“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

viernes, 1 de julio de 2016

¡Vivan los estereotipos!

El tesoro de herr Isakowitz
Danny Wattin
Lumen 2016

 Antes de que esta historia se pierda en descripciones demasiado detalladas, es preciso revelar lo que mi abuelo le contó a sus hijos: que su padre, Hermann Isakowitz, antes de desaparecer, enterró junto a un árbol de su patio lo más valioso que poseía.

El libro parte de un planteamiento interesante- tres hombres de la misma familia, el abuelo, el hijo y el nieto, viajan desde el pueblo sueco donde residen hacia la ciudad de la que es originaria la familia. Su objetivo es  encontrar el tesoro supuestamente escondido allí por el tatarabuelo durante la IIGM. Una saga familiar con secretos, un libro de carretera- suena bien.

Danny Wattin seguramente tenía una historia interesante por contar- sus antepasados eran judíos alemanes, todos de familias acomodadas, algunos incluso de familias muy ricas, que tuvieron la suerte de huir de Alemania antes de que empezara la llamada solución final. Sus 4 abuelos, así como algunos hermanos de éstos y amigos, se encontraron entre los 100 (sic!) judíos alemanes que las autoridades suecas se vieron dispuestas a recibir como refugiados-mano de obra barata en agricultura. Sus vidas y la suerte que corrieron sin duda ofrecen una perspectiva distinta a la que encontramos en numerosos títulos que, como setas después de la lluvia, abundan en la blogosfera española. Los abuelos de Wattin no murieron ni en los campos de concentración y exterminio alemanes ni en los guetos. Lograron escapar con vida, aunque su destino fuese una Suecia racista, que vendía acero a Hitler, que permitía que por las calles de sus ciudades marcharan paramilitares nazis locales, totalmente incapaz de decidirse si abrazaba la ideología de sus hermanos germanos del sur o no.

Los relatos de cómo vivían los abuelos del autor en Alemania y sobre lo mal que les trató Suecia son realmente interesantes. Creo que vale la pena conocerlos porque nos permiten ver la complejidad de la dramática situación de los judíos europeos en los años 30 y 40 del siglo pasado desde una perspectiva a la que la mayoría de los lectores no estamos acostumbrados. El autor habla también sin tapujos sobre los problemas de la integración de los inmigrantes en Suecia, incluso hoy en día. Su abuelo Erwin cambió de apellido: de Isakowitz a Wattin, porque todo el mundo sabe que la vida sigue siendo mucho más fácil si tienes un apellido local.

No obstante, es lo único bueno – que no es poco- que puedo decir acerca del libro de Danny Wattin. Las historias sobre su familia se entrelazan con las descripciones de las siguientes etapas del viaje que parecen tan poco profundas y mal escritas que dan la impresión más de rellenar el espacio que de aportar algo esencial al libro.

Al empezar la lectura creía que tendría el conocido esquema de carretera: los protagonistas, antes de llegar a su destino, harían un recorrido de sus vidas, descubrirían  las perspectivas nuevas que se abrían delante de ellos, se conocerían a sí mismos, a lo mejor se pelearían con sus compañeros de viaje. El objetivo no es el llegar al destino sino el viaje en sí. No obstante, lo que nos ofrece Danny Wattin es una pelea constante e incesante entre él y su padre gruñón y comedor de chuches. Comprendo que hay familias en las cuales la dinámica de las relaciones interpersonales se basa en conflicto, pero lo de los Wattin sobrepasa los límites de mi paciencia como lectora. O los límites de las habilidades del autor como escritor. Las siguientes entregas de la guerra paterno-filial se hacen realmente insoportables e irritantes, como una especie de estribillo tecno en una canción de rock. Sin embargo, lo que más me molestó eran los estereotipos que rigen el mundo del padre del autor. No creo que sea la única en creer que una persona cuya familia cayó víctima del racismo y la persecución por su cultura y religión debería saber mejor. Desafortunadamente, el padre de Danny Wattin no parece ver incongruencias en sus opiniones y palabras…

Como consecuencia de los Acuerdos de Yalta en los cuales Churchill, Roosevelt y Stalin acordaron en 1945 el nuevo orden en Europa, el pueblo natal de la familia Isakowitz,  Marienwerder, que antes de la IIGM estaba en el territorio de Alemania, hoy en día está en Polonia. Los habitantes alemanes, si no lograron huir, fueron asesinados por los rusos quienes quemaron la ciudad antes de seguir su glorioso paso por Europa hacia Berlín. Matando, quemando, robando y violando. Después de la IIGM Marienwerder se convirtió en Kwidzyń y fue poblado por polacos expulsados de sus casas en lo que iba a convertirse en las repúblicas soviéticas de Lituania, Bielorrusia o Ucrania. Los archivos de la ciudad desaparecieron durante el incendio ruso de la ciudad y la información sobre Marienwerder es muy escasa. No obstante, cuando Danny Wattin intenta averiguar algo acerca de la familia Isakowitz, recibe ayuda donde quiera que acuda: el Instituto Judío de Varsovia, el Ayuntamiento de Kwidzyń y, sobre todo, Łukasz, un aficionado de la historia de la localidad. Como agradecimiento por su ayuda sin la cual los señores Wattin no sabrían ni siquiera donde se encontraba la casa de la familia, reciben los insultos y comentarios llenos de desprecio del padre del autor. En su opinión todos los polacos son antisemitas que, si supieran que los tres suecos son judíos, los matarían para hacer kiełbasa- salchicha- con su carne. Cuando se lee este tipo de palabras dos, tres veces, pueden parecer incluso graciosas: un comentario, a lo mejor de mal gusto, pero irónico. Después de la vigésima cuarta vez yo estaba ya un poco harta. Pero lo peor es que esto no termina nunca sino que sigue hasta las últimas páginas. Al principio pensaba que el autor quería de esta manera ridiculizar las opiniones racistas de su padre. Aunque para eso lo habría callado con alguna respuesta igual de dura. Además, no olvidemos que están acompañados del hijo de Danny Wattin de 9 años, quien oye los comentarios xenófobos de su abuelo sin que su padre reaccione. Este planteamiento me dejó ojiplática. Y pensar que ya en el primer capítulo el autor enumera los estereotipos y prejuicios contra los judíos que funcionaban en Europa antes de la IIGM…

Bueno, creo que dejé clara mi opinión sobre este libro. Se acerca la hora de la comida. Tengo que salir a cazar, ya sabéis cuál será mi presa, para hacer un poco de kiełbasa








18 comentarios:

  1. Todo se pega, jaja, lo digo por la kielbasa. Me pasa también cuando algún autor insiste con ciertas palabras malsonantes, cierras el libro y la sigues oyendo constantemente en tu cabeza. Ya me parecía que el título de la entrada era irónico, aunque los estereotipos y clichés surgen de realidades, juntarlos todos es una torpeza y sale un libro que parece escrito por un robot o pc, que para el caso...
    Por otra parte, me ha gustado enterarme de lo que cuentas de lo que sucedió después de la guerra y lo majos que fueron los rusos. También creí siempre que Suceia y el resto de países que se declararon neutrales contando el nuestro, no podrían serlo del todo.
    Pero vamos, que a pesar de que sí que se ve un aire nuevo en esta novela, la cosa se quedó en el camino.
    Besos

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  2. Los países neutrales se dedicaron a ganar pasta durante la guerra. Portugal y Suecia son el mejor ejemplo, aunque Salazar tuvo que hacer virguerías para que nadie invadiera Portugal por su posición geopolítica. Yo odio los estereotipos y creo que recurrir a ellos es una muestra de idiotez. Todos somos iguales y en todo el mundo hay gente buena y gente mala, ni más ni menos. Kielbasa me gusta pero tiene que ser de carne de cerdo... Besos

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  3. PUes la temática me interesaba, pero viendo lo que cuentas... Mejor lo dejo pasar, que también se agradece.
    Besotes!!!

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  4. Creo que con esta no me voy a animar, pero gracias por la info. Un beso.

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  5. No termina de atraerme esta historia.
    Besitos y feliz fin de semana!

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  6. Coincido contigo respecto de los estereotipos. Y con libros como éstos me entra la duda si los que los escriben lo hacen adrede, para provocar la reacción del lector, para dejar un testimonio "histórico" de lo que ya todo el mundo sabe y rechaza... Yo no los entiendo, mucho menos los disfruto. Gracias por el aviso.

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  7. Hola Agnieszka.
    Jaja, parece que el final de tu comentario tiene más caché literario que el libro reseñado. Menos mal que has extraído alguna cosa meritoria.
    Abrazo!

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  8. Vaya! Pues parecía interesante el libro, pero conforme avanzaba en la lectura de tu reseña mis ansias por él se han ido desinflando. Lo dejo pasar. Besos

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  9. Empecé a leer tu reseña y pensaba en apuntar el libro y buscarlo porque la integración de judíos supervivientes refugiados en Suecia y su vida anterior en Alemania, me parecían temas muy interesantes, pero vista la deriva que toma el libro, voy a pasar de él. Hay mucho que leer para meterse con historias mal escritas y mal enfocadas.
    Un beso.

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  10. Me gustaba el planteamiento inicial pero la forma de desarrollarlo del autor me echa para atrás asi que lo dejo pasar.

    Besitos

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  11. Qué lástima que una idea que parecía interesante y podía dar de sí, acabe convirtiéndose en un cúmulo de estereotipos y, en definitiva, en una mala novela. Por otro lado, en toda la zona de Europa oriental hay un pasado complejo durante la II Guerra Mundial (hubo mucho colaboracionismo con los que ocuparon el territorio: nazis y/o soviéticos) que seguramente quedó retenido en su expresión por el comunismo y ahora puede ir manifestándose a través de diversos géneros entre ellos la literatura. Para conocer en profundidad el tema es mejor la historia pero la literatura aporta otra visión que también es interesante si la novela es buena, que no parece el caso.

    Un abrazo!

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    1. Hay mucha literatura en lo que denominas Europa Oriental sobre lo ocurrido durante la IIGM. Como bien sabes, hubo de todo, pero sobre todo, intentos de sobrevivir a la barbarie. Si leíste a Snyder, sabes a qué me refiero. Lo que pasa es que en España es una vertiente literaria totalmente desconocida, con la excepción de muy pocos títulos (el año pasado se publicó en España "El dinero de Hitler" de Radka Denemarkova 8-10 años después de su primera publicación en la República Checa). No quiero profundizar en las razones de esta situación. Me parece que hay mucha ignorancia, desprecio y mala voluntad, también obvios fines políticos en la manera en la que se silencia cierta información acerca de lo ocurrido durante la IIGM en el este europeo. La consecuencia es obvia: muchas personas relacionan la guerra únicamente con el Holocausto y ven a los judíos como las únicas víctimas.
      Pero volviendo al libro que reseñé: lo escribió un sueco sobre su familia de Alemania, víctimas directas del régimen Hitler y el antisemitismo alemán (aunque el término antisemitismo está reservado en este libro únicamente para todo lo polaco). La ciudad a la que viaja con su padre e hijo fue una ciudad alemana cuando su abuelo tuvo que abandonarla, así que no tiene nada que ver con los territorios ocupados por los alemanes durante la guerra porque estaba en el territorio alemán y habitada por ciudadanos de aquel país. Es el relato novelado del viaje y la verdad es que no sé para qué se escribió. Por dinero, como siempre.Parece que hoy en día cualquiera puede publicar.
      saludos

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    2. Por eso Snyder me dio otra visión con Tierras de sangre, saltó fronteras, o más bien las olvido para estudiar el asesinato masivo de población entre la cual, como muy bien dices, no había solo judíos. Otro tema que aporta interesante es cómo en las tierras de sangre, se destruyó el Estado, lo que él llama no-Estado que permitió el asesinato en masa... En fin, un tema importante, mal conocido y que corremos el riesgo de que, al no tener asimilado y deglutido, resurja de nuevo y signos hay de pudiera ocurrir en toda Europa.

      Anoto ese libro que mencionas y del que no tenía noticia. Gracias!!

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  12. Tomo nota, todas las perspectivas (independientemente de lo que les toque vivir a los protagonistas) todas, me parecen interesantes y necesarias en relación con la literatura y este episodio histórico. Un abrazo.

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    1. ¿Dirías lo mismo si no se tratara de protagonistas de origen judío?

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  13. Íbamos bien: libro de carretera, historia sobre el excepcional caso de una familia judía que no tiene que sufrir en primera persona los rigores del Holocausto a pesar de vivir en la época... Pero lo que comentas sobre la escritura del autor y, sobre todo, los recurrentes comentarios racistas de una persona que ha sufrido racismo en sus carnes (cosa que siempre me ha sorprendido) hacen que no tenga demasiada fe en esta historia. 1beso!

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  14. ¡Hola!
    No lo había escuchado pero por lo que dices y por la sinopsis, no me llama del todo la atención.
    Por cierto, ya te sigo :D
    ¡Un abrazo!

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  15. Vaya promete mucho y luego... Vaya chasco. Qué pena porque parece que la sinopsis parecía interesante. Creo, no, estoy segura que lo dejo pasar.
    Un beso.

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