“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

jueves, 31 de julio de 2014

La cena de los idiotas. Perdón, de los caníbales




La cena de los caníbales

Fer Carredano

Ediciones JDA


Desiré Juárez es una guionista venezolana afincada en Tenerife, de dónde eran sus padres. Es muy guapa, melosa, tiene un cuerpazo y, según su jefe, es la mejor guionista en las Canarias, España y Europa. 

Como tantos otros, Alex Víctor la desea, pero tal vez por sus cincuenta y tantos años o por una cuestión de temperamento, el caso es que se comporta con ella de manera menos carnal y agresiva que otros hombres. Desiré sabe que con darle un poco de cariño se quedará satisfecho y no se pondrá pesado. – creo que esta descripción de nuestra Desi habla por sí misma.

Desiré es la principal protagonista de la novela de Fer Carredano titulada La cena de los caníbales. Ambientada en Tenerife, la acción de la novela se centra en la cena de Navidad organizada por la productora de televisión Kreativos Kanarios en la que trabaja la seductora venezolana. Los capítulos que revelan los acontecimientos de aquella noche inolvidable se entrelazan con varios flashbacks, sin orden cronológico, en los que conocemos los pormenores de la trayectoria profesional y personal de Desiré desde el momento de su incorporación a la productora, así como algunos acontecimientos de su vida en Venezuela. La chica está rodeada de toda una plétora de personajes únicos como su jefe Pepe Otero  (putero, drogadicto y fiestero), su novio Rodolfo (drogadicto, fiestero y putero), o el director de la serie en la que trabajan, César Bethencourt- no, no habéis averiguado- aquí nada de drogas ni fiestas- ese tipejo es gordo, tiene piercings por toda la cara y piensa que el fin justifica TODOS los medios.  Una mención especial se merece la mejor amiga de Desiré, una tal Bárbara, versión española de Samantha Jones de Sexo en la ciudad. Machos alfa y hembras también.

 Kreativos Kanarios está trabajando en una serie sobre la historia de las islas, razón de numerosas corruptelas, traiciones y un asesinato. Con el tiempo el entorno de trabajo se vuelve cada vez menos soportable. La intensa mezcla del odio, envidia profesional y celos personales espesa tanto el ambiente en las oficinas de la productora que parece que se pueda colgar un hacha en el aire. ¿Quién será el primero en utilizarlo?

Todo esto ocurre, con intervalos cortos de trabajo, entre interminables fiestas inundadas de alcohol, dibujadas con rayas de cocaína y envueltas en humo de hachís. Vamos, están los majos pensando todo el tiempo en echarle un polvo a su colega mientras se fuman un porro después de esnifar unas rayitas. Y todo esto tras una noche de juerga. ¡Y terminan la serie! ¡Qué capacidad! ¡Qué talento!

La verdad es que espero que la idea del autor haya sido escribir una parodia, una novela  del esperpento al estilo Airbag (con permiso de Valle-Inclán) y no una novela seria, como he visto afirmar a otros lectores. No creo que sea una novela sobre la vida misma – me niego a pensar que la vida sea así y siento mucha pena por los que lo opinen. Tampoco encuentro creíbles a los protagonistas- a lo mejor he tenido mucha suerte en la vida de no haberme topado nunca con nadie tan egocéntrico y mezquino como los empleados de Kreativos Kanarios.  Desiré no ha despertado en mí ningún atisbo de simpatía, por muy mal que le haya tratado la vida y por muy desarraigada o perdida que se sienta, sin hablar de los demás personajes. Me ha llamado más el hecho de que La cena de los caníbales mencione algunos temas “calientes” de hoy en día como los nacionalismos españoles. Por ejemplo, Desiré opina lo siguiente sobre el trato que su jefe, cántabro, recibe de los canarios:

Qué lugar tan rarito es España; llevan juntos quinientos años y todos odian a todos por ese rencor que genera el provincionalismo.

No falta tampoco el victimismo sudamericano:

Antes eran unos y ahora otros, pero siempre es la misma corrupción y la misma ignorancia; la maldita herencia que nos dejaron los españoles. Luego nos miran por encima del hombro y nos llaman sudacas, pero ellos son iguales; si van un poco mejor es porque Europa tira de España. En cambio aquí nadie nos ayuda, al contrario, tenemos al gringo que sólo quiere saquearnos.
      
      La cena de los caníbales es una novela de lectura fácil y rápida, aunque yo personalmente a ratos acusaba algunas repeticiones innecesarias, cosa más bien de problemas con la edición. Sinceramente, admiro a Fer Carredano por su capacidad de inventar (¿o no?) una historia llena de tanta malicia y tantos golfos. En cuanto al lenguaje, creo que el Instituto Cervantes y los departamentos de Filología Española en todo el mundo encontrarán en La cena de los caníbales una digna sustituta de Bajarse al moro para enseñar los cursos de español en el mundo de las drogas.

No obstante,  todo palidece en el instante cuando Rodolfito se une a la cena de Navidad. La que se monta desde ese momento constituye la razón principal por la que vale la pena leer la novela de Fer Carredano. No me he reído tanto desde la primera vez que, hará unos 15 años, vi la genial adaptación al cine de La cena de los idiotas de Francis Veber. Así que, si os apetece reíros un poco, ya sabéis qué leer.

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Quería agradecer a Ediciones JDA el libro en formato electrónico.

jueves, 24 de julio de 2014

Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres




Primera memoria
Ediciones Destino 2000


            Hay libros que enamoran, otros que disgustan. Hay novelas que parecen sacar lo mejor de nosotros y otras que leemos con el corazón encogido. Y también las hay que nos dan un mazazo en la cabeza y nos dejan K.O. durante días. A este grupo pertenece “Primera memoria” de Ana María Matute.
           
            Premio Nadal en 1959, ideada como la primera parte de la trilogía “Los mercaderes”, la novela está ambientada en una de las islas Baleares en el verano de 1936. La narración corre a cargo de Matia, una niña de 15 años a punto de descubrir el terrible mundo de los adultos. Matia, huérfana de madre y con el padre combatiendo del lado republicano, vive en la casa de su abuela materna, Doña Práxedes, una cacique local, en un ambiente opresivo, lleno de hipocresía y odio hacia lo diferente. Casi todas las personas de su entorno parecen abocadas a una vida de sufrimiento como consecuencia de su incapacidad de librarse de pasiones como la envidia y la venganza. Matia trata de alejarse de lo que la rodea, se refugia en sus recuerdos de los tiempos felices que pasó con su aya en la casa de su padre y en los cuentos infantiles. Desafortunadamente, por mucho que intente mantenerse al margen de la hipocresía y falsedad de su familia, éstas la persiguen sin descanso y no dejan que su paso de la infancia a la adolescencia sea feliz y tranquilo:

Era horrible dejar de ser ignorante, abandonar a Kay y Gerda, no ser siquiera un hombre y una mujer. Pero la maligna lengüecilla de luz continuaba revelándome, aunque no quisiera, el secreto. (Oh, sucias y cursis, patéticas personas mayores).

            La escritora pinta un cuadro demoledor de la sociedad española de la época. El abismo que separa a los ricos de los pobres es insalvable. La iglesia católica, que parece haberse olvidado por completo de sus principios de amor al prójimo, ejerce una fuerte y nefasta influencia, también política. Por doquier se nota la ignorancia imperante, incluso entre los que disponen de los recursos necesarios para poder estudiar.  El universo de “Primera memoria” está poblado por personas crueles, mediocres, mutiladas por los vicios de la época. Entre ellos, a la escritora le duele profundamente el destino de los niños.
“El niño no es un proyecto de hombre, sino que el hombre es lo que queda del niño que fue”- dijo una vez Ana María Matute. ¡Qué triste el futuro que les espera a los protagonistas de la novela!

No obstante, lo que más destaca durante la lectura de “Primera memoria” es el estilo de su autora – un estilo personal, rebosante de lirismo y emociones. Un estilo gracias al cual se construye un mundo sensorial y delicado en medio de caos y maldad.

 Las tempestades no me asustaban. Me gustaba el trueno atravesando el pueblo desde la montaña al mar, rodando declive abajo. Pero al viento le temía y, antes de que empezara, lo presentía como el roce de un animal que trepara por la pared. Me despertaba en la oscuridad. El espejo brillaba y sentía como un soplo recorriendo el cuarto. A veces, me daban un miedo parecido las flores que surgían inesperadas de los pequeños jardines y huertos, tras las casas del pueblo como denunciando algún misterio de bajo la isla, algún reino, quizá bello y malvado.

            En la novela se respira miedo. Matia parece sentirlo a cada paso y sólo su muñeco Gorogó  es capaz de paliarlo. Hasta que conoce a Manuel. El miedo es lo que rige la vida del primo de la narradora, el malvado  y mezquino Borja, un niño con evidentes carencias afectivas. El miedo es también lo que se refleja en los ojos de Lauro el Chino, su preceptor, cada vez que mira a su alumno a través de los cristales verdes de sus gafas. Incluso el paisaje está impregnado de terror:

Desde la altura, en la plaza donde en otro tiempo quemaban vivos a los judíos, el mar producía una sensación de terror, de inestabilidad. Como si fuera una amenaza redonda, azul, mezclándose al viento y al cielo, donde se perdían universos resplandecientes, o ecos errantes repletos de un gran miedo. Rodar y rodar, parecía entonces, mirando hacia abajo, lo único posible. Y, la vida, algo atroz y remoto.


            En un mundo así la infancia no puede ser una edad feliz, los niños no pueden correr libremente y jugar despreocupados en la playa. Se ven continuamente amenazados por la realidad egoísta e insolidaria de los adultos. Y muchas veces no les queda otra opción que sucumbir a esta realidad.

            “Primera memoria” de Ana María Matute es una novela muy pesimista y, al mismo tiempo, de increíble belleza. Aunque de lectura fácil, trata de problemas complejos, temas espinosos que se clavan en los más profundo de nuestro ser y causan un dolor insoportable.

Homo homini lupus est- digo.
Nihil novi sub sole- respondo.



domingo, 20 de julio de 2014

Megasorteo de Enrique Osuna

Una de las prinicipales razones por las que sigo diferentes blogs de reseñas es la de saber qué leer. Claro que de esta manera la lista de los "must-read" se alarga hasta el infinito, pero también sé cuáles son los libros que no merecen mi atención. ¡Gracias por cribar por mí!




Hoy Laky de Libros que hay que leer ha anunciado el megasorteo de los libros de Enrique Osuna, el autor de "El eterno olvido". Es una novela muy interesante, un thriller con un juego como el eje de la acción. Lo leí hace 2 años y lo disfruté mucho, sobre todo porque obliga al lector a pensar y no se limita al entretenimiento puro. Ahora el escritor acaba de sacar una novela nueva titulada "El amo del fuego". Si queréis participar en el sorteo, aquí está el link: http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2014/07/megasorteo-con-enrique-osuna.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+blogspot/tBFTo+%28Libros+que+hay+que+leer%29