“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

sábado, 29 de noviembre de 2014

El viajar es un placer que nos suele suceder...


Viajo sola
Samuel Bjørk
Suma de Letras 2014


            Esta novela me tocó en el sorteo organizado por Albanta de Adivina quien lee, Laky de Libros que hay que leer y Tatty del Universo de los libros. La editorial me la envió junto con esta muñequita:


            Una portada negra, una muñequita ahorcada – se puede tratar únicamente de  una novela policíaca, escandinava además. ¿Una más del montón? ¿O a lo mejor una sorpresa?

            Un hombre sale a dar un paseo con el muy aborrecido perro de su mujer. Cuando lo deja suelto, éste sale corriendo entre los árboles y se pone a ladrar como un poseso. Ha encontrado a una niña de 6 años, vestida con un vestido de muñeca y con una mochila escolar en la espalda. La niña está ahorcada en un árbol. De su cuello cuelga un cartel en el que pone Viajo sola.

            La policía de Oslo se pone las pilas. El caso se asigna al inspector Holger Munch, un experimentado investigador. Holger no tarda en darse cuenta de que necesitará ayuda de su viejo equipo que fue disuelto un año antes a causa de un desafortunado incidente. Pero sobre todo va a necesitar a Mia Krüger, su antigua compañera, una policía con el sexto sentido. Mientras se pone en marcha el operativo policial, aparece otra niña colgada…

            He leído muchas novelas policíacas escandinavas en la vida, acusando, con el paso del tiempo, un cierto cansancio, si no hastío, con el género. Al fin y al cabo, no es fácil sorprender y destacar teniendo tanta competencia. Hubo un momento en el que parecía que los habitantes de los países nórdicos se dedicaban únicamente a tres cosas- o eran asesinos, o policías que los perseguían, o escritores plasmando sus historias cada vez más horripilantes, con The Crowgirl de Erik Axl Sund como el colmo de lo retorcido, el horror y el  morbo. 

            Por eso el libro de Samuel Bjørk ha sido para mí una sorpresa muy grata. Es una novela policíaca a la antigua, se podría decir, donde el asesino es el malo, el crimen preocupa a todo el mundo y es el centro de la trama, y la acción - una sucesión vertiginosa de los hechos. 

            Uno de los puntos fuertes de Viajo sola son sus protagonistas. Holger Munch – no, no recuerda en nada al hombrecillo del Grito – es un fumador empedernido, obeso y aficionado a las matemáticas. Para diferenciarse del montón de inspectores que habitan las páginas de las novelas policíacas no bebe, aunque sí tiene problemas familiares, consecuencia directa de las exigencias y horarios de su trabajo. Por su estatura  y las numerosas cajetillas que fuma al día me recuerda a Rebus de Ian Rankin. Por otro lado, su compañera Mia Krüger parece un clon de Rebecka Martinsson de las novelas de Asa Larssonde pelo oscuro y ojos azules, esbelta, muy atractiva aunque no sea consciente de ello. Igual que Rebecka arrastra malos recuerdos relacionados con su familia y sufre de depresión. No obstante, no creo que sea capaz de sobrevivir el sumergirse durante varios minutos en las heladas aguas del lago cercano a la casa de Martinsson en Kiruna… Viajo sola se asemeja a las novelas de Asa Larsson, sobre todo a la primera de la serie, Aurora Boreal, también por su trama secundaria relacionada con las sectas.


            Sin embargo, lo que hace realmente atractiva la novela de Samuel Bjørk es la manera en la que está estructurada. Viajo sola está dividida en 89 capítulos de 3-4 páginas cada uno, lo cual influye en el ritmo de la historia. Para incrementar la velocidad con la que se desarrolla la trama, en cada capítulo nos situamos en un lugar diferente y seguimos personajes distintos. Gracias a este truco queremos seguir leyendo para saber qué ha pasado, el suspense crece, empiezan a sudarnos las manos, las páginas se pegan a los dedos. No podemos dejar el libro. Además, no creo que haya nadie capaz de averiguar quién es el asesino… Y una cosa más, desde mi punto de vista muy importante – el autor nos ahorra los detalles escabrosos de los crímenes.

            Me gustó. Creo que es una propuesta interesante incluso para los que, como yo, se han visto agobiados por la cantidad de novelas similares. ¡Muy recomendable!

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¡Oiga!





The Listener
Sort of Books, 2014

            Tove Jansson siempre ha sido para mí la autora de los Mumins, unos pequeños y simpáticos trolls, que formaron una parte muy importante de mi infancia.



            Aunque era consciente de que la escritora había publicado varias obras para adultos, no me acerqué a ellas hasta que leí la reseña de Isi dedicada a LyssnerskanThe Listener- la primera colección de relatos firmada por Tove Jansson, publicada en 1971. 

            Muchas personas se niegan a leer esta forma de narración afirmando que su brevedad hace que sea imposible establecer un vínculo afectivo con los protagonistas, y por ende desarrollar un verdadero interés en la lectura. Aunque entiendo sus objeciones, no las comparto. Creo que leer un relato es como mirar a través de una lupa – su reducido tamaño  cambia la perspectiva del lector, hace que éste se  acerque más a los protagonistas intentando comprender sus actos y emociones, incluso cuando el autor se lo pone difícil.

            Es el caso de Tove Jansson. En Black-White, el quinto relato de la colección, el protagonista, un ilustrador de libros, hace la siguiente observación:

It’s the unexpressed that interests me, he thought. I’ve been drawing too explicitly; it’s a mistake to clarify everything.

            Podríamos decir que Jansson lleva estas palabras hasta el límite: parece estar dispuesta a decirnos y enseñarnos tanto, únicamente tanto y hasta tanto. Lo demás es la tarea asignada al lector. Aquí no sabemos qué clase de personas son los protagonistas, por qué están donde están, por qué les pasan las cosas que les pasan. Sus problemas no  quedan resueltos, sus miedos no quedan superados. Los vemos en algún momento de sus vidas, conocemos el ambiente que los rodea y las emociones que los acompañan. Pero ¿por qué?, ¿cómo?  La escritora finlandesa parece estar invitándonos a participar en un peculiar juego cuyo objetivo es rellenar los huecos que nos deja e inventarnos el resto de la historia. 

            Ya que estamos ante una colección de relatos de una autora escandinava que pasó casi toda su vida adulta en una pequeña isla en el golfo de Finlandia, la soledad es el leitmotiv de The Listener. Los personajes de Jansson están solos en este mundo. Y no parecen estar muy contentos con su situación, como la protagonista de The Squirrel, una mujer que vive totalmente sola en una isla. La inesperada aparición en la isla de una ardilla interfiere tanto en las rutinas de la mujer que prácticamente destroza su ordenada vida. Sin embargo, la protagonista da también la impresión de haberse despertado de un largo letargo en el que estaba sumida. Por fin tiene algo para vivir. Así que cuando la ardilla desaparece… Bueno, nada de spoilers.

            Se puede estar solo en compañía, como las hermanas Anja y Vera Häger (The Birthday Party), que deciden organizar una fiesta para su sobrina, pero no saben qué hacer con una pandilla de niños. Las dos se esconden en un dormitorio mientras los niños convierten su casa en una jungla. Su conversación – no tiene precio:

Social life is dreadful unless you love the people you entertain. People smile with their teeth because they’re afraid. Children are honest. They make a dark jungle and roar.”
         “I don’t understand,” Vera said.
         “Is there anyone,” Anja said, “is there one single person we long to spend time with?”
         “Are you trying to start an argument?” Vera said.
         “It’s possible,” Anja answered. “But not right now. I’m asking because I’d like to know. We could talk about it.”
         “We never talk,” Vera said.
“We just live.”

No obstante, mi relato favorito es The Rain- crónica de una muerte en la tormenta. Tove Jansson nos demuestra su maestría en crear el ambiente:

The whole landscape was filled with the storm´s cold, greenish light, the trees unmoving, like painted scenery in a long and lonely stage perspective. The thunderstorm sailed over the garden, its lightning bolts white and chilly blue, losing themselves in the summer night.

            En una noche así, en un hospital desde cuya terraza se puede admirar la belleza de la tormenta, después de una larga y cansada vida, muere una mujer:

Death can be a stopping, simply a going quiet. (…) Death in all its variety has a million forms, but it can also be the death of a long and very weary life, a single cry, and articulations of finality, the way an illustrator  completes his work with a vignette on the final page.

            The Listener no es una lectura fácil. Los relatos son tan concisos que cada palabra cuenta y el lector no puede permitirse ni un momento de desconcentración.

 Una colección para saborear, jugar con la autora y admirar la preciosa portada.