“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

miércoles, 9 de marzo de 2016

He reducido el mundo a mi jardín...


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Pablo Simonetti

Alfaguara 2015



         En el jardín de mi infancia había un enorme nogal. Recogíamos las verdes nueces inmaduras caídas al suelo que nos manchaban los dedos de un marrón imborrable y, en pleno mes de agosto, dejaban un olor a otoño. Jugábamos al bádminton en el césped, intentando no pisar las caléndulas y las dalias que crecían en los parterres. Nos pinchábamos los dedos intentando olfatear las rosas y admirábamos incrédulos la perfección de un nido de gorrión abandonado que encontramos entre las tuyas.

         En el jardín donde pasó su infancia Juan, el protagonista de la novela de Pablo Simonetti, había un enorme tulipero que él y sus hermanos trepaban por las tardes. Bajo la sombra de tres quillayes, enormes árboles típicos en Santiago de Chile, su madre cultivaba varias azaleas, rododendros y camelias, plantas acidófilas muy difíciles de cuidar por aquellos lares.


A través de los años, mi madre había perfeccionado un calendario de enmiendas a la tierra que le permitía conservar el suelo enriquecido y acidificado, protegiendo sus tesoros de los efectos de la temida clorosis. Había estudiado también las cuotas de riego y durante las tardes más calurosas del verano les daba un baño refrescante.
La flor de tulipero
https://www.flickr.com/photos/fotosdecesar/3437964589

En el año 2000 doña Luisa es una viuda de 76 años. Vive en su casa acompañada de una sirvienta, y sigue cuidando de su jardín. Pero el mundo alrededor ha cambiado. El elegante barrio de clase media-alta está medio vacío ya que numerosos chalés han sido abandonados  después de la muerte de sus dueños. Santiago está convirtiéndose en otra urbe de rascacielos y urbanizaciones cerradas con piscina y zonas verdes comunes. El hijo mayor de Luisa, Franco, heredero del exitoso negocio familiar, ha recibido una oferta muy suculenta por la finca de sus padres. Parece que es ahora o nunca. Además, todos necesitan dinero. Sólo Juan da la impresión de comprender la reticencia de su madre a la hora de tomar la decisión.

Lo que sigue puede parecer la archiconocida historia de envidias y odios fraternales, de las relaciones familiares enmarañadas y sumidas en el fango de los convencionalismos. No obstante, todo depende de la forma en la que se enfoca y cuenta la historia. Y en este caso estamos delante de una novela pequeña de tamaño pero enorme por las emociones que transmite en tan solo 109 páginas: el amor y la pasión de Luisa por su jardín, el amor de Juan por su madre, la rivalidad entre los hermanos, el egoísmo de los hijos frente al amor de la madre quien sacrifica por ellos lo más importante que tiene, la nostalgia por la vida que se escapa y de la que solo quedan las plantas del jardín…  Simonetti nos introduce a los secretos de la familia con una prosa cuidada, casi lírica, que, sin embargo, es capaz de expresar mucho con pocas palabras. El libro está adornado con las preciosas imágenes de flores en blanco y negro hechas por José Pedro Godoy, pareja del escritor chileno, que dulcifican y suavizan la dureza oculta de la historia. Una novela para saborear, admirar y reflexionar sobre lo que realmente importa en la vida.


Esa tarde no fui capaz de revivir ningún recuerdo de niñez. Las consecuencias que tuvo la venta de la casa habían cristalizado en una costra de indiferencia. Mi memoria se rehusó a cruzar la puerta de madera y entrar en los cuartos de paredes blancas y cielos entablados. Ni siquiera se atrevió a internarse a través del camino que se iniciaba en  una portezuela de la reja y que luego de rodear el ala de los dormitorios desembocaba en el jardín.




16 comentarios:

  1. Y para apuntar. Menuda racha de novelas crudas hay ahora. Luego tendré que leer a Nora Roberts o algo así para compensar.
    Besos

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    1. Esta no es TAN cruda como para tener que acudir a Nora Roberts, jaja. Es como la vida misma. De hecho, contiene elementos autobiográficos. No te arrepentirás si la lees, de verdad.
      besos

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  2. Te agradezco la reseña. Me había fijado en esta novela pero sin animarme finalmente a leerla.
    Me vuelvo a fijar en ella.
    Besos

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    1. ¡Disfrútala! Es de verdad muy buena.
      besos

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  3. Un muy buen libro que tuve la suerte de conocer el año pasado: no empezamos con muy buen pie, pero acabó siendo una de las mejores lecturas del año. 1beso!

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  4. No lo conocía pero no me importaría leerlo, creo que la historia me podría gustar y además es cortito
    Besos

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  5. Tomo nota... Parece tener un tono intimista que me atrae

    Un abrazo

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  6. Qué buena pinta. No me importaría leerlo.

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  7. Pues me la anoto porque me llama y es muy cortita así que no hay mucho que pensar. Creo que la disfrutaría también.

    Un beso

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  8. Uy, este no me apetece mucho en estos momentos, pero lo tendré en cuenta en un futuro.
    Besos

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  9. Vaya cositas bonitas nos traes. A mí las historias de intrigas familiares y demás no me atraen demasiado, pero veo que aquí los tiros van por otra parte que sí me llama más.
    Besos.

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  10. No sé. No me termina de convencer. Besos.

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  11. Creo que casi todos tenemos un recuerdo de algún jardin en nuestras vidas.

    En realidad todos los libros cuentan las mismas historias, pero como bien dices, es el enfoque, la mirada, la forma de contar, lo que finalmente hace que conectes con el libro. O que el libro conecte contigo. Apuntada, para no olvidar lo que es realmente importante en la vida.

    Un abrazo

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