“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

lunes, 28 de diciembre de 2015

RETO LIBROS OLVIDADOS 2016



No solo leo vuelve a convocar el reto Libros Olvidados que consiste en leer libros publicados antes del 2011. Creo que es una idea excelente ya que la mayoría nos dejamos engatusar por las novedades olvidándonos al mismo tiempo de sus predecesoras que, pobrecitas, van acumulando polvo en las estanterías.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Mientras tanto en Suecia...


El domador de leones
Camilla Läckberg
MAEVA, 2015


            Creo que puedo resumir casi todo lo que tengo que decir sobre este libro en una sola frase: El domador de leones es la novena parte de la saga Los crímenes de Fjällbacka, con la que  la escritora sueca  Camilla Läckberg ha conseguido un gran éxito comercial en todo el mundo.

            Pero vayamos por partes. Han pasado ya 13 años desde la publicación de la primera entrega de la saga, La princesa de hielo. En este tiempo, sus principales protagonistas, la escritora Erica Falck y  el inspector Patrik Hedström, se han enamorado, casado, tenido 3 hijos, y, como buenos suecos que son, bebido hectolitros de café y merendado toneladas de kanelbullar (bollos de canela, a 1.50€ en la cafetería de la IKEA más cercana). También han resuelto varios casos de asesinatos y desapariciones, todos ellos bajo el mismo lema de más tarde o temprano el pasado llamará a tus puertas. El principal fuerte de la serie siempre han sido sus protagonistas - aparte de la simpática familia Falck-Hedström hay que destacar los personajes de los compañeros de Patrik de la comisaría de policía en Tanumshede, con todos sus problemas, vicios y virtudes. No se puede negar que Camilla Läckberg sepa hilvanar historias, gracias a lo cual la saga iba de menos a más, enganchando a sus seguidores con cada entrega. A mí en particular me gustó mucho Las hijas del frío (la traducción de los títulos es en este caso un tema aparte) y, sobre todo, Huellas imborrables. Esta última novela es, en mi opinión, la mejor de la autora sueca. Desde entonces la serie empezó a decaer. Las tramas se han ido volviendo cada vez más oscuras y escabrosas, las descripciones de los crímenes y sus víctimas cada vez más detalladas, llenas de abuso y sufrimiento. Ignoro hasta qué punto influyó en este cambio el éxito de otras sagas, como Los rostros de Victoria Bergman de Erik Axl Sund, que llevan el tema de abusos y tortura hasta extremos vomitivos. Camilla Läckberg siempre ha sido ante todo una businesswoman… De todos modos, nunca ha dejado de sorprenderme la elevada tasa de criminalidad en un lugar tan bucólico:

Fjällbacka
 
 
            Dicho todo esto, no me esperaba demasiado de El domador de leones. Lo leí por costumbre, creo, y para ver si puedo recuperar el encanto de los inviernos en Fjällbacka, con la leña ardiendo en la chimenea, una taza de café y unos cuantos kanelbullars. A lo mejor no debería haber leído la novela en una playa portuguesa, donde todo el mundo devoraba bolas de Berlim… Reencontrarme con Erika y Patrik era como visitar a unos viejos amigos. Me alegro mucho que todo vaya bien en Fjällbacka y en Tanumshede, de que los niños crezcan sanos, de que Martin se esté recuperando de su pérdida, de que Anna resuelva sus problemas. Como siempre  me he reído un montón de las ocurrencias de Mellberg. ¡Qué os vaya muy bien a todos! ¡Hasta siempre!
 
 

 

 

lunes, 14 de diciembre de 2015

En los fiordos de Noruega


El libro de Dina

Herbjørg Wassmo

El Aleph Ediciones, 1998

en inglés: Dina's Book
Arcade Publishing 1994

 

 

 

I am Dina. People exist. I meet them. Sooner or later, our ways part. That is what I know.

Dina tenía 6 años cuando ocurrió el accidente en el que murió su madre. A lo largo de la novela se nota el impacto que tuvo la tragedia en la vida de la niña. Aunque sus verdaderas dimensiones no se aprecian plenamente hasta la última página...

Dina was very tall for her age. And strong. Strong enough to let go of her mother’s death. But perhaps not strong enough to exist.

Pero en los años 40 del siglo XIX no había psicólogos infantiles que pudieran ayudarla a sobrellevar el trauma. En aquella época, en Nordland, las tierras noruegas al norte del Círculo Polar, pocos se preocupaban por los niños. Así que a nadie le sorprendió que el padre de Dina, el sheriff del condado, mandase a su hija a una granja de su propiedad y no la viera durante años.

 
 
 

Dina creció impredecible e indomable, incapaz de adaptarse al mundo en el que le tocó vivir ya de adulta. Tenía sus principios, su propia visión del mundo y de sí misma, muy alejados de las costumbres y convenciones. Su personaje posee esa fuerza primaria que la mata y hace vivir a la vez, parece una mezcla de todas las contradicciones y extremos imaginables. Su cada gesto, cada palabra importan; sus sentidos están afinados todo el tiempo. Dina parece estar hecha de acero. Pero en realidad nunca conoció la paz.

Al principio Dina es como un animal herido- no se sabe cómo reaccionará, qué cosa insólita se le ocurrirá ahora. A lo largo de las páginas de la novela observamos los cambios que se producen en su personalidad, y que hacen que la comprendamos y respetemos. Dina sigue siendo indomable y a veces implacable, pero al mismo tiempo es una mujer justa y sabia, coherente y firme en sus convicciones.

La novela resulta simplemente fascinante. Herbjørg Wassmo logró crear un ambiente irrepetible reflejando las peculiaridades de la época y del lugar donde se desarrolla la trama. Cuidó todos los detalles de tal manera que la lectura se convierte en una experiencia multisensorial- vemos a sus protagonistas, escuchamos a Dina tocar el chelo, olemos el pescado seco con el que comercian en la zona, saboreamos los arándanos con nata. Estamos rodeados por una naturaleza tan indomable y salvaje como la protagonista, en un lugar donde el insaciable mar parece comer la tierra a bocados. ¿O es la tierra quien se bebe el mar?

El libro de Dina está escrito con un lenguaje muy plástico, sensual y cristalino a la vez. Las descripciones son floridas, los diálogos concisos y escuetos. Cada palabra importa, cada frase puede quitar el aliento. O romper el corazón.

 
 

 La novela de Wassmo deslumbra con su fuerza, pero también con su delicadeza. Nos muestra todo un espectro de emociones, habla de temas universales como el amor y la muerte, trae consuelo aunque la historia que hilvana resulta de lo más trágica. El libro que aparece en el título no es sino una versión particular de la Biblia que Dina heredó de su madre, un evangelio blasfemo, lleno de sensualidad y principios propios de la protagonista, perteneciente al mundo cuyo eje giratorio es ella- Dina la hija, la mujer, la amante, la madre; donde ella constituye lo divino y lo humano.
 
Me encantan las novelas gracias a las cuales podemos conocer un fragmento de la realidad a fondo y de manera natural, como en la obra de Herbjørg Wassmo. Es uno de los pocos libros últimamente de los que me resultó muy difícil despedirme. No me sorprende su estatus de una novela de culto en Noruega.

 



 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Sobre la memoria o la facultad de acordarnos de lo que quisiéramos olvidar


El sentido de un final

Julian Barnes

Anagrama 2012

En versión original: Alfred A. Knopf 2011

 

History is the lies of the victors. As long as you remember that it is also the self-delusions of the defeated. Do we remember that enough when it comes down to our private lives?

Anthony Webster, el principal protagonista y el narrador de El sentido de un final, es ya un hombre mayor. Lleva años jubilado, vive en un pequeño piso en uno de los suburbios londinenses, conduce un Golf y una vez al año viaja al extranjero. Su mujer lo dejó hace mucho pero ahora mantienen una relación que podría describirse como amistosa. Una vida tranquila, sin grandes pasiones ni presiones. No obstante, detrás de la fachada de normalidad se esconde un verdadero drama.

 
Un día Anthony recibe una inesperada herencia que le deja la madre de su primera novia, Verónica. Ese hecho insólito lo hace rememorar sus tiempos de estudiante en los años 60, las amistades de la juventud y las relaciones con mujeres. La que mantuvo con Verónica fue un fracaso total. Además, contribuyó a que terminase la amistad que lo unía a uno de sus compañeros del instituto, el brillante Adrian Finn. Una vez acabada la carrera, mientras Tony estaba viajando por los EE. UU., Adrian se suicidó. 

 
40 años más tarde nuestro protagonista se ve obligado a revivir estos acontecimientos, restablecer el contacto con Verónica, y enfrentarse a su, hasta entonces aparentemente ideal, pasado. Lo que descubre lo deja abrumado, pasmado y patidifuso. Y a los lectores soltando una buena carcajada. Porque Barnes borra la diferencia entre la ficción y los hechos. Nos manipula y engaña para enseñarnos que la verdad puede ser totalmente distinta de lo que pensábamos al principio. El escritor deja al desnudo la facilidad con la que acomodamos la realidad a nuestras expectativas, cómo borramos de la memoria todo lo que resulta incómodo. Si el Código Penal tipificara el blanqueo de recuerdos como un crimen o delito, Anthony Webster pasaría el resto de sus días en la cárcel.  Además, Barnes subraya lo mucho que la experiencia vital cambia nuestra percepción de los acontecimientos del pasado. En las palabras del protagonista:

Again, I must stress that this is my reading now of what happened then. Or rather, my memory now of my Reading then of what was happening at the time.
 
Escrita con un estilo fluido y adornada con algunas frases inolvidables, la novela constituye una lectura realmente deliciosa, fresca y sorprendente, aunque a ratos pérfida. Como la vida misma. 

It strikes me that this may be one of the differences between youth and age: when we are young, we invent different futures for ourselves; when we are old, we invent different pasts for others.


viernes, 4 de diciembre de 2015

Bella gerant alii, tu, felix Austria, nube!


Todo nos va bien

Arno Geiger

Aleph 2006

                      

Viena, primavera de 2001. Una vieja casona, el pasado se mezcla con el presente. Philipp Erlach acaba de heredar la casa de sus abuelos en un suburbio acomodado de la capital de Austria. Parece que su presencia despierta lo que hasta ahora Philipp ha logrado esquivar: la historia de su familia.

            En 1938, cuando las tropas de Hitler marchan por las calles de Viena, Alma y Richard, los futuros abuelos de Philipp, tienen dos hijos: Otto e Ingrid. 7 años más tarde queda solo Ingrid. En aquella primavera de 1945 un chico de una familia obrera deambula por las calles bombardeadas de la ciudad junto con el último grupúsculo de Hitlerjugend, intentando defender Viena de las tropas rusas. Se llama Peter. Pronto conocerá a Ingrid, se enamorarán y querrán casarse. Pero Richard, miembro del gobierno del país, estará en contra del matrimonio entre su única hija y un pordiosero cuyo padre está en la cárcel por su pasado nazi. Ingrid se va de casa y la familia se rompe. Cuando en 2001 Philipp se encargue, muy a su pesar, de la venta del inmueble, tendrá que enfrentarse a todo lo que lo ha llevado a ser tal y como es.

En la novela de Geiger se escuchan los ecos de la fascinación por Hitler y de las antiguas rebeldías de la juventud ahogadas por la hipoteca y créditos al consumo.  Se empieza a hablar del amor libre. Presenciamos la revolución del papel de la mujer en la sociedad, pero los fundamentos del matrimonio de Alma y Richard no se tambalean a pesar de las infidelidades del marido. Tras la puerta del baño su hija adolescente oculta un aborto. Alma es incapaz de comprender que Ingrid tenga sueños distintos a los suyos y esté determinada a no repetir la vida de su progenitora. También Richard se va alejando de la niña de sus ojos.

Seguimos las vidas de tres generaciones de la misma familia, cuya falta de harmonía refleja el caos político y social que experimentó Austria después de la IIGM. El autor no sólo retrata el mundo construido sobre las ruinas de una realidad sometida a Hitler, sino que también analiza cómo las decisiones de los antepasados influyen en el día a día de los que viven aquí y ahora. A Philipp no le interesa el pasado, no se arrepiente de no haber preguntado a sus abuelos por sus experiencias, de no haberles hablado sobre lo que vivieron. Rodeado por sus objetos personales, marcados por la historia que los definió, parece no entender el lenguaje con el que éstos le hablan. Por eso es tan simbólica la mugre que Philipp encuentra en el ático de la casa de sus abuelos, donde anidaron decenas de palomas llenando el espacio con sus desperdicios. Resulta que gran parte de los episodios de la vida de sus familiares también están llenos de suciedad. Philipp actúa como si las palomas no fueran su problema. De la misma manera aborda la historia de su familia fingiendo no tener nada que ver. Tiene que madurar para poner orden en su casa, literal y metafóricamente. No obstante, no se debe limpiar u ordenar en el ardor del momento. De lo contrario nos arriesgamos a tirar a la basura lo que puede resultar importante, formar parte de nosotros mismos aunque perteneció a los que ya murieron. Corremos el riesgo de deshacernos de alguna herramienta imprescindible para poder comprendernos a nosotros mismos.  Como consecuencia, Philipp tiene que decidir si la casa de sus abuelos es solo una casa o la casa, y si permitirá que el presente borre todas las huellas que llevan hacia el pasado.

Todo nos va bien no pertenece al amplio grupo de novelas que buscan el agrado de sus lectores. Con la historia y personajes que brillan con diferentes tonos de gris, el libro de Arno Geiger nos deja con numerosas reflexiones y preguntas por contestar. Muy recomendable.
 

 

martes, 1 de diciembre de 2015

El mundo es un pañuelo

 
 
Hoy os traigo una idea para regalar y/o para repasar nuestros conocimientos de geografía. Después de haber ganado un sinfín de premios y cosechado un tremendo éxito en toda Europa, llega por fin a España, de la mano de la editorial Maeva, la versión española del particular Atlas del mundo de la autoría de una pareja de ilustradores polacos, Aleksandra y Daniel Mizielinski. El atlas no es únicamente una colección de mapas de 46 países en los 6 continentes, sino que también trae mucha información acerca de la gente que habita cada país presentado: las comidas, los principales monumentos, la fauna y flora, el número de habitantes, los personajes históricos más relevantes o cuáles son los nombres más populares. Así se presenta el mapa de España en la versión original del libro de la que llevamos ya unos  años disfrutando en mi familia: 
 
 
 
 



De esta manera está representado, por ejemplo, Chile:
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El Atlas no es la única obra de los Mizielinski publicada en versión española. Hace unos  meses apareció el primer volumen de la serie Mamoko (mam oko: tengo ojo).  A lo largo de las páginas del libro podemos seguir las historias de sus protagonistas en su día a día en la ciudad de Mamoko. El juego consiste en contarlas, un ejercicio estupendo no solo para los más pequeños. La biblioteca de mis hijos cuenta con 2 de los tres libros, Mamoko y Mamoko 3000 (sobre cómo puede ser la vida en el año 3000):




 Mamoko hoy



 Mamoko en el futuro
 
Pero eso no es todo. Mam oko na litery (Tengo ojo para las letras) y Mam oko na liczby (Tengo ojo para los números) ofrecen otro excelente juego educativo.
 
 
 
 
En el primer libro tenemos que encontrar en los dibujos todas las palabras que empiecen por la letra determinada. Por ejemplo, en estas páginas hay que buscar 24 palabras que empiecen por la G y 11 que empiecen por la H:
 


Mientras tanto, en el Mam oko na liczby, buscamos un número determinado de cosas o personajes que sean iguales o parecidos.



 Antes de entrar en el universo Mamoko, los autores publicaron un muy estupendo libro acerca de la arquitectura, titulado DOMEK (La casita).



El libro recoge algunos de los proyectos de  las casas consideradas atípicas, incluso atrevidas, como esta casa -huevo de Japón:






Con otro libro de los Mizielinski, Zjedz to sam (Cómetelo tú), podemos aprender sobre el funcionamiento del aparato digestivo.




Así es el páncreas, la fábrica de jugos:

 

 
Un poco de escatología:
 

Y, por último,  un libro sobre el espacio, los planetas y nuestro lugar en la galaxia - Tu jestesmy (Aquí estamos)


Para los que quieren saber algo más de los trajes espaciales
 
 
Me falta la última propuesta de los autores, un libro en el que, como con Julio Verne,  viajamos al centro de la tierra. Santa Claus ¿has oído?