“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

domingo, 22 de mayo de 2016

¿Cómo vivir sin certezas y, sin embargo, sin quedar paralizado por las vacilaciones?

Certezas
Madeleine Thien
Alfaguara 2007
           
            Encontré esta novela en las estanterías de la biblioteca a la que acudo normalmente y donde, dado sus exiguos fondos, creía haber visto ya todos sus habitantes. Lo que llamó mi atención fueron la portada y la mención de la ocupación japonesa del sureste asiático durante la IIGM, uno de los temas de los que no me canso de leer.

En lo que tendría que haber sido el futuro, Ansel se giró hacia ella, medio despierto, medio distraído. Se curvó sobre el cuerpo de Gail, y el calor de su mujer lo devolvió al sueño.

            El párrafo inicial de la novela de Madeleine Thien es uno de los más exquisitos que he leído en mucho tiempo. Aun medio dormido, Ansel abraza a su mujer. Desafortunadamente, es tan sólo lo que tendría que haber sido el futuro. Una vez despierto, tomando su café de mañana, Ansel se da cuenta de que Gail no está allí…

            Gail Lim, productora radiofónica, está investigando el caso de los diarios codificados de un soldado canadiense preso en Hong Kong durante la ocupación japonesa. No es consciente de que la historia que tanto la fascina tiene mucho en común con la de su padre, Matthew, quien, durante la IIGM vivió en la parte septentrional de la isla de Borneo.  Como la inmensa mayoría de la gente en su situación, Matthew se niega a hablar de sus experiencias. Afirma que pertenecen al baúl del pasado del que es mejor no sacarlas. El halo de misterio  que rodea la infancia de su padre no hace más que fomentar la curiosidad de Gail. Será en Holanda donde encontrará las llaves a sus secretos y conocerá la historia de Ani.

            Certezas no es una novela de un amor perdido en los tiempos de guerra.  La novela de Madeleine Thien trata más bien del legado de la pérdida y la imprevisibilidad del destino. El título viene de la famosa frase de Bertrand Russell sobre lo que es la filosofía, así parafraseada por uno de los protagonistas:

La filosofía, había dicho Russell, era una manera de enseñarle a uno cómo vivir sin certezas y, sin embargo, sin quedar paralizado por las vacilaciones.



Aunque la portada española no está mal, la original resulta mucho más llamativa, creo.

Los personajes de la novela arrastran pasados complicados, por no decir devastados, por la guerra, las emigraciones forzosas que ésta ha provocado, y el distanciamiento como una de sus consecuencias.  Los ecos de la guerra reverberan con fuerza en la segunda generación de los supervivientes. Hay numerosos agujeros en las vidas de los protagonistas- infidelidades, misterios, secretos- y parece que, mientras éstos van quedando remendados, justo al lado aparecen otros. Algunos de los personajes de Thien intentan comprender su existencia y relacionarse con los demás a través de las ambigüedades del arte. Otros creen en la ciencia como la única certeza.

La novela carece por completo de descripciones de la brutalidad y la crueldad de la guerra. Más bien, muestra el viaje emocional que tienen que emprender los que se vieron afectados por el conflicto bélico para poder encontrar la paz, y  se centra en los pensamientos, sensaciones y decisiones de las personas cuyas vidas han sido manchadas tan profundamente por todo lo ocurrido.

En las palabras de Madeleine Thien hay algo suave y tranquilizador. Es fácil bajar la guardia y creer que la historia va a ser agradable y llena de calma. La autora parece mimar a sus lectores con escenas como el ya mencionado despertar de Ansel para luego asestarnos un duro golpe por atrás con las penas y el sufrimiento que ocultan  sus personajes. No obstante, sus emociones no parecen impulsivas ni turbulentas, sino más bien maduradas en la soledad de los paseos a la orilla del mar, sea en Sandakan (Borneo), en Yakarta, en Vancouver o en la costa holandesa del Mar del Norte. Las emociones de personas muy conscientes de la aleatoriedad del destino, y que por eso no se arrepienten de las decisiones tomadas en diferentes etapas de sus vidas.

Certezas no es una novela de ritmo trepidante. Sin embargo, tanto la historia que desgrana como la belleza del estilo y el lenguaje empleados me han cautivado por completo.

-¿Crees que es posible conocer a otra persona? Al final, cuando se prescinde de todo lo demás, ¿es realmente posible?
-Cuando dices conocer, ¿a qué te refieres?
-A entender.
-Entender, sí. Pero conocer a otra persona…- Sipke hace una pausa-Piensa en conocer como belleza.



17 comentarios:

  1. Menuda maravilla es la portada original, aunque sea una forma extraña de comenzar un comentario sobre un libro que no conozco. Me gusta loq ue comentas, y es ciertoq ue esas líneas que ponen tienen algo especial. Lo miraré
    Gracias
    Besos

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  2. No me sonaba de nada. Y me has convencido por completo. Éste tengo que buscarlo.
    Besotes!!!

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  3. Estoy de acuerdo con Matthew, mejor no revolver el pasado. Me había relajado con lo de que no cae en la crueldad pero me has matado con eso de que nos hace bajar la guardia para luego caernos encima con todo el peso y el dolor. No está la cosa para sufrimientos ahora.
    Besos

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  4. Pues no me importaría leerla. NO la conocía.

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  5. No la conocía pero me quedo con el título que creo que me gustaría, tiene varias cosas que me atraen
    Besos

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  6. Me descubres una lectura que estoy segura de que también me gustaría, la verdad es que no me sonaba de nada, es la primera reseña que leo, apuntada queda! Bss

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  7. Ambas portadas me gustan, no sería capaz de elegir una. Lo que cuentas me gusta, pero ahora mismo ando muy saturada de lecturas, así que lo apunto para mas adelante. Besos

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  8. Ahora mismo no estoy para una lectura así. Un beso.

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  9. La portada me ha encantado y lo que cuentas más. Me lo llevo anotado que creo que me gustará.
    Besos

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  10. Qué bien describes los sentimientos que narra la novela. Me la apunto. A ver si la encuentro.
    Un abrazo.

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  11. "lo que tendría que haber sido el futuro"... ea, y con eso, ya me metes el libro en el bolsillo... Me gusta además ese lado emocional, buscando la paz... Gracias, que siempre me descubres libros ;)

    Un abrazo

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  12. Has seleccionado unos fragmentos muy atrayentes, y los escenarios geográficos le dan un toque exótico a la novela. Si encima te asomas a un lenguaje y estilo arrebatadores, solo queda tomar nota.
    Un abrazo

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  13. Hola!! Te sigo, si me siguieses también me harías muy feliz ^^
    http://eltiempoliterario.blogspot.com.es/ Gracias!!

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  14. Hola!! Te sigo, si me siguieses también me harías muy feliz ^^
    http://eltiempoliterario.blogspot.com.es/ Gracias!!

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  15. No me extraña que te llamara la atención su portada, a mí me encanta. Y todo lo que cuentas sobre él también, me gusta que ahonde en las emociones. Me lo llevo sin dudarlo.

    Besitos

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  16. La imagen de la primera escena es realmente tentadora, así como la reflexión sobre las certezas y esa narración calmada de la autora que comentas.
    Lo tendré en cuenta.
    Besos

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  17. Gracias por traernos este título, Agnieszka, aunque por aquí, nada de nada. Lo apunto porque me gusta esta clase de novelas. Por si aparece...
    Un beso.

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