“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

martes, 27 de octubre de 2015

La próxima revolución será distinta


La sombra del mundo

Nir Baram

Alfaguara 2015

 

Ni los bancos, ni las empresas ni los gobiernos fueron nuestros primeros objetivos, ya habíamos oído suficiente de todas esas gilipolleces. Queríamos meterle miedo a la placidez de la cultura occidental, la placidez de todos los defensores de la cultura- “la política y la no política”, como Julián solía refunfuñar sarcásticamente-, y en primer lugar a aquellos que trabajaban para promover  sus objetivos personales mientras fomentaban la ilusión de que en este mundo tal y como es se puede progresar sin ser molestado mientras la gente es pisoteada. Queríamos sacudir todas esas respetables instituciones de antiguos edificios y columnas de piedra talladas, altos techos y candelabros, y todos los gestos, las ceremonias y los cócteles en honor a no sé qué artista que se atreve a decir lo obvio, o de tal escritor que critica el capitalismo o el colonialismo o los concursos de televisión. Queríamos meterle miedo a la placidez de todos esos farsantes que viven en sus cómodos apartamentos y van a las manifestaciones contra los bancos con los bolsillos a reventar de dinero, a la vez que especulan con los recursos culturales y fomentan la ilusión de la diversidad: hay millones de personas que no tienen nada, pero también hay contracultura, y belleza y catarsis, puede que todavía cambie el mundo, puede que nos afiliemos al Partido Laborista, o al SPD en Alemania o al Partido Socialista en España, pero echadle un vistazo a nuestro nuevo catálogo, consagrado enterito a los artistas de Africa, aunque en nuestras ferias de libro no se pasee ni un solo negro.


Con estas palabras explican sus objetivos los miembros de un nuevo movimiento global denominado 11.11, huelga mundial, billones de huelguistas. Son 12, son jóvenes, son pobres y sin posibilidad alguna de mejorar su situación- todos arrastran huellas de unas infancias de abusos y carencias, algunos de ellos nunca fueron al colegio, otros han estado recluidos en reformatorios o incluso en la cárcel. Viven en Londres, una de las capitales mundiales de lujo y opulencia. Están desesperados, furiosos y dispuestos a todo. Encuentran una vía de escape para su ira incendiando galerías del arte. A través de los medios sociales propagan la idea de una huelga mundial para el día 11 de noviembre que, como dicen, va a  prender fuego al mundo entero.

Este es uno de los tres hilos narrativos de la novela del escritor israelí Nir Baram. Además de la historia de los huelguistas conocemos también la de Gabriel Mantsur, un empresario de Tel Aviv quien, estando en la cima como el representante de un fondo de inversión norteamericano,  lo perdió todo en otoño de 2008 con la caída de Bearn Sterns y Lehman Brothers. La tercera parte se adentra en las vicisitudes del MSV,  una empresa norteamericana de consultoría política responsable de numerosas campañas electorales por todo el mundo.

Las tres tramas se desarrollan de manera paralela, aunque con varios flashbacks que nos permiten conocer mejor a los protagonistas. Y, como el mundo globalizado  hoy en día es un pañuelo, los tres hilos se cruzan en los puntos menos esperados.

Money makes the world go round dice un proverbio inglés. En La sombra del mundo Nir Baram explora las razones y las consecuencias de la codicia, los límites a los que es capaz de llegar un ser humano ávido de riquezas. Habla de las desigualdades presentes incluso en las sociedades consideradas desarrolladas, pero donde, como en el Reino Unido, el estado del bienestar ha sido desmantelado por razones ideológicas. Además, la novela nos ofrece un interesantísimo análisis del papel de los medios de comunicación y las redes sociales en el hacer y deshacer de héroes y villanos. No obstante, al llegar al explosivo final de la novela, nos damos cuenta de que el autor nos advierte tanto de los peligros de la desidia e inercia por parte de los gobernantes en su permisividad para con la globalización, como de los riesgos que conlleva dejar de controlar la situación y permitir que actúen las masas descontentas.

Cada hilo narrativo está diferenciado por su estilo y forma. La historia de Gabriel, narrada en tercera persona, está llena de reflexiones acerca del mundo de los negocios. La parte dedicada al MSV está compuesta por emails que intercambian sus empleados. Con un estilo conciso y directo nos enseña el terreno cenagoso de la hipocresía con la que se rigen los gobiernos de todos los signos, y cómo las multinacionales se aprovechan de ello. Por otro lado, sobre los preparativos para la huelga mundial del 11.11 nos habla uno de los integrantes del grupo utilizando el narrador colectivo- nosotros.

Resulta difícil simpatizar con los protagonistas. Ninguno está exento de faltas y pecados. Todos son egoístas y egocéntricos, buscan su propio beneficio y venganza. En este aspecto Nir Baram nos deja sin ilusiones acerca del ser humano- nos movemos por codicia y egoísmo, nos acomodamos en un mundo que siempre huye hacia delante, y dejamos de preocuparnos por los que han quedado atrás.

La sombra del mundo transmite un duro mensaje sobre el fin de una época. Apunta su dedo acusador hacia cada uno de nosotros esperando que sepamos sacar conclusiones adecuadas y actuar antes de que sea demasiado tarde, antes de que todos nos convirtamos en cínicos:

Hoy meditaba acerca de una frase de Balzac: “El burgués está siempre sujeto a la rebelión moral contra el gobierno al que siempre obedece”. Nunca me gustó el cinismo de esta frase, pero reconozco la verdad (parcial) que esconde, y obviamente hoy en día puede aplicarse a la gente joven y educada de empresas como la nuestra. Y es que la mitad de esta gente sirve a compañías, organizaciones, instituciones y gobiernos en cuya contribución a la humanidad en realidad no creen, y a veces hasta piensan que estas entidades son dañinas, por lo que existe una especie de tensión permanente entre la ética privada del ser humano y su trabajo al servicio del a entidad que le paga su salario, entre su  posición política y su profesión. ¿No es verdad que ahí nos encontramos todos?

Sin duda una novela novedosa, potente e intrigante. Muy recomendable.
 
 

Mes de la novela no novela y la novela infantil y juvenil

Laky del blog Libros que hay que leer nos reta a leer el mes que viene la literatura infantil, juvenil y libros que no sean novelas - reportajes, ensayos, obras de teatro, biografías.
Si os apetece participar, podéis apuntaros aquí.



1. "Winnie the Pooh" de A.A. Milne
2. "Ex Libris" de Anne Fadiman
3. "Broken Republic" Arundhati Roy

viernes, 23 de octubre de 2015

Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie.




Vi a un hombre

Owen Sheers

Literatura Random House 2015

En inglés: NAN A. TALESE/DOUBLEDAY  2015

 

Then, just as quickly as it had first washed through him, so the swell of Michael’s vengeance ebbed. It left him overnight. On waking in the small hours one morning, he’d simply known he wanted none of it. That rather than broadcast anything, he wanted to curl up from the world, to hibernate with his loss. This was, he realised later, perhaps the true moment of Caroline’s death for him. (…) A lonely and terrible reckoning with the facts.

 

            Cuando la periodista Caroline Marshall es asesinada en Pakistán, su marido Michael Turner decide regresar a Londres. Se muda a un piso en el acomodado y pintoresco barrio de Hampstead, cerca del Heath, donde conoce a Josh Nelson, un bróker de Lehmann Brothers, su mujer Samantha y sus hijas. Esta amistad le ayuda a sobrellevar el duelo. Las cosas parecen estar mejorando hasta que un sábado de junio ocurre algo que cambia las vidas de todos ellos.

            Aquel fatídico día Michael acude a la casa de los Nelson para recuperar un destornillador que había dejado a Josh. La puerta está abierta pero parece que no hay nadie dentro. Sospechando que a lo mejor se trata de un intento de robo Michael entra en la casa.  
 
 

            El hilo de la historia dedicado a lo que pasó en la casa de los Nelson está entrelazado con varios flashbacks, gracias a los cuales conocemos el pasado de Michael, la historia de su matrimonio, el duelo después de la muerte de su mujer, y la amistad con Josh y Samantha. Así llegamos a la mitad del libro, entre el suspense que crece con cada paso que da el protagonista en una casa presuntamente vacía y la empatía paulatina que sentimos por él con cada recuerdo que nos desvela. Vi a un hombre no es un thriller vertiginoso con carreras de coches o agentes secretos saltando por los tejados. No obstante, incluso los amantes del género deberían sentirse satisfechos con la fuerza de absorción de la novela que, en mi opinión, engulle al lector por completo, lo mastica, lo aplasta, lo digiere y lo escupe hecho, literalmente, una papilla emocional. Lo que ocurre en la casa de los Nelson es devastador. Pero además, ata todos los hilos en un fuerte nudo marinero, cuya aparición puede acarrear consecuencias impredecibles. ¿Qué efecto tendrán los acontecimientos sobre las vidas de los protagonistas? Lo único de lo que podemos estar seguros es que todos se verán afectados y que nos resultará imposible no compadecernos de ellos.

Parecen inevitables las comparaciones con Crimen y castigo de Dostoievski o La expiación de Ian McEwan. No obstante, la novela de Owen Sheers es ante todo una moralidad del siglo XXI, moderna, aunque, como en el caso de las medievales, su objetivo sea conducirnos por el camino de la virtud. ¿Cómo actuar en una encrucijada? ¿Cómo saber qué camino debemos elegir? ¿Nos salvamos a nosotros mismos o salvamos a los demás? Varias veces durante la lectura nos preguntamos qué haríamos si nos tocara la mala suerte de entrar en la casa de los Nelson aquel día, cómo soportaríamos el peso de la pena. La situación de Michael en este caso es particularmente difícil ya que de repente se encuentra del otro lado de la barricada elevada por el duelo que experimenta desde la muerte de su mujer.
 
Hampstead Heath en otoño
 

Escrita con una prosa exquisita y depurada, la novela de Owen Sheers nos lleva por los caminos inescrutables del alma humana, se adentra en los sentimientos del duelo y la culpa, explora nuestra necesidad de redención. La manera en la que presenta la pérdida y la pena las convierte en algo casi palpable. Al mismo tiempo, nos hace ver que después de la tormenta siempre viene la calma, que el mundo sigue adelante inconmutable a pesar de las decisiones personales que tomemos, que el Heath siempre será verde en primavera y se teñirá con todos los colores en otoño. Que lo único que quizás cambie será el skyline de Londres admirado desde el Parliament Hill.
 
Parliament Hill en Hampstead Heath
fuente: Wikipedia

 







domingo, 18 de octubre de 2015

¿Novela o telenovela?

E
El amante japonés

Isabel Allende

Plaza Janés 2015


            Alma Belasco tiene 82 años y sabe que está llegando al final de sus días. Desde hace 3 años vive en Lark House, una residencia de ancianos en San Francisco, aunque todavía es capaz de valerse por sí misma. De hecho, sigue conduciendo un Smart verde limón.  En la residencia cuenta con la ayuda de su asistente, una joven inmigrante moldava llamada Irina. También Seth, uno de sus nietos, viene a visitar a su querida abuela casi todos los días. Alma encarga a Seth e Irina la tarea de organizar su archivo personal y escribir una crónica familiar. De esta manera nos acercamos a la historia de esta mujer asombrosa, a quien los avatares de la vida llevaron desde Varsovia hasta San Francisco, y de allí por el resto del mundo. Pero, ante todo, descubrimos la verdad sobre su gran amor, Ichimei Fukuda, el amante japonés.  

A los veintidós años, sospechando que tenían el tiempo contado, Ichimei y Alma se atragantaron de amor para consumirlo entero, pero mientras más intentaban agotarlo, más imprudente era el deseo, y quien diga que todo fuego se apaga solo tarde o temprano, se equivoca: hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno.

            Hacía mucho tiempo que no leía nada de Isabel Allende. Tanto que ya no me acordaba porque dejé de leer a la escritora hispana que más libros vende. A partir de ahora voy a llevar apuntes.

            La lectura de El amante japonés me recordó dos libros que nuca me canso de recomendar: El jardín de las brumas de Tan Twan Eng (reseña) y When a crocodile eats the Sun (reseña) de Peter Godwin. Ichimei Fukuda es un jardinero japonés como lo era Nakamura Arimoto en la novela del escritor malayo. Al mismo tiempo, Alma Belasco, hija de una rica familia judía polaca, fue enviada al extranjero justo antes de la IIGM, al igual que Kazio Goldfarb vel George Godwin, el padre de Peter, sobre cuyos últimos años de vida éste escribió su espléndido y estremecedor  libro.  La historia de Alma y su personaje son  extraordinarios, podría decir que un poco insólitos, como acostumbran ser las tramas y los protagonistas de Isabel Allende.

Sin embargo, lo que de verdad distingue esta novela son dos de los temas a los que alude: el destino de los inmigrantes japoneses en los EE.UU. durante la IIGM y la vejez. Seguramente será la primera vez que numerosos lectores hayan oído hablar de  los campos de concentración en el suelo norteamericano, donde durante la guerra fueron recluidos tanto los inmigrantes como los ciudadanos del país simplemente por ser de origen japonés. Por otro lado, el libro parece ser un toque de atención al mundo para que empiece a prestar atención a las personas mayores que, al igual que todos los demás, son seres vivos con sus amores, anhelos, problemas y sueños.

El estilo de la novela, como suele ser en el caso de la escritora chilena, evoca las flores de la selva por su intenso colorido que no son capaces de borrar ni siquiera las explosiones volcánicas a las que se parecen todos los arrebatos de pasión que afectan a los protagonistas.

            Desafortunadamente, resulta muy fácil traspasar la fina línea que separa lo multicolor de lo chillón, estridente, o incluso hortera. En la novela de Isabel Allende hay de todo: el Holocausto, la persecución de los inmigrantes japoneses y sus descendientes en el suelo norteamericano durante la IIGM, las relaciones interraciales, el embarazo indeseado, la prohibición del aborto, la emancipación de la mujer, los convencionalismos, la homosexualidad, el HIV/SIDA, la trata de mujeres, la prostitución, los abusos sexuales  a menores, la pornografía infantil, la pobreza, y la eutanasia. Con cada nueva desgracia o problema que afectaba a los protagonistas sentía ganas de pegar gritos desesperados. Durante la lectura de las últimas 50 páginas me entraban las risas histéricas de una total y absoluta incredulidad ante lo que tenía delante de mis ojos. Me acordé por qué  había dejado de leer a Isabel Allende. No soy capaz de leer (ni ver, que quede claro) una telenovela y, en mi opinión, El amante japonés contiene numerosos elementos típicos para este género. Demasiados. Además de todo un abanico de experiencias y vivencias que matarían a 100 caballos y que, no obstante, dejan a los protagonistas imperturbables, los personajes de la novela son demasiado esquemáticos. Los Belasco parecen los ideales hechos realidad- cada vez más ricos y siempre exitosos en todas sus empresas, son bondadosos con el resto del mundo, dispuestos a ayudar y perdonar las deudas.  En este ambiente de optimismo y eterna felicidad nada puede salir mal. Resulta totalmente natural esperar que incluso Irina supere las horrendas traumas de su infancia y que Alma se convierta en un ser inmortal para poder recibir ramos de gardenias que le mande Ichimei todas las semanas por siempre jamás.  Para el colmo, al final la autora estampa su sello único e inconfundible en forma de un espíritu de esos que deambulan por las calles sin que les prestemos atención.  Gracias a los dioses del Olimpo aquí la cosa termina y ya no puede ponerse peor.

            Creo que llegué hasta el final únicamente para poder afirmar con total convencimiento de que no puedo recomendar El amante japonés a nadie. A pesar de la importancia de los temas tratados y la originalidad de su estilo, lo último de Isabel Allende es una novela mala. A los que aún no hayan leído nada de la autora chilena les sugiero empezar desde el principio- desde La casa de los espíritus, De amor y de sombra, Eva Luna o la estremecedora Paula. Esta es la Isabel Allende que yo también quiero recordar.

viernes, 9 de octubre de 2015

Svetlana Aleksiévich. Welcome to the pleasuredome!


El fin del "Homo Sovieticus"

Svetlana Aleksiévich

Acantilado 2015

           

            No creo que sea una exageración afirmar que cada reportaje de Svetlana Aleksiévich es como un terremoto emocional e intelectual. Anclados en el puerto seguro de nuestro mundo previsible, de repente nos hallamos en el desconocido reino del homo sovieticus. Vemos que su rey está desnudo y comprendemos que ignoramos por completo lo que pasa en ese lugar extraño porque nos inculcaron a despreciarlo y temerlo. Así que empezamos a leer y nos damos cuenta de que nuestro asombro lo provoca también la perspectiva desde la cual Aleksiévich nos  presenta lo que parece un universo paralelo. Sus reportajes no relatan la historia que encontramos en los manuales y donde un ser humano no es más que un mero dato estadístico: la escritora bielorrusa habla del pasado a través de las experiencias personales de sus protagonistas. El fin del "Homo Sovieticus" es una colección de relatos polifónicos sobre las generaciones afectadas por el comunismo, sometidas a las políticas sangrientas de los gobiernos de la URSS. Habla de los que soñaban con la libertad alimentándose con las palabras de Púshkin o Mándelshtam, de los que experimentaron tanto sufrimiento, tanta maldad, que nos parece totalmente inimaginable y estadísticamente imposible. Pero también nos acerca a los que se sienten decepcionados con la libertad  espuria y con la quimera de la democracia de la Rusia de Putin, a los que han perdido su identidad y, por ende, la esperanza.

            De fragmentos, de migas, escribo, formo la historia del socialismo doméstico, interior. Describo cómo vivía en el alma humana. Siempre me atrae ese pequeño espacio- el hombre… un hombre. En realidad es en él donde ocurre todo.

            La historia presentada a través de las experiencias personales tiene una fuerza enorme, ataca, choca y deslumbra. Las relatos en El fin del "Homo Sovieticus" son tan extraordinarios y diversos que cada uno podría convertirse en la trama de una novela o película sobre la inmensidad de la crueldad, desdicha, injusticia y tragedia.


            El libro está dividido en dos partes. La primera, El consuelo en el Apocalipsis, contiene los relatos recogidos en los años 1991-2001. La segunda, Los encantos del vacío, abarca el período 2002-2012. El punto de referencia para los protagonistas son los tiempos de la perestroika iniciada por Gorbachov y el año 1991, cuando llegó al poder Boris Yeltsin y desapareció la URSS. Al principio todos estaban entusiasmados con los cambios, llenos de alegría y esperanza, ávidos de la libertad. Devoraban los libros hasta entonces prohibidos, participaban en manifestaciones. Con el paso del tiempo muchos se dieron cuenta de que no comprenden los nuevos tiempos, se sienten decepcionados con la época de Yeltsin, añoran la URSS. Apenas hay quienes están satisfechos con su vida.

            ¿Qué retrato del fin del "Homo Sovieticus" dibuja entonces Aleksiévich? Una pobreza monstruosa y bandidismo en un territorio sin ley. La aparición de las fronteras donde antes no las había, el resurgimiento de los nacionalismos, el desdén y el odio hacia los llegados desde las repúblicas asiáticas y el Cáucaso que llevaron a numerosos pogromos y expulsiones. Los contrastes indescriptibles entre los ricos oligarcas y la sociedad pauperizada; las enormes diferencias entre el rápido desarrollo de las grandes ciudades y la realidad de las provincias donde nada cambia, donde a nadie le importa the wind of change. El consumismo inaceptable para los que echan de menos a Stalin y el comunismo. La falta de ideales de las nuevas generaciones hartas del martirologio de la IIGM. Suicidios. Vodka, vodka, un océano de vodka. Y la violencia doméstica.

La Rusia del libro de Aleksiévich es un estado mental. Un país totalmente diferente al resto del mundo, extraño, absurdo, irreal. Bañado en el mar de sangre, injusticias y desdicha. Para intentar de comprender, tan solo intentarlo, hay que leer los libros de Svetlana Aleksiévich.

El fin del "Homo Sovieticus" nos deja sin aliento, aplasta nuestra sensación de seguridad, llega a los momentos en la historia y lugares en el mapa de la naturaleza humana que preferiríamos no tener que descubrir nunca. Una lectura aterradora pero fascinante.

**************
Leí este libro en polaco, antes de que fuera publicado en castellano. La traducción de los títulos de las partes del libro y del fragmento que cito es de mi autoría.

jueves, 8 de octubre de 2015

Nobel de literatura 2015

¡Por fin! Después de años en las listas de los posibles candidatos lo recibió la grande Svetlana Alexiévich. Es muy conocida en el resto de Europa, pero en España únicamente se ha publicado un libro suyo sobre la tragedia de Chernóbil. Aquí tenéis mi reseña si os apetece saber algo más sobre la obra de esta extraordinaria mujer.

lunes, 5 de octubre de 2015

Más allá de tus labios, del sol y las estrellas, contigo en la distancia amada mía estoy


Contigo en la distancia
Carla Guelfenbein

Alfaguara 2015

Premio ALFAGUARA de novela 2015

 

            Un día frío y nublado del invierno austral Vera Sigall, una escritora de culto, cae por la escalera de su casa en Santiago de Chile. La encuentra su amigo y vecino Daniel Estévez, un joven arquitecto, quien, con el tiempo, empieza a sospechar que el accidente no era fortuito. De sus sospechas informa a la policía, que pone en marcha una investigación. Resulta que dos semanas antes de su caída Vera conoció a Emilia, una estudiante de doctorado francesa quien está trabajando en su tesis sobre la obra de la genial escritora chilena. El encuentro entre ambas se produjo en casa del poeta Horacio Infante, un antiguo amante de Sigall y tutor de Emilia. Con el tiempo tanto Emilia como nosotros, los lectores, nos damos cuenta de que tampoco se trataba de un acontecimiento fortuito…

            Presentada de esta manera, la novela de Carla Guelfenbein tiene aires inconfundibles de un thriller. Pero no lo es. La investigación policial, en vez de aclarar lo sucedido, lleva a más preguntas, la mayoría de las cuales son dirigidas a Daniel y, causándole mucho desasosiego, le hace reflexionar sobre su vida. El arquitecto no se separa de la cama en la que yace Vera en coma inducido. En el pasillo delante de la habitación que ocupa Vera en el hospital hace guardia Emilia, totalmente trastornada por la noticia del accidente. Su presencia allí día sí y otro también no pasa desapercibida a Daniel. Cuando por fin se conocen, sus vidas empiezan a tomar un nuevo rumbo hacia el descubrimiento de las verdades ocultas del alma.

            La novela está contada a tres voces. Conocemos el presente a través de los capítulos en los que Daniel se dirige a Vera describiéndole todo lo que está ocurriendo fuera del hospital, así como gracias a las palabras de Emilia en las que nos habla sobre su estancia en Santiago y su infancia en Grenoble. El tercer narrador es Horacio Infante, quien hilvana la historia de su relación con la genial escritora. Los tres son unos personajes inolvidables, trazados con líneas firmes incluso en sus inseguridades. Los tres son muy conscientes de sí mismos, de sus anhelos y temores, y hablan con la fuerza propia de quien se embarca en la aventura incierta de ser uno mismo a contraviento. Creo que con quien más simpatizamos es con Emilia, un remake de Amélie (imaginaos Audrey Tatou con faldas de tablas). Sin embargo, quien destaca por encima de todos, quien constituye el eje central alrededor del cual parece girar el universo, es la gran Vera Sigall. Su personaje, basado en la escritora brasileña Clarice Lispector, tiene una descomunal fuerza interior de la que gozan únicamente los que descendieron al infierno y regresaron para contarlo. O para callarlo, como es el caso de Vera. Ha tenido una vida extraordinaria cuyos pormenores nos desgrana Horacio, aunque ni siquiera él es capaz de rellenar todas las manchas blancas en el mapa vital de la genial escritora.  El gran amor que los unió se hizo añicos con los primeros atisbos del enorme talento literario de Vera, los cuales, como por obra de magia, convirtieron a Horacio en un erizo con púas de celos. Ahora, a los 85 años, el viejo poeta siente que tiene cuentas que saldar. Ha llegado la hora de revelar algunos secretos del pasado. Y es aquí donde la novela me chirrió con un desagradable ruido hollywoodense, cambiando otra vez de género literario para destapar una cara que no sospechaba que tuviera – la de una saga familiar. No obstante, es lo único por lo que puedo criticar Contigo en la distancia, de cuya lectura disfruté mucho. Una novela que, además de por sus protagonistas, destaca también por su  estilo lírico y reflexivo. Carla Guelfenbein la ha llenado de frases e imágenes que rezuman belleza y convierten su lectura en una experiencia de índole estética:

Ella sostenía que había que construir los poemas de manera que las palabras estallaran y convulsionaran el sentido que hasta entonces habían tenido. En algunas oportunidades, con los mismos vocablos que yo había puesto sobre el papel, Vera creaba imágenes de extraña sintaxis, que no calzaban con el resto de los poemas y que pronto desechábamos. Sería esa forma particular de usar las palabras la que luego la transformaría en una escritora de culto. Por instantes se quedaba pensativa, sus ojos rasgados yendo de una expresión en otra, imágenes que yo intuía pasaban por sus pupilas, y que ella, con todos sus sentidos, intentaba atrapar.

La mayor parte de la trama se desarrolla en invierno dejando al lector una sensación del frío que solo se puede apaciguar con una taza de té humeante y una manta gruesa, acompañando la lectura con el sonido del bolero del que Contigo en la distancia toma el título. El cielo nublado de Santiago de Chile hace que todo se vea en una gama de grises, evocando la portada del libro cuya elegancia hace más justicia a la novela de Carla Guelfenbein de lo que puedan las palabras.

  

           

jueves, 1 de octubre de 2015

Lisboa rima con Pessoa


Lisboa. Lo que el turista debe ver.

Fernando Pessoa

Casimiro libros, 2013

               

                Pocas veces un gran poeta escribe una guía turística. Si ya ocurre, se supone que ésta debería ser extraordinaria. Y lo es. Porque ¿podría ser de otra manera si el autor es el mismísimo Fernando Pessoa y el tema de la guía- su gran amor, su ciudad natal- Lisboa?

            Como casi la totalidad de la obra del poeta portugués, también este libro se conoció varios años después de su muerte en 1935. Lo encontró Ana María Gomes, una de las expertas en la obra de Pessoa, entre los 27.513 documentos inéditos guardados en un baúl que pertenecía al autor de los heterónimos. Lo escribió en inglés en 1925 (Lisbon: what the tourist should see) y, a diferencia de otros textos, lo mecanografió. El famoso baúl de Pessoa guardó la guía en sus entrañas con mucho celo hasta los finales de los años 80 (¡sic!), así que su primera edición en portugués no apareció hasta 1992.




           
 En Lisboa el poeta nos muestra una cara nueva- la de un guía patriótico, un cicerone quien alaba cada rincón de su amada ciudad. Subimos con él al coche y damos un paseo por la capital de Portugal escuchando sus relatos y reflexiones acerca del arte y la historia. Tampoco faltan informaciones prácticas como los horarios de apertura de los monumentos y museos, hoy a lo mejor un poco desactualizados (sobre todo los precios…). La Lisboa de Pessoa es una ciudad hermosa, la capital de un Imperio y el hábitat natural de grandes artistas, descubridores y hombres del estado. El libro en sí  es una narración un tanto seca, le falta el humor y las anécdotas con las que un buen guía mantiene el interés del grupo que lleva a conocer la ciudad. Sin embargo, no se puede negar el interés a las descripciones de los edificios que hace el autor, así como a las referencias a la historia de la ciudad y el país.

Sobre siete colinas, que son otros tantos puntos de observación desde donde se puede gozar de los más espléndidos panoramas, se esparce la vasta, irregular y colorida masa de casas que constituye Lisboa.

            En los 90 años que han pasado desde que Pessoa escribió  estas palabras, la ciudad ha sido restaurada pero no cambiada. Gracias a las maniobras de Salazar evitó la destrucción de la IIGM. Después de la contienda, Calouste Gulbenkian obsequió Lisboa con gran parte de su inmensa colección de obras de arte, creando el museo que se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos de la capital de Portugal. En los últimos 20 años la ciudad ha recibido un lavado de cara y hoy luce su belleza ante cientos de miles de turistas que la visitan todos los años. ¿Qué opinaría Pessoa de todo esto? Al fin y al cabo escribió su guía para ellos precisamente. ¿Le gustarían las multitudes que atestan sus ruas, largos y praças? ¿Qué diría de los puentes sobre el Tajo? ¿Tomaría una ginjinha con su estatua delante de la cafetería Brasileira?

            Los biógrafos del poeta destacan su afán por combatir lo que él llamaba la descategorización europea de Portugal, razón principal de su fuerte sentimiento patriótico cuya expresión encontramos en Lisboa. Lo que el turista debe ver. Hoy, con la situación geopolítica bien distinta, la guía de Pessoa nos permite disfrutar de un paseo por la ciudad, y comparar el pasado y el presente de la preciosa capital de Portugal. Una visita, y una lectura, muy recomendables.

                Las fotos vienen de diferentes páginas del Internet