“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

jueves, 7 de agosto de 2014

¿Quién teme a Victoria Hislop?


La Isla, Nabla 2008
Los Hilos de la memoria, Random 2013
Victoria Hislop

               

                Victoria Hislop es una escritora inglesa, autora de tres bestsellers- “La isla”, “El retorno” y “Los hilos de la memoria”. La acción de la primera y la tercera se desarrollan en Grecia,  la segunda nos traslada a la Granada de los tiempos de la II República. La espectacular ambientación de “La isla” en Spinalonga- un islote en frente de Creta que desde 1903 hasta 1957 albergó la última colonia griega de leprosos- hizo que la tentación de leerla fuese enorme. ¡Ay Grecia, Zorba, “La mandolina del Capitán Corelli” de Louis de Bèrnieres!- no pude resistirme a la lectura. De esta manera, hace ya un año, por enésima vez en mi vida, me di cuenta de que NO debería dejarme llevar por impulsos. 

            “La isla” comienza cuando Alexis, una joven arqueóloga inglesa, viaja a Creta con su novio. La chica lleva consigo una carta escrita por su madre Sofía y dirigida a una amiga de ésta, Fotini. Sofía le pide a Fotini que le hable a Alexis sobre su pasado, cosa que ella nunca se encontró con fuerzas ni ganas de hacer. La historia es impresionante- la bisabuela de Alexis, Eleni, fue diagnosticada con lepra y llevada a vivir a Spinalonga, donde murió después de algún tiempo. En Creta quedaron su marido y sus dos hijas. Una de ellas se casó con un hombre muy rico y la otra enfermó con lepra y también acabó en Spinalonga. ¿Murió de lepra como su madre? ¿Por qué Sofía vive en Inglaterra? ¿Quién es en realidad? Si queréis conocer las respuestas a estas preguntas, siempre podéis leer el libro de Victoria Hislop. Pero no admito reclamaciones. Y por una buena razón- “La isla” es una novela mediocre, por no decir directamente MALA. La autora sufre de una manía de explicarlo todo al lector por lo menos 3 veces, incluyendo descripciones del paisaje, las costumbres locales y la motivación detrás de las actuaciones de los personajes. Éstos parecen de madera, son todos o blancos como la nieve en Groenlandia o negros como el carbón, y, lo que es peor, muy poco inteligentes. Durante la lectura, varias veces me pregunté si sería por la endogamia en una comunidad cerrada o por la torpeza y falta de habilidades de la autora. Sin embargo, lo que realmente mata a la novela es el estilo de la narración. Demasiadas introducciones, explicaciones de lo obvio y muy poco diálogo contrapesan con creces la ingeniosa idea de ambientar la novela en una colonia de leprosos. No obstante, mi valoración, aunque no la única negativa, dista mucho de lo que opina la mayoría de los lectores quienes compraron millones de ejemplares de este bodrio traducido a 20 idiomas y llevado a la pequeña pantalla en forma de la muy exitosa serie de una TV griega.

            Después de esta experiencia nefasta me creía vacunada contra Victoria Hislop de por vida. Hasta que leí una reseña muy positiva de “Los hilos de la memoria”, escrita por una blogger en cuyo criterio confío mucho. Así que decidí darle otra oportunidad a la escritora inglesa.

            Esta vez nos encontramos en Tesalónica. Una mañana de mayo de 2007, después de una noche de juerga, un tal Mitsos, estudiante de ascendencia griega e inglesa, de Erasmus en Grecia, se encuentra por la calle a sus abuelos. Van juntos a una cafetería, donde el nieto les pregunta por qué siguen viviendo en la ciudad y no se han mudado con sus hijos al extranjero. En respuesta, los abuelos lo llevan a su casa y le relatan su vida. Retrocedemos en el tiempo hasta 1917, el día cuando nace el abuelo Dimitri Komninos y un gran incendio arrasa la ciudad. A través de la historia de su familia – ricos comerciantes de telas- y la de Katerina, su futura esposa, conocemos los trágicos acontecimientos que marcaron Tesalónica y Grecia en el siglo XX. El comienzo de la novela deja vislumbrar una lectura deliciosa: una historia apasionante sobre gente común en circunstancias excepcionales, ambientada en un lugar interesante y, para mí, exótico. Desafortunadamente, la idea de este libro se le ocurrió a Victoria Hislop. Repeticiones, explicaciones de lo obvio, los súper-malos y súper-buenos enzarzados en la misma guerra de siempre, pocos diálogos, lo cual resta agilidad a la narración, y el mismo estilo torpe que en “La isla”- es la característica breve de “Los hilos de la memoria”.  A ratos la novela parece un docudrama sobre la historia de Grecia con los protagonistas expresando sus opiniones sobre los sucesos. El trasfondo histórico, aunque muy trabajado e interesante, determina la trama de tal manera que el libro se convierte en un manual novelado para los alumnos de la ESO. Aunque yo no lo recomendaría porque contiene un error garrafal: después de la deportación de los judíos de Tesalónica durante la IIGM directamente a las cámaras de gas de Auschwitz, Katerina recibe una postal con una estampa invernal de Cracovia enviada por los Moreno,  sus  vecinos y amigos sefardíes. Me quedé helada al leerlo- ¿acaso pensaría la estimada autora que en la infame vía de tren que llegaba hasta el campo había puestos  con souvenirs donde comprar postales y mandarlos adónde sea en plena ocupación nazi? Además, después de las primeras 100 páginas la historia se deshilacha. Parece que la autora pierde ciertos hilos y nunca nos enteramos si el único superviviente de la familia Moreno logró llegar a Palestina o qué pasó al final con los tesoros de la comunidad sefardí.

            No, no  recomiendo las novelas de Victoria Hislop, aunque debo admitir que gracias a su lectura he aprendido mucho sobre la historia de Grecia en el siglo XX. Me decepcionó sobre todo el estilo de la narración. Me quedé con ganas de leer una novela  BUENA sobre Grecia ¿Alguien se anima a seguir los pasos de Louis de Bèrnieres y escribir una?


9 comentarios:

  1. Tu comentario sobre las obras de esta autora, a la que no conocía, me disuaden por completo de intentar leerla. Eso de explicar lo obvio y repetirse, la idea de esquemas de personajes maniqueos es muy del gusto popular. Lo veo por mis alumnos y el éxito de algunos bestsellers como las Cincuenta sombras de Grey. Hay una parte de los lectores que desean que les subrayen lo ya dicho y que los caracteres sean sencillos y esquemáticos. Hay una novela sobre Grecia que leí con agrado hace años. Se titula Cefalú y el autor es Lawrence Durrell.

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    1. La buscaré. Gracias por la recomendación. Y no puedo no estar de acuerdo contigo. La mediocridad vende, muy a mi pesar. Parece que cualquiera puede escribir y para tener éxito necesita un buen marketing, como si se tratase de una marca de papel higiénico.

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  2. Me pone nerviosa (por decirlo de alguna manera) cuando un autor (o autora) se empeña en dejarlo todo explícito (incluso repetido).como si los lectores fueramos tontos o no se entendiera que parte de la magia de un libro es lo que a la imaginación del lector se deja. No era una autora que me llamara, pero si tenía alguna duda, o me fuera a despistar ya me lo has dejado claro :)

    Besos!

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    1. Desafortunadamente vende. ¿Habrá muchos lectores descerebrados? A mí lo que me molesta en este caso en particular es que Hislop destrozó un tema que daba para mucho.
      Besos!

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  3. Ostatnio widziałam "Nić' w bibliotece, a wcześniej "Wyspę", ale do Hislop mnie nie ciągnęło. Widzę, że nie ma czego żałować, choć np. ta druga książka ma całkiem wysoką ocenę na LC.

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  4. Ona okropnie pisze. Ma styl kiepskiego wypracowania z liceum, poza tym ta lopatologia... Siegnelam po "Nic" po recenzji Padmy z Miasta Ksiazek, na której na prawde mozna polegac i tak sobie teraz mysle, ze to moze kwestia tlumaczenia. Moze polski tlumacz/ka dokonal cudu i poprawil naprawde nieudolne pisanie pani Hislop. Ciekawe, co zrobili w polskiej wersji z ta pocztówka z Oswiecimia...

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  5. Había visto los libros de esta mujer pero no me habían llamado la atención y después de leerte los dejo pasar definitivamente.
    Besos!

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  6. Ufff!! Ni haré el esfuerzo por recordar los títulos, si el nombre de la autora para no "picar".

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  7. Suscribo completamente lo que han dicho Joselu y Ana Blasfuemia. Me fastidian muchísimo los escritores que tratan a sus lectores como si fueran tontos, a los que hay que dárselo todo desmenuzadito (no sea que se "atraganten" con su propia imaginación). Por desgracia, debe de haber muchos lectores poco exigentes, si éstas son las cosas que venden...

    En fin, está claro que esta lectura no es para mí. Gracias por la (des)recomendación ;-).

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