“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

viernes, 12 de agosto de 2016

Luna lunera cascabelera

Luna lunera
Rosa Regàs
Plaza y Janés 1999


Pero el destino de los hombres y de las mujeres se proyecta en la infancia, la patria que aparece, se forma y se consolida a medida que desarrollamos nuestras facultades amatorias y cognoscitivas.

         Barcelona, 1965. El abuelo está muriéndose. Tras la llamada de Francisca, la única sirvienta que queda en la gran casa del rico empresario moribundo, acuden a su lado su primogénito Manuel y los cuatro hijos de éste. Llevan años sin ver a quien ha sido para ellos la fuente principal de desgracias y sufrimiento. Entre las paredes que fueron testigos del desmoronamiento de una familia que parecía tenerlo todo, los nietos rememoran su vida bajo el yugo de un verdadero dictador opresivo, hipócrita y muy violento.
         Hacía mucho que no leía una historia que me indignase tanto.  Porque la que Rosa Regàs hilvana con mucho arte en Luna lunera es una historia estremecedora e indignante. Al estallar la Guerra Civil los cuatro hermanos de muy corta edad son enviados al extranjero. Vuelven a Barcelona una vez acabado el conflicto, pero no para reunirse con sus padres- que tuvieron que partir al exilio – sino que es su abuelo paterno quien se hace con su custodia. A partir de ese momento vivirán según los arrebatos de violencia de un hombre que, delante de sus nietos, no dudó en propinar una paliza a su mujer por haber comprado ensaimadas en vez de bollos… Los niños tampoco evitarán golpes, gritos y castigos por cualquier razón o sin ella, y donde mejor se sentirán será en sus respectivos internados.  Al mismo tiempo, el abuelo los utilizará como un arma en contra de su hijo y su mujer a quienes repudia por ser de izquierdas y, además, estar separados – para él un pecado mortal. La madre de los niños regresa del exilio en 1942 e inicia una lucha sin cesar por recuperar su custodia. Lo único que consigue es poder verlos en un juzgado cada 3 semanas. Los dos encuentros ilegales con la madre acabarán con el abuelo mandando a los niños a un reformatorio. Todo esto ocurre con el beneplácito del Tribunal de Menores controlado, como no, por la iglesia católica.
         Rosa Regàs pinta un retrato desolador de una familia destrozada por la guerra y por un hombre que parece la encarnación del mal. Los niños conocen la historia de sus abuelos, sus padres y sus tíos gracias a los recuerdos de las mujeres que trabajan en la casa del abuelo. Son unas historias muy duras, llenas de sufrimiento exacerbado por la imposible relación con el patriarca del clan. Los niños prácticamente no mantienen contacto con el mundo fuera de sus internados y la casa del abuelo, así que no se puede decir que la autora nos muestre el panorama de la vida de su clase social durante la época de la posguerra como lo hizo, por ejemplo, Esther Tusquets en Habíamos ganado la guerra. No obstante, es fácil intuir el ambiente opresivo de aquella época. Lo que destaca sobre todo es la hipocresía de los curas de diferentes rangos y colores de hábito que merodean por la casa familiar. La autora tampoco se queda corta al hablar del apoyo explícito de la burguesía catalana al régimen de Franco y su evolución posterior hacia el nacionalismo.
El nacionalismo si es de derechas es siempre fascismo.- afirma Manuel, en mi opinión el personaje más trágico, si cabe, de la novela. Porque todos los protagonistas de Luna lunera son trágicos, quebrados y traumatizados. Los niños ponen toda su esperanza en que el abuelo tenga que morir un día. Desafortunadamente, ese momento soñado tardará en llegar. Sin embargo, ellos todavía tendrán tiempo para intentar rehacer sus vidas, siempre y cuando logren superar sus traumáticas infancias. Su padre, el único miembro de la familia que parecía enfrentarse a la vida con algo de optimismo, ya no dispondrá de esta oportunidad:

 Muchos años después, cuando murió Franco, creyó llegado el momento que tanto había esperado. Pero su tiempo había pasado y nada habría de cambiar para él cuyas esperanzas de recuperar la República se iban alejando cada vez más a medida que avanzaba la nueva democracia a la que no parecía reconocer ni creer en ella como había hecho con su antecesora. Y las perdió para siempre cuando, a finales de los setenta y principios de los ochenta, se dio cuenta de que la República a la que tanto había dado había quedado en una vía muerta y los nuevos aires democráticos estaban en manos de gran parte de los hijos y los nietos de los que habían ganado la guerra civil y así sería por muchos años.


Una historia sobrecogedora que muchos podrían tildar de otra novela sobre los horrores de la posguerra si no estuviera basada íntegramente en la vida de su autora, Rosa Regàs. Aquí os dejo un link donde la escritora habla de su infancia.

15 comentarios:

  1. Qué horror. Pone los pelos de punta. No me extraña que se te revolviera todo por dentro y te indignara lo que sucedió. Yo no me veo con valentía para afrontarla y menos sabiendo que es autobiográfica.
    Besos

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  2. No creo ser capaz de leer algo así. Me traería recuerdos que no me apetece sacar del cajón en el que están. Un beso.

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  3. Madre mía! Y encima es real! Tiene que ser una novela durisima

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  4. Leí hace poco otro libro de esta autora y no me gustó casi nada, ni la historia ni la prosa enrevesada (y eso que con ese libro recibió el Premio Planeta). No repetiré con ella.
    Besos

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  5. Me la llevo. Autobiografías, hechos reales etc me llama mucho. Besos.

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  6. Uffff no sé yo si ahora mismo podría leer una historia así. Me ha gustado mucho la reseña.

    Un beso

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  7. Pues me llama bastante la atención, porque a mí me gustan bastante las historia de posguerra, por lo que me la apunto para un futuro. Un saludo.

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  8. Uy que historia más dura... Parece un buen libro pero habrá que encontrarle el momento adecuado. Gracias
    Un beso

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  9. Me encantan las historias sobre la guerra y la posguerra. Creo que hay temas de los que nunca sobra hablar un poco más, analizar mejor o de otra forma.
    Una reseña que me ha incitado a leer esta novela.
    Un beso.

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  10. Una novela dura cuando se trata de la guerra civil, pero si es verídica hay que leerla para que no caiga en el olvido. Un abrazo

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  11. Creo que podría gustarme aunque ahora mismo no me apetece algo tan duro. Besos

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  12. Pues la verdad es que pinta muy bien. Leí de Rosa Regás "La canción de Dorotea" hace ya bastante tiempo, pero guardo un buen recuerdo de ella y de su forma de escribir y siempre he querido repetir con ella, así que este libro queda anotado
    Besos

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  13. Llevo tiempo con esta novela en el punto de mira, concretamente desde que acudí a la presentación de su otro libro "Música de cámara" y nos habló también de este. A ver si encuentro un momento con fortaleza mental para afrontarlo.
    Un besin

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  14. Buff que historia más dura y que mala leche tiene que entrar con loc curas y el abuelo ese...y sabiendo que es autobiográfico aún más.
    Un beso!

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  15. No he leído nunca a esta autora aunque siempre he tenido ganas. Sin duda me apunto para empezar esta recomendación, porque aunque dura, creo que historias así son necesarias.

    Un beso!!

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