“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

lunes, 18 de abril de 2016

En abril libros mil





Se acerca el Día del Libro y desde el grupo Tarro -Libros 2016 presentamos otra iniciativa- En abril libros mil. Se trata de elaborar una lista de propuestas de lecturas, todas ellas sobre libros y temas aledaños.

Así que yo propongo un libro muy interesante que, sin embargo, pasó sin pena ni gloria por la blogosfera aunque trate de un tema sumamente importante como la censura. Lo reseñé hace 2 años y aquí quiero recordar mis impresiones:

Imprimatur!



Breve Historia de los libros prohibidos


 RBA LIBROS 2013




Breve historia de los libros prohibidos es precisamente lo que el título indica: una historia de la censura. Por consiguiente es también una historia de la prepotencia, arrogancia y estupidez. La historia de una guerra perdida por los que se atreven a recortar las libertades en nombre de unas ideas que intentan imponer a los demás. Al mismo tiempo, como definió la censura Federico Fellini- la mejor publicidad para el autor, además gratuita,  ya que con sus gastos corre el estado. Entonces, ¿por qué Ovidio fue expulsado de Roma? ¿Por qué arrestaron a Diderot? ¿Quién espiaba a Púshkin? ¿Cuál fue el papel del Correos en censurar las obras inmorales en los EE.UU? ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Mayakovski antes de suicidarse (según el famoso chiste)? Respuestas a éstas y muchas más preguntas las encontramos en el libro de Werner Fuld, crítico literario e historiador de literatura alemán. Es una obra escrita con pasión por la palabra y en defensa de su libertad.



Fuld cuenta la historia de la persecución de la literatura. Habla de los libros que, por distintas razones, han sido considerados difíciles, incómodos o  peligrosos, y la reacción de las autoridades tanto civiles como eclesiásticas a ellos. Bien sabemos que a sus autores no se les ofreció dialogar sino que fueron perseguidos y oprimidos. Y, sin embargo, a pesar de la represión y su violencia, la que salía victoriosa siempre era la palabra. No olvidemos sin embargo, que también los autores mismos censuraban sus obras – Goethe regularmente quemaba sus obras, Kafka quiso que se hiciera lo mismo con las suyas después de su muerte. 



En Breve historia de los libros prohibidos conocemos no sólo los títulos censurados, sino que seguimos el desarrollo de los mecanismos detrás de la censura. El autor define el contexto y tiempo en los que fueron atacadas las diferentes obras y nos explica las razones por las que un libro podía parecer poco cómodo para quienes ejercían el poder. Nos lleva de viaje en el  tiempo, aunque no de manera cronológica, desde la Roma antigua hasta el siglo XXI. Las conclusiones parecen abrumadoras- los que ostentan el poder siempre intentan limitar el acceso al conocimiento de los demás para doblegarlos y manipularlos. Los perseguidos a menudo se convierten en perseguidores, como indican los ejemplos de Lutero o Calvino. Ni siquiera las democracias establecidas garantizan la libertad de expresión- vide el caso de las RDA y RFA después de la IIGM. Eso sí, en la RFA no se mataba a los escritores ni se los recluía en manicomios. Tampoco se les prohibía volver a publicar, como en la querida URSS y los países por ella ocupados.  Ya lo dijo Heine:



 Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

 Se me pone la piel de gallina con sólo pensar que en los EE.UU. se siguen quemando los libros sobre Harry Potter…



         Werner Fuld nos enseña el daño infligido a la literatura por el movimiento de Cromstock en los EE.UU, comparable sólo con la paranoia anticomunista de MacCarthy.  Resulta que la lista de los ecritores censurados en Francia es tan larga como la de Rusia- Heine, Hugo, Stendhal, Balzac o Flaubert- para comprender las razones de su prohibición hay que entender la mentalidad de la época que les tocó vivir. La censura en Rusia, ya desde el reinado del reaccionario Nicolás II, fomentó la desidia de los intelectuales y condenó el país al subdesarrollo. La dictadura comunista  no hizo más que emplear los mismos métodos, como demuestra el dramático destino de Mayakovski, Mandelshtam, Bulgákov o Ajmátova.  ¿Suena familiar? Pues sí, el caso de España es muy parecido. De hecho, Fuld le dedica todo un capítulo. Después de la victoria de Franco se prohibieron varios clásicos: Kant, Stendhal, Goethe, Balzac o Ibsen fueron reconocidos como degenerados. Se crearon catálogos de los libros cuya lectura estaba restringida a un pequeño círculo académico (2663 títulos) y libros totalmente prohibidos (1252 títulos). Lo realmente sorprendente son los muy bajos números que reflejan la escasa producción editorial de un país oprimido por la Iglesia católica y una dictadura retrógradas. No existía educación obligatoria (sic!, estamos hablando de la mitad del siglo XX) ni bibliotecas públicas. Los estudiantes estaban vetados en la Biblioteca Nacional en Madrid. En Sevilla los curas no dejaban acceder ni siquiera al catálogo de la biblioteca universitaria. Las bibliotecas en España eran lugares donde se guardaba el conocimiento en vez de transmitirlo. Fuld dedica mucho espacio a Lorca y su grupo teatral acusados de difundir ideas socialistas entre las clases bajas. Es la mejor muestra del bajísimo nivel cultural de los conservadores-  La Barraca llevó a los pueblos de España las obras del Siglo de Oro… La muerte o el exilio de las élites intelectuales en consecuencia de la Guerra Civil han convertido al país en


el patio soleado de Europa, retrasado no sólo culturalmente  fósil, que se visita con gana, pero después de 2 semanas de vacaciones con igual gana se abandona su arcaísmo.



Uno de los aspectos esenciales de la censura en la España franquista fue, según Werner Fuld, el analfabetismo y su fomento ya que la educación obligatoria seguía brillando por su ausencia. Esta afirmación me hizo comprender por fin cómo fue posible la publicación de Nada de Carmen Laforet o el estreno de Bienvenido Mr. Marshall a pesar de su fuerte crítica social y por ende política – los libros no eran peligrosos para el régimen porque pocos sabían leer y la película no era más que de risas para un público poco ilustrado.  Un capítulo realmente deprimente.



         Y aunque España no es más que otro ejemplo en la larga historia de los libros prohibidos, es uno de los casos más recientes y, como podemos ver hoy en día, sigue pagando un precio muy alto por lo ocurrido. Por eso no deberíamos olvidar las palabras de Alfred Whitney Grisworld, Presidente de la Universidad de Yale (para más inri vienen de sus Essays on Education publicados en 1954, en pleno auge del macarthismo):



Books won't stay banned. They won't burn. Ideas won't go to jail. In the long run of history, the censor and the inquisitor have always lost. The only sure way against bad ideas is better ideas. The source of better ideas is freedom. The surest path to wisdom is liberal education. 



         Con esta reflexión quiero recomendar una obra breve aunque fundamental para los amantes de libros. Su lectura no es fácil y seguramente requiere un conocimiento bastante amplio de la historia de las literaturas europea y norteamericana. Para mí, por ejemplo, resultó especialmente difícil el capítulo sobre la censura en la RDA cuya literatura desconozco por completo (y conocer no pienso por explícita recomendación negativa de Werner Fuld). Pero como nunca te acostarás sin saber una cosa más… Y a ver lo que nos depara el futuro.






18 comentarios:

  1. En el caso de España nos revelas el funcionamiento de la censura franquista sobre libros considerados sospechosos. Fue algo estúpido sin duda. Pero era una censura estimulante porque prohibía el acceso a libros que, sin duda, circulaban de todas maneras con ediciones argentinas pasadas de contrabando. El caso ahora es diferente. Casi nadie lee libros, somos muy pocos los que lo hacemos y, sin embargo, no hay ninguna censura que lo impida. Hay total libertad pero no se lee en general. Los jóvenes no leen (hablo en general, reitero). Y no hace falta ninguna censura. El mecanismo de idiotización es mucho más sutil. Se basa en la libertad.

    Supongo que sabes que existe esta estúpida moda de llevar los pantalones rotos por las rodilleras. ¿Quién obliga a ello? Nadie. Pero ya ves la vigencia de esa realidad. Si el gobierno sacara una ley que obligara a llevar los pantalones rotos por las rodilleras, seguro que sería considerado dictatorial y nadie la seguiría, pero la tontería se extiende fundamentada en la supuesta libertad. Ahora la libertad es no leer. Y las autoridades académicas se empeñan en que la gente lea, en que los jóvenes lean. ¿No sería más efectivo introducir de nuevo la censura, prohibir determinados libros y desaconsejar la lectura? ¿La censura franquista no servía de acicate y daba prestigio a aquellas obras prohibidas? Porque en todo caso, las obras prohibidas circulaban, ya lo creo que circulaban.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No hay mejor publicidad que la censura- ya lo dije en la reseña. Según Werner Fuld, el caso español se basaba no tanto en la prohibición como en la imposibilidad de leer- altas tasas de analfabetismo más la idiotización del "pueblo" con cosas como fútbol (en Portugal Salazar tenía la llamada triple F: fútbol, fado, Fátima- aquí a lo mejor se podría sacar algo paralelo). Hoy en día se siguen viendo los resultados - hacen falta generaciones para cambiar la mentalidad y, además, los tiempos no son propicios, como tú mismo dices. La mal entendida libertad trae los mismos resultados que la dictadura. Pero no creo que prohibir leer, a modo de Ray Bradbury, cambiaría las cosas. Tendrías que prohibir también la tele, el internet, los videojuegos etc. La lectura es un ocio al fin y al cabo. Y está perdiendo la batalla contra otros tipos de ocio. El que la gente deje de razonar y pensar de forma crítica al mismo tiempo no preocupa demasiado, aunque tampoco creo que exista algún tipo de complot por parte de los que mandan. Es más bien una casualidad nefasta que nos lleva hacia el futuro de Fahrenheit 451.

      Eliminar
  2. Interesante tu elección, no lo conocía pero me ha llamado la atención
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es muy interesante y da mucho que pensar.
      besos

      Eliminar
  3. ¡Hola!
    Me ha gustado mucho tu entrada, había oído hablar de los libros prohibidos pero no sabía mucho. Así que gracias por la información, es muy interesante. Me apuntaré el libro para leerlo en un futuro ya que como dices, es una lectura difícil y en estos momentos prefiero algo más fresco y sencillo.

    Un beso desde Viajando a otros mundos.
    PD: Ya tienes una nueva seguidora ;)

    ResponderEliminar
  4. Gran entrada!! Creo haberlo oído alguna vez, parece super interesante y de los imprescindibles, aunque no sé decirte si lograría entenderlo del todo, ya que yo tengo pocos conocimientos literarios, aún así queda anotado, porque como bien dices, nunca se acuesta uno sin aprender algo nuevo. Gracias por esta excelente recomendación.Besos.

    ResponderEliminar
  5. Una entrada realmente interesante.Y el libro que propones, una curiosidad muy atrayente.
    Besos

    ResponderEliminar
  6. Estoy disfrutando un montón de la iniciativa que os traéis entre manos hoy, ya me he llevado unos cuantos libros apuntados y este también se viene conmigo. Me encanta la propuesta en sí y también la reflexión a la que veo que conduce.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias por traer esta recomendación de un libro totalmente desconocido para mi. Besos

    ResponderEliminar
  8. ♡ ¡Hola! ♡

    ¿Qué tal? ツ No conocía el libro! Pero más recomendaciones noooooo!!!!!!! Voy a morir a lecturas, aunque es una muerte muy plácida :P

    Te espero en el blog, La Reina Lectora.

    ResponderEliminar
  9. No conocía ese libro, pero me ha piado mucho la curiosidad. un beso.

    ResponderEliminar
  10. No lo he leido y es algo que tengo que remediar cuanto antes!!

    ResponderEliminar
  11. Una lectura interesantísima que creo que deberíamos leer todos los que amamos la literatura. Lo tendré en cuenta.
    Fantástica propuesta para celebrar el día del libro.
    Un besin

    ResponderEliminar
  12. Pues me parece muy interesante tu propuesta, no solo por el tema de la censuar de los libros sino por todo el transfondo y los diferentes contextos históricos.
    Besos

    ResponderEliminar
  13. El mes de los libros por excelencia.
    Me gusta tu propuesta, la verdad que libros que versen de literatura me gustan todos (salvo esa sobreexplotación que están comenzando a hacer algunos poniendo como excusa la literatura en las tramas)
    Besos

    ResponderEliminar
  14. Me encantan los libros sobre libros, así que tomo buena nota de tu recomendación! Además, todo lo relativo a los libros prohibidos siempre me ha llamado especialmente la atención. 1beso!

    ResponderEliminar
  15. Gracias por recuperar un libro tan interesante. Me parece una lectura fascinante, de esas en las que me gusta "perderme"... Y que no me encuentren, claro :)
    Saludos.

    ResponderEliminar
  16. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar