“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

jueves, 10 de septiembre de 2015

Fly, little bird!


Alondra

Dezső Kosztolányi

Ediciones B, 2008

en inglés: New York Review Books 1993

 

“I,” she began in her thoughts, as we all do when thinking of ourselves.
But this I was her, something, someone whose life she really lived. She was this I,  in body and in soul, one with its very flesh, its memories, its past, present and future, all of which we seal into a single destiny each time we face ourselves and utter that tiny, unalterable word: “I.”

            Hace 116 años, al principio de septiembre de 1899, unos padres preparaban la maleta de su hija que iba a pasar unos días en la casa de sus tíos. Vivían en Sárszeg en Hungría (en realidad Szabadka, hoy Subotica en Serbia). En aquella época esos territorios formaban parte de Kakania- el multiétnico Imperio Austrohúngaro bajo el mando del emperador Franz Josef. Las mujeres llevaban corsés, los hombres lucías  bigotes  extravagantes y  la sociedad se regía por una serie de preceptos muy distintos a los de hoy.
 

                        La pareja ocupada cerrando la maleta de su hija son los Vajkay, los protagonistas de  Alondra: Akos, un funcionario retirado de 59 años, y su mujer a quien éste llama Madre. Su hija, la titular Alondra, una fea solterona de 35 años, está a punto de viajar a la casa de unos familiares. La vida de los Vajkay es monótona y limitada a los quehaceres diarios: nada de entretenimiento, nada de vida social, nada de placeres- ni siquiera la comida que se prepara en su casa lleva especies. ¿Son infelices? Parece que bordar manteles (Alondra), la costura (Madre), los libros heráldicos (Akos), el pasear, la misa de los domingos y su propia compañía constituyen el suficiente relleno para sus vidas. Los padres sobreprotegen a su hija, la quieren demasiado y se preocupan por ella como si fuera una niña de 5 años. Alondra les corresponde con una entrega absoluta. Cuando se va a pasar una semana en la casa de sus tíos, la despedida en la estación del tren cobra dimensiones apocalípticas. Es durante esa semana de finales del verano cuando se desarrolla la acción de la novela y cuando los tres toman conciencia de la farsa que están viviendo. Aquí todos engañan a todos con una sonrisa en la cara. ¿Por qué? Alondra lo hace por el amor hacia los padres. No quiere preocuparlos, sobre todo no quiere que vean cuán dolorosamente siente su soledad, cuán desesperada es su situación, cuán desalentador parece su futuro.

By then she’d be thirty-six years old. And in ten years’ time? Or twenty? Her father was fifty-nine, her mother fifty-seven. Ten years, maybe not even ten. Her parents would die. And what then, Blessed Virgin, Mother of God, what then?

¿Qué le queda? El consuelo de que hay quien sufra incluso más y el retorno a la rutina de todos los días que anestesia el dolor del alma. ¿Y los padres? Ellos prefieren engañarse a sí mismos y no pensar en la fealdad de su hija. ¿Qué cambiarían al admitir que Alondra es una solterona fea  por quien nunca nadie se ha interesado? ¿Aliviaría su dolor?

What more could we do? Nothing. We´ve done all we can. All we can, the woman thought. Everything possible. We´ve endured everything.

Ningún deseo, ningún sacrificio o gran amor pueden cambiar nada. Llega un momento cuando lo único que queda es el sentimiento de la impotencia. La novela de Kosztolányi derrumba la ingenua creencia en que querer es poder, que basta con creer en el éxito y la felicidad para alcanzarlos. Pues parece que no. Por lo menos así eran las cosas hace 116 años, cuando lo único a lo que podían aspirar las mujeres era casarse.

            Los Vajkay son parientes de los protagonistas de Chekhov, de mi querido Wokulski de La muñeca de B. Prus, de los Buddenbrook, de los personajes de La tierra prometida de W. Reymont- para mencionar algunos de los habitantes del universo de la literatura cuyo destino no deja de conmoverme. 

            No obstante, aquí no termina la cosa. ¿Qué se pierden Akos y su mujer viviendo su vida anodina?  No mucho. ¿Es mejor la existencia de los demás habitantes de Sárszeg - todos estos funcionarios, médicos, abogados, periodistas locales, actores del teatro, terratenientes, sus mujeres y amantes? ¿Cambia algo el comer en el restaurante en vez de en casa o ir al teatro para ver sus espectáculos más bien mediocres? Sus vidas parecen igual de vacías que las de los Vajkay, e igual de desdichadas. El triste señor Doba cuya mujer le pone cuernos, el solitario Geza Cifra, el infeliz Nicolás Ijas quien sueña con ser poeta en Budapest… A lo mejor por eso los hombres pertenecientes al club de los panteras, cuya membrecía ostentaba también Akos hace tiempo, cada jueves se reúnen para emborracharse con el consentimiento tácito de sus mujeres. Quizás por eso los habitantes del pueblo aguantan sus rugidos de borrachos que se oyen hasta la madrugada. ¿Acaso es esta la manera de paliar el dolor inaguantable? Resulta que no porque es precisamente después de una noche de borrachera en compañía de los panteras cuando Akos se atreve a enfrentarse a la verdad y gritársela a su mujer en la cara. Kosztolányi parece apiadarse de sus personajes pero no encuentra ninguna vía de escape para ellos. No la hay ni en el teatro, ni en los poemas de Ijas, ni en la música que solía tocar Madre. Ahora pronto cierra la tapa del piano como si le diera vergüenza el hecho de que su marido pudiese pensar que se acordó de su juventud y lo mucho que le gustaba tocar el piano.

            Cuanto más reflexiono sobre la novela de Kosztolányi, más conmovida me siento. Hace tiempo que no leía una novela tan excelente en cada aspecto y tan pesimista a la vez. Parece que incluso la melancolía y la tristeza saltan de las páginas de la novela de Kosztolányi buscando una escapatoria del universo de  Alondra que las abruma con su pesadumbre. Y no es a causa de catástrofes o tragedias. Mucho peor: la razón de su desdicha es su existencia prosaica, vulgar e insulsa, el dolor de vivir, y la incapacidad de cambiarla. Por consiguiente, Alondra no es una lectura apropiada para los que buscan libros que agraden, sino para los que quieran tocar el fondo del alma humana, para los que busquen la literatura que deja al desnudo la desesperanza de la vida. La recomiendo fervientemente porque la novela de Kosztolányi es magnífica y, a pesar de su mensaje desalentador, fácil de leer. Su fluida narración salpicada con descripciones de la vida en un pequeño pueblo húngaro y de sus habitantes resulta más que llamativa e interesante.



 

25 comentarios:

  1. LA novela pinta bien pero yo no podría leerla en inglés.

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    1. Está también en castellano, publicada por Ediciones B en 2008.

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  2. Agnieszka ¡qué maravilla! Me ha encantado la trama de la novela y como has expuesto perfectamente lo que has sentido leyéndola. Y la relación que has hecho con otras novelas afines como los Buddenbrook…genial para coger ideas. La verdad es que estoy completamente enamorada del catálogo de la New York Review y me anoto Skylark inmediatamente.
    Un beso.

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  3. ¡Qué la disfrutes! Por muy amargo que sea su mensaje...
    besos

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  4. Kosztolanyi es un autor excelente y absolutamente infravalorado o, cuando menos, injustamente desconocido. Ediciones B ha publicado varias de sus novelas, y son todas extraordinarias, tanto la que comentas como La cometa dorada o Anna la dulce. Y qué decir de la divertidísima Esti Kornel. En fin, que es uno de mis autores favoritos.

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    1. No me sorprende que te guste tanto. Tiene una manera de describir el entorno y los sentimientos de sus personajes que parece que estás allí mismo experimentando el mismo tormento. ¡Un autor magnífico!

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  5. Vaya, si que parece pesimista, pero al mismo tiempo parece muy interesante. Me ha llamado la atención sin duda, así que gracias por la recomendación.

    Besosss!!

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    1. De nada. Creo que es una novela que merece ser leída.
      besos

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  6. Una reseña magnífica, hecha desde el amor a la literatura sin duda, la pintas tan bien, y es tan certera la recomendación que a pesar de que no creo que sea el tipo de libro que me pueda llamar demasiado la atención dan ganas de leerla. Es magnifico que reseñes autores tan desconocidos al menos para mí, o desde aquí en España donde, como bien has comentado muchas veces,todo lo que se publica es casi únicamente de la literatura hispano a Anglosajona.

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    1. Como ya dijo El niño vampiro, se publicaron en España también otras obras de Kosztolányi. Lo que pasa es que, por razones que desconozco, siempre que sale el tema de la literatura húngara, se piensa en Sándor Marai o Imre Kértesz. Te recomiendo "Alondra" - seguro que te gusta. Y sí, se publican cosas que venden y que muchas veces resulta difícil llamar literatura. Libros que no volverán a publicarse nunca, no como Kosztolányi.

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  7. ¡Qué bien has descrito esta novela! Es muy pesimista pero, a la vez, es extraordinariamente atractiva porque vemos el fondo de sus almas. En realidad todos están solos y la soledad es muy mala compañera cuando estás rodeado de otras personas. Besos.

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    1. Totalmente de acuerdo. Es una novela sobre los estragos que hace la soledad, sobre todo la silenciada. Muy recomendable!
      besos

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  8. Pues habrá que seguir tu recomendación, no conocía el libro pero por lo que cuentas merece la pena acercarse a él
    Besos

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    1. Una buena idea. Seguro que te gustaría.
      besos

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  9. Me has dejado con las ganas de leerla, y si además dices que está en castellano, pues mucho mejor, pues el inglés no es lo mio.
    Besos!

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    1. Es una novela estupenda. EdicionesB han publicado más novelas de Kosztolányi y yo voy a buscarlas.
      besos

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  10. Parece una novela estupenda. La reseña es realmente maravillosa y la portada más fea imposible. No lo conocía.

    Besos

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    1. La portada no puede ser bonita- Alondra era feísima, la pobre. La novela es realmente buena. Te la recomiendo!
      besos

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  12. No conocía la novela pero me ha gustado mucho lo que cuentas.
    Besos!

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    1. Como a ti te gustan las period dramas, esta novela es para ti. Dale una oportunidad!
      besos

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  13. Tanta desesperanza no sé yo pero, bueno. si la recomiendas de forma tan encarecida, la leeré. Tomo nota.
    Besos,

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  14. Leí Kornel Esti y para mí es uno de los libros del año aunque la línea es bastante distinta a este y la verdadera sorpresa es la estructura, me lo llevo apuntadísimo.

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  15. La compré hace unos cuantos veranos y la arrinconé en la estantería. ¡Tendré que rescatarla inmediatamente!
    Besos!

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  16. este me lo anoto, pero no se para cuando leerlo. De momento, no estoy para cosas tristes. Mis connacionales que murieron en Egipto, y los que están heridos hace que no tenga ánimos.
    un beso,
    Ale.

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