“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

sábado, 21 de febrero de 2015

El mapa no es el territorio


El mapa del amor


Salamandra 2005

 

            Otro libro que me sonrió desde su estante en la biblioteca. El título no prometía, al contrario que la sinopsis:

En los albores del siglo XX, el colonialismo europeo impone su ley en África del Norte. Lady Anne Winterbourne, una joven aristócrata inglesa de visita en El Cairo, concibe un arriesgado plan para burlar la rigidez de una sociedad colonial que le impide conocer un mundo que la fascina. Sin embargo, frustrada su aventura por un grupo de nacionalistas egipcios que la confunden con otra persona, es llevada a casa de Sharif al-Baroudi, un abogado egipcio entregado a la causa de su país. El encuentro entre ambos cambiará radicalmente sus vidas.

En uno de los escenarios más tumultuosos de la época, la rapacidad de Occidente, el cinismo de las potencias, las intrigas en torno a la Sublime Puerta y el comienzo de la colonización sionista en Palestina serán algunos de los obstáculos con los que se enfrentará su amor.

Parece que nos encontramos ante una novela sobre gente interesante durante una época fascinante. Pero aquí no termina la cosa porque, en realidad, Anna y Sharif no son los únicos protagonistas de la novela. El mapa del amor tiene también un segundo hilo narrativo, el contemporáneo, que se desarrolla en los años 1997-98. En esta parte de la novela conocemos a Isabel Parkman, bisnieta de la pareja, quien entre las cosas de su madre enferma de Alzheimer encuentra un baúl lleno de cartas, diarios y recortes de prensa recogidos por Anna. Fascinada con el hallazgo, decide reconstruir la historia de sus bisabuelos. Se embarca en esta aventura con ayuda de Amal al-Ghamrawi, una egipcia residente en el Cairo y hermana de su gran amor, Omar.  

En las novelas con este tipo de construcción a menudo una de las historias ensombrece a la otra. Me imagino que muchas personas pensarán que, en el caso de El mapa del amor, la predominante debe de ser la parte de la trama que se desarrolla al principio del siglo XX, haciendo de la otra un mero marco narrativo. Al principio puede parecer así. No obstante, la historia de Amal e Isabel rápidamente gana peso en el transcurso de la lectura, convirtiéndose en su parte central y, no se puede negar, más interesante. ¿Pero cómo puede ser más interesante Egipto de los años 90 que la ocupación británica del país en la época eduardiana y una gran historia de amor prohibido entre una inglesa cristiana y un egipcio musulmán? Todo depende de cómo se cuente la  historia, me temo. Y aquí habemus un problema. La historia de Anna y Sharif que sale del baúl como un genio de la lámpara maravillosa, es tan dulce e ideal que resulta empalagosa y un poco difícil de digerir. Los egipcios son los buenos y los británicos los malos. Los muy engreídos no aceptan la unión de su compatriota con un musulmán, mientras la familia al-Baroudi la recibe con los brazos abiertos sin que a nadie le importe de donde venga o que no hable árabe. Sharif es, como no, un hombre adelantado a su tiempo que lucha por la independencia de su país con el mismo empeño que por la igualdad de las mujeres y educación para los campesinos. El obstáculo más grande en su batalla diaria por un mundo mejor son los ingleses interesados únicamente en controlar el canal de Suez y en el algodón recogido en los campos a la orilla del Nilo. Sharif comparte sus opiniones con varios amigos, mientras Anna las explica a los suyos en numerosas cartas. La cantidad de acontecimientos y personajes históricos mencionados por la autora es abrumadora incluso para quien conozca bien la historia de Egipto, creo. Pero, sobre todo, los dos protagonistas me resultan muy poco veraces. No me los creo. No creo que nunca hubiera diferencias culturales entre ellos. No creo que nadie a finales del siglo XIX, independientemente de su país de origen o educación, hubiese tenido ideas tan progresistas  como las que salen de la boca de Sharif. Y sé que el mundo no es bicolor, como él que ha construido Ahdaf Soueif en su novela.

Por eso resultan mucho más interesantes las estampas de Egipto A.D. 1997, un país empobrecido, gobernado con mano de hierro por una dictadura  violenta e indiferente a las condiciones de vida de su pueblo. Un país en el que poco cambió en los casi 100 años que pasaron desde que Anna y Sharif se conocieron. La autora también deja claras sus opiniones acerca del conflicto israelí-palestino, presagiado ya a principios del siglo XX por Sharif (como no), al conocerse la noticia de la compra masiva de tierras palestinas por los sionistas. Desafortunadamente, Ahdaf Soueif cae en la trampa telenovelesca de coincidencias y concurrencias felices, de las que no voy a hablar por si alguien quiera leer el libro. Además, para el colmo, hacia el final de la novela la escritora egipcia se transforma en una suerte de Isabel Allende introduciendo en la trama elementos sobrenaturales.

Por consiguiente, El mapa de amor desperdicia su fabulosa ambientación quedando relegada al purgatorio de las novelas que pretendían ser algo más de lo que son. La próxima vez seré menos confiada en contactos con libros desconocidos. Espero…







 

27 comentarios:

  1. Qué pena, a priori la ambientación prometía, no he leído muchos libros ambientados en Egipto...

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    1. Hay varios, creo que más interesantes: André Aciman, Luccette Lagnado, Reem Bassiouney (si prefieres novelas, te recomiendo sobre todo a esta autora y su "Profesora Haná").
      besos

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  2. Lo que tienen los libros es que nunca sabes cómo son hasta que los lees. Incluso si has leído otras opiniones porque todo es tan personal.
    A mí este en concreto no me atrae demasiado, a pesar de la ambientanción, entre otras cosas por contar una historia de amor dulce e ideal como dices tú.

    Besos :)

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    1. ¡Ojalé yo lo hubiera sabido antes de leer! jaja.
      Besos

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  3. Hay veces que grandísimas ideas quedan desperdiciadas por la prisa en publicarlo, una pena. Saludos

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  4. Pues sí que tenía buena pinta. Bueno, otro menos a la lista. Un beso.

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  5. Totalmente desconocido por mí. Me encanta descubrir libros nuevos y sobre todo la referencia al autor francés con la que encabezas la entrada. Me lo llevo.

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    1. A ver si te gusta más de lo que me (dis)gustó a mí...
      saludos

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  6. Pues pintaba muy bien, Aún así no descarto leerla.

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  7. No la conocía y a pesar de los puntos negativos me atrae así que no descarto darle una oportunidad
    Besos

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    1. Una saga familiar como las que te gustan. Pero advertida estás, jaja.
      besos

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  8. No la conocía y por lo que cuentas tampoco lo haré :P
    Besos

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  9. Qué lástima que se le saque tan poco provecho a un escenario tan increíble :( Un beso ♥

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    1. Pues sí, una pena. Pero hay muchas novelas tan buenas por leer que no importa.
      besos

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  10. Lo cierto es que no me llamaba demasiado pero tras tu opinión lo descarto definitivamente. Es una pena cuando hay potencial desperdiciado en un libro
    Besos

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    1. Pasa a veces. Por eso hay que leer reseñas, jaja.
      besos

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  11. Son los peligros que se corren, a veces, cuando los libros nos tientan desde las estanterías de librerías o bibliotecas. A veces, tenemos luminosos aciertos y otras.... no. Lástima que en este caso no te haya convencido. Sin embargo siempre se puede disfrutar con pasajes y casi nunca es tiempo perdido ¿no?

    Un abrazo!!

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    1. Lo interesante de esta novela, para mí, es la parte contemporánea con sus descripciones y reflexiones sobre Egipto. Sí que se aprende bastante.
      besos

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  12. creo que no me llama porque si ademas a ti no te llegó a gustar....mejor lo dejo pasar
    besitos

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  13. Te puedes llevar muy agradables sorpresas descubriendo libros y/o autores. También existe la posibilidad de fracaso, como parece que en parte ha resultado esta lectura.
    Besines,

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    1. Totalmente de acuerdo contigo. Pero creo que a partir de ahora no permitiré que libros desconocidos intenten seducirme, jaja.
      besos

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  14. Empiezo a deberte algún dinero, por pasar de éste. La casa editora tiene muchos altibajos.
    Gracias por tus líneas. Agn.
    Un beso grande.

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