“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

viernes, 8 de abril de 2016

Una verdad a medias es una mentira completa




La mitad de la verdad

Zygmunt Miłoszewski
Alfaguara 2016

4 años después de resolver el caso Telak, el fiscal Teodor Szacki, un cuarentón divorciado, consigue el traslado de Varsovia a Sandomierz, una pequeña y pintoresca ciudad de provincias.
En lugar de ser una estrella de la fiscalía varsoviana, se había convertido en un extraño que despertaba desconfianza en aquella ciudad de provincias que, a decir verdad, a partir de las seis de la tarde estaba muerta, aunque desgraciadamente no porque sus habitantes se asesinaran entre sí. No asesinaban a nadie. Ni lo intentaban. Tampoco violaban. No se organizaban en grupos con fines criminales. Muy raras veces se atacaban entres ellos.
Como es fácil de imaginar,  Szacki se aburre. En Sandomierz no pasa absolutamente nada. Los únicos mandamientos que infringen los habitantes de la ciudad, Szacki incluido, son el segundo y, sobre todo, el sexto. Hasta que en abril, unos días después de la Pascua, cerca de la antigua sinagoga convertida hoy en el Archivo Nacional de Sandomierz, encuentran el cuerpo sin vida de Ela Budnik, una conocida activista local. Las circunstancias de su muerte hacen sospechar, para el asombro de los investigadores, que pueda tratarse de un asesinato ritual. Cuando, unos días más tarde, aparece otro cadáver, Teodor Szacki empieza a echar de menos la monotonía de los últimos meses…

Sandomierz
Se despiertan los monstruos enterrados en el pasado, salen de sus baúles los secretos ocultos entre las sábanas, la preciosa Sandomierz enseña su otra cara. El fiscal, un extraño en la ciudad, intenta mantener las distancias y el objetivismo. Sin embargo, pronto se verá envuelto y asfixiado por las redes de las interdependencias típicas de las provincias. La investigación resultará muy complicada, con un sinfín de hilos por atar y pistas falsas. Pero lo más duro y difícil, lo que hará que tanto Szacki como su jefa palidezcan al saber, es el presunto carácter ritual de los asesinatos. En un país tan profundamente marcado por los horrores de la IIGM como Polonia la gente está muy sensible a todo lo relacionado con la cultura judía. Y en la fiscalía de Sandomierz saben muy bien que cualquier cosa que digan o hagan, siempre será poco adecuada y siempre habrá quien les tache de antisemitas.
El ayuntamiento de Sandomierz


Plantar cara a los demonios ocultos está convirtiéndose en una especialidad polaca (vide, entre otros ejemplos, la oscarizada Ida), lo cual puede parecer incluso audaz en los tiempos de la locura de la corrección política que corren. Aunque yo personalmente creo que muchos podrían sacar de la experiencia polaca lecciones para intentar resolver sus propios problemas. Miłoszewski se merece el apodo del Maestro que le dieron los lectores en Polonia y sale victorioso de este enfrentamiento con la literatura. Eso sí: reparte los golpes por igual, criticando a todos: a los polacos cristianos por la xenofobia, a los polacos judíos por su autoexclusión (que no deja de ser otra forma de xenofobia), al ser humano en general por su envidia e hipocresía, a los medios de comunicación por ser unas harpías morbosas y a la iglesia católica por existir. Nihil novum sub sole.
Miłoszewski nos empapa en el ambiente de una muy turística ciudad de provincias, que por fuera huele a flores pero apesta al podrido por dentro. Siguiendo los pasos de su célebre tocayo Sigmund Freud hace un profundo psicoanálisis de la bipolar sociedad polaca, indicándole, en mi opinión, el tratamiento a seguir (desafortunadamente, el paciente ha recaído, como indican los resultados de las últimas elecciones). La trama atrapa, la tensión crece, los giros que dan los acontecimientos nos dejan ojipláticos y la novela se pega a los dedos. Sobre ese fondo, los protagonistas brillan con su propia luz, perfectamente definidos y trazados con unas líneas firmes; simplemente inolvidables. Destaca Szacki, a punto de convertirse en el arquetipo: esnob intelectual, culto, descontento con todos y todo, especialmente con el hecho de que sus compatriotas estén descontentos con todos y todo. No obstante, lo que distingue la novela del escritor polaco del tsunami de la novela negra que nos inunda sin parar es su lenguaje lleno de ironía, ese humor de la inteligencia que pone nuestra materia gris a pleno rendimiento. Mitad de la verdad mantiene el suspense, divierte y sobrecoge en varios momentos, creando un equilibrio perfecto para una lectura amena e inteligente, de las que nos hacen reflexionar y permiten ver más allá de los estereotipos.

Sandomierz

Me pasó una cosa curiosa con esta novela: 5 años después de la primera lectura me acordaba de muchísimos detalles, incluida la topografía- se da la casualidad de que a la servidora y Sandomierz nos unen los lazos irrompibles de veranos al Sol, las rodillas arañadas al caerse de la bici en los adoquines de la plaza y kilos de albaricoques que siempre eran más ricos en el jardín del vecino- menos de quién es el asesino. Tampoco fui capaz de deducirlo durante la relectura. El final sorprende y hace que tengamos que retroceder para buscar nuestros propios cabos sueltos porque el autor no deja ni uno. Como le dijo a Szacki el rabino a quien el fiscal acudió buscando ayuda:

Yo creo simplemente que es alguien muy astuto y quiere despertar muchos demonios para poder ocultarse entre ellos. La cuestión, querido fiscal, es si sabrás distinguir el rostro del asesino entre tal cantidad de espectros y apariciones.

De esta vista aparentemente quedó tan prendado el coronel del Ejército Rojo Wasyl Skopenko  en 1944 que no bombardeó la ciudad.
Una ambientación inmejorable, una trama más que original (a no ser que seáis de Zaragoza- o no- y conozcáis la leyenda de Santo Dominguito del Val), un paseo explosivo por los subterráneos de la ciudad medieval… No se puede pedir más.













24 comentarios:

  1. Me gusta lo de que critique a todos porque eso demuestra que es imparcial. Me encantan las novelas en las que se va descifrando la psicología no solo de los personajes sino también del ambiente y la sociedad. Este autor parece además de los que juegan con el lector en el buen sentido y le trata con respeto. Por todo esto, y aunque no esté muy predispuesta a leer novela negra, lo tendré en cuenta.
    Besos

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    1. Las novelas de Miloszewski, aunque con el inconfundible cariz de la novela negra, en realidad son muy costumbristas. Además, como cualquier polaco, es poco políticamente correcto, así que retrata a su sociedad con pelos y señales, sin andarse por las ramas. Espero que te guste.
      besos

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  2. Al principio iba a decir que no, porque el caso me parecía frío y no me interesaba, pero luego has empezado con los rituales y la cultura y encima pones broche de humor inteligente y me has ganado. Y para ya de llenarme la lista, lo cogeré cuando vaya a devolver el de Dara.
    Besos

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    1. ¡Seguro que te gusta! Y espero tus impresiones sobre Dara!
      besos

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  3. No lo conocía pero me ha llamado la atención lo que cuentas de ella, tiene cosas que me atraen así que podría animarme con ella
    Besos

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  4. Pues me gusta lo que cuentas y los finales imprevisibles también y si está bien atado mejor que mejor.
    Besos

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    1. El final es la caña. Todo parece tan enredado que ya no sabes qué pensar y, de repente, ¡puaf! A mí me dejó boquiabierta.
      besos

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  5. Ya le tenía el ojo echado pero sabes qué? Que no he leído el caso Telak y creo que me apetece empezar por ahí pero ya están en wishlist así que a ver cuando le toca. El caso Telak está ambientado en Varsovia? Cómo amo esa ciudad... Besossss

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    1. Son partes de una trilogía pero no hay realmente continuidad entre ellas. "EL caso Telak" es muy interesante, tanto por la problemática que trata como por la ambientación en Varsovia. Es curioso que sean los extranjeros que amen la capital polaca y no sus propios habitantes, jaja.
      besos

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  6. NO es una novela que me llame la atencion.

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    1. El mundo sería aburrido si nos gustara todo.
      besos

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  7. Hace poco descubrí esta saga y sé que quiero leerla.Me gusta todo lo que cuentas de esta novela, la crítica que hace, los personajes y su ambientación...sin duda la leeré.

    Besitos

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  8. Este sí! Justo el tipo de libros que me apetecen para cuando empiece el calor a derretirme las neurona. De intriga pero con fundamento... Que tenga más connotaciones.
    A mi también me pasa lo de recordar prácticamente todos los detalles y olvidarme de quién es el asesino o cómo se resuelve. O incluso de, si lo recuerdo, releer esperando otro final. Mira que somos raras, eh :)

    Un abrazo

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    1. Si lo lees, a ver qué opinas de Szacki. Entre las lectoras polacas despierta todo el abanico de sentimientos. Lo llamaron de todo, misógino incluido. Y sí, somos raras, jaja.
      besos

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  9. Jajajaja, pues resulta que sí, que soy de Zaragoza y conozco la leyenda.

    Me has provocado una auténtica curiosidad por leer a Miłoszewski, me gusta la novela negra y me encanta Polonia a donde viajé el verano pasado (aunque no visité Sandomierz).

    Un abrazo!

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    1. Cuando visité la catedral de Zaragoza, se me acercó un niño repeinadito y me entregó una estampita de Santo Dominguito del Val. Cuando la leí, quedé helada. Me sorprende que la Embajada de Israel no haya protestado. O sí, han protestado, pero sin resultado. Este tipo de cosas son vergonzosas para el país, creo.
      Espero que disfrutes de los libros de Miloszewski. Es buena literatura.
      besos

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  10. Hace años vi el documental Shoah y me sorprendió lo que significa hoy en día (bueno, en la época en que se rodó la película) el Holocausto para la sociedad polaca: la verdad es que da para la reflexión. La novela en principio no me atraía porque tengo demasiada novela negra pendiente, pero precisamente el tema de fondo que toca creo que me puede interesar bastante, que eso de descifrar lo podrido entre tantas flores siempre me llama mucho. 1beso!

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    1. "Shoah" se rodó hace 40 años, durante la dictadura comunista sostenida por la ocupación soviética del país. El Holocausto no era un tema del que se hablase. La IIGM se presentaba como el martirio de los polacos- que lo era también- salvados por el "victorioso Ejército Rojo". A las autoridades no les interesaba que se conocieran los pormenores de Shoah- Israel, como aliado de los EEUU, era un país enemigo- ni de lo que ocurrió a millones de polacos llevados a los gulags después de la invasión soviética 17 días después de la alemana. La gente de la calle tenía miedo de hablar de sus propias experiencias durante la guerra. Me imagino que el ambiente tenía que ser parecido al del franquismo en España. Ahora por fin se puede hablar abiertamente sobre el pasado. Tenemos que aprender de él.
      besos

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  11. A mi también me gustó, la verdad es que el protagonista me hace bastante gracia y, si no fuera por la situación en la que entra la novela, me hubiera incluso reído. Es cierto loq ue comentas sobre lo políticamente correcto, esta novela se lo salta a la torera, y en las comunidades pequeñas es lógico que salgan a flote las viejas envidias y rencores. En conjunto, habiendo leído los dos libros hasta ahora traducidos, estoy muy contenta con el descubrimiento.
    Besos

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    1. Los polacos son muy políticamente incorrectos. Si ves algunas películas o lees algunas novelas, quedas muy sorprendida por la sinceridad con la que abordan varios temas. Además siempre hablando muy mal de su sociedad. A veces me harto de esto porque parece que lo que quieren es autoflagelarse. Por el contrario, aquí en España es algo que no se da en absoluto. Habría que buscar un equilibrio.
      La tercera parte trata de la violencia doméstica. Y también tiene una ambientación inmejorable.
      besos

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  12. A veces sucede que me resulta más motivador el escenario donde se desarrolla la historia que la historia en sí...
    Supongo que ahí me puede mi alma viajera. Tanto Varsovia como Sandomierz me parecen lugares encantadores.
    Quizás por eso me llama mucho la atención. En fin, así soy...
    Abrazos!

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  13. Esperaré a que llegue, Agnieszka. Mientras tanto, me espera 'El caso Telak', como para despuntar el vicio.
    Lo bueno de leerte -entre otras cosas- es que me permites viajar a Polonia cada tanto, lugar en el que oficias de Cicerone, al menos para mi.
    Un beso grande.

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