“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

jueves, 11 de junio de 2015

Anna en el país de la lavanda


Una cocina a prueba de ratones

Saira Shah

Salamandra 2014

 

En el valle, los huertos junto al río están dando sus frutos. Tomates de un rojo oscuro penden de sus tomateras; las alcachofas llevan muy altas las enormes cabezas; y en las pulcras hileras destacan los colores vivos de judías verdes, calabacines, pimientos y berenjenas.


Me gusta leer sobre las vivencias de las personas que se deciden a cambiar totalmente el rumbo de sus vidas y mudarse a un lugar lejano, comprar una casa para reformar y personificar su particular choque de civilizaciones.

Es precisamente lo que pasa en la novela de la periodista inglesa Saira Shah, Una cocina a prueba de ratones. Sus protagonistas, Anna y Tobias - ella cocinera, él compositor – están planeando vender su casa en Londres para comprar una finca en Provenza, cerca de Aix-en-Provence. En su caso no se trata de un capricho de una pareja de ricachones de la City aburridos de ganar cantidades ingentes de dinero y ansiosos por encontrar el sentido de la vida entre los campos de lavanda. Anna estudió en una escuela de cocina precisamente en Aix, conoce la zona y habla el idioma, mientras su marido necesita tranquilidad para poder concentrarse en su música. Además, dentro de unas pocas semanas va a nacer su primer hijo. Hasta aquí todo perfecto. No obstante, cuando llega por fin el tan esperado alumbramiento, las cosas empiezan a torcerse a más no poder…

Freya nace con una parálisis cerebral severa. Nadie sabe cómo va a evolucionar su enfermedad, si podrá moverse, si un día sonreirá, si vivirá más de unos pocos meses. No sé ni quiero imaginarme cómo reaccionaría yo en esta situación, ni tampoco me atrevería a aconsejar nada a unos padres como Anna y Tobias. Ellos, después de unas semanas, dejan a la niña en el hospital y se van unos días al sur de Francia a comprar la casa donde quieren ¿cuidar de su hija?, ¿esperar a que muera?, ¿intentar a vivir a pesar de todo? Para el colmo, resulta que no disponen de suficientes medios como para poder permitirse una casa en Provenza. Al final compran una destartalada finca llamada Les Rajons en el Languedoc, a unas dos horas en coche desde Montpellier. Unas semanas más tarde llegan a las tierras cátaras con Freya, y Tobias se encierra en su estudio para componer dejando a su mujer al cargo de la casa, el jardín, la cocina y, sobre todo, un bebé muy enfermo. En realidad ninguno de los dos acepta la situación. Saben que deberían querer a su hija pero sienten miedo de involucrarse demasiado para no sufrir. A lo mejor por eso Anna no se queja cuando su marido admite:

Anna, los dos andamos dando palos de ciego en la oscuridad, tratando de encajar lo de Freya a nuestra manera. Sé que estoy… poco accesible… pero necesito estarlo. Necesito encontrar aguna vía de escape, aunque sólo sea en mi cabeza. Estoy tan asustado… Tengo miedo todo el tiempo.

Ella tira del carro gracias a la ayuda de un grupo de personas que se cruzan en su camino y que hacen que la novela y su protagonista rebocen de vida y buen humor a pesar de los obstáculos. A lo largo de los 12 meses durante los cuales transcurre la trama tenemos varias oportunidades para conocer sus historias, anhelos y peculiaridades. Participamos en sus fiestas y funerales, entramos en sus casas de piedra, como casi todas en la zona, o las montadas en un árbol. Llegamos incluso a descubrir la verdad sobre unos acontecimientos trágicos de los últimos meses de la IIGM, en los que estaba involucrado uno de los vecinos de Anna y Tobias. Una vida normal en una comunidad pequeña y un poco cerrada; cosas normales, cotidianas que pueden ocurrir a cualquiera en cualquier lugar del mundo.

            No obstante, si fuera sólo así, Una cocina a prueba de ratones sería una versión a la francesa de alguna novela de Marlena de Blasi (que confieso no haber leído) sobre su vida en Toscana. Saira Shah logra cambiar el tono y el mensaje de su libro gracias a Freya, un personaje basado en su propia hija. La discapacidad de la niña obliga a sus padres a repensar por completo su modelo de vida, objetivos y deseos, así como su escala de valores. La novela nos muestra el complejo proceso de la maduración, de llegar a ser uno mismo. Habla de lo imprevisible que puede ser la vida y de que vale la pena encontrar fuerzas para enfrentarse a lo que el destino nos depara, sea una invasión de roedores en la cocina, sean los ataques de epilepsia de un bebé con parálisis cerebral. Y  aunque el único placer que nos quede sean las pequeñas cosas cotidianas como la comida:

El interior de las calabazas es de un naranja suculento; cuando las cortas, da la sensación de estar rebanando la carne de algún animal. Cuando hundes el cuchillo en las entrañas, manan jugos que manchan la hoja. Te invade un olor maravilloso, a medio camino entre el pepino y el melón.

Saira Shah evita los caminos fáciles, no da explicaciones ni recetas. Nos brinda la oportunidad de mirar dentro del alma de sus protagonistas pero nunca revela todas las cartas, esquivando así las trampas de la trivialidad. Escribe sin criticar, evaluar o moralizar, mostrándonos toda la gama de colores de los que se puede teñir la paternidad.

El amor es la tierra que afianza nuestras raíces. Sin él, nada impide que caigamos.

 

 

17 comentarios:

  1. Íbamos muy bien con lo del cambio de rumbo y la nueva vida pero vaya palo. Es un tema del que no me gusta leer porque lo veo demasiado real y doloroso. Lo leería si supiera que tiene final feliz así que le echaré un vistazo a las últimas páginas y luego decido. Besos

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  2. Me gusta lo que cuentas aunque creo que va a ser una novela triste. Así y todo me la apunto.
    Besos!

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  3. A mí también me gusta leer sobre ese tipo de vivencias porque firmaría ahora mismo por ser protagonista de una de ellas... El libro lo tengo, lo leeré.

    Un abrazo

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  4. Quizá porque trabajo con niños enfermos y veo lo que sufren los padres y ni me quiero ni imaginar en la misma situación no es un libro que me apetezca leer por muy bueno que sea.

    Besos

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  5. Ufff!!!! He empezado la reseña pensando, mira este libro apetece para el verano, Tomates como los que yo tengo plantados en macetas en estos momentos (este año tengo muchas esperanzas de que me salga algo mejor que el año pasado), después el hecho de que este verano nos vamos 10 días a un pueblo en la Provenza, no demasiado lejos de Aix-en-Provence, en fin, digo,mira!!!!.

    Pero luego viene lo del hijo con parálisis cerebral, historias de las segunda guerra mundial, por diosss!!! Que ganas de estropearlo todo!!!. Es broma, una historia dura sin duda, creo que me afectaría demasiado, la última vez que pase te comentaba precisamente sobre un libro parecido que no saco fuerzas para leer. En fin, no lo descarto del todo. Vais a algún lado en verano!!!???. Estoy acabando Khimera, está bien pero me gusto mucho más el del preso y el poeta. Demasiado rápido, pura acción, y en parte por comparación con libros de tematica parecida, menos profundo. Cuando lo leía me venía a la mente la saga paralela al Juego de Ender de Orson Scott Carda, la saga de libros que siguen a "La sombra de Ender", sin duda obras maestras de una profundidad psicológica tremenda. Te encantarían.

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  6. No me importaría leerla. Que buena pinta tiene.

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  7. No la conocía, pero en principio no me llama demasiado.
    Besos!

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  8. Pues yo tengo este libro en libro en mi estantería, que lo compré en un arrebato: a pesar de ser una historia triste creo que me gustará, ya te contaré! 1beso!

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  9. ¡Hola! Todavía recuerdo mis vacaciones en esa zona y fueron maravillosas. Los campos de lavanda lo cubrían todo. Tengo un recuerdo tan bonito...

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  10. ahhh, debe ser una lectura muy dura, pero ¡que ganas me has sacado de leerla! (siempre cuando vengo a visitarte, mi plan lector crece a la velocidad de la luz).
    Estaré atenta para cuando la vea por aquí.
    Un beso,
    Ale.

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  11. Suena a libro duro pero me atrae leerlo la verdad
    Gracias por tu reseña
    Besitos

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  12. Parece precioso aunque duela, pero no sé si lo leeré.
    Me alegra que lo disfrutaras, un saludo

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  13. Me descubres un título que me parece interesante. No me gustan los caminos fáciles, ni las historias fáciles
    Besos

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  14. Pues ahora mismo si pudiera hacía como la protagonista de la novela y me perdía una buena temporadad

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  15. Por acá ni miras. Pero lo apunto, Agnieszka. Me gustan tus líneas que hacen interesante el libro.
    Un beso para vos.

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  16. Hola guapa, te he nominado al premio Liebster Award. Lo mismo te he metido en un embarque bueno...jejeje...pero eres de mis blogs favoritos. Si te apetece pasa por la entrada y ves en lo que consiste: http://bookeandoconmangeles.blogspot.com.es/2015/06/nominacion-premio-mejores-amigos.html

    Un beso.

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  17. El final, en el que mencionas lo de no juzgar y observar tal cual actúan los seres humanos, con sus miserias, debilidades y fortalezas me ha gustado mucho.
    Besos,

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