus verdaderos anhelos e intereses. Por otra parte, James pone mucho énfasis en que la niña encaje en la sociedad, algo que él, hijo de inmigrantes chinos, nunca logró. Las expectativas de los padres son contradictorias: la madre quiere que Lydia destaque mientras lo único que desea el padre es que su hija sea como los demás. Cada uno se concentra en sus propios traumas. Corren los años 70 del siglo XX y James lleva toda la vida sufriendo discriminación racial. Además, es una persona introvertida en una sociedad donde las habilidades sociales ostentan casi el mismo valor que el diploma de una buena universidad. A sus más de 40 años sigue sin haberse aceptado como tal y quiere que sus hijos vivan rodeados de amigos. Pero el carácter también se hereda. Marilyn, por su parte, sufrió a causa de su sexo. La única ambición de su madre era convertirla en una esposa, madre y ama de casa ideal mientras ella quería estudiar medicina. Todo esto en los tiempos cuando la palabra doctor se asociaba automáticamente con el sexo masculino y las mujeres que trabajaban fuera de casa eran consideradas raras.

         Creo que Todo lo que no te conté trata sobre todo del egocentrismo. Los padres  se centran en sí mismos, en sus ambiciones frustradas y fobias, y son incapaces de ver más allá de la punta de su nariz. Además, de manera muy evidente favorecen a Lydia frente a sus hermanos. Las descripciones de los sentimientos de Nath y, sobre todo, Hannah, de quien nadie nunca parece acordarse, resultan desgarradoras. Mientras tanto Lydia mantenía el silencio. ¿Por qué?
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         La novela muestra todo el espectro de emociones: miedos, frustraciones, el egoísmo, la soledad, la necesidad de aceptación y de amor, la rebeldía y el anhelo de librarse de las restricciones y los convencionalismos. Escrita con mucha sutileza, parece desmontar la naturaleza humana a piezas pequeñas desnudando los problemas. Habla de la fragilidad de la psique humana y el largo camino que muchas veces hay que recorrer para ver lo obvio. Nos hace reflexionar sobre lo que es importante, creo. Sin embargo, no señala el sendero a seguir sino que nos advierte de los peligros que podemos encontrar y de algunas cosas de las que nunca, jamás deberíamos desistir.

         La lectura de Todo lo que no te conté resulta irresistible. La curiosidad por cómo se desarrollan los acontecimientos no permite ni un respiro hasta el final, la autora no concede un instante de tregua al lector. Al mismo tiempo hay que subrayar que Celeste Ng escribió una novela sabia, que toca las esferas más íntimas de la vida de cada uno, conmovedora y valiente. Sin duda, una de mis mejores lecturas en lo que va del año.





        






lunes, 25 de abril de 2016

Hay magia en los libros


Una librería con magia

Thomas Montasser

MAEVA 2016

Charlotte, una señora mayor y dueña de una librería pequeña, desaparece un día. Nadie sabe el por qué ni adónde se ha ido. Encima de la mesa de su cocina deja una nota en la que encomienda a su sobrina Valerie que se ocupe de todo. Ésta cumple el deseo de su tía y decide encargarse de la librería, sobre todo de sus finanzas. Economista de profesión, pronto descubre que, aunque el negocio en sí no está endeudado, tampoco trae beneficios. Además, hay una serie de clientes que nunca han pagado por sus encargos con todo el beneplácito de Charlotte. Valerie decide cambiar las cosas. Aunque al principio se muestra muy escéptica con la idea de ocuparse de la librería, no tarda en darse cuenta de que no era una casualidad que su tía se los hubiese encargado precisamente a ella. El trabajo entre los libros y, sobre todo, la lectura de uno de ellos, harán que vea su vida desde una perspectiva muy distinta a la que estaba acostumbrada. El ambiente mágico de la pequeña librería de su tía, el samovar para preparar diferentes tipos té y un sillón orejero en el que acurrucarse para leer alguno de los miles de libros que habitan las estanterías permitirán a Valerie redescubrir un mundo y una pasión de las que parecía haberse olvidado.

Una librería con magia de Thomas Montasser es una novela llena de encanto, una declaración de amor a la literatura, muy íntima y personal, que glorifica el mundo de los libros y nos permite viajar hacia el otro universo - él de la imaginación. Su tema central no deja de ser el arte de la lectura, la magia de la palabra y la simbiosis que existe entre el autor y el lector. Pero cuenta también una historia de la búsqueda del libro ideal para cada lector, una tarea que, al parecer, se le daba muy bien a Charlotte.

Thomas Montasser escribió una novela para degustar, paladear cada palabra, pararse a reflexionar sobre la importancia que pueda tener en nuestras vidas cada obra maestra que menciona Valerie o alguno de sus poco numerosos pero muy heterogéneos  clientes. Creo que todos sus lectores llegamos a una conclusión similar: que la literatura es una fuente inagotable del conocimiento y de la diversión a la vez. Además, nos brinda la oportunidad única de viajar por el mundo sin tener que abandonar la comodidad del sillón o sofá. Los libros no deberían ir acumulando polvo en las estanterías ni servir de adorno- existen para ser leídos y hacernos ¿más inteligentes? ¿más empáticos?  Tal vez ¿enriquecernos como personas? Afirmar que los libros pueden mejorar el mundo es, quizás, una ingenuidad. No obstante, no se puede negar que tengan el poder de hacer nuestras vidas más placenteras e interesantes, exactamente como ocurrió en el caso de Valerie.




sábado, 23 de abril de 2016

Esta batalla también se puede ganar

Ganarle a Dios - Ganarle a Dios


Hanna Krall

Edhasa 2008



Ganarle a Dios es un reportaje con forma de entrevista a Marek Edelman, el último comandante del Levantamiento del Gueto de Varsovia y conocido cardiocirujano. Edelman habla de la guerra, la vida en el gueto y su liquidación, del indescriptible sufrimiento de los judíos. No obstante, el libro no es únicamente un relato sobre la lucha y la muerte detrás del infame muro que partió en dos la capital de Polonia durante la ocupación alemana. Es también, y sobre todo, un homenaje a todas las víctimas. Edelman subraya que nos hemos acostumbrado a los números y los millones de asesinados no nos impresionan siendo tan sólo una serie de dígitos. Mientras tanto, detrás de las estadísticas hay personas con nombres y apellidos, seres vivos que amaban y sufrían. Le resulta muy doloroso el anonimato de los que considera verdaderos héroes. Hoy recordamos los nombres de los líderes más importantes de la lucha en el gueto como Anielewicz, homenajeamos al Viejo Doctor Janusz Korczak quien no abandonó a los niños del orfanato en su último camino. Pero poco sabemos de otros aunque también se sacrificaron por los demás. Destaca el ejemplo de una tal Pola Lifszyc a quien el novio llevó en su rickshaw hacia el Umschlagplatz para que pudiera acompañar a su madre en el tren a Treblinka aunque, con el pelo rubio y los ojos azules, tendría la posibilidad de sobrevivir.

El monumento de los Héroes del Gueto en Varsovia.
Detrás está el Museo de los Judíos Polacos POLIN

Choca el refrenamiento de Edelman y las aparentes distancias que mantiene con la inmensidad del sufrimiento. La falta de emociones impresiona más que cualquier llanto. Como médico habla mucho de la importancia de salvar cada vida que esté en sus manos, mientras durante la guerra vio a 400 mil personas camino a Umschlagplatz. Sobrecoge lo que dice del Levantamiento en el Gueto: siendo imposible salvar las vidas el objetivo de la lucha era garantizar una muerte digna, en combate, no como un rebaño manso en el matadero. El tema de la muerte digna es, de hecho, el leitmotif del libro, al igual que la titular carrera contra Dios por cada vida humana. Edelman no intenta convertir su participación en el Levantamiento en una actuación gloriosa y heroica. En su relato sobre aquellos trágicos días se concentra en los demás. No embellece nada, habla de los hechos y las personas que tomaron parte en ellos con una sinceridad abrumadora. De hecho, le llovieron por ello numerosas críticas desde diferentes organizaciones judías, sobre todo por lo que dijo acerca de la falta del entendimiento entre los sionistas y los socialistas del Bund (la organización a la que pertenecía), o sobre lo que hacía Mordechai Anielewicz antes de la guerra.

El libro presenta también la figura de Edelman- médico, inventor de varias técnicas revolucionarias en su campo de medicina, atrevido a todo para salvar las vidas de sus pacientes. En sus propias palabras: cuando uno conoce tan bien la muerte, se siente responsable de la vida y así le gana la carrera a Dios. El marcado contraste entre los recuerdos del gueto y la vida del entrevistado después de la guerra es el único comentario, si es que podemos llamarlo así, que hace Hanna Krall. Su particular economía de estilo, el hablar sobre lo estremecedor e importante con un lenguaje sencillo, sin palabras grandilocuentes, nos muestra los hechos desde un punto de vista totalmente distinto al que nos han acostumbrado otros autores.

Ganarle a Dios no es una lectura fácil. Tanto la historia que relata como su mensaje estremecen y sobrecogen. Pero debería ser obligatoria para todos como una advertencia y como una muestra de respeto hacia los que en vida bajaron al infierno.

Hanna Krall (1935) es una periodista judía polaca. Sobrevivió la IIGM escondida por una familia católica. Autora de numerosos reportajes y novelas, guionista de  Kieślowski.

Marek Edelman (1922-2009) fue un activista político y social judío polaco.  Desde 1942 fue líder juvenil del Bund (Unión General Laboral Judía), ayudando también a formar la Organización Judía de Combate (ŻOB). Después del suicidio de Mordechai Anielewicz el 8 de mayo de 1943 se convirtió en el comandante en jefe de la organización. Logró escapar del gueto gracias a la ayuda de AL (Ejército del Pueblo, el movimiento de la resistencia polaca comunista), dentro de cuyas tropas participó en el Levantamiento de Varsovia en agosto y septiembre de 1944. Después de la guerra se quedó en Polonia. Estudió medicina y se especializó en cardiocirugía. Fue perseguido por el régimen comunista por ser uno de los destacados miembros de la Solidaridad. Todos los años, el día del aniversario del Levantamiento del Gueto, una persona anónima le mandaba  un ramo de flores amarillas, por lo general narcisos. Después de la muerte de Edelman en 2009 éstos se convirtieron en el símbolo del Levantamiento y cada 19 de abril miles de narcisos de papel se reparten por las calles de Varsovia 
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Marek Edelman










lunes, 18 de abril de 2016

En abril libros mil





Se acerca el Día del Libro y desde el grupo Tarro -Libros 2016 presentamos otra iniciativa- En abril libros mil. Se trata de elaborar una lista de propuestas de lecturas, todas ellas sobre libros y temas aledaños.

Así que yo propongo un libro muy interesante que, sin embargo, pasó sin pena ni gloria por la blogosfera aunque trate de un tema sumamente importante como la censura. Lo reseñé hace 2 años y aquí quiero recordar mis impresiones:

Imprimatur!



Breve Historia de los libros prohibidos


 RBA LIBROS 2013




Breve historia de los libros prohibidos es precisamente lo que el título indica: una historia de la censura. Por consiguiente es también una historia de la prepotencia, arrogancia y estupidez. La historia de una guerra perdida por los que se atreven a recortar las libertades en nombre de unas ideas que intentan imponer a los demás. Al mismo tiempo, como definió la censura Federico Fellini- la mejor publicidad para el autor, además gratuita,  ya que con sus gastos corre el estado. Entonces, ¿por qué Ovidio fue expulsado de Roma? ¿Por qué arrestaron a Diderot? ¿Quién espiaba a Púshkin? ¿Cuál fue el papel del Correos en censurar las obras inmorales en los EE.UU? ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Mayakovski antes de suicidarse (según el famoso chiste)? Respuestas a éstas y muchas más preguntas las encontramos en el libro de Werner Fuld, crítico literario e historiador de literatura alemán. Es una obra escrita con pasión por la palabra y en defensa de su libertad.



Fuld cuenta la historia de la persecución de la literatura. Habla de los libros que, por distintas razones, han sido considerados difíciles, incómodos o  peligrosos, y la reacción de las autoridades tanto civiles como eclesiásticas a ellos. Bien sabemos que a sus autores no se les ofreció dialogar sino que fueron perseguidos y oprimidos. Y, sin embargo, a pesar de la represión y su violencia, la que salía victoriosa siempre era la palabra. No olvidemos sin embargo, que también los autores mismos censuraban sus obras – Goethe regularmente quemaba sus obras, Kafka quiso que se hiciera lo mismo con las suyas después de su muerte. 



En Breve historia de los libros prohibidos conocemos no sólo los títulos censurados, sino que seguimos el desarrollo de los mecanismos detrás de la censura. El autor define el contexto y tiempo en los que fueron atacadas las diferentes obras y nos explica las razones por las que un libro podía parecer poco cómodo para quienes ejercían el poder. Nos lleva de viaje en el  tiempo, aunque no de manera cronológica, desde la Roma antigua hasta el siglo XXI. Las conclusiones parecen abrumadoras- los que ostentan el poder siempre intentan limitar el acceso al conocimiento de los demás para doblegarlos y manipularlos. Los perseguidos a menudo se convierten en perseguidores, como indican los ejemplos de Lutero o Calvino. Ni siquiera las democracias establecidas garantizan la libertad de expresión- vide el caso de las RDA y RFA después de la IIGM. Eso sí, en la RFA no se mataba a los escritores ni se los recluía en manicomios. Tampoco se les prohibía volver a publicar, como en la querida URSS y los países por ella ocupados.  Ya lo dijo Heine:



 Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

 Se me pone la piel de gallina con sólo pensar que en los EE.UU. se siguen quemando los libros sobre Harry Potter…



         Werner Fuld nos enseña el daño infligido a la literatura por el movimiento de Cromstock en los EE.UU, comparable sólo con la paranoia anticomunista de MacCarthy.  Resulta que la lista de los ecritores censurados en Francia es tan larga como la de Rusia- Heine, Hugo, Stendhal, Balzac o Flaubert- para comprender las razones de su prohibición hay que entender la mentalidad de la época que les tocó vivir. La censura en Rusia, ya desde el reinado del reaccionario Nicolás II, fomentó la desidia de los intelectuales y condenó el país al subdesarrollo. La dictadura comunista  no hizo más que emplear los mismos métodos, como demuestra el dramático destino de Mayakovski, Mandelshtam, Bulgákov o Ajmátova.  ¿Suena familiar? Pues sí, el caso de España es muy parecido. De hecho, Fuld le dedica todo un capítulo. Después de la victoria de Franco se prohibieron varios clásicos: Kant, Stendhal, Goethe, Balzac o Ibsen fueron reconocidos como degenerados. Se crearon catálogos de los libros cuya lectura estaba restringida a un pequeño círculo académico (2663 títulos) y libros totalmente prohibidos (1252 títulos). Lo realmente sorprendente son los muy bajos números que reflejan la escasa producción editorial de un país oprimido por la Iglesia católica y una dictadura retrógradas. No existía educación obligatoria (sic!, estamos hablando de la mitad del siglo XX) ni bibliotecas públicas. Los estudiantes estaban vetados en la Biblioteca Nacional en Madrid. En Sevilla los curas no dejaban acceder ni siquiera al catálogo de la biblioteca universitaria. Las bibliotecas en España eran lugares donde se guardaba el conocimiento en vez de transmitirlo. Fuld dedica mucho espacio a Lorca y su grupo teatral acusados de difundir ideas socialistas entre las clases bajas. Es la mejor muestra del bajísimo nivel cultural de los conservadores-  La Barraca llevó a los pueblos de España las obras del Siglo de Oro… La muerte o el exilio de las élites intelectuales en consecuencia de la Guerra Civil han convertido al país en


el patio soleado de Europa, retrasado no sólo culturalmente  fósil, que se visita con gana, pero después de 2 semanas de vacaciones con igual gana se abandona su arcaísmo.



Uno de los aspectos esenciales de la censura en la España franquista fue, según Werner Fuld, el analfabetismo y su fomento ya que la educación obligatoria seguía brillando por su ausencia. Esta afirmación me hizo comprender por fin cómo fue posible la publicación de Nada de Carmen Laforet o el estreno de Bienvenido Mr. Marshall a pesar de su fuerte crítica social y por ende política – los libros no eran peligrosos para el régimen porque pocos sabían leer y la película no era más que de risas para un público poco ilustrado.  Un capítulo realmente deprimente.



         Y aunque España no es más que otro ejemplo en la larga historia de los libros prohibidos, es uno de los casos más recientes y, como podemos ver hoy en día, sigue pagando un precio muy alto por lo ocurrido. Por eso no deberíamos olvidar las palabras de Alfred Whitney Grisworld, Presidente de la Universidad de Yale (para más inri vienen de sus Essays on Education publicados en 1954, en pleno auge del macarthismo):



Books won't stay banned. They won't burn. Ideas won't go to jail. In the long run of history, the censor and the inquisitor have always lost. The only sure way against bad ideas is better ideas. The source of better ideas is freedom. The surest path to wisdom is liberal education. 



         Con esta reflexión quiero recomendar una obra breve aunque fundamental para los amantes de libros. Su lectura no es fácil y seguramente requiere un conocimiento bastante amplio de la historia de las literaturas europea y norteamericana. Para mí, por ejemplo, resultó especialmente difícil el capítulo sobre la censura en la RDA cuya literatura desconozco por completo (y conocer no pienso por explícita recomendación negativa de Werner Fuld). Pero como nunca te acostarás sin saber una cosa más… Y a ver lo que nos depara el futuro.






miércoles, 13 de abril de 2016

El origen del sufrimiento


Nada se opone a la noche

Delphine de Vigan

Anagrama 2012



Lucile Poirier, la madre de la autora del libro, se suicidó a la edad de 61 años. No se sentía con fuerzas para seguir luchando ni contra el mundo, ni contra sí misma. Delphine de Vigan decidió escribir Nada se opone a la noche como una especie de homenaje a su progenitora, pero también para ajustar las cuentas con el pasado, tan necesario para poder seguir adelante.

No puedo ni imaginarme lo que debió de sentir Delphine entrando en la casa de su madre, sabiendo que algo había pasado, y encontrándola en su cama, sin vida. ¿Puede haber algo peor? Parece que no. Sin embargo, después de la lectura de este libro, creo que sí. Sé que sí.

Escribo este libro porque hoy tengo fuerzas para detenerme sobre lo que me atraviesa y a veces me invade, porque quiero saber lo que transmito, porque quiero dejar de tener miedo de que nos pase algo como si viviésemos bajo una maldición, poder aprovechar mi suerte, mi energía, mi alegría, sin pensar que algo terrible nos va a destrozar y que el dolor, siempre, nos esperará entre las sombras.

         Lucile, la tercera de los 9 hijos de Georges y Liane Poirier, nació en 1946. Durante toda su vida adulta padeció problemas psíquicos- era maníaco-depresiva- que convirtieron su existencia en un laberinto sin salida. Delphine de Vigan dudó si escribir sobre su fascinante, efímera e increíblemente bella madre, tan marcada por la enfermedad. A ella el tema le parecía doloroso pero para algunos de los miembros de su familia era más bien vergonzoso, lleno de minas. No obstante, el resultado es magistral. Nada se opone a la noche mezcla la alegría y la tristeza, nos lleva al paraíso para luego bajar al infierno, desarma con su sinceridad y sencillez.

         La autora trata de averiguar las causas de la enfermedad bipolar de su madre. Estamos, por tanto, ante un estudio del caso, con un análisis minucioso de lo ocurrido durante la infancia y la juventud de Lucile, y las relaciones interfamiliares vistas a través de diferentes tragedias que afectaron a los Poirier. Podríamos decir que la historia de la familia de Georges y Liane está llena de experiencias traumáticas, empezando por la muerte de uno de los hijos en un accidente, un hijo tardío minusválido, numerosos problemas financieros, hasta varios (¡sic!) suicidios. A lo largo de la lectura me acompañó la sensación de que era demasiado. De hecho, la autora misma lo afirma:

Ignoro si esos dolores se suman o se multiplican, pero creo que, para una sola familia, empieza a ser mucho.

         El libro se compone de episodios cortos, a veces fragmentados, que, sin embargo, dibujan un retrato cabal y honesto de la vida a la sombra de la locura. La parte más interesante, en mi opinión, es la primera, donde Delphine habla de la infancia de su madre. La autora supo recrear las relaciones con los padres y los hermanos, presentarnos el mundo visto con los ojos de una niña, luego adolescente con un universo y emociones propios que no quería compartir con nadie. Lo que ocurrió más tarde ¿serían los desengaños de la vida adulta o los demonios del pasado al ataque?

         Nada se opone a la noche trata de las relaciones familiares difíciles, la herencia de la trauma y de cómo vivir sin saber qué pasó de verdad. Después de su lectura me quedé con una serie de preguntas: ¿Sabemos y podemos ser sinceros con los familiares más cercanos? ¿Puede la familia comprender nuestro sufrimiento si es su causante? ¿Cómo serían las relaciones familiares si las verdades de cada uno se pronunciaran en voz alta? ¿Somos capaces de hacer las preguntas pertinentes a sabiendas de que puedan producir una avalancha que se lleve todo por delante?

         Creo que pocos tienen el coraje de Delphine de Vigan de sacar a la luz los secretos familiares, hablar en voz alta de lo que nadie se ha atrevido ni siquiera a mencionar hasta ahora, regresar a asuntos que hacen ruborizar a los implicados. Presenta a los diferentes miembros de la familia de su madre como personajes poco loables y lo hace utilizando los recuerdos que compartieron con ella, sin temer que le den la espalda.

         Nada se opone a la noche no ha sido escrita para agradar, todo lo contrario. Es una lectura complicada por su carga emocional pero muy recomendable.







sábado, 9 de abril de 2016

Sorteos

Hay tres sorteos muy interesantes:




Mª Angeles, por el primer aniversario de su blog sortea estos 5 libros. Aquí las bases.




El blog de Dsdmona cumple ¡10 años!y sortea 4 libros. Aquí las bases.




Carax del blog Asteroide B612 sortea un libro muy interesante, Azules son las horas de Inés Martín Rodrigo. Aquí las bases.

viernes, 8 de abril de 2016

Una verdad a medias es una mentira completa




La mitad de la verdad

Zygmunt Miłoszewski
Alfaguara 2016

4 años después de resolver el caso Telak, el fiscal Teodor Szacki, un cuarentón divorciado, consigue el traslado de Varsovia a Sandomierz, una pequeña y pintoresca ciudad de provincias.
En lugar de ser una estrella de la fiscalía varsoviana, se había convertido en un extraño que despertaba desconfianza en aquella ciudad de provincias que, a decir verdad, a partir de las seis de la tarde estaba muerta, aunque desgraciadamente no porque sus habitantes se asesinaran entre sí. No asesinaban a nadie. Ni lo intentaban. Tampoco violaban. No se organizaban en grupos con fines criminales. Muy raras veces se atacaban entres ellos.
Como es fácil de imaginar,  Szacki se aburre. En Sandomierz no pasa absolutamente nada. Los únicos mandamientos que infringen los habitantes de la ciudad, Szacki incluido, son el segundo y, sobre todo, el sexto. Hasta que en abril, unos días después de la Pascua, cerca de la antigua sinagoga convertida hoy en el Archivo Nacional de Sandomierz, encuentran el cuerpo sin vida de Ela Budnik, una conocida activista local. Las circunstancias de su muerte hacen sospechar, para el asombro de los investigadores, que pueda tratarse de un asesinato ritual. Cuando, unos días más tarde, aparece otro cadáver, Teodor Szacki empieza a echar de menos la monotonía de los últimos meses…

Sandomierz
Se despiertan los monstruos enterrados en el pasado, salen de sus baúles los secretos ocultos entre las sábanas, la preciosa Sandomierz enseña su otra cara. El fiscal, un extraño en la ciudad, intenta mantener las distancias y el objetivismo. Sin embargo, pronto se verá envuelto y asfixiado por las redes de las interdependencias típicas de las provincias. La investigación resultará muy complicada, con un sinfín de hilos por atar y pistas falsas. Pero lo más duro y difícil, lo que hará que tanto Szacki como su jefa palidezcan al saber, es el presunto carácter ritual de los asesinatos. En un país tan profundamente marcado por los horrores de la IIGM como Polonia la gente está muy sensible a todo lo relacionado con la cultura judía. Y en la fiscalía de Sandomierz saben muy bien que cualquier cosa que digan o hagan, siempre será poco adecuada y siempre habrá quien les tache de antisemitas.
El ayuntamiento de Sandomierz


Plantar cara a los demonios ocultos está convirtiéndose en una especialidad polaca (vide, entre otros ejemplos, la oscarizada Ida), lo cual puede parecer incluso audaz en los tiempos de la locura de la corrección política que corren. Aunque yo personalmente creo que muchos podrían sacar de la experiencia polaca lecciones para intentar resolver sus propios problemas. Miłoszewski se merece el apodo del Maestro que le dieron los lectores en Polonia y sale victorioso de este enfrentamiento con la literatura. Eso sí: reparte los golpes por igual, criticando a todos: a los polacos cristianos por la xenofobia, a los polacos judíos por su autoexclusión (que no deja de ser otra forma de xenofobia), al ser humano en general por su envidia e hipocresía, a los medios de comunicación por ser unas harpías morbosas y a la iglesia católica por existir. Nihil novum sub sole.
Miłoszewski nos empapa en el ambiente de una muy turística ciudad de provincias, que por fuera huele a flores pero apesta al podrido por dentro. Siguiendo los pasos de su célebre tocayo Sigmund Freud hace un profundo psicoanálisis de la bipolar sociedad polaca, indicándole, en mi opinión, el tratamiento a seguir (desafortunadamente, el paciente ha recaído, como indican los resultados de las últimas elecciones). La trama atrapa, la tensión crece, los giros que dan los acontecimientos nos dejan ojipláticos y la novela se pega a los dedos. Sobre ese fondo, los protagonistas brillan con su propia luz, perfectamente definidos y trazados con unas líneas firmes; simplemente inolvidables. Destaca Szacki, a punto de convertirse en el arquetipo: esnob intelectual, culto, descontento con todos y todo, especialmente con el hecho de que sus compatriotas estén descontentos con todos y todo. No obstante, lo que distingue la novela del escritor polaco del tsunami de la novela negra que nos inunda sin parar es su lenguaje lleno de ironía, ese humor de la inteligencia que pone nuestra materia gris a pleno rendimiento. Mitad de la verdad mantiene el suspense, divierte y sobrecoge en varios momentos, creando un equilibrio perfecto para una lectura amena e inteligente, de las que nos hacen reflexionar y permiten ver más allá de los estereotipos.

Sandomierz

Me pasó una cosa curiosa con esta novela: 5 años después de la primera lectura me acordaba de muchísimos detalles, incluida la topografía- se da la casualidad de que a la servidora y Sandomierz nos unen los lazos irrompibles de veranos al Sol, las rodillas arañadas al caerse de la bici en los adoquines de la plaza y kilos de albaricoques que siempre eran más ricos en el jardín del vecino- menos de quién es el asesino. Tampoco fui capaz de deducirlo durante la relectura. El final sorprende y hace que tengamos que retroceder para buscar nuestros propios cabos sueltos porque el autor no deja ni uno. Como le dijo a Szacki el rabino a quien el fiscal acudió buscando ayuda:

Yo creo simplemente que es alguien muy astuto y quiere despertar muchos demonios para poder ocultarse entre ellos. La cuestión, querido fiscal, es si sabrás distinguir el rostro del asesino entre tal cantidad de espectros y apariciones.

De esta vista aparentemente quedó tan prendado el coronel del Ejército Rojo Wasyl Skopenko  en 1944 que no bombardeó la ciudad.
Una ambientación inmejorable, una trama más que original (a no ser que seáis de Zaragoza- o no- y conozcáis la leyenda de Santo Dominguito del Val), un paseo explosivo por los subterráneos de la ciudad medieval… No se puede pedir más.













viernes, 1 de abril de 2016

Felicidad


Los siete años de abundancia

Etgar Keret

Siruela 2014










         Para terminar el mes de la familia me pareció ideal el libro del escritor israelí Etgar Keret, Los siete años de abundancia. El título se refiere a los siete primeros años de vida del hijo del autor, cuyo nacimiento hizo que el mundo de su padre diera una vuelta de 180º.

En una entrevista Keret afirmó que el propósito de esta colección de relatos era intentar explicar el mundo no sólo a su hijo sino también a sí mismo, buscando la respuesta a las eternas preguntas: ¿por qué resulta tan difícil ser el hombre y, sin embargo, por qué merece la pena el esfuerzo?

         No creo que sea fácil contestar estas preguntas en un país en guerra, como Israel. En algunos momentos únicamente valen trucos, como cuando durante un ataque aéreo, para tranquilizar a Lev y, al mismo tiempo, convencerlo a que se tumbe en el suelo, juegan al sándwich de pastrami. El niño hace de fiambre entre dos rebanadas de pan en forma de sus padres, y no se asusta al oír una explosión cercana. De hecho, el conflicto irrumpe fuertemente en la vida de la familia desde el principio, cuando la mujer de Etgar Keret da a luz  con apenas cuidados médicos ya que el personal del hospital tiene que atender a los heridos en un ataque terrorista. Cuando Lev tiene 4 años y baja todos los días al parque con su padre, ocurre esto:

Como buen judío estresado que considera su supervivencia momentánea como algo excepcional y en absoluto trivial, y cuyas alertas diarias de Google se limitan al terreno reducido que hay entre desarrollo nuclear iraní y judíos +genocidio, no hay nada que disfrute más que unas pocas horas tranquilas hablando de biberones esterilizados con jabón ecológico y de las escoceduras del culito de los bebés. Pero esta semana la magia se acabó y la realidad política entró reptando sigilosamente en mi paraíso privado.
-Dime una cosa, ¿ingresará Lev en el ejército cuando crezca?- preguntó en tono inocente Orit, madre de Ron, de tres años.

         Tampoco es fácil explicar a un peque de dónde viene la incomprensión y la antipatía con las cuales Lev se topa a menudo. ¿Por qué el taxista le grita sin razón? ¿No sería mejor que la gente fuese siempre agradable con los demás?

         Desempeñar el papel del padre lleva a Etgar Keret a reflexionar acerca de su propia familia, sobre todo su padre. Habla con toda la sinceridad de los últimos meses de su vida, cuando padecía un cáncer incurable. Dice:

Tengo un buen padre. Tengo suerte, lo sé. No todo el mundo tiene un buen padre.

El padre del escritor, superviviente del Holocausto, fue el maestro quien le enseñó a amar el mundo y la vida. Ahora le toca a Etgar transmitir a su hijo los mismos valores.

         La familia del escritor sufrió también otra pérdida, aunque no haya sido a causa de  una muerte física:

Hace diecinueve años, en un pequeño salón de bodas en Bnei Brak, mi hermana mayor murió, y ahora vive en el barrio más ortodoxo de Jerusalén.

Etgar la echa de menos, ergo la quiere, ergo respeta su decisión, a pesar de todo. También el hermano mayor, el objeto de la eterna admiración, está lejos aunque en este caso de verdad los separan los miles de kilómetros que hay entre Israel y Tailandia. La distancia o barreras religiosas son nada en comparación con su los lazos que les unen. Leyendo las palabras que Keret dedica a sus hermanos sabemos que los quiere con locura.

Las páginas del libro dibujan el retrato de su autor como una persona llena de empatía y amor hacia los demás, de esas que invitan a su casa a los taxistas para que puedan utilizar el baño.

         Los siete años de abundancia rebosa de humor y observaciones irónicas que nos sacan varias sonrisas o directamente hacen soltar alguna que otra carcajada, como esta sobre las dedicatorias en los libros:

El hecho de haber escrito un libro, no le da derecho a nadie a garabatear mi propio ejemplar; especialmente si su caligrafía es fea, como la de un farmacéutico, e insiste en utilizar palabras difíciles que tienes que buscar en el diccionario para acabar descubriendo que no significaban nada más que “disfrutar”.

No obstante, los relatos de Etgar Keret no sólo divierten sino que también emocionan.  Uno de los más conmovedores es, sin duda, La casa estrecha donde el autor cuenta la historia de su casa-instalación en Varsovia. Creo que el tarro de mermelada que le regala una vecina mayor deja a varios lectores sin aliento.


         En mi opinión,  el mensaje  que el escritor-aprendiz de padre quiere transmitirnos es que no nos volvamos indiferentes, que no dejemos convencernos de que el mundo sea gris y aterrador, como lo presentan los medios de comunicación, sino que busquemos su belleza y sepamos enseñársela a nuestros hijos. Con esta actitud todos los años serán de abundancia.