“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

lunes, 9 de noviembre de 2015

Porque esto es África


Algún día escribiré sobre África

Binyavanga Wainaina

Sexto Piso 2013

 

Binyavanga Wainaina es un joven autor keniata quien ganó notoriedad con la publicación del artículo ¿Cómo escribir sobre África?, en el que denunció la visión estereotipada que el resto del mundo tiene de su continente. Algún día escribiré sobre África (en inglés: One  day I will write about this place) es un libro de memorias sobre la infancia y la juventud del autor vividas en Kenia y en Suráfrica, donde estudió en la universidad. Las anécdotas e historias de su propia vida presentadas en el libro componen un extraordinario retrato del continente visto con los ojos de un niño y, luego, un joven.

 
Estamos ante una novela multidimensional. Por un lado el autor nos habla de su familia y amigos, comparte sus experiencias y vivencias, reflexiones y sueños. Por el otro, como sin querer, nos acerca la realidad de Kenia y los países de su entorno como Ruanda o Uganda, de donde era originaria su madre. De este modo el lector se convierte en un testigo de los cambios políticos y sociales que tienen lugar allí, sobre todo de las tensiones entre diferentes y muy numerosas tribus que componen el mosaico social de todo el continente. Nos damos cuenta de lo artificiales que son las fronteras delimitadas por los colonizadores, dentro de las cuales se ven obligadas a convivir gentes de diferentes idiomas, culturas y tradiciones. Y vemos lo difícil que resulta a menudo hacerlo de forma pacífica, sobre todo cuando falta el agua o el dictador de turno  ha robado ya tanto que tiene que intervenir el FMI y el Banco Mundial cantando su eterna canción sobre privatizaciones y recortes imprescindibles para salvar al país, haciendo más miserable, si aún cabe, la vida de sus habitantes. Así Wainaina describe el único encuentro de la familia de su madre al completo, una familia esparcida por todo el mundo a consecuencia de la guerra civil en Uganda:

Me lleno de magia. Me someto a su fuerza. Pasan dos días y nos sentimos una familia. En francés, swahili, inglés, kikuyu, kinyarwanda, luganda y ndebele cantamos la misma canción- aunque tan dispares sean los pasaportes guardados en nuestras maletas.

Fue precisamente en esa reunión familiar donde decidió: Algún día escribiré sobre este lugar.

No obstante, África no es tan solo el hambre, la arena y la sangre. Binyavanga Wainaina nos muestra su continente como un crisol de culturas, lleno de colorido y  contrastes. Me parecieron muy interesantes sus reflexiones acerca del uso de distintos idiomas en la misma conversación, dependiendo del cariz que se le quiera dar:

¡Qué vista! Su lenguaje corporal, su mímica, incluso su carácter cambian dependiendo del idioma. En kikuyu o en swahili es un chico duro de la ciudad. Cuando habla kalenji, su cara se serena, se vuelve graciosa, más irónica que sarcástica, conservadora, los ojos tímidos. Antes de pasar Kabarak, el revisor empezará a tratar mejor a los pasajeros, colocar los paquetes en el tejado del autocar. A una señora mayor le ayudará a subirse y la obsequiará con una mirada llena de respeto.

En el  retrato de África que dibuja el autor se mezclan las tradiciones tribales con la modernidad de las ciudades, los sonidos de Benga tocados con un nyatiti con kimay- la música en la cual los keniatas encontraron la plataforma común para su diversidad y complejidad.

El estilo narrativo de Wainaina carece de recursos estilísticos rebuscados. El libro está escrito con un lenguaje informal, simple, y a la vez pintoresco. Creo que esa simplicidad se debe en gran parte a la sinceridad del autor quien no duda en hablarnos de los problemas familiares o revelar sus secretos más íntimos creando una relación muy especial con sus lectores, abriéndoles su alma de par en par.

Kenneth Binyavanga Wainaina.  Sus dos nombres- el primero inglés como uno de los dos idiomas oficiales de Kenia, el segundo heredado del abuelo materno ugandés- y el apellido kikuyu son como tres líneas que se cruzan en un punto- el de la identidad africana. El autor es orgulloso de ser habitante de África y nos demuestra que ser africano significa pertenecer a una comunidad fascinante y muy diversa. Wainaina rememora cómo creció en Kenia y Suráfrica para indicarnos que África bulle de energía y vida, brilla con una luz fuerte como ningún otro continente, se moderniza y vive. África no es solo el safari, los niños hambrientos, el retraso, el subdesarrollo y el aislamiento sino un estado emocional, una mentalidad, un amor difícil. Es un lugar aún por descubrir porque hemos preferido la comodidad de los estereotipos en vez de pensar de forma crítica. El libro de Wainaina no es cómodo, no es políticamente correcto ni moderado. En cambio, es dinámico, fascinante, descubridor y ambiguo. Algún día escribiré sobre África es una novela comprometida y muy inteligente, dirigida a todos los que quieren preguntar y son abiertos a la diversidad, no sólo la africana.

 


 

 

 

 

14 comentarios:

  1. Es que no hay término medio, o te vienen con las visiones románticas del que llega allí y descubre la vida y la felicidad y de paso salva medio mundo o viene gente como Coetzee que te da un par de tortas que te deja dolorido para una semana. Este libro que nos traes hoy parece que acierta en eso, en encontrar el equilibrio que no necesariamente está con la aguja de la balanza en el centro. Y también está bien que sea un keniata el que escriba sobre Kenia y dé esa visión. Muy interesante pues esta historia que lo único que no me gusta es lo de ambiguo, pero bueno, vale igual.
    Besos

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  2. No la conocía pero no acaba de llamarme

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  3. No lo conocía, pero ahora mismo no me apetece una lectura de este estilo. Gracias!
    Un beso

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  4. Me gustan estas novelas ambientadas en África. Esta vez me la llevo. Besos.

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  5. Para no variar me descubres un libro que me interesa. Tendré que investigar porque ni me sonaba
    Besos

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  6. Pues me parece una lectura muy a tener en cuenta. Me gusta esa visión poliédrica que ofrece, y esa mezcla entre lo pequeñito (lo más íntimo, personal y familiar) y lo más grande (el contexto social, político y cultural).
    No lo conocía, así que gracias por tu reseña.
    Besos!!

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  7. Parece una opción interesante. La verdad es que todo lo que tiene que ver con otras culturas me llama aunque el hecho de que esté contado prácticamente como una biografía no sé si me resultará un tanto lento o pesado.

    Besos

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  8. Una propuesta interesantísima la que traes, sí, de África, como de casi todos los luares tenemos una versión estereotipada, es la actitud del autor lo que me llama, se nota que quiere destrozar estereotipos de una vez, con un golpe fuerte y certero. Lo leo fijo

    P.S: El de Nir Baram muy, muy bueno. Seguiré con Las buenas personas.

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  9. Es un libro totalmente desconocido para mi, así que te agradezco que me lo hayas mostrado. Lo tendré en cuenta.
    Besos

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  10. Me gusta la propuesta, es verdad que nos llegan estereotipos de allí pero no es del único sitio, vivimos de generalizaciones. Me gustan los libros que intentan reflejar lo que realmente es o vive un pueblo, me lo apunto para investigar.
    Besos

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  11. Me gusta la idea del libro, aunque de momento no creo que lo pueda leer.
    Besos!

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  12. Un libro muy interesante Agnieszka!
    Me ha recordado mucho, porque existe un evidente paralelismo en todo lo que representa esta obra según tu escrito, con el memorable “Todo se desmorona” de Chinua Achebe, considerado por muchos el escritor más influyente de África (murió en 2013).
    Fue el primer escritor que plasmó la realidad africana sin eludir ninguna cuestión, tanto el colonialismo, como los ancestrales conflictos fratricidas entre los propios africanos. Uno de los mejores libros que he leído en mi vida (está comentado en mi blog, en abril pasado).
    La escritura de los africanos es muy expresiva, tal vez por su estrecha relación con la naturaleza, así que son habilísimos constructores de metáforas, me fascina como son capaces de dibujar con palabras.
    Chinua Achebe influyó mucho en las generaciones posteriores (fue el escritor preferido de Mandela), que tomaron el testigo en cuanto a la actitud comprometida de su escritura, sin renunciar a su mágico universo literario.
    Sería interesante leer este libro de Binyavanga Wainaina y comprobar si existe ese “puente mágico” entre aquella voz africana de Chinua, tan contundente, y esta voz, del presente africano, que nos traes.
    Gracias por acercarnos tan excelente elección. Me lo apunto ya!

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  13. Una de las cosas que siempre me ha atraído de África, más allá de pobreza, guerras tribales, fronteras a golpe de sangre... es precisamente esa multiculturalidad, los colores (¡el paisaje!), los contrastes...

    Me ha llamado la atención lo de distintos idiomas en la misma conversación según el matiz que se quiera dar a lo que se esté hablando. Hace muy poco comentaba cómo y en qué circunstancias no puedo evitar el acento asturiano. Y es que el acento, el idioma, está ligado (como tantas cosas) a las emociones, pero sobre todo a los matices.

    El libro lo tenía apuntado, no recuerdo de dónde o quién saqué la recomendación. Suelo buscar literatura africana.

    Un abrazo

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  14. Me encanta el tono tradicional e intercultural¡¡¡
    Genial propuesta y reseña¡¡ en cuanto pueda le doy una oportunidad¡¡¡
    feliz semana¡¡¡

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