“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

viernes, 26 de febrero de 2016

Volver con la frente marchita


The Exiles Return

Elisabeth de Waal

Persephone Books, 2014



         Después de leer La liebre con ojos de ámbar de Edmund de Waal sentí una gran curiosidad por la obra de su abuela, Elisabeth, una de las principales protagonistas de la gran historia sobre la colección de netsuke recopilada por su nieto. Elisabeth escribió 5 novelas, ninguna de las cuales llegó a ser publicada durante su vida. Y probablemente las cosas habrían seguido igual de no haber sido por el enorme éxito que cosechó el libro de Edmund. The Exiles Return resultó ser una propuesta ideal para la editorial Persephone especializada en publicar la narrativa que ellos mismos describen como desatendida y olvidada.


         ¿Quién fue Elisabeth de Waal? Nació en 1899, en Viena, como hija mayor del banquero Viktor Ephrussi. La familia vivía en el enorme Palacio Ephrussi en Ringstrasse, donde Elisabeth y sus hermanos jugaban con los netsuke en el vestidor de su madre. Era una estudiante excelente, una de esas personas que padecen el hambre de conocimiento. Se doctoró en ciencias económicas por la Universidad de Viena en 1923, pero lo que realmente le interesaba era la poesía. Conoció a Rilke y se carteó con el poeta hasta su muerte. Al casarse con un empresario holandés, Hendrik de Waal, pasó a vivir en Francia, Suiza y el Reino Unido. Después del Anschluss no dudó en regresar a Viena para intentar sacar de allí a sus padres, cuya casa y casi todas las posesiones, incluida la impresionante biblioteca de Viktor Ephrussi y numerosas obras de arte, fueron confiscadas por tratarse de una familia judía. Después de la IIGM fue también Elisabeth quien, en nombre de los herederos Ephrussi, trató de recuperar lo que pudo del patrimonio familiar robado después de que la inmensa mayoría de los austriacos diera una más que cálida bienvenida a las tropas alemanas de Hitler. Vivió el resto de su vida en el Reino Unido.

The Exiles Return  arranca en marzo de 1954, a un año de la firma del Tratado de Estado que terminó el período de 10 años de la ocupación aliada de Austria después de la IIGM. La novela habla de un grupo de personas que por esas fechas regresaron al país desde los EE.UU. y de los diversos problemas que su retorno supuso para ellos y sus familias. Primero conocemos a Kuno Adler, un científico judío quien se vio obligado  a abandonar Austria junto con su familia después del Anschluss. En el exilio su mujer se convirtió en una exitosa empresaria, mientras él languidecía en un trabajo muy por debajo de sus calificaciones y añorando a su patria, a pesar de lo mal que lo había tratado. A Viena regresa también Theophil Kanakis, un rico empresario americano nacido en la capital de Austria en el seno de una familia de origen griego. Kanakis busca, como él mismo dice, diversión, y organiza en su casa fiestas a las que acude la flor y nata de la sociedad vienesa. El empresario cuenta con la ayuda de un playboy -el joven príncipe Lorenzo Grein-Lauterbach, conocido como Bimbo (¡menudo apodo!), cuyos padres, fervientes opositores al régimen de Hitler, fueron desaparecidos después del Anschluss. La hermana de Bimbo, Nina, lo introduce a Marie-Theres Larsen, prima de sus amigas, también aristócratas, recién llegada desde los EE.UU. para conocer a su familia materna.


         Durante los 13 meses que abarca la trama de la novela los destinos de estos 5 personajes se entrelazarán produciendo un profundo cambio en sus vidas. Mientras tanto, los parques, los suburbios, los teatros y los palacios de la ciudad imperial serán la escena en la que se desarrollará una serie de acontecimientos que culminarán en la muerte anticipada en el preludio a la novela.


Lo más llamativo del libro son, sin duda, las descripciones de la vida en una Austria a punto de volver a ser un país independiente y soberano. La guerra ha dejado su huella e incluso los aristócratas pasan estrecheces, como podemos apreciar en las escenas ambientadas en el Schloss- castillo- de los tíos de Marie-Theres. Sin embargo, quien más simpatía despierta es Kuno Adler intentando reconstruir su antigua vida. Se nota el tremendo rechazo  y recelo de los austriacos católicos hacia sus compatriotas judíos retornados. De repente parece que los que dieron una bienvenida multitudinaria a Hitler y saquearon las casas judías eran extraterrestres.  Pero la escena más escalofriante es la confesión que a Adler le hace su jefe:


My colleagues and I had the opportunity of carrying out experiments, testing and researching with the only biological material that can yield convincing results in the field of medical science: not with rats and mice and rabbits- but with human subjects. Some of my colleagues, I won´t deny it, sometimes overstepped the limits of what was strictly necessary to achieve an objective result. I was careful not to do so, and as I have said, no fault could be found with me. I have no regrets, except that in the foreseeable future such opportunities will probably not be available again.



En el prefacio a la novela, Edmund de Waal afirma que se trata de una obra profundamente autobiográfica. Las experiencias de Adler eran para su abuela  an alternative life being lived out. Elisabeth de Waal seguramente conocía a fondo la sociedad vienesa. Además, durante los 10 años que luchó por recuperar  su casa familiar, tuvo la oportunidad de apreciar los cambios producidos a consecuencia de la IIGM. Por eso las descripciones del país, sus gentes y el sistema de clases son tan inteligentes, sutiles y persuasivas a la vez.


         No sorprende que la novela haya sido rechazada en su tiempo ya que de Waal no tenía reparos y no le faltó el coraje a la hora de abordar temas que en los años 50 del siglo pasado eran, como poco, controvertidos: el aborto, la homosexualidad o las relaciones extramatrimoniales.  No obstante, esta novela, lejos de tener un significativo valor literario y a pesar del aire costumbrista que le dan las fantásticas descripciones de la vida en Viena, trata, sobre todo, de un tema que sigue siendo muy actual: el sabor agridulce que deja el regreso del exilio al lugar donde, aunque forme parte de tu identidad, no te sientes plenamente en casa.  





















jueves, 25 de febrero de 2016

Marzo: mes temático de la familia



Como todos los años por estas fechas, Laky del blog Libros que hay que leer nos reta a leer libros relacionados con el tema de la familia. Si os apetece participar en el reto, aquí tenéis las bases. 

viernes, 19 de febrero de 2016

La única lucha que se pierde es la que se abandona


La víspera de casi todo


Víctor del Árbol

Destino 2016

Premio Nadal 2016



Lo que no tiene remedio es el pasado. Pero la memoria es una forma de inventar el presente.



En verano de 2007 el inspector Germinal Ibarra resolvió el caso de la desaparición y el asesinato de una niña en Málaga. Tres años más tarde vive y trabaja en A Coruña, y está sumido en una profunda depresión. La noche de 20 de agosto hay una lluvia de estrellas  fugaces mientras a las comisarías de todo el país llega por fax el retrato robot del presunto autor de un asesinato en plena calle en Barcelona. Ibarra está de guardia. De repente recibe el aviso de que en el hospital provincial se encuentra ingresada una mujer que sólo quiere hablar con él. Está en estado grave y con signos de violencia. La noche va a ser muy larga.

         Como en Un millón de gotas, la trama de suspense es tan sólo un pretexto para que nos perdamos por los caminos inescrutables del alma humana. El escritor vuelve a demostrar que nadie como él crea personajes verídicos quienes, maltratados física y psicológicamente por la vida, hacen daño a su alrededor, tanto a su entorno más cercano como a sí mismos. Creo que Víctor del Árbol es el maestro escribiendo sobre traumas. Aunque parezca incapaz de crear un personaje feliz, sí sabe definir los numerosos tipos de la infelicidad y desdicha que sus protagonistas padecen.  

No obstante, leyendo La víspera de casi todo resulta imposible obviar el hecho de que la novela no difiera mucho de la anterior. Escribiendo sobre el dolor después de la pérdida de un hijo, las relaciones familiares envenenadas o la imposibilidad de perdonar, Víctor del Árbol se repite. Desafortunadamente. Los dilemas, las elecciones por hacer, la manera de retratar a los protagonistas partiendo desde sus traumas– todo esto ya está en Un millón de gotas. La víspera de casi todo es sin duda una novela muy bien escrita porque la avala una de las mejores plumas de este país, un autor de gran talento. Sólo que… todo esto ya lo vimos. Ibarra ha llegado a la misma bifurcación de la vida que Gonzalo Gil. Eva Mahler reacciona a la muerte de su hijo igual que la hermana de Gonzalo ahogándose en alcohol, drogas y sexo. Aunque el gulag soviético se convierta en los calabozos de la infame ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, en Buenos Aires), el miedo y las torturas son las mismas, así como la relación entre Mauricio y Oliverio se parece mucho a la de Elías e Ígor. También hay una guerra, esta vez la de las Malvinas, abusos sexuales y físicos a los niños, acoso y locura. El ambiente, impregnado de tristeza, se hace a ratos realmente irrespirable, sobre todo cuando nos damos cuenta de que en la misma casa se reúnen accidentalmente 4 personas que han pasado por todas estas experiencias infernales. Sinceramente, a mí me pareció una coincidencia grotesca. Y lo peor de todo: gran parte de la trama es más que previsible. No creo que haga falta ser un crack para darse cuenta de quién es Martina, qué le pasó, y cuán graves consecuencias esto pueda acarrear para los demás protagonistas.

La verdad es que, mientras estaba cada vez más convencida de haber acertado sobre lo que había pasado el fatídico 19 de agosto, crecía mi enfado e incredulidad a la vez. No me lo esperaba de Víctor del Árbol, el autor de Un millón de gotas. Y entonces llegó el capítulo 22 y el libro empezó a arder de las emociones. Por fin. Entre las brumas que cubren los acantilados de la Costa da Morte se divisaba su idea principal: La víspera de casi todo es una estremecedora novela sobre la fuerza de la memoria de la que no nos podemos desprender. Es una pena que tampoco el libro pueda desprenderse de lo que le sobra: la policía, la locura, la niña muerta. Mauricio, Oliverio y la Pecosa se merecen su propia novela porque hay cosas que no pueden explicarse, y cuando se explican, se convierten en literatura.

La lectura de un libro escrito por quien domina la pluma como lo hace Víctor del Árbol es siempre un placer. Sus novelas se leen con una avidez masoquista, sabiendo que más tarde o temprano llegará el golpe que nos dejará postrados. Pero si el escritor pretende atestarlo bien y dejar al lector K.O. implorando más, tiene que salir fuera de los esquemas y temas ya explotados. Cuento con que Víctor del Árbol vuelva a sorprendernos, no únicamente demostrar ser uno de los mejores escritores españoles. ¡Ojalá este libro sea tan sólo la víspera de casi todo!



La vida carece de sentido pero queda la obra de vivirla. Y ese es tu acto de rebeldía contra la irracionalidad: vivir a pesar de todo.













viernes, 12 de febrero de 2016

Las lágrimas de las cosas


La liebre con ojos de ámbar

Acantilado 2012






Comprendo cuánto me intriga cómo ha sobrevivido este encantador objeto duro y terso. Tengo que encontrar un modo de devanar la historia. Poseer este netsuke- haberlos heredado todos- significa que me han hecho responsable de él y de aquellos a quienes perteneció. (…) Y no estoy autorizado a practicar la nostalgia por tanta riqueza y glamour perdidos en un siglo. Quiero saber qué relación hay entre el objeto de madera que ahora hago rodar entre los dedos- duro, delicado y japonés- y los sitios en donde ha estado.

En la introducción al libro Edmund de Waal afirma que no era su objetivo escribir una saga familiar. Sin embargo, La liebre con ojos de ámbar es precisamente eso- la saga de los Ephrussi. El autor investiga la historia de su familia, busca entre los documentos que componen el archivo familiar y los restos del patrimonio intentando reavivar el recuerdo de sus antepasados. Al mismo tiempo crea un fascinante retrato del fondo histórico de sus vidas: la segunda mitad del siglo XIX en París, la primera del siglo XX en Viena, el período después de la IIGM en Japón… Junto con el autor viajamos por el mundo a todos los lugares importantes para la historia de su familia, desde Odesa hasta Tokio.

Mammoth ivory Chinese Zodiac carvings -- rat, horse, dog, chicken, snake, ox, dragon, lion, hare, goat, pig, monkey.:
netsuke
https://es.pinterest.com/pin/263179171944635499/

La titular liebre con ojos de ámbar es un netsuke- una escultura en miniatura japonesa, hecha de madera de boj o marfil- y pertenece a la colección de 264 piezas que en los años setenta del siglo XIX compró Charles Ephrussi,  un tío bisabuelo del autor. Esos objetos tan exóticos, venidos de otra cultura y llenos de secretos, se convertirían  en el símbolo de la fortuna y la caída de la familia, ya que son lo único que queda después de la IGM, la Revolución Bolchevique y el Anschluss. Las numerosas mansiones, fincas, muebles, joyas y la imponente biblioteca de Viktor Ephrussi fueron robados por los compatriotas austriacos de la familia en 1938 (lo políticamente correcto sería decir expropiados por los nazis, pero yo estoy en mi casa y llamo las cosas por su nombre; además nunca ha  existido el planeta nazi, que yo sepa).

Otra vez la guerra- esa señora vengativa, que, lívida de envidia, iguala a todos en miseria, humillación, sufrimiento y crueldad.

Los Ephrussi no nacieron aristócratas aunque con el paso del tiempo llegaron a ostentar el título de barón. Se trata de una familia judía de Odesa (hoy en Ucrania) que amasó una enorme fortuna en el comercio de los cereales. Totalmente asimilados, cultos y políglotas, residían en París y en Viena.  Charles Ephrussi, el primer dueño de la colección de los netsuke, era un archiconocido coleccionista e historiador del arte, amigo de Proust y Renoir. Es el hombre con sombrero de copa en El almuerzo de los remeros del pintor francés, y Swann en En busca del tiempo perdido. Compró los netsuke cuando el arte japonés estaba muy de moda y los expuso en una vitrina de su salón. Años más tarde los regaló a su sobrino Viktor de Viena. La vuelta al mundo de la colección terminó después de casi 100 años con su regreso a Japón en la maleta de Iggie Ephrussi, tío del autor.

Resultado de imagen de el almuerzo de los remeros

Edmund de Waal es ceramista y su pasión por el arte empapa las páginas del libro. La parte parisina de La liebre con ojos de ámbar deleitará a todos los amantes de la historia del arte con sus descripciones de las obras en posesión de los diferentes miembros de la familia o la actividad de Charles como crítico y editor de la Gazette des Beaux-Arts. Los que prefieren leer historias más que admirar las obras de arte deben esperar hasta la parte vienesa. Cuando sube el dramatismo histórico con la caída del K.K. Imperio, crece el antisemitismo y llega el Anschluss, resulta imposible interrumpir la lectura. No olvidemos de que se trata de los hechos- una vez más la realidad ha superado la ficción. Con creces.
El Palacio Ephrussi en Ringstrasse, Viena
https://americangirlsartclubinparis.wordpress.com/2015/07/03/the-hare-with-amber-eyes-in-vienna/


Sin duda, el antisemitismo es uno de los temas centrales del libro. Edmund de Waal habla tanto de los pogromos en la Rusia zarista,  como del caso Dreyfuss en Francia que llegó a apartar a Renoir de Charles Ephrussi, o los fuertes sentimientos antijudíos en Alemania y Austria mucho antes del auge del nacionalsocialismo. Algunas citas que encontró en los libros o la prensa de la época son verdaderamente deleznables, indignantes y repulsivas, como ésta del historiador británico Henry Wickham Steed, el editor de The Times:

Una libertad para que el judío listo, rápido e infatigable hostigara un mundo público y político sin ninguna preparación para defenderse de la competencia con él. Recién salido del Talmud y la sinagoga, consecuentemente adiestrado para conjurar con la ley, hábil para la intriga, el semita invasor llegaba de Galitzia o de Hungría y se lo llevaba todo por delante.

Edmund de Waal ha empleado en su libro un estilo muy elegante y equilibrado, por no decir distinguido. De La liebre con ojos de ámbar emana el encanto retro de los salones aristocráticos con candelabros y  la nostalgia por el pasado. El autor habla de sus antepasados, nada ideales, con franqueza y de manera poco emocional. No obstante, no puede evitar transmitirnos su impotencia, indignación e ira cuando describe cómo la casa de sus bisabuelos, el Palacio Ephrussi en Ringstrasse de Viena, fue saqueada, cómo se prohibió a una gran parte de la sociedad coger un tranvía o entrar en los parques, cómo se la obligó a abandonar el país, solo por confesar otra religión.

 ¡Cuánto más exótica resulta en este contexto la colección de los netsuke! ¡Y cuán fascinante su historia! No la dejéis pasar – es, parafraseando el título de uno de los capítulos del libro, una preciosura .









miércoles, 3 de febrero de 2016

Los sueños se cumplen. A veces.


Mi maravillosa librería

Petra Hartlieb

Periférica 2015




Por tanto, ¿por qué seguir adelante? Por pasión. Aunque también cabría hablar de locura. No es en absoluto normal que tras una jornada laboral de diez horas, en la que como mínimo hemos resumido ante los clientes casi doscientos libros de todos los géneros, estemos sentados Oliver y yo a la mesa de la cocina y, con tal entusiasmo, abramos los paquetes con las novedades de las míticas editoriales alemanas Rowohlt y Hanser, o nos alegremos con el nuevo libro de Paul Auster o T.C. Boyle, como si ya no tuviésemos ni un solo libro en la mesilla de noche. Es una dependencia, y hemos sucumbido a ella.


En 2004 Petra Hartlieb, una austriaca afincada en Hamburgo, pasó las vacaciones de verano en Viena. Allí se enteró de que se traspasaba una librería de barrio. Parece que los ojos de su marido Oliver, un alto ejecutivo en una prestigiosa editorial alemana, se iluminaron en aquel momento. Podríamos preguntarnos si no fue un destello de locura porque dos meses más tarde habían resuelto todos los asuntos burocráticos,  incluido el préstamo bancario, y estaban preparando la reapertura de SU librería.

Como es fácil de imaginar, todo esto supuso una verdadera revolución en sus vidas. No tenían experiencia ni como libreros, ni como empresarios. Tuvieron que mudarse de Hamburgo a Viena, lo cual cayó fatal al hijo adolescente de Petra quien, al final, se quedó a vivir en la casa de un amigo del colegio en Alemania. En cuanto a la hija pequeña, resultó imposible matricularla en una guardería pública fuera del plazo, así que no les quedó otra que llevarla a un centro privado y muy católico. Además, no tenían dónde vivir. Pero por encima de todo, no tardaron en darse cuenta de lo que de verdad supone la vida de un autónomo o pequeño empresario: jornadas de trabajo interminables.  Y para el colmo, Oliver tuvo que regresar a Hamburgo ya que su contrato estipulaba 6 meses de preaviso,  dejando a Petra sola a cargo del negocio.

Una vez empezada la lectura del libro, pronto nos percatamos de que Mi maravillosa librería es, además de la historia personal de Petra,  un homenaje a la amistad. Porque sin ayuda de sus amigos las cosas no habrían funcionado: unos dieron cobijo a la familia durante meses, otros dedicaron su tiempo libre a limpiar y pintar la librería, todos colaboraron a la hora de colocar los libros. Y no nos olvidemos de los que cocinaban, recogían a la niña de la guardería etc. Los mejores amigos del mundo están en la patria de Mozart.

No obstante, lo más destacable del libro de Petra Hartlieb es todo lo relacionado con la gestión de la librería. La autora nos permite conocer los pormenores de su negocio: qué hacer para no comprarle demasiados libros al comercial de la editorial que viene hoy, cómo evitar que los fans se lleven libros gratis (o directamente: qué hacer para que no te roben libros) durante los encuentros con autores, los trucos para seleccionar al personal que no quiera cobrar demasiado, cómo sobrevivir la época navideña o  no volverse loco cuando, a causa de los fallos del sistema informático que te ha costado un ojo de la cara, estás empezando a perder clientes.

Aquí hemos llegado al meollo de la cuestión: los clientes. Petra los tiene desde el principio. De hecho, parece que nunca abandonan la librería. Hacen colas para ser atendidos por los libreros no-profesionales pero muy entusiastas que trabajan allí y pueden aconsejarles sobre qué libro deberían leer después de acabar La liebre con ojos de ámbar o lo último de Paul Auster (la autora no menciona Las sombras grises ni una sola vez, así que no sé si también vende este tipo de productos pseudoliterarios). Llegan hasta tal extremo que una clienta le presta a Petra un libro que compró en su librería hace poco y que le encantó. En diciembre podrían abrir 24/7 y no lograrían atender a todo el mundo. Oliver ya desde hace unos años pasa 16 horas al día delante del ordenador gestionando los pedidos por internet- han ganado la batalla a Amazon, lo cual, pensándolo lógicamente, no debería ser difícil en un país con el precio fijo de los libros como Austria (o España).

Obviamente, todo esto es posible por una simple razón: la gente lee libros. Por esta diferencia tan sutil el Hartliebs   Bücher va viento en popa mientras aquí se cierran librerías un día sí y otro también. El sábado pasado por la mañana, mientras Petra y sus empleados seguramente pasaban apuros para atender a todas las personas que entraron en la tienda, yo estaba en la sección de libros de la Fnac en uno de los centros comerciales en Madrid. Huelga decir que es la única librería en un barrio grande y habitado por clase media, como el barrio de Petra en Viena. Y que yo estaba sola ante lo que queda de la sección (porque cada vez que voy allí parece que se ha encogido). Y no dejaba de pensar en Petra y en que no podría tener una librería si viviera en España. Eso sí, podría ver la edición XVI del Gran Hermano, los partidos de la liga más rica del mundo, y otros programas de cuyos nombres no quiero acordarme, incluidas las melenitas que, presentando las noticias en la tele, confunden Libia con Líbano o Bucarest con Budapest.

Os dejo el link a la muy lograda página de internet de la librería https://www.hartliebs.at/ y el booktrailer para que podáis ver a los protagonistas de esta amena historia que, sin grandes ambiciones literarias, explica qué hacer para que se cumplan los sueños.