“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

lunes, 30 de noviembre de 2015

Libros en el petate: Sorteo dos lotes de J.M. Arlidge

Si os apetece un regalo adelantado de Papa Noel o los Reyes Magos, aquí está el sorteo de dos novelas policíacas muy entretenidas organizado por Fesaro en el blog Libros en el petate:



jueves, 26 de noviembre de 2015

Lost in translation: Arundhati Roy


La república rota: tres ensayos
Broken Republic: Three Essays
Arundhati Roy
Penguin Books, 2011
Sabe Usted, yo le diré con toda la sinceridad: este problema no lo resolveremos ni nosotros, ni la policía, ni el ejército. El problema con las tribus es que esta gente no conoce la codicia. Si no se hacen codiciosos, no tenemos ninguna posibilidad. Yo se lo dije a mi jefe- sacar de aquí las fuerzas armadas y poner una tele en cada casa. Todo se resolvería solo.
Arundhati Roy me deslumbró e impactó con El dios de las pequeñas cosas, su, hasta la fecha de hoy, única novela, ganadora de Booker Prize 1997. En los 18 años que han pasado desde entonces la escritora india no ha vuelto a escribir narrativa. Dedicó su vida a numerosas causas políticas y sociales, sobre las que ha publicado varios ensayos y reportajes.
Broken Republic es precisamente una colección de tres ensayos escritos entre 2009-2010, referentes al conflicto armado entre el gobierno indio y la guerrilla maoísta naxalita, en el que se ve sumido el este de la India (el llamado Corredor Rojo) desde hace casi 50 años. Arundhati Roy publicó el libro en reacción a Operation Green Hunt (la Operación Caza Verde), una ofensiva gubernamental con el objetivo de acabar con la guerrilla maoísta.
Los naxalitas opinan que el principal mal de la India y, a la vez, el responsable de bloquear el desarrollo sostenible del país, es el sistema de castas. Según ellos, la única manera de cambiarlo es derrocando la República. Por esta razón son considerados terroristas, el principal enemigo del estado y una amenaza para la seguridad nacional. Arundhati Roy cuestiona estas opiniones. Presenta la otra cara de los maoístas- una guerrilla compuesta por los más pobres, miembros de las numerosas tribus oriundas de aquella parte del país, quienes defienden lo único que tienen: la tierra que les está siendo arrebatada en nombre del progreso económico del país. La escritora explica cómo funciona el sistema: el gobierno expropia los terrenos ricos en bauxita (roca de la que se obtiene el aluminio), ofreciendo a cambio indemnizaciones, carreteras, colegios y hospitales. Huelga decir que el dinero se pierde en los bolsillos sin fondo de todos-sabemos-quién y, en vez de infraestructuras prometidas, se construyen comisarías de la policía y cuarteles del ejército para poder controlar el descontento de la población. Mientras tanto las empresas mineras (con las que el gobierno firma contratos a cambio del 10% del valor de la producción) extraen bauxita empleando la mano de obra casi esclava de los aborígenes, y venden el aluminio sacando pingües beneficios. El gobierno claramente interpone los intereses de las grandes empresas mineras por encima de todo, incluida la vida humana. La situación roza a veces las cumbres de descaro como cuando, por ejemplo, resulta que el ministro del Interior y el principal artífice de la Operación Caza Verde, P. Chidambaram, trabajó como consejero de una de las empresas mineras interesadas en la explotación de los terrenos expropiados a las tribus.
Los ensayos que componen el libro por un lado ofrecen un discurso sobre la ausencia total de la política social del gobierno de la India, analizan los intereses de los Mittal o TATA, o cuentan la historia del movimiento maoísta. Por el otro, tienen un marcado carácter de reportajes. En este aspecto destaca sobre todo el segundo ensayo, Caminando con los camaradas, donde Arundhati Roy describe los días que pasó en la jungla con los guerrilleros. (Existen varias traducciones al castellano de este texto. Aquí os dejo un enlace.) Retratando a los jóvenes maoístas presenta sus historias, a veces realmente estremecedoras, de vidas en pobreza extrema e indescriptible abuso por parte de los que ostentan el poder. Sin embargo, a pesar de la empatía que siente por ellos como otros seres humanos, no oculta sus sentimientos encontrados para con su ideología y la violencia que emplean para conseguir sus objetivos. Al mismo tiempo le resulta difícil no comprenderlos:
Sé que en este momento debería decir algo. Sobre la inutilidad de la violencia, sobre la inadmisibilidad de las ejecuciones sumarias. ¿Pero qué puedo proponerles? ¡¿Qué vayan a un juzgado?!
No se anda con rodeos denunciando la situación de las mujeres en un país donde las violaciones parecen formar parte del orden establecido:
En Dantewara la policía viste de paisano y los rebeldes usan uniformes. El superintendente de la cárcel está tras las rejas. Los prisioneros están libres (trescientos de ellos escaparon de la cárcel de la ciudad vieja hace dos años). Las mujeres que han sido violadas están bajo custodia policial. Los violadores dan discursos en el mercado.
Arundhati Roy no tiene miedo a llamar las cosas por su nombre. Es muy consecuente indicando los problemas de la sociedad india. El tercer ensayo, Trickledown Revolution (La revolución chorreante- como en la teoría de chorreo que afirma que si los ricos se hacen cada vez más ricos, algo de su riqueza les chorree al final a los pobres), va en contra de la clase política. Los políticos han vendido a las grandes corporaciones la posibilidad de una vida en paz. Si no fuera por ellos, pocos sabrían de la existencia de los maoístas en la India, sus aberraciones ideológicas y violencia:
Si viviéramos en una sociedad realmente democrática, donde la gente puede por lo menos tener la esperanza de justicia, los maoístas serían un grupo marginal con escaso apoyo.
La lectura de Broken Republic no es fácil por toda la carga emocional que conlleva. Su fuerza reside en el compromiso y la credibilidad de Arundhati Roy. La escritora nos abre los ojos a una realidad lejana pero no por ello menos importante. Al mismo tiempo nos hace una serie de preguntas a las que debe buscar respuestas quien no quiere ver únicamente lo decorativo y lo pintoresco de la civilización.
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Este libro, al igual que otros del ciclo Lost in translation, no ha sido traducido al español en su totalidad. Existen traducciones de uno de los ensayos que componen el libro, Caminando con los camaradas. Las traducciones de los fragmentos que cito en la reseña son de mi autoría, excepto el que trata de la situación en  Dantevara, que viene del ensayo traducido al español.






lunes, 23 de noviembre de 2015

Libros, libros, libros



Ex Libris. Confesiones de una lectora

Anne Fadiman

Alba, 2000

En inglés: Farrar Straus & Giroux


I have never been able to resist a book about books. – afirma Anne Fadiman. Yo tampoco. Por eso he leído el suyo, Ex Libris. Confesiones de una lectora. El libro recoge 18 ensayos escritos durante 4 años y publicados en la revista Civilization.

            En el prefacio la autora dice:

I began to write Ex Libris when it occurred to me how curious it was that books are so often written about as if they were toasters. Is this brand of toaster better than that brand of toaster? At $24.95, is this toaster a best buy? There is nothing about how I may feel about my toaster ten years hence, and nothing about the tender feelings I may yet harbour for my old toaster. This model of readers as consumers- one I have abetted in many a book review myself- neatly omits what I consider the heart of reading: not whether we wish to purchase a new book but how we maintain our connections with our old books, the ones which we have lived with for years, the ones whose textures and colors and smells have become as familiar to us as our children´s skin.

Por esta razón nos habla de lo difícil que puede ser casar tu biblioteca con la de tu pareja y no divorciaros en el intento, sobre todo cuando resulta que hay poco espacio y varios libros duplicados, o de ese estante particular en el que se guardan los libros que no tienen nada en común con el resto de la colección, pero que dicen mucho de su dueñ@. Hay también un ensayo sobre cómo no tratar los libros y que congela la sangre en las venas de quienes en su vida hemos arrancado una hoja o subrayado una palabra impresa ni siquiera con un lápiz...

 
            Fadiman es graciosa, brillante, muy, muy culta y bien leída. Al mismo tiempo no pretende darse aires de una gran intelectual – todo lo contrario: sus ensayos son historias llenas de calor humano, auto-ironía y un gran amor hacia los libros. Ex Libris es, sin duda, el mejor lugar dónde buscar respuestas a preguntas tan intrigantes como: ¿Son 15 kg de libros un buen regalo de cumpleaños?  o ¿Qué hizo una camarera danesa al ver un libro boca abajo en la mesilla de noche? La autora, hija de un crítico de literatura  y una reportera de guerra, mezcla historias de la vida de su patológicamente literaria familia con numerosas anécdotas sobre editores, escritores o incluso políticos (el capítulo sobre el libro de W.E. Gladstone titulado On Books and the Housing of Them es mi favorito). Parece que los políticos también leían. Antes…
Creo que en el mundo dominado por emociones espurias, sobre todo el falso entusiasmo, una pasión verdadera resulta ser una mercancía deficitaria. Así que hay que apreciarla y cuidarla. Por eso recomiendo Ex Libris de Anne Fadiman, un libro que a lo mejor nos hace sentir incultos y mal leídos, pero al que se vuelve con mucho placer. Porque, como dice este maravilloso peán a la lectura que la autora encontró en Penny Wise and Book Foolish de Vincent Starrett (edición de 1929 por el módico precio de $9):

Every new search is a voyage to the Indies, a quest for a buried treasure, a journey to the end of the rainbow; and whether or not at the end there shall be turned up a pot of gold or merely a delightful volume, there are always wonders along the way.

 


miércoles, 18 de noviembre de 2015

A day without a friend is like a pot without a single drop of honeyleft inside

IWinnie the Pooh

A.A. Milne y Ernerst H. Shephard

numerosas ediciones desde 1926

 

 

            Winnie the Pooh fue uno de los personajes más significativos de mi infancia. Mi primer ejemplar del libro fue regalo de mi abuelo, otro gran admirador del osito un poco tontorrón. Desde que A.A. Milne creó el personaje en 1926, Winnie no ha dejado de enamorar a sus lectores ni de hacerlos reír, algo mucho más difícil. Mi participación en el mes temático de la novela infantil ha sido un buen pretexto para acercarme a las aventuras de Winnie en versión original, algo que quería hacer desde hace mucho tiempo.


            Winnie es el mejor amigo de Christopher Robin, el hijo del autor, y vive en el Bosque de Cien Acres junto con sus compañeros: Piglet, Rabbit, el burro Eeyore, el búho Owl, la canguro Kanga y su hijito Roo. El libro está compuesto por 9 capítulos, cada uno de los cuales cuenta otra historia sobre las aventuras de los amigos. Mi favorito es el capítulo dos, en el que Winnie visita a Rabbit y, habiendo comido demasiada miel, se atasca en la puerta. No recuerdo ya cuántas veces he leído el libro de A.A. Milne y sin embargo siempre me río al llegar a esta escena:


What I said was, “Is anybody at home?” called out Pooh very loudly.

“No!” said a voice; and then added, “you needn´t shout so loud. I heard you quite well the first time.”

“Bother!” said Pooh. “Isn´t there anybody here at all?”

“Nobody.”

Winnie-the-Pooh took his head out of the hole, and thought for a little, and he thought to himself, “There must be somebody there, because somebody must have said ‘Nobody.’” So he put his head back in the hole, and said:

“Hallo, Rabbit, isn´t that you?”

“No,” said Rabbit, in a different sort of voice this time.

“But isn´t that Rabbit´s voice?”

“I don´t think so,” said Rabbit. “It isn´t meant to be.”

“Oh!” said Pooh.

He took his head out of the hole, and had another think, and then he put it back, and said:

“Well, could you very kindly tell me where Rabbit is?”

“He has gone to see his friend Pooh Bear, who is a great friend of his.”

“But this is Me!” said Bear, very much surprised.

“What sort of Me?””

“Pooh Bear.

“Are you sure?” said Rabbit, still more surprised.

“Quite, quite sure,” said Pooh.

“Oh, well, then, come in.”

So Pooh pushed and pushed and pushed his way through the hole, and at last he got in.

“You were quite right,” said Rabbit, looking at him all over. “It is you. Glad to see you.”

 
La lectura adulta del libro me deparó grandes sorpresas, ya que no me había fijado antes en varias lecciones que el autor quiere enseñarnos. Por ejemplo, en el capítulo sexto, el burro Eeyore disfruta mucho con sus regalos de cumpleaños: un tarro de miel vacío (de Pooh) y un globo roto (de Piglet), metiendo uno dentro del otro. Cuando era pequeña, opinaba que Eeyore era incluso más tontorrón que Pooh - ¡¿alegrarse de este tipo de regalos?! Ahora resulta obvio que lo que importa es el hecho de que sean regalos de sus amigos, y da igual que Pooh se haya comido la miel por el camino o que Piglet hiciera explotar el globo al caerse. No obstante, la clase magistral para la vida de hoy en día está escondida en el capítulo séptimo, en el que Kanga y su hijito Roo se mudan al Bosque de Cien Acres. Rabbit no está muy feliz con que aparezcan a su alrededor animales nuevos y extraños:


Suddenly, we wake up one morning, and, what do we find? We find a Strange Animal among us. An animal of whom we have never ever heard before! An animal who carries her family about with her in her pocket! Suppose I carried my family about with me in my pocket, how many pockets should I want?
 

Y quiere hacer algo para que Kanga y Roo se vayan del Bosque. Obviamente, todo acaba en risas, Piglet toma un baño en agua fría y Rabbit se convierte en el mejor amigo de Roo. Sin embargo, no deja de sorprender la actualidad del mensaje y la lección de la tolerancia hacia lo diferente. Por lo visto, seguimos igual que hace 90 años…
 
 
Como ocurre con las personificaciones típicas en las historias infantiles, todos los personajes del libro se caracterizan por una serie de cualidades exageradas de tal manera que el lector, independientemente de su edad, en seguida se da cuenta del tipo de persona que es cada uno. El búho Owl es un sabiondo y mira por encima del hombro a los demás, Eeyore es un pesado miserable que se queja de todo y nunca está contento. Por su parte, Rabbit es muy prudente, egoísta e interesado, mientras Piglet es un miedica. A todos ellos une un rasgo que tienen en común- pocas veces piensan en las consecuencias de sus actuaciones, lo cual les acarrea numerosos problemas. Pero tienen la suerte de vivir rodeados de amigos dispuestos a echar una mano cuando haga falta.


Sin duda, no se puede hablar de los libros de A.A. Milne sin mencionar las magníficas ilustraciones de la autoría de Ernest H. Shepard. Es así como yo me imagino a Winnie – no como lo rediseñó Disney después de hacerse con los derechos de autor.

 



 

La gran popularidad de Winnie influyó en el idioma: Heffalump, un monstruo en busca del cual Winnie y Piglet van dando vueltas alrededor del bosque y al que Shephard presentó como un elefante, se convirtió en la palabra infantil en inglés utilizada para denominar al simpático paquidermo. Yo siempre he leído el libro en la fantástica traducción al polaco hecha por Irena Tuwim en 1938. Su éxito ha sido tal que ciertas expresiones del libro, como a little something (algo pequeño para comer) o Rabbit´s friends and relatives (amigos y familiares del Conejo) han pasado a formar parte de la lista de frases hechas. En 1954 los habitantes de Varsovia votaron que una de las calles de la ciudad reconstruida después de la IIGM llevase el nombre del osito:
 

 


 

 fuente: www.gazeta.pl

 
 
¿Os apetece conocer a Winnie?
 
 
 

 

viernes, 13 de noviembre de 2015

El cielo y el infierno



Entre cielo y tierra

Jón Kalman Stefánsson

Salamandra 2011

En inglés: Heaven and Hell

                   Quercus, 2014

 

What are you, life? Perhaps the answer is found in the question, the wonder that is implicit in it.

El lejano Norte. Un pequeño pueblo pesquero en Islandia. La sobrevivencia depende de las capacidades de cada uno de  luchar contra los elementos. Puede ser letal el peligro que acecha en el mar, donde te quedas a la merced de los cambios bruscos de tiempo, ventarrones y corrientes marítimas. Pero también resulta amenazante la tierra cubierta de nieve y flagelada por los vientos.

Conocemos a dos chicos adolescentes. El mayor, Bárđur, es amante de los libros, un producto deficitario en un pequeño puerto islandés a finales del siglo XIX. Para conseguirlos tiene que ir a la ciudad, trabar amistad con un capitán ciego – dueño de una biblioteca de 400 volúmenes- y convencerlo a que se los deje prestados. El otro protagonista, llamado simplemente el chico, lo sigue a todos los lados. Juntos piensan emigrar a América en busca de un futuro mejor. Cuando un día Bárđur, totalmente absorto en la lectura de Paradise Lost de Milton, olvida su impermeable en casa y pasa lo que tiene que pasar en medio de una tormenta en el Océano Ártico, el chico ve cómo se derrumba su mundo. Nada más regresar al puerto emprende una arriesgada caminata hacia la ciudad, de noche y en medio de una gran tormenta de nieve, para devolver el libro que se llevó a su amigo.


Por un lado Entre cielo y tierra trata de la impotencia que sentimos frente a la muerte. Por el otro, habla del casi omnipotente deseo de vivir – porque la vida ejerce un poderoso atractivo a pesar de todo el sufrimiento que trae consigo. La novela puede resultar un poco claustrofóbica ya que retrata a una sociedad cerrada, separada del resto del mundo y gobernada por sus propias leyes. Habla de los sueños que casi nunca se cumplen y de las personas que intentan escapar a su destino.  Las páginas del libro de Jón Kalman Stefánsson están pobladas por personajes realmente extraordinarios, todos con sus propias historias llenas de secretos, tragedias y luchas por seguir viviendo y por ver algún atisbo de sentido en la vida.

They walk easily, young legs, fire that burns, but they are also racing against the darkness, which is perhaps fitting since human life is a constant race against the darkness of the world, the treachery, the cruelty, the cowardice, a race that often seems so hopeless, yet we still run and, as we do, hope lives on.

 Todos los protagonistas son personas sencillas y complejas a la vez. Creo que ésta es la razón principal por la cual la novela es tan absorbente que nos quita el aliento. Los crudos y salvajes paisajes de Islandia, descripciones de condiciones meteorológicas extremas y las dificultades de la vida en un lugar así confieren a los acontecimientos un significado especial, convirtiendo la novela en una obra universal que, en el fondo, habla de cada uno de nosotros. A todo esto hay que añadir el bello lenguaje empleado por el autor islandés, lleno de lirismo y frases para recordar como ésta:

Hell is having arms and no one to embrace.

¿Hay alguien quien pueda resistirse a la lectura de  esta excepcional historia sobre la vida de pescadores, en la cual cada instante puede ser el último?

Words still seem able to move people, it is unbelievable, and perhaps the light is thus not completely extinguished within them, perhaps some hope yet remains, despite everything.






lunes, 9 de noviembre de 2015

Porque esto es África


Algún día escribiré sobre África

Binyavanga Wainaina

Sexto Piso 2013

 

Binyavanga Wainaina es un joven autor keniata quien ganó notoriedad con la publicación del artículo ¿Cómo escribir sobre África?, en el que denunció la visión estereotipada que el resto del mundo tiene de su continente. Algún día escribiré sobre África (en inglés: One  day I will write about this place) es un libro de memorias sobre la infancia y la juventud del autor vividas en Kenia y en Suráfrica, donde estudió en la universidad. Las anécdotas e historias de su propia vida presentadas en el libro componen un extraordinario retrato del continente visto con los ojos de un niño y, luego, un joven.

 
Estamos ante una novela multidimensional. Por un lado el autor nos habla de su familia y amigos, comparte sus experiencias y vivencias, reflexiones y sueños. Por el otro, como sin querer, nos acerca la realidad de Kenia y los países de su entorno como Ruanda o Uganda, de donde era originaria su madre. De este modo el lector se convierte en un testigo de los cambios políticos y sociales que tienen lugar allí, sobre todo de las tensiones entre diferentes y muy numerosas tribus que componen el mosaico social de todo el continente. Nos damos cuenta de lo artificiales que son las fronteras delimitadas por los colonizadores, dentro de las cuales se ven obligadas a convivir gentes de diferentes idiomas, culturas y tradiciones. Y vemos lo difícil que resulta a menudo hacerlo de forma pacífica, sobre todo cuando falta el agua o el dictador de turno  ha robado ya tanto que tiene que intervenir el FMI y el Banco Mundial cantando su eterna canción sobre privatizaciones y recortes imprescindibles para salvar al país, haciendo más miserable, si aún cabe, la vida de sus habitantes. Así Wainaina describe el único encuentro de la familia de su madre al completo, una familia esparcida por todo el mundo a consecuencia de la guerra civil en Uganda:

Me lleno de magia. Me someto a su fuerza. Pasan dos días y nos sentimos una familia. En francés, swahili, inglés, kikuyu, kinyarwanda, luganda y ndebele cantamos la misma canción- aunque tan dispares sean los pasaportes guardados en nuestras maletas.

Fue precisamente en esa reunión familiar donde decidió: Algún día escribiré sobre este lugar.

No obstante, África no es tan solo el hambre, la arena y la sangre. Binyavanga Wainaina nos muestra su continente como un crisol de culturas, lleno de colorido y  contrastes. Me parecieron muy interesantes sus reflexiones acerca del uso de distintos idiomas en la misma conversación, dependiendo del cariz que se le quiera dar:

¡Qué vista! Su lenguaje corporal, su mímica, incluso su carácter cambian dependiendo del idioma. En kikuyu o en swahili es un chico duro de la ciudad. Cuando habla kalenji, su cara se serena, se vuelve graciosa, más irónica que sarcástica, conservadora, los ojos tímidos. Antes de pasar Kabarak, el revisor empezará a tratar mejor a los pasajeros, colocar los paquetes en el tejado del autocar. A una señora mayor le ayudará a subirse y la obsequiará con una mirada llena de respeto.

En el  retrato de África que dibuja el autor se mezclan las tradiciones tribales con la modernidad de las ciudades, los sonidos de Benga tocados con un nyatiti con kimay- la música en la cual los keniatas encontraron la plataforma común para su diversidad y complejidad.

El estilo narrativo de Wainaina carece de recursos estilísticos rebuscados. El libro está escrito con un lenguaje informal, simple, y a la vez pintoresco. Creo que esa simplicidad se debe en gran parte a la sinceridad del autor quien no duda en hablarnos de los problemas familiares o revelar sus secretos más íntimos creando una relación muy especial con sus lectores, abriéndoles su alma de par en par.

Kenneth Binyavanga Wainaina.  Sus dos nombres- el primero inglés como uno de los dos idiomas oficiales de Kenia, el segundo heredado del abuelo materno ugandés- y el apellido kikuyu son como tres líneas que se cruzan en un punto- el de la identidad africana. El autor es orgulloso de ser habitante de África y nos demuestra que ser africano significa pertenecer a una comunidad fascinante y muy diversa. Wainaina rememora cómo creció en Kenia y Suráfrica para indicarnos que África bulle de energía y vida, brilla con una luz fuerte como ningún otro continente, se moderniza y vive. África no es solo el safari, los niños hambrientos, el retraso, el subdesarrollo y el aislamiento sino un estado emocional, una mentalidad, un amor difícil. Es un lugar aún por descubrir porque hemos preferido la comodidad de los estereotipos en vez de pensar de forma crítica. El libro de Wainaina no es cómodo, no es políticamente correcto ni moderado. En cambio, es dinámico, fascinante, descubridor y ambiguo. Algún día escribiré sobre África es una novela comprometida y muy inteligente, dirigida a todos los que quieren preguntar y son abiertos a la diversidad, no sólo la africana.

 


 

 

 

 

jueves, 5 de noviembre de 2015

El pantano según Garp


El pantano de las mariposas

Federico Axat

Destino 2013

 

            En verano de 1985, cuando el hambre arreciaba el cono de África y todo el mundo cantaba We are the world, en Carnival Falls, un pequeño pueblo de uno de los boscosos estados de la llamada New England en los Estados Unidos, dos amigos, Billy y Sam, estaban disfrutando de sus vacaciones. No tenían ni idea de que ese verano iba a cambiarlos para siempre.

            La historia está narrada por Sam quien, siendo aún bebé, perdió a su madre en un misterioso accidente de coche. El cuerpo de su progenitora nunca fue encontrado y hay quien afirma que se trata de uno de los numerosos casos de secuestros perpetrados por extraterrestres en la zona. Obviamente, Sam no lo cree. Vive en una familia de acogida, en una granja cercana al pueblo. Sin duda su vida allí es mejor que en un orfanato. Sin embargo, no se puede decir que los padres de acogida presten mucha atención ni den cariño a los niños de los que se encargan. En cambio, su amigo Billy es el hijo menor, y por ende el más mimado, de una familia de clase media. Los dos son muy inteligentes y perspicaces. Pasan juntos mucho tiempo deambulando por el bosque. Este verano su tranquilidad se verá alterada por la llegada al pueblo de Miranda Matheson, hija de uno de los hombres más ricos de Carnival Falls. Sam y Billy trabarán con ella una amistad que les permitirá entrar en la misteriosa mansión de los Matheson y conocer los secretos de la familia. Al mismo tiempo, Sam tendrá que defenderse del acoso de uno de sus "hermanastros", lo cual le acarreará varios problemas, e incluso pondrá en peligro su vida.

            Como, creo, se puede intuir, El pantano de las mariposas es una novela de aventuras e iniciación. Un ligero toque de suspense hace que su lectura sea amena y entretenida. Sin duda, es una novela muy diferente a lo que suelo leer, así que la disfruté gracias a, sobre todo, esa disparidad.  Sam narra su historia 25 años más tarde, en 2010, cuando va de visita a Carnival Falls. De esta manera podemos seguir los destinos de los protagonistas y del pueblo convertido en una Meca de chiflados cazadores de extraterrestres. El autor  no comete el error más común en este tipo de narración: los acontecimientos de 1985 de verdad parecen contados por un adolescente y no por un adulto disfrazado de un doceañero. Nos zambullimos de lleno en el universo de los protagonistas, cuyas aventuras nos transportan al mundo de la adolescencia y hacen revivir esa época poco agraciada, que, sin embargo, con el tiempo se convierte en una fuente constante de recuerdos.

            La novela está escrita con un estilo que, en mi opinión, se asemeja al de John Irving. De hecho, desde el primer momento tenía la sensación de déjà vu – los protagonistas adolescentes, la ambientación, algunos de los giros de la trama un poco surrealistas – son varios los elementos que convierten El pantano de las mariposas en un homenaje sui géneris al escritor norteamericano. Lo que me desconcertó y encontré totalmente innecesario era la sorpresa que nos guardó el autor hasta el final, aunque no se puede negar que sea un magnífico truco de márketing ya que resulta imposible olvidar una novela que termina de esta manera.


 


 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Non fui, fui, non sum, non curo



La mujer de papel

Rabih Alameddine

Lumen 2012

 

Los libros en sí mismos casi nunca son aburridos, excepto las memorias de los presidentes de Estados Unidos (no, no, Nixon); o mejor dicho, las memorias de los estadounidenses en general. Es el síndrome “Vivo en el país más rico del mundo, pero compadeceos de mí porque de joven tenía los pies planos y una vagina maloliente, pero al final he triunfado”. ¡Puaj!

Libros en cajas, cajas de papel, de hojas traducidas sueltas. Eso es mi vida.

Hace ya mucho que me abandoné a una lujuria ciega por la palabra escrita. La literatura es mi caja de arena. En ella juego, construyo mis fuertes y castillos, me lo paso en grande. Lo que me da problemas es el mundo que hay fuera de ese parque. Me he adaptado dócilmente, aunque no de manera convencional, a ese mundo visible para poder retirarme sin muchos inconvenientes a mi mundo de libros. Para continuar con la metáfora, si la literatura es mi cajón de arena, el mundo real es mi reloj de arena, un reloj que se vacía grano a grano. La literatura me da vida, y la vida me mata.

Bueno, la vida nos mata a todos.

            Una mañana de diciembre Aaliyah Sobhi de 72 años y residente en Beirut lee incorrectamente la etiqueta del champú y se tiñe el pelo de azul. El incidente lleva a Aaliya a rememorar su pasado y reflexionar sobre el presente. Así empieza la novela del libanés Rabih Alameddine, en la cual el autor hilvana la historia de una vida en Beirut, una ciudad donde se vive a pesar de la guerra o la paz.  Y nos obsequia con una lectura a la que denominar exquisita es quedarse muy corto.

            La historia es simple y extraordinaria a la vez. Aaliya, quien ha trabajado toda su vida en una librería, ahora jubilada, dedica su tiempo a traducir novelas al árabe. Cada 1 de enero elige el libro a cuya traducción va a dedicar los próximos 12 meses. El año pasado fue Austerlitz de W.G. Sebald; ahora está sopesando encarar el reto de 2666 de Roberto Bolaño. Lo va a traducir de francés e inglés, comparando las dos versiones. Cuando termine, no enviará su trabajo a una editorial sino que lo guardará en una caja en la habitación del servicio de su piso, al lado de otras 37 novelas ya traducidas.

            Aaliya vive sola. A los 2 años de edad quedó huérfana de padre. Su madre, una analfabeta codiciosa, siempre prefirió los hijos varones de  su segundo matrimonio. La casaron cuando tenía 16 años. Su marido, un impotente creído, se divorció de ella poco después con una sola frase: Mujer, ahora estás divorciada. Entonces se interesaron por ella sus hermanastros – querían el apartamento que le había dejado el marido. Sigue viviendo allí, evitando a sus vecinas las brujas, todas ellas viudas, que cada mañana toman el café juntas.

            No obstante, Aaliya no se siente sola. Vive rodeada de autores, vivos y muertos, con quienes comparte sus pensamientos, quienes le prestan sus ojos para ver el mundo y con cuyas palabras, sabiduría y sentido común cuenta para enfrentarse a la realidad que le ha tocado vivir. Sin embargo, la literatura no representa para la protagonista una vía de redención. De hecho, ni siquiera pretende, con su ayuda, poder comprender el mundo que la rodea- le parece un reto demasiado ambicioso. Lo único que quiere es poner un poco de orden en su vida en un lugar tan imprevisible como Beirut:   

 Mis libros me muestran cómo es la vida en un país serio donde le das a un interruptor y está garantizado que la bombilla se encenderá y seguirá encendida, donde sabes que los coches se detendrán en los semáforos en rojo y donde los semáforos no dejan de funcionar un par de veces al día. ¿Qué se siente cuando el fontanero se presenta a la hora acordada, o al menos se presenta? ¿Qué se siente cuando sabes que si alguien dice que hará una cosa tal día, la hará?

Son muchos los autores que pueblan las páginas de la novela de Rabih Alameddine: los clásicos árabes al-Tifashi o al-Tijani, Chéjov, Tolstoy, Dostoievski, Coetzee, Conrad, Hemingway, Kafka, Javier Marías, Nabokov, Pessoa, etc, etc. Varias veces aparecen algunos de mis autores preferidos: Bruno Schulz, William Faulkner, Milan Kundera, Czeslaw Milosz. Siento como propias las palabras de Aaliya sobre Nuestro hogar es Auschwitz de Tadeusz Borowski:

No podía leer “Nuestro hogar es Auschwitz”, de Borowski, sin agarrarme al borde de mi escritorio en el trabajo, como si tuviera rigor mortis.

La mujer de papel es también un poema al descubrimiento de la música a la que Aaliya llega a través de sus lecturas. Le gustó la pegatina amarrilla de Deutsche Grammophon, así que, haciendo uso de sus exiguos fondos, empezó a comprar LPs con música clásica de esta compañía. De esta manera descubrió por ejemplo a Chopin en la interpretación de Ivo Pogorelich – ese mismo chico vestido con camisas à la Byron, aun con pelo, cuya eliminación del Concurso Internacional de Piano en Varsovia hizo que Martha Argerich estallara en furia y abandonase el jurado causando tanto escándalo  que llegó incluso a mis oídos de niña de muy corta edad.

            La literatura y la música transforman los días anodinos de Aaliya pero no son el único tema tratado en la novela. Más bien son el pretexto para hablarnos de las pocas personas que han estado o han querido entrar en su vida. Conocemos a Ahmad, un joven refugiado palestino quien venía a su librería para poder leer y quien, después del Septiembre Negro (1970) se convirtió en torturador; y a Hannah, la mejor amiga de Aaliya, cuyo destino es para mí el paradigma de lo injusta que era la vida con las mujeres - y lo sigue siendo en varias partes del mundo. Beirut, la Elizabeth Taylor de las ciudades: loca, hermosa, hortera, ruinosa, envejecida y siempre cargada de dramatismo, es también uno de los protagonistas de la novela. El declive físico de Aaliya representa una alegoría de la decadencia de la ciudad que ostentaba el título de París del Medio Oriente, pero hoy es una ruina a causa de las guerras que sacuden la región un año sí y otro también. Aaliya no viviría aislada del mundo si Beirut fuera diferente. Su personaje es la personificación de la energía que bulle en esa ciudad herida de muerte. Conserva la cordura traduciendo libros que luego esconde del mundo – así están seguros. Están invisibles como ella. Hasta que un día ocurre algo que amenaza su sobrevivencia y hace que la vida de Aaliya dé un vuelco…

            Creo que Aaliya puede parecer un personaje trágico si repetimos en pos de un clásico que la soledad es la madre de la desesperación. Sin embargo, la mujer no está realmente sola- la acompañan sus libros. Parece que Rabih Alameddine ha creado el ser más marginal de los tiempos, una intelectual musulmana soltera y sin hijos, para que hable de sus pensamientos, para que recite las palabras más hermosas jamás escritas a su mejor público – a sí misma. No os perdáis la oportunidad de conocerla.