“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

viernes, 24 de abril de 2015

Juntos pero no revueltos




Uno más uno

Jojo Moyes

Suma de Letras, 2015


Good things happen to good people. You just have to keep faith.

            No leo las novelas románticas. Me molesta su ingenuidad, el sinfín de coincidencias favorables para unos protagonistas esquemáticos que parecen sacados de los cuentos infantiles. El año pasado mi intento de leer una de estas novelas -con el sugerente título  La gente feliz lee libros y toma café - terminó en un rotundo fracaso. Sin embargo, bombardeada por reseñas entusiásticas de l@s blogueros que tampoco son lectores asiduos del género, leí también Yo antes de ti de Jojo Moyes. Y no pudo ser de otra manera - quedé totalmente prendada de la novela que me descubrió una realidad desconocida e hizo reflexionar sobre muchas cosas. Así que no dudé en leer Uno más uno. Y como el ejemplar que me tocó en el sorteo del blog Libros, exposiciones, excursiones tardaba en llegar, leí la novela en inglés.

            En un pequeño pueblo del sur de Inglaterra una madre soltera, Jess, hace virguerías para sacar adelante a su familia. Su marido, aquejado de una profunda depresión, se mudó con su madre por una temporada dos años antes. Jess tuvo que hacerse cargo de la hija de la pareja, Tanzie, de 10 años y de su hijastro Nicky de 16, además del perro Norman el Baboso-Apestoso, un viejo y destartalado Rolls en el garaje y una casa sin reformar en un vecindario problemático. Nicky tiene serios problemas con los gamberros locales. Tanzie es un genio matemático y uno de sus profesores busca para ella la manera de entrar en un exclusivo colegio privado donde podría desarrollar su potencial sin que nadie la considere una freak. Jess tendría que pagar tan solo el 5% de la matrícula, lo cual sigue siendo una cantidad desorbitada para una limpiadora y camarera. El único modo de conseguir el dinero es participando en una olimpiada matemática. El problema es que la competición se celebra en Aberdeen y la familia tendría que trasladarse al otro fin de la isla de Gran Bretaña. Jess, siempre optimista y determinada a luchar por el futuro de sus hijos, decide hacer lo que sea para que Tanzie pueda participar en la olimpiada.

            No obstante, las Moiras parecen estar muy enfadadas con la familia Thomas. Incluso Jess empezará a dudar de todo cuando las cosas vayan torciéndose cada vez más. Afortunadamente, les llegará una ayuda inesperada en persona de Ed Nicholls, uno de los clientes de Jess. Ed es empresario de informática, dueño de un exitoso start-up. Ha sido acusado de traficar con información privilegiada, su socio y mejor amigo no le quiere hablar y es más que probable que acabe en la cárcel. Ed tiene remordimientos por haberse portado mal con Jess quien limpia su casa, y se ofrece a llevar a toda la familia, el perro incluido, a Escocia, en su lujoso Audi. Como resulta fácil imaginar, el viaje pondrá sus vidas patas arriba.

Uno más uno es una emotiva novela de la carretera, en la cual un grupo de personas verdaderamente extravagantes y perdidas en la vida emprende un largo viaje para ayudar a una niña pequeña hacer sus sueños realidad. Desde el principio sabemos que todo debería terminar con un happy end, pero la autora pone tantas trabas por el camino que seguimos la historia con mucha tensión, pensando cómo los protagonistas lograrán sortear los numerosos obstáculos con los que no dejan de tropezar.

Jojo Moyes sabe mantener el suspense, cada dos por tres sorprende con algún giro inesperado tanto a los lectores como a los personajes del libro. Ellos son el verdadero fuerte de la novela – tan bien trazados que podrían ser nuestros amigos, familiares o vecinos. Y seguro que muchos reconocerán algunas características de Jess o Ed en sí mismos. Además, la autora ha vuelto a dar muestra de su gran sentido de humor escribiendo unos diálogos graciosos, llenos de ironía muy British. Acompañando a los protagonistas en su viaje nos subimos con ellos al coche, resolvemos los problema de mates de Tanzie, aguantamos el peso de la cabeza de Norman sobre nuestras rodillas, intentamos encontrar un tema en común para que Jess y Ed empiecen a hablar, nos duelen las heridas de Nicky después de la última paliza, admiramos el paisaje verde y frondoso como si se deslizase a nuestro lado…

Uno más uno es la segunda novela de Jojo Moyes que he leído y tengo que admitir que me gustan sus libros. Parecen no tener nada de especial, son más o menos previsibles, pero no podemos no sentirnos bien cuando los protagonistas descubren que no están solos y que el mundo también puede ser un lugar amistoso. Al mismo tiempo, la novela trata de toda una serie de problemas que aquejan también a los países aparentemente ricos y con un estado de bienestar muy desarrollado: la creciente desigualdad, la pobreza y sus consecuencias, el acoso escolar, así como el tema del abuso de confianza o la honestidad para con uno mismo y los demás. Se menciona incluso la especulación inmobiliaria en Londres que ha convertido el centro de la ciudad en un área fantasma llena de viviendas vacías, compradas como una inversión y no para que la gente viva en ellas. Pero por encima de todo es una historia entrañable sobre unas personas buenas a las que por fin empiezan a pasar cosas buenas. Creo que a veces necesitamos precisamente este tipo de novelas para recargar las baterías, sonreír y cerrar el libro con la sensación de que la vida nos devuelve el bien que hacemos.

The law of probability combined with the law of large numbers states that to beat the odds, sometimes you have to repeat an event an increasing number of times in order to get you the outcome you desire. The more you do, the closer you get. Or, as I explain it to Mum, basically, sometimes you just have to keep going.


jueves, 23 de abril de 2015

Porque somos lo que leemos… Propuesta para el Día del Libro


 Porque somos lo que leemos, yo hoy soy  Tren nocturno a Lisboa de Patrick Mercier.

Los libros pueden cambiar nuestras vidas de diferentes maneras y a varios niveles. Es precisamente lo que ocurre en esta excelente novela cuya reseña, publicada hace ya 3 años en mi anterior blog, rescato hoy para la iniciativa del grupo Tarro-Libros Porque somos lo que leemos – Propuesta para el Día del Libro.

 


Aquellos que no siguen con atención los impulsos de la propia alma serán necesariamente desgraciados escribió Marco Aurelio.
 De esta verdad despiadada se da cuenta Raimund Gregorius una mañana de lluvia en Berna. Tiene 57 años y lleva más de 30 trabajando como profesor de lenguas antiguas en el mismo instituto. Camino al trabajo- que recorre todos los días con la puntualidad de Kant- encuentra en un puente a una mujer portuguesa que parece estar a punto de tirarse al río. Este fortuito encuentro es el detonante de una historia verdaderamente fascinante. Gregorius sale de clase para no volver y cuando en una librería descubre Um ourives das palavras- Un orfebre de  las palabras *- parte hacia Lisboa en busca del autor del libro, Amadeu Inácio de Almeida Prado.
 
Tren nocturno a Lisboa es una novela a dos voces. Por un lado conocemos la historia de Gregorius, su vida antes de y durante la estancia en Lisboa. Por el otro tenemos el privilegio y honor de conocer a Amadeu a través de su libro y los recuerdos de sus familiares y amigos a los que acude el suizo. Pero ¿realmente llegamos a conocerlo? ¿Somos capaces de conocer plenamente a otra persona? ¿O es que la distancia de los demás se hace aún más grande cuando nos damos cuenta de que nuestro exterior no es igual a nuestros ojos y a los de los demás. Los seres humanos no se pueden ver como casas, árboles o estrellas. Se ven con la expectación de poder encontrarlos de alguna manera y así hacerlos parte de nuestra Imaginación. La Imaginación que los recorta según nuestros deseos y esperanzas, pero también confirma nuestros temores y prejuicios?
 
 Sí, Amadeu es filósofo, como Mercier. Un personaje increiblemente consciente de sí mismo, lleno de pensamientos que viste de palabras como nadie. Es su orfebre.
   
 
Cuando te das cuenta  descubres que algunos de los pensamientos de Amadeu (personaje grandioso, inmortal) definen cosas que ya has sentido alguna vez, y como sólo la mejor literatura sabe hacer, al final "Tren nocturno a Lisboa" habla de todos nosotros, de nuestros temores y nuestros anhelos, de lo que somos y lo que queremos ser, de la aventura incierta de ser uno mismo, de la fuerza del recuerdo, del ansia de vivir como la única victoria contra la muerte y el olvido.Y habla de la fuerza de las palabras, de la literatura como catarsis, de la belleza de las historias, del placer liberador de leer y confundirse con lo que se lee. - estas palabras del blog QUÈRAROESTODO mejor describen la novela de Mercier. 
 
La historia de Amadeu es la de una persona muy infeliz, siempre en busca de algo que le garantice la plenitud de la vida porque la vida no es lo que vivimos sino lo que imaginamos estar viviendo. Esperemos que Raimund Gregorius no haya cometido el mismo error...
 
Creo que Tren nocturno a Lisboa es una gran novela de su tiempo. Contesta a varias preguntas que nos hacemos acerca de nosotros mismos y el mundo alrededor, aunque muchas de las respuestas dependen de la interpretación que les demos. Al mismo tiempo se lee como un thriller, lo cual indudablemente contribuyó a su gran éxito de ventas- más de 2 millones de copias vendidas solamente en alemán. No están muy mal las cosas si un libro de ideas se convierte en un bestseller...
 
* He leído la novela en inglés, así que todas las citas del libro son mis traducciones al castellano.
 

domingo, 19 de abril de 2015

Sobre turcos y armenios


La Bastarda de Estambul
Lumen 2009
 
La bastarda de Estambul se llama Asya Kazanci y tiene 19 años, la misma edad que su madre, Zeliha,  cuando Asya nació. Las dos viven en la casa familiar en Estambul junto con otras cinco mujeres de la familia. Los hombres Kazanci siempre han tenido la mala suerte de morir jóvenes, por eso el único que sigue vivo- el único hermano varón de Zeliha- lleva 20 años en Arizona y no ha vuelto a pisar la tierra turca desde que se marchó a estudiar en los EE.UU. No obstante, su relación con el resto de la familia va a cambiar cuando su hijastra decide viajar a Estambul. Armanoush tiene 19 años, igual que Asya, y vive entre Arizona y San Francisco donde reside su padre y la familia de éste. No es una familia cualquiera: los Tchajmajchian son descendientes de supervivientes del genocidio armenio.  Educada en odio visceral y desprecio hacia todo lo turco, Armanoush se da cuenta de que nunca vivirá en paz si no va a Estambul, donde todo empezó, y no busca allí sus raíces. Travel broadens the mind nunca ha sido más lleno de significado que en este caso. El viaje que emprende Armanoush,  y en el que le va a ayudar la familia de su padrastro, va a cambiar las vidas de muchas personas…
 
Como bien se sabe, el tema del genocidio armenio es muy espinoso. Turquía niega que se trate de un genocidio y llamarlo así está prohibido por ley, así que Elif Shafak fue acusada de insultar al pueblo turco y llevada ante los tribunales (igual que  Orhan Pamuk). Por otro lado, la poderosa e influyente diáspora armenia ha logrado que cada vez más países reconozcan que se trata de un plan organizado por el Estado para eliminar a la población armenia bajo la soberanía otomana, y que la negación de los hechos sea un escollo más en el camino turco a la Unión Europea.
 
Política aparte, la realidad  es como la presenta Elif Shafak en La bastarda de Estambul: la inmensa mayoría de los turcos ignora el tema por completo, mientras que para los armenios éste constituye el fundamento de su identidad. Y es que nada une tanto a un pueblo como un enemigo en común…  Asya y sus amigos de la cafetería Kundera, turcos jóvenes y de alto nivel cultural, conocen la historia y son conscientes de los sentimientos que pueda tener hacia ellos una armenia. Armanoush, antes de llegar a Estambul, veía a los turcos como brutos y salvajes.  De hecho, sus amigos armenios estaban muy preocupados por lo que podría pasarle en la ciudad turca. Una vez allí, nuestra protagonista descubre que en realidad son más las cosas que unen a los dos pueblos que las que los separan: la comida, el modelo de familia, cientos de años de convivencia, aunque ésta borrada de un plumazo por lo que ocurrió durante la Primera Guerra Mundial. ¿Vale la pena volver al pasado que se esconde en recuerdos tan dolorosos? Asya, la bastarda sin pasado, opina que no. Armanoush cree que sí. Y sin embargo, a pesar de diferir en sus opiniones sobre lo elemental, se hacen amigas.
 
Las relaciones armenio-turcas no son el único problema del que trata la novela de Shafak. La emancipación de la mujer, conflictos religiosos, un amor cruel y destructivo que como una nube negra cuelga sobre la casa de los Kazanci - todo esto puede ocurrir en Turquía o en cualquier otro lugar del mundo. La bastarda de Estambul es una novela universal, llena de humor, calor del hogar y optimismo. No obstante, poco a poco vamos conociendo los secretos oscuros de las dos familias y nos damos cuenta de que el pasado está repleto de acontecimientos que muchos prefieren olvidar. De esta manera la autora nos prepara para un final  drástico, uno de esos que vuelven todo patas arriba.
 
La bastarda de Estambul es una novela extraordinaria sobre los dramas humanos, breves momentos de felicidad, el poder de la familia y la fuerza que llevamos por dentro. No la paséis de lado; es un libro que hay que leer.
 
Rescato esta reseña que publiqué en 2013 en mi antiguo blog para deciros que el 24 de abril los armenios conmemoran el centenario del principio del Medz Yeghern- el Gran Crimen, conocido como el Genocidio Armenio, perpetrado en su contra por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano. En las ciudades con diáspora armenia se convocarán, como todos los años, manifestaciones reclamando a Turquía el reconocimiento de los hechos. El 21 de abril the International Literature Festival Berlin y the Lepsius Haus en Potsdam organizan la lectura simultánea de obras de autores armenios en varias ciudades del mundo, una manera diferente de conmemorar los trágicos acontecimientos del pasado. Pero sobre todo quiero llamar la atención de quienes lean estas palabras a Elif Shafak, la autora de La bastarda de Estambul, una escritora turca muy interesante y poco conocida en España. Lumen acaba de publicar su última novela, El arquitecto del universo, que espero poder leer en breve.
 
 
 

 

miércoles, 15 de abril de 2015

El retorno de Koschéi Bessmertniy


Khïmera

César Pérez Gellida

Suma de Letras 2015


            Cuando era niña, entre numerosos libros de cuentos que habitaban las estanterías de mi habitación se encontraba también una colección de cuentos rusos de Aleksandr Afanásiev, con los extraordinarios personajes de Vasilisa la Hermosa, Márya Morevna, zar Iván y varios campesinos, zorras y zorros, cuervos y osos, así como la temible bruja Baba-Yaga. Pero el más terrorífico de todos era, sin duda, Koschéi Bessmertniy (o sea Inmortal). Para que Koschéi desapareciera, era necesario destruir su alma escondida en una aguja, la cual estaba en un huevo en el interior de un pato. Este se ocultaba dentro de una liebre, a su vez escondida dentro de un arcón de hierro enterrado debajo de un roble en la isla de Buyán. Una vez abierto el arcón, había que matar a la liebre, atrapar el pato que emergía de ella, luego romper el huevo y la aguja. конец. Pues no, esto no es el fin. Koschéi ha vuelto. En otro tiempo y espacio, y de la mano de César Pérez Gelllida, autor de la aclamada trilogía policíaca Versos, canciones y trocitos de carne. Así que no dudé en participar en el sorteo de la novela organizado por las incansables Albanta, Laky, Lectora de Tot, Manuela, Nora Bosco y Tatty, y cuando me tocó un ejemplar, esperaba estar preparada para enfrentarme al monstruo…


            El universo de la novela de Pérez Gellida al que regresa Kóschei es un lugar terrible. Después de una serie de guerras entre los diferentes bloques de países y que empezaron con un conflicto entre los suníes y chiíes, el mundo tal y como lo conocemos ha dejado de existir. ¿O no?

Treinta y ocho meses en los que se perdieron más de seiscientos ochenta millones de vidas, se despoblaron o destruyeron más de dos mil quinientas grandes ciudades y una octava parte de la superficie terrestre dejó de ser habitable. Treinta y ocho meses tras los que casi nada volvió a ser lo mismo porque casi nada quedaba de lo anterior. Treinta y ocho meses de devastación en los que el ser humano dejó de ser humano y estuvo muy cerca de dejar de ser.

Tras la firma del Tratado de Paz de Buenos Aires en 2039 se consolida un nuevo orden social y geopolítico basado en el rechazo a los preceptos en los que se cimentaba nuestra civilización - la democracia y el capitalismo.  Nace la ideología transhumanista que propugna la libertad para traspasar los límites impuestos por la naturaleza, gobierna la Asamblea – representantes de las grandes empresas, o sea una plutocracia mercantilista; el valor de la vida de un ser humano se mide en términos de su productividad. ¿Suena familiar, no? Pues esto sigue: el nuevo sistema de clases sociales se asemeja a las castas tal y como funcionan en la India, con el número desproporcionado de parias sin más derecho que vivir. Después de la revolución tecnológica que supuso el uso del grafeno todo está controlado por la Lupa, el sistema de la observación y espionaje de la Asamblea, sobre todo gracias a unos aparatejos inteligentes llamados UAT que cada persona está obligada a llevar y que, además de supuestamente facilitar la vida de la población, hacen que cada uno esté más que localizado y bajo control. Uff, Orwell nos sonríe desde arriba: el Gran Hermano también ha sobrevivido y ahora se ha unido a Koschéi…

Una de las secuelas de las guerras han sido numerosas mutaciones genéticas como consecuencia del uso indiscriminado de armas de todo tipo. Nacen cada vez más duendes, seres deformes y  por ende excluidos del resto de la población. No obstante, lo peor tan solo empieza a manifestarse- una mutación causada por el gas Margaritka está acabando con las capacidades reproductoras de los humanos. Hay solamente una fuerza capaz de cambiar el destino de nuestro planeta- Khïmera, la misteriosa organización responsable de la creación del súper-guerrero llamado bogatyr (el nombre viene de los byliny -poemas épicos medievales de los eslavos orientales; se los puede comparar con los caballeros andantes en la tradición literaria de Europa occidental).  La trama de la novela de Pérez Gellida gira en torno a la búsqueda del último de esos guerreros, a quien intentan encontrar varias personas con diferentes objetivos. ¿Lo encontrarán? ¿Quién es? ¿Logrará Khïmera romper la aguja donde se esconde el alma de Kóschei?

            La novela está estructurada en cuatro partes- movimientos musicales como si de una sinfonía se tratase, con los protagonistas en papel de los miembros de la orquesta (cada uno tiene asignado un instrumento) dirigida por el autor. El primer movimiento – Allegro assai – habla de todo lo ocurrido en el mundo desde que empezaron las guerras. En varias reseñas de la novela que he leído había quejas sobre esta parte por ser lenta y tediosa. A mí me deslumbró.  Será una deformación profesional en mi caso, pero el nuevo orden mundial diseñado por Pérez Gellida me ha parecido fascinante, sobre todo por la enorme sensibilidad y el gran entendimiento de la materia que ha demostrado el autor. Sin embargo, si a alguien no le interesan las relaciones internacionales, recomiendo verlo como el esfuerzo al subir una colina nevada para luego tirarse con el trineo hacia abajo. En los siguientes movimientos, aunque según el autor sean  Adagio sostenuto, Andante moderato y Grave lacrimoso, el tempo acelera, con cada metro se vuelve más rápido, y da un giro, y vuelve a acelerar, y otro giro, más rápido, ya no controlamos el trineo, no vemos nada que no sean las páginas de la novela, no sentimos el frío, ¡ah, qué sensación la de la velocidad!, ¡más rápido! ¡Y qué no termine nunca! ¿Ya estamos abajo? ¡Pues a subir otra vez!

            Khïmera no solo es una distopía a la altura de Orwell o Bradbury, sino también un excelente thriller futurista. Escrita con un estilo fluido, ágil y convincente, mantiene el suspense de forma magistral. Todos los cabos de la compleja trama que maneja cientos de datos están atados, el autor ha hecho un gran trabajo de investigación para poder explicarnos los entresijos de la ciberguerra y la neurociencia (aunque yo eché en falta un mapa cerebral en un momento). La novela no solo entretiene – creo que nos hace reflexionar sobre el posible futuro así como también sobre la realidad que nos rodea:

A continuación vinieron la estratificación social, los privilegios, los cinturones metropolitanos…

-Ya – le interrumpió su jefe-, el punto de partida de los que nos ha llevado a la exclusión social que reina en el presente.

(…) – La fórmula no será tan mala cuando está presente en todas las áreas pobladas, ¿no?

-Nos han hecho creer que es la única viable – afirmó él con rotundidad- . Nos han vendido un vehículo cuyo combustible son las grandes corporaciones que se reparten el negocio del Mundo Impoluto.


Ni falta hace decir que he disfrutado mucho de la lectura de Khïmera aunque no sea una lectora asidua del género. Se la recomiendo a todo el mundo parafraseando la dedicatoria del autor: que nunca tengamos que vivir estos hechos. Porque no olvidéis que mientras haya una madre que raptar, siempre tendrás un Koschéi que perseguir.

Ahora sí: конец.



domingo, 12 de abril de 2015

No juzgarás la novela por su título


La cocina del azafrán


Siruela 2007


La novelas con la comida en el título se me suelen atragantar, incluso causar una terrible indigestión, como fue el caso de Como agua para chocolate de Laura Esquivel. Sin embrago, dejé de tratarlas todas como sospechosas de causar problemas estomacales después de leer Cinco cuartos de naranja de Joanne Harris, una novela con la que la autora del empalagoso Chocolate me sorprendió de manera más que grata. Por eso no dudé en llevarme La cocina del azafrán en mi última visita a la biblioteca, aunque lo que realmente habló a favor de esta novela fue el hecho de que hubiera sido publicada por Siruela dentro de la serie Nuevos Tiempos, en compañía de autores de calado de Amos Oz, Cees Nooteboom, Miljenko Jergovic o Kveta Legátová. Y debo admitir que fue todo un acierto.

            La trama de la ópera prima de la autora angloiraní Yasmin Crowther nos sitúa al principio de los años 90 y nos lleva a Inglaterra e Irán. Junto con Sara, una profesora de primaria, hija de padre inglés y madre iraní, intentamos comprender la conducta errática de su progenitora, que además se volvió violenta desde que vive con ella su sobrino Saeed. Cuando, como consecuencia del comportamiento extraño de Maryam, ocurre una tragedia, ésta, destrozada por el sentimiento de culpa, decide volver a Mazareh, el pueblo que perteneció a su familia en el noreste de Irán. Como tantos otros tiene que enfrentarse a los demonios de su pasado para poder arreglar el presente y tener un futuro. Sara viajará detrás de su madre a ese lugar remoto y lleno de recuerdos, donde conocerá la estremecedora verdad sobre el precio que tuvo que pagar Maryam Mazar por ser libre.
 
 

            Los rasgos generales de la historia son poco novedosos – una saga familiar, secretos del pasado y la necesidad de enfrentarse a ellos. No obstante, the Devil´s in the detail, como se dice en inglés, y La cocina del azafrán no es una excepción. La espectacular ambientación en una tierra de supersticiones, azafrán y té hecho en el samovar, dentro de una sociedad fuertemente arraigada en sus tradiciones ancestrales, atrae por su exotismo. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que en realidad ni Maryam ni su temible padre- general del ejército del Shah- ni el resto de los personajes que pueblan esta historia, sean otros miembros de la familia  Mazar o sus sirvientes, son muy diferentes a nosotros. A lo mejor visten otros ropajes y comen platos preparados de otra manera, pero igual que nosotros aman y odian, quieren vivir según las reglas establecidas o rebelarse contra éstas, tienen anhelos y ambiciones, y sufren cuando son tratados con injusticia. La principal razón de todo lo malo que ocurre en esta novela son los convencionalismos, las malas lenguas que acechan detrás de los visillos en todo el mundo. Quizás aquí y ahora ya no importa mucho lo que los demás digan de uno, pero en una comunidad cerrada es algo que puede hacer la vida imposible, en el caso de Maryam Mazar llevando a una verdadera tragedia que siguió cobrando víctimas 40 años más tarde.

            Escrita en un estilo casi poético, lleno de lirismo, la novela de Yasmin Crowther habla también de la emigración, sobre lo que de verdad significa cruzar fronteras y culturas, intentar abarcar dos mundos totalmente diferentes. Además, La cocina del azafrán reflexiona sobre la situación de la mujer en la sociedad, lo poco que han cambiado las cosas en lugares como Irán y lo mucho que, creo, se ha conseguido en otros sitios (durante la lectura varias veces recordé Bajo los tilos de María José Moreno). Pero el tema más importante del que trata la novela es la libertad.

La libertad puede ser tanto un don del odio como del amor.- dice Maryam, para luego añadir:

Pero hay muchas clases de libertad, y cada una tiene un precio. Libertad para amar, para viajar, para pertenecer a un lugar. Por cada libertad que elegimos, hay otra a la que debemos renunciar.

            Una novela impactante y de cuya lectura disfruté mucho. Vale la pena olvidarse de los prejuicios, también a la hora de elegir un libro.
 
 

 

 

 

 

miércoles, 8 de abril de 2015

50 sombras de la novela policíaca

L
Tú te vas, tú te quedas

M.J. Arlidge

Suma de Letras, 2015

 

            Antes solía leer mucha novela policíaca, negra y de suspense. Me fascinaba el poder de la imaginación del escritor, los caminos por los que dirige al investigador hacia la solución, cómo hace que se descubra al autor del crimen. No obstante, el género sufre de sobreexplotación y hoy en día es difícil de sorprender y atraer la atención del lector. Por eso El caso Telak  me parece una bocanada de aire fresco. ¿Ocurre lo mismo con el libro de M.J. Arlidge?

            La primera novela de la autora se basa en una idea que hiela la sangre en las venas – una asesina psicópata secuestra a sus víctimas por parejas, las recluye en sitios de difícil acceso y abandona sin agua ni comida. Les deja un teléfono móvil con apenas batería, y una pistola. Luego llama para decir que su única posibilidad de salvarse es matando a su compañero del cautiverio. Sea la pareja o hijo, sea un amigo o compañero de trabajo – para vivir hay que matar. Los que mueren salen mejor parados que los sobrevivientes ya que semanas de hambre más la consciencia de haber matado cambian a uno de por vida. Al principio la policía de Southampton es incapaz de encontrar la clave según la cual la asesina (desde el principio se sabe que es una mujer) elige sus víctimas. Pero pronto resulta que todas tienen algo que ver con la inspectora Helen Grace, a cargo de la investigación. El dedo de la asesina apunta directamente a la policía, ella es su verdadero objetivo. Por eso la inspectora debe comprender la relación que la une con los secuestrados para luego intentar comprender también a la secuestradora y poder prever sus siguientes pasos.

             De ritmo ágil, a ratos realmente trepidante, la novela está dividida en capítulos cortos y rebosa de diálogos. La autora confunde al lector mezclando pistas y escenarios. Tan pronto leemos sobre la investigación como nos adentramos en los recuerdos dolorosos de la infancia de una niña contados en primera persona. Visitamos también el piso de un particular prostituto – dominador en prácticas sadomasoquistas, aparentemente en auge después del éxito de una trilogía de literatura-basura. Además, el centro de la gravedad de la trama ha sido cambiado de sitio – seguir los pasos de la asesina resulta menos apasionante que poder descubrir los secretos de quién la persigue...
 
 

            La trama es imprevisible, la novela mantiene el suspense y sorprende. Un verdadero page-turner. Pero…

Pero, en mi opinión, hay demasiado de todo – aparte de los crímenes abominables leemos también sobre la violencia de género, los abusos sexuales a los niños, el alcoholismo, las drogas, el sadomasoquismo, el sexismo y el acoso en el trabajo, la corrupción y la prevaricación de altos cargos etc, etc. La lista de los males malísimos es tan larga que deja de ser creíble. Y hace que la historia parezca forzada.

Sin duda, las novelas cuyos protagonistas reviven sus traumas son necesarias e incluso pueden ayudar a muchas personas. Sin embargo, no creo que éste haya sido el objetivo de la autora de Tú te vas, tú te quedas. Muchos encontrarán el libro entretenido y novedoso por la espectacularidad de la trama, porque no todo aquí es blanco y negro, porque no todo termina bien. Si es lo que buscáis en una novela policíaca, el libro de M.J. Arlidge resulta una buena opción. Solo añadir que es la primera entrega de la serie sobre Helen Grace, cuya cuarta parte titulada Liar, Liar se publicará en septiembre de este año. La autora parece sentir una predilección por canciones infantiles a la hora de titular sus novelas (Eeny, Meeny; Pop Goes the Weasel) y por los asesinos en serie. ¿Está garantizada la diversión?
 

 

 

           

           

 

 

 

miércoles, 1 de abril de 2015

El caso Telak - una novela fiscalcíaca


El caso Telak


Alfaguara 2015

 

En lo referente a la cuestión de quién es el bueno y quién es el malo en el sistema, casi siempre es al revés. Recuérdelo.

Sábado, 5 de junio 2005, Varsovia. En una celda de un monasterio en el centro de la ciudad yace el cuerpo sin vida de Henryk Telak, un empresario que participaba en una psicoterapia poco convencional llamada terapia de constelaciones. ¿Un asesinato fortuito durante un intento de robo? Al fin y al cabo, era muy fácil entrar en las dependencias que la orden alquilaba como oficinas a varias empresas, o, como en este caso, a un particular encuentro espiritual. ¿Es posible que Telak haya sido asesinado por uno de los miembros del grupo que participaba en la terapia? ¿Por qué? ¿Cuál sería el motivo? ¿Habría que buscarlo en ellos mismos o más bien en las personas que encarnaban en la constelación? Como en una muñeca rusa, cada interrogatorio saca a la luz detalles nuevos que enredan incluso más el caso. La investigación en el pasado de la víctima – una persona aparentemente sin problemas y de una vida de lo más tranquila – debería ayudar a revelar las razones que llevaron a su muerte. Pero hay secretos que no se desvelan impunemente...

            En la mayoría de las novelas negras el protagonista es el/la detective que investiga el crimen. En la novela de Miłoszewski todo gira alrededor del fiscal, quien, como los jueces de instrucción en el sistema legal español, instruye el caso. Se llama Teodor Szacki, tiene 35 años, el pelo totalmente canoso y está aburrido con su vida. No bebe, no toma drogas, fuma 3 cigarrillos al día, está casado y tiene una hija pequeña. Y urgentemente necesita un cambio en su vida.  

            Szacki tarda 11 días en descubrir qué es lo que pasó en el caso de Telak. Durante este tiempo conocemos a fondo los pormenores de su trabajo, incluidos los detalles de otras investigaciones de las que se encarga, así como su vida privada. De esta manera el autor pinta un retrato detallado y apasionante de la sociedad polaca en el año 2005. El fuerte arraigo en la realidad del país de aquel entonces se debe también a  la estructura de la novela dividida en 12 capítulos: uno por cada día de la investigación más el duodécimo que se desarrolla un mes más tarde. Cada capítulo empieza con un pequeño resumen de las noticias de aquel día seleccionadas por el autor. Hay de todo: política, economía, ciencia, sociedad, sucesos. Y cuando lo leemos, nos damos cuenta de los absurdos que ocurren a nuestro alrededor, sobre todo en lo referente a la política. Opina el protagonista:

Vaya mierda de noticias. (...) ¿Para qué escribían de cosas tan aburridas? Szacki creía que debería haber una ley que prohibiera informar todos los días sobre política. Con un artículo de dos columnas una vez al mes sería suficiente. Los políticos vivían aislados en su mundo, convencidos de que todo el tiempo hacían cosas enormemente importantes sobre las que deberían hablar sin falta en las conferencias de prensa. Después estaban los sobreecitados comentaristas políticos, que les reafirmaban en su convencimiento de ser gente importante y que también creían en el peso de los acontecimientos, seguramente para así racionalizar su propio trabajo, carente de sentido. Pero a pesar de los esfuerzos de ambos grupos y de los bombardeos masivos de los medios con noticias triviales presentadas como trascendentes, la nación entera los tomaba por el pito de sereno.

            El fuerte principal de la novela no es la intriga criminal, aunque curiosa y excitante, sino su fondo costumbrista. O por lo menos así lo veo yo después de releer el libro, cuando, conociendo los hechos, pude concentrarme en otros aspectos de El caso Telak. Hay que destacar sobre todo el contraste entre lo que dicen los medios sobre la sociedad y lo que ésta hace en realidad en un país que algunos quieren ver como muy católico. Y claro,  sin olvidarnos del esnobismo intelectual de las  clases medias polacas encarnadas en persona de Teodor Szacki.
 
 
Varsovia turística

Durante la investigación, de apenas 11 días, ocurren tantas cosas que el tiempo parece dilatarse. El autor nos confunde mezclando pistas y no nos lo pone fácil descorriendo las numerosas cortinas que ocultan unos secretos realmente escalofriantes. Sin embargo, nos ahorra los momentos horripilantes y llenos de morbo, tan típicos en la novela negra de los últimos años (pronto sale a la venta en España Persona de Erik Axl Sund, para mí el colmo de los colmos en este aspecto). Tampoco presenciamos la ardua tarea de investigación de campo llevada a cabo por la policía- nos enteramos de las pequisas en los archivos, registros civiles y entrevistas a los socios y empleados de Henryk Telak gracias a las conversaciones que mantiene el fiscal con el inspector Oleg Kuznetsov (sí, es de origen ruso para más inri), en mi opinión los mejores fragmentos de la novela. Aunque los diálogos entre Szacki y su mujer no se quedan atrás... Porque, como en un buen vino, la calidad de la lectura la marca el buqué de matices, en este caso el lenguaje mordaz, lleno de dobles significados e ironía. Una buena explicación del éxito y la popularidad de la que siempre han gozado en Polonia las series de humor británicas como Fawlty Towers, Black Adder o Alo, Alo para nombrar algunas.

Last but not least, los protagonistas. A lo mejor no nos caen muy bien pero no podemos negarles veracidad - son personas de carne y hueso. Podrían ser nuestros familiares o vecinos participando en la frenética carrera de la vida, a veces impotentes ante sus jugadas y trucos. En su marcha de gigantes a menudo tropiezan, pierden el paso, se desvían. Sus defensas principales en situaciones estresantes son la autoironía y el sentido de humor, que a veces se convierten en armas de destrucción masiva. Por su parte, Teodor Szacki es un rompecabezas. Conocer su manera de pensar, cómo justifica sus acciones, cómo se defiende de sí mismo, ha sido para mí una verdadera aventura intelectual.

No obstante, el fiscal canoso comparte su protagonismo con alguien más. Desde las primeras páginas de la novela se intuye la importancia de la ambientación, hasta tal punto que Varsovia se convierte en uno de los personajes del libro. Como un buen varsoviano, Miłoszewski le profiesa el más grande y profundo amor mezclado con un odio exacerbado:

Era un bonito paseo y Szacki pensó que si se llevara a un extranjero con los ojos vendados desde el aeropuerto hasta esa calle, si hiciera con él aquel recorrido y al final se le vendaran los ojos de nuevo y se le enviara de vuelta al aeropuerto, el turista podría tener la impresión de que Varsovia es una ciudad de los más bonita. Caótica, pero bonita. Y llena de cafés, restaurantes y clubes, que justamente en esta zona no faltaban. En especial el área de las calles Swietokrzyska, Marszalkowska y Kredytowa, con sus hermosas casas, sus tiendas para artistas plásticos (como si Varsovia fuera una ciudad de artistas), la iglesia protestante de la plaza Malachowski, la galería Zacheta (como si fuera la ciudad del arte) y el impresionante panorama de la plaza Pilsudski con el Gran Teatro (la ciudad del teatro) y el Metropolitan de Norman Foster (la ciudad de la buena arquitectura, ja, ja, ja).


El autor no nos lleva de paseo por la capital de Polonia. Nos transporta allí para que nos empapemos de su ambiente y compartamos las sensaciones de sus personajes cuando comen en la cantina de los juzgados o toman el café en el muy chic bar Szpilka. No visitamos la Varsovia monumental, ni siquiera el parque de Łazienki – esto está reservado para los turistas y los que viven una vida tranquila. Miłoszewski nos enseña el otro rostro de su ciudad – una Varsovia egoísta, donde priman los asuntos pecuniarios y cuyo skyline lleno de rascacielos, tan admirado por Teodor Szacki, no puede tapar los secretos del pasado.
 


 
Varsovia de la novela
(Las fotos vienen de diferentes páginas del internet)

La lectura de El caso Telak es una aventura. Si os apetece una trama novedosa, cosa difícil de encontrar en el sobre-explotado género de la novela negra, con un ritmo trepidante y una ambientación exótica por estos lares, definitivamente deberíais leer la novela de Zygmunt Miłoszewski.