“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

domingo, 22 de marzo de 2015

Yesterday, all my troubles seemed so far away...


Nuestros ayeres


Debate 1996

Traducción: Carmen Martín Gaite

 

            El camino que me llevó a Nuestros ayeres empezó con una reseña entusiástica de la novela rescatada hace poco por la editorial Austeria (este link te va a gustar, Yossi Barzilai), de ahí se desvió hacia los callejones sin salida de varios catálogos, para acabar en el bibliobús. Así que me saqué el último carné de lector que me faltaba y  pedí a la simpática bibliotecaria busera que me trajera el libro en su próxima visita. No tuve suerte. Parecía que la novela existía ya sólo en el catálogo. Por eso mi alegría fue doble cuando, dos semanas más tarde, la misma señora me saludó con una gran sonrisa y un tengo algo para ti. Habría sido muy acertado añadir delicioso. Le estoy muy agradecida.

            Nuestros ayeres ha sido un descubrimiento grandioso. La novela me atrapó desde las primeras líneas, teletransportó a su universo y no soltó hasta el final. Y, como ocurre en estos casos, no me apetecía terminarla ni abandonar su mundo…

            La acción transcurre en una pequeña ciudad sin nombre, en el norte de Italia, cerca de Turín. Empieza un poco antes del inicio de la IIGM y termina cuando acaba ésta. Al principio parece que la novela gira alrededor de una sola familia. La madre murió hace tiempo; el padre, abogado, ha abandonado su carrera profesional para dedicarse a escribir sus memorias en las que intenta plasmar el inmenso odio que siente hacia el Rey, Mussolini y los granujas – los vecinos de su ciudad que, en su opinión, abrazaron el fascismo. Pero los verdaderos protagonistas son sus hijos – Concettina que, rodeada de novios, sufre escribiendo su tesina sobre Racine; Ippolito quien, a punto de graduarse como abogado, desempeña el papel del secretario del padre; y los pequeños: Giustino y Anna, alumnos de secundaria. Está también Doña María, el ama de llaves, antes la dama de compañía de la abuela quien derrochó toda su fortuna en viajes. Pero pronto se unen a este elenco los vecinos de la casa de enfrente, dueños de una fábrica de jabón, así como el antifascista Danilo, uno de los pretendientes de Concettina, y Cenzo Rena, el legendario amigo de la familia, excéntrico, rico e intrépido viajero.  Además, en las páginas de Nuestros ayeres aparece toda una galería de personajes pintorescos, sobre todo en la segunda parte de la novela, ambientada en San Constanzo, el pueblo sureño donde se halla la casa de Cenzo Rena. Todos ellos han sido retratados magistralmente por la autora, con sus vicios y virtudes, problemas, bajezas y grandezas.

            Nuestros ayeres cuenta una historia sobre la  vida normal y corriente a la sombra de la guerra. Los protagonistas viven a pesar de lo que ocurre a su alrededor - estudian, traban amistades, discuten, conspiran, sueñan con cambiar al mundo, aman u odian, engañan y traicionan. Se ven golpeados por varios sucesos trágicos, incluida la muerte. No obstante, en la novela ocurren también muchas cosas graciosas a la italiana, como las que nos sacan una sonrisa o dos en las películas de Fellini. Pero lo que hace de Nuestros ayeres una novela inolvidable es la veracidad de sus protagonistas quienes parecen personas de carne y hueso. El rasgo principal que comparten es la soledad. Parecen vivir juntos pero en realidad están muy solos, saben poco de lo que piensan y sienten los demás. Aunque muchas veces me preguntaba si en realidad no se trata de una evidencia más de su egocentrismo y ensimismamiento…

De todos los personajes sobresale Anna, la hermana pequeña. Ignorada por el resto de la familia, está tan sola y perdida que se muestra dispuesta a todo por un poco de atención.

            Anna destaca también porque la narración, aunque en tercera persona y omnisciente, parece desarrollarse desde su perspectiva. Y la narración es el elemento distintivo de la novela de Natalia Ginzburg ya que a lo largo de las más de 300 páginas el narrador emplea el estilo indirecto, o sea Nuestros ayeres carece de diálogos. Como la escritora misma afirmó:

En 1952 escribí Nuestros ayeres, una novela en la cual mis personajes han perdido la habilidad de conversar. O mejor dicho – conversan pero no en forma de un diálogo directo. Odio los diálogos. En esta novela los diálogos están tejidos en la tela de la historia, una tela cuya urdimbre es tan tupida que no deja pasar el aire.

Sin embargo, el hecho de que en la novela no existan diálogos no influye de manera negativa en el ritmo que se mantiene ágil hasta el final. Su peculiaridad consiste en que la autora empleó un lenguaje simple, casi infantil, e ingenuo. Es como si la historia la contara una persona muy joven, un poco perdida en el mundo y sin experiencia vital.

            La guerra irrumpe en las vidas de los protagonistas, aunque sin la fuerza que caracteriza a la literatura  a la que estoy acostumbrada. Es una guerra a la italiana, lejos de los campos de batalla en los que lucha Giustino o de las montañas donde se esconde el grupo guerrillero de Danilo. Mientras las tropas alemanas siembran la destrucción y la muerte en Europa, ellos viven plácidamente sus pequeñas vidas y sólo algunos sienten el desasosiego:

Emmanuel solamente se separaba de la radio para pasar corriendo donde Ippolito para llevarle noticias. Pero la guerra seguía estando lejos, en Polonia, Italia no se movía y Emmanuel no sabía qué pensar, decía que si Italia no entraba en guerra, el fascismo no iba a caer nunca. Pero Ippolito le decía que ahora lo importante no era saber si caería o no el fascismo. Porque en Polonia se estaba muriendo la gente, cada día se moría mucha gente de un bando y de otro, mientras Emmanuel y él estaban sentados en la terraza hablando tan tranquilos, y la señora María buscaba azúcar por la ciudad.

Una vez más parece que nada ha cambiado en el mundo a pesar del paso del tiempo…

 La guerra sigue, empiezan los problemas con el aprovisionamiento, todos intentan sobrevivir y, aunque algunos sueñan con convertirse en héroes, muy pocos realmente comprenden lo que implica. Hasta que alguien cometa un error muy tonto y ocurra una tragedia. Y entonces le tocará al pacifista más grande asumir el papel del héroe porque es lo que hacen las personas decentes. Y, sin embargo, la vida sigue. Como siempre. Pero sólo Natalia Ginzburg sabía plasmar con palabras el significado de esta frase. La vida sigue. Y yo seguiré leyendo a Natalia Ginzburg.

Y se echaron a reír y se sentían muy amigos los tres, Anna, Emmanuel y Giustino y se sentían felices de estar juntos, acordándose de sus difuntos y de la guerra interminable y del dolor y el clamor y pensando en la difícil y larga vida que les quedaba por recorrer y que estaba llena de cosas que aún no habían aprendido.

           


 

 


miércoles, 18 de marzo de 2015

La pintora de estrellas- sorteos continúan

 


Otro sorteo de La pintora de estrellas de Amalia Noguera, esta vez en el blog Adivina quien lee. Albanta sortea un ejemplar de la novela. Aquí están las bases.

sábado, 14 de marzo de 2015

Cielo, viento, cometas y poesía



El guardia, el poeta y el prisionero

Jung-Myung Lee

Grijalbo 2014

 

Los libros me protegían de las rebeliones del momento y de mi angustia respecto al futuro. Me acurruqué un poco en el saco de dormir de la cárcel y recordé nombres olvidados y sus correspondientes caras, vívidas como una fotografía reciente: Fiódor Dostoievski, André Gide, lord Byron, Rainer Maria Rilke.
 
La prisión de Fukuoka, Japón, 1944. Mientras fuera de los muros de la cárcel el mundo se ve arrasado por la locura de la guerra, los carceleros encuentran a uno de sus compañeros brutalmente asesinado. La tarea de dar con al asesino corre a cargo de Watanabe, un guardia joven y apasionado por la lectura. La víctima, Sugiyama Dozen, era temido y odiado por los presos. Por eso pocos se sorprenden cuando, nada más empezar la investigación, uno de ellos confiesa haber matado al  despreciable guardia que maltrataba a los prisioneros. Pero Watanabe no está convencido. Cuando interroga al preso 645, el joven guardia japonés se da cuenta de que nadie ni nada es lo que aparenta…

Parece un thriller o una novela policíaca ambientada en una cárcel japonesa durante la IIGM. Pero no olvidéis – nadie ni nada en esta novela es lo que aparenta. Porque en realidad El guardia, el poeta y el prisionero de Jung-Myung Lee es una de las novelas más extraordinarias que he leído en mucho tiempo. Estamos ante una historia épica sobre la libertad y la humanidad, basada en la vida y muerte del poeta coreano Yun Dong-ju cuyos preciosos poemas encontramos en el libro. Su lectura resultó totalmente adictiva y me mantuvo sumergida entre sus páginas desde el principio hasta el final. En esta novela hay poesía, también de forma metafórica, además de una historia cautivadora y emocionante. La belleza de las palabras es la razón detrás de todo lo que ocurre en el libro. Si añadimos a esto la excepcional ambientación en el universo cerrado de la cárcel de Fukuoka, unos protagonistas asombrosos y no menos sorprendentes giros que da la trama en los momentos menos esperados, obtenemos una experiencia lectora única e irrepetible.

El guardia, el poeta y el prisionero es una historia sobre la fuerza de  las palabras y su poder para cambiarnos, para darnos esperanza y alegría incluso en los momento más difíciles. Mientras Watanabe sigue investigando la muerte del guardia, descubre a un Sugiyama totalmente desconocido, transformado por la literatura. Y también verá transformada su propia vida cuando conozca a Dong-ju, el responsable del cambio que se produjo en su compañero asesinado. Hay varios misterios por resolver en esta novela y todos ellos giran alrededor de las palabras. La admiración que los protagonistas sienten por la obra de Rilke me recordó, dado que se trata de una investigación criminal, a Pájaros ciegos de Ursula Poznansky. Sin embargo, no se puede negar que la novela de Jung-Myung Lee profundiza en el mensaje de Fahrenheit 451 y nos enseña que por mucho que algunos se empeñen en destrozar la literatura, ésta sobrevive dentro de nosotros.

Por muy largas que sean vuestras listas de libros imprescindibles, no incluir en ellas El guardia, el poeta y el prisionero significaría privaros de una lectura indispensable.


AUTORRETRATO (Yun Dong-ju)

Bordeo la montaña hasta el pozo solitario junto al arrozal y,

en silencio, me asomo.

 

En el fondo del pozo, la luna brilla, las nubes se deslizan,

el cielo es inmenso y sopla un viento azul. Es otoño.

 

Y hay un hombre.

Me marcho, pues, por alguna razón, me desagrada.

 

Luego lo pienso y siento lástima por él.

Regreso al pozo y me asomo; él todavía sigue allí.

 

Vuelvo a marcharme, me desagrada.

Luego lo pienso y empiezo a añorarlo.

 

En el fondo del pozo, la luna brilla, las nubes se deslizan,

El cielo es inmenso, sopla un viento azul, es otoño

Y hay un hombre que permanece allí como un recuerdo.





viernes, 13 de marzo de 2015

SORTEOS


Lunilla en El Templo de la Lectura sortea un ejemplar de "Secretos de Arenal". Aquí las bases.


Y Carmen Forján del blog Carmen y amig@s celebra el 5 cumpleaños del blog con este magnífico sorteo:


Aquí las bases.
¡Felicidades Carmen! 

domingo, 8 de marzo de 2015

El tiempo de mujeres - Время женщин





El tiempo sin ventanas
Debolsillo, 2013


Antonina, soltera y obrera en una fábrica de Leningrado (San Petersburgo hoy en día), se queda embarazada. Corren los años sesenta, en la URSS el aborto es legal, no se distingue entre los hijos legítimos e ilegítimos, pero todo lo demás depende del estado, o más precisamente- del partido. La mayoría de los habitantes de Leningrado vive en pisos compartidos asignados por los sindicatos. Reparten sus vidas entre el trabajo por la gloria de su patria socialista y comités de cola en los que hay que estar registrados para poder comprar harina o un televisor. Cuando nace Susana, a Antonina le dicen en el trabajo:

La criatura es nuestra, de la fábrica. Es decir, común. No hay hijastras en nuestro país, todas son hijas propias. Tú tranquila: tendrá su plaza en la guardería, en la escuela; cuando crezca, irá de campamento. Y, por cierto, tú tampoco estás sola, somos tu familia.

Pero, como la niña enferma mucho, acepta la oferta de sus compañeras de piso, tres jubiladas, que le proponen cuidar de su hija. Le cambian el nombre a Sofía porque Susana les parece un nombre de perro. De esta manera nace una familia atípica pero unida por lazos más fuertes que la sangre.

Las tres ancianas  son las verdaderas protagonistas de la novela. Ariadna es aristócrata, en su casa se hablaba francés que ahora enseña a la niña. Eudocia apenas sabe leer y escribir, pero está dotada de una impresionante lucidez de juicio. Gliceria era campesina y, antes de la Revolución, tuvo una hija con un conde. Las unen las terribles experiencias de la Revolución, las purgas estalinistas, el horror inexpresable del sitio de Leningrado y el luto por los seres queridos que perdieron la vida por los vericuetos de la historia rusa.

La novela nos muestra un retrato estremecedor de la realidad de la URSS a principios de los sesenta. Describe con detalles los absurdos de la propaganda comunista y de la vida en el socialismo real. Entramos en los comités de cola para cualquier tipo de producto, desde patatas hasta televisores. Por ejemplo, para conseguir harina todos los habitantes de un edificio tienen que acudir juntos al punto de reparto, idealmente un domingo, los niños y ancianos incluidos. Si alguien está enfermo, hace falta presentar un justificante del médico o no recibirá su asignación. Los sueldos de los obreros, aunque se supone que viven en su paraíso, son tan míseros que apenas permiten sobrevivir. Al mismo tiempo se notan enormes diferencias entre la clase trabajadora y los dirigentes del partido que viven en lujo, los muy cerdos orwellianos. Lo que más me chocó, sin embargo, eran los comités femeninos que se reunían para discutir de forma colectiva los pormenores de la vida privada de las personas…

-Hoy se ha reunido el comité femenino. Me han dicho que tomarán las medidas para que se case conmigo.

Me llama con el dedo, me susurra al oído:

-Lo hacen a propósito. Fingen protegerte pero en realidad solo piensan en engancharte con otro, así les será más cómodo arruinaros la vida.

La vida privada en la URSS estaba marcada por falta de intimidad como consecuencia del hacinamiento, intromisiones constantes en la vida privada de los demás y delaciones fomentadas por las autoridades. No era un ambiente propicio para promover el clima de confianza en la sociedad. Los platos rotos se siguen pagando hoy en día, como podemos ver en los telediarios…

La novela de Elena Chizhova es una digna heredera de la tragedia griega.  A sus protagonistas les tocó vivir un período en la historia de su país del que Rusia debe avergonzarse. Éste es su fátum, el ineludible e inevitable destino que se nos asigna y del que no podemos escapar. Sin embargo, oculta entre los renglones de la novela,  eclipsada por la dramática existencia de esta extraña familia forjada por experiencias extremas tan típicas en su tierra, donde el sistema político juega un papel determinista intentando imponer valores y controlar todos los detalles de la vida de la gente, está también la catarsis. Llega con el éxito artístico que alcanza Susana-Sofía gracias al esfuerzo de las cuatro mujeres que formaron una familia para protegerla de la hostilidad del mundo alrededor.


Elena Chizhova nos cuenta esta historia singular de una manera extraordinaria, empleando diversas narraciones que se entrelazan sin aviso, exigiendo concentración y obligando al lector a involucrarse en la narración. Las numerosas introspecciones nos permiten conocer los acontecimientos desde diferentes perspectivas, enseñándonos la complicada e imprevisible materia de las relaciones interhumanas. La autora subraya la enorme importancia que tienen los convencionalismos, tradiciones y prejuicios; y la desolación que siembran en sociedades dominadas por tabúes.  La vida de Antonina, una mujer trabajadora por excelencia – heroína socialista que trabaja horas extra en la fábrica y luego hace cola para comprar patatas- se convierte en una tragicomedia precisamente como consecuencia de convencionalismos. No obstante, las abuelas, bien entrenadas por el sistema político engañoso y corrupto, para conseguir sus objetivos, se aprovechan de los sobreentendidos y medias verdades con los que se nutre la sociedad en la que les tocó vivir . Nos reímos de cómo lo logran, junto con ellas soltamos 500 risas para ver el lado positivo detrás de cualquier adversidad. Sin embargo, al mismo tiempo nos quedamos asombrados por la manera en la que personas con grandes ideales se convierten en monstruos mezquinos. Parece increíble que una sociedad aparentemente progresista sea capaz de oprimir a los individuos que destacan, intente forzarlos a tomar las decisiones correctas. Resulta turbador que en un país vocero de la igualdad en todos los sentidos la maquinaria burocrática sea tan desalmada y deshumanizada como lo describe Chizhova.

El tiempo sin ventanas es una novela muy distinta a lo que normalmente podemos encontrar en la bloguesfera española, sobre todo por su ambientación. Creo que puede ser una lectura reveladora para muchas personas, de esas que abren los ojos y la mente, contribuyendo a cambiar varios estereotipos muy arraigados en ciertos círculos. Una novela sumamente interesante, emotiva y muy bien escrita. En mi caso seguramente competirá por el título de la novela del año.

Se juntaron la Verdad con la Falacia, ellas fueron las que combatieron. Trataba la Falacia de vencer a la Verdad. Pero la Verdad vuestra es más feroz que la ferocidad misma. Venció, pues, la Verdad a la Falacia. Y se fue al cielo con el mismo Cristo, con el Zar celeste. Sentóse a la diestra del Padre, a la vera del Espíritu Santo y de la Santísima Madre. La Falacia recorre la tierra, recorre el pueblo cristiano. Tiembla la tierra por la Falacia, pero calla el pueblo y, mortificado por la Falacia, volvióse el pueblo inicuo, inicuo y vil. La Verdad feroz en los cielos se sienta. No bajará a la tierra pecaminosa…
(El Libro de la paloma)
¡Feliz Día de la Mujer!


 
 
 
 
 


 
 
 





 
 
 
 




 
 
 

 
 
 
 
 
 
 

 


 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Secretos y mentiras


El confidente

Hélène Grémillon

Grijalbo 2012

 

            Esta novela fue propuesta por Tatty para el reto Serendipia Recomienda 2015 y, aunque no la había incluido en la lista de lecturas para el reto, al verla en la biblioteca no dudé en llevármela. Ha sido toda una sorpresa.

Francia, 1975.

Ordenando la correspondencia que le llegó después de la muerte de su madre, Camille Werner encuentra una carta manuscrita y sin remitente, en la cual un tal Louis le cuenta la historia de su amiga de infancia y gran amor, Annie. Al principio, Camille piensa que se trata de un error. Por eso,  cuando una semana más tarde recibe otra carta, decide encontrar su verdadera destinataria. Sin embargo, la búsqueda resulta infructuosa. Mientras tanto, siguen llegando más cartas. Camille, editora de profesión, incluso empieza a sospechar que en realidad se trata de algún escritor intentando atraer su atención con esta historia con la IIGM en el trasfondo. No obstante, con el tiempo, se siente cada vez más convencida de que los hechos relatados no son ficticios. Sobre las páginas de sus cartas Louis hilvana una historia dramática de una joven quien decide tener el hijo de otra mujer. Pero también confiesa un profundo e inalterable, a pesar del paso del tiempo, amor hacia Annie. ¿Por qué ha elegido a Camille como la confidente de los secretos que, a su vez, le confiaron otras dos mujeres?

Hélène Grémillon ha escrito una novela estremecedora sobre los extremos a los que puede llevar la presión social. De este modo dibuja un retrato poco halagador de la sociedad francesa de los años 30 y 40 del siglo XX, concentrándose en el papel de la mujer reducida a su matriz, y cuyo valor depende de sus capacidades de procrear. Habla también del precio de las obsesiones enfermizas, así como de la crueldad e intransigencia que caracterizan a los que sucumben a esta clase de emociones. En el drama de El confidente se borran las fronteras entre el bien y el mal, y resulta difícil distinguir entre el verdugo y la víctima. Conocemos las historias de sus protagonistas desde diferentes perspectivas, lo cual nos permite formar una opinión bastante completa acerca de los motivos y razones detrás de sus actos. El estilo de Grémillon, escueto pero preciso y sugestivo, brinda al lector la oportunidad de ponerse en lugar de los personajes del libro. Aquí nada está definido y la trama da unos giros inesperados manteniendo el suspense hasta un final inesperado.

El confidente ha sido para mí una novela sorprendente. Me ha dejado con unas reflexiones profundas y preguntas difíciles de contestar, que siguen rondando por mi cabeza días después de terminar la lectura. Un retrato de la compleja naturaleza humana, tan caprichosa y fácil de influenciar por sus circunstancias externas.
 
 

lunes, 2 de marzo de 2015

LECTURAS PARA UN 8 DE MARZO




            La fecha de 8 de marzo me trae muchos recuerdos. Algunos grises como la nieve medio derretida y convertida en barro un 8 de marzo de Sol, cuando se percibían los primero atisbos de la primavera. Otros blancos como la nieve que lo cubría todo alrededor, un 8 de marzo en el que el invierno nos negaba su adiós definitivo. Pero, independientemente del fondo, la mayoría de mis recuerdos tiene el colorido de los tulipanes y claveles con los que se obsequiaba a todas las mujeres el Día de la Mujer, el 8 de marzo. Miles de ramos de flores llenaban las calles, los autobuses y tranvías en los que las mujeres volvían  del trabajo a casa, y molestaban tanto a la hora de hacer la compra en el super del barrio…
 
 
            La trama de El tiempo sin ventanas, la novela que propongo para la iniciativa del Grupo Tarro-Libros 2015, Lecturas para un 8 de marzo, se desarrolla en la Unión Soviética.  Me imagino que los 8 de marzo de  sus protagonistas eran muy parecidos a los que recuerdo de mi infancia. Aunque la vida era mucho más dura en ese paraíso terrenal (con permiso de la España de Franco) y las tiendas carecían de los productos más básicos, no creo que faltasen flores para las mujeres en ese día tan especial.
Un canto a la supervivencia, a la libertad y a la ternura que todo lo puede. En el San Petersburgo de principios de los sesenta, Sonia, una niña muda que adora pintar, se convierte en el centro de las vidas de las tres ancianas que conviven con ella y su madre en un reducido apartamento. A través de sus memorias de la guerra civil, las terribles hambrunas, las purgas estalinistas, el racionamiento y las atrocidades de la ocupación nazi, las tres mujeres tratan de poner a Sonia en guardia ante las miserias del mundo.
Время женщин- el tiempo de mujeres- publicado en  castellano como El tiempo sin ventanas (la reseña aquí), es una nueva versión del cuento ruso sobre Snegúrochka, la niña de la nieve. Elena Chizhova hilvana una extraordinaria historia sobre la fuerza femenina, el apego y la vida a pesar – a pesar de la difícil realidad soviética, a pesar de la torcida mentalidad totalitaria, a pesar de la lucha diaria por harina, patatas o amor. Una historia ideal para celebrar el 8 de marzo.

 

 

domingo, 1 de marzo de 2015

Marzo: mes de la familia


Como todos los meses, Laky de Libros que hay que leer, nos convoca para un mes temático. Esta vez se trata del mes de la familia. La iniciativa consiste en leer y reseñar libros relacionados con este tema.
Aquí están las bases.

Lecturas del mes temático de la familia:

1. "El confidente" de Hélène Grémillon
2. "El tiempo sin ventanas" de Elena Chizhova
3. "Nuestros ayeres" de Natalia Ginzburg