“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

jueves, 24 de julio de 2014

Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres




Primera memoria
Ediciones Destino 2000


            Hay libros que enamoran, otros que disgustan. Hay novelas que parecen sacar lo mejor de nosotros y otras que leemos con el corazón encogido. Y también las hay que nos dan un mazazo en la cabeza y nos dejan K.O. durante días. A este grupo pertenece “Primera memoria” de Ana María Matute.
           
            Premio Nadal en 1959, ideada como la primera parte de la trilogía “Los mercaderes”, la novela está ambientada en una de las islas Baleares en el verano de 1936. La narración corre a cargo de Matia, una niña de 15 años a punto de descubrir el terrible mundo de los adultos. Matia, huérfana de madre y con el padre combatiendo del lado republicano, vive en la casa de su abuela materna, Doña Práxedes, una cacique local, en un ambiente opresivo, lleno de hipocresía y odio hacia lo diferente. Casi todas las personas de su entorno parecen abocadas a una vida de sufrimiento como consecuencia de su incapacidad de librarse de pasiones como la envidia y la venganza. Matia trata de alejarse de lo que la rodea, se refugia en sus recuerdos de los tiempos felices que pasó con su aya en la casa de su padre y en los cuentos infantiles. Desafortunadamente, por mucho que intente mantenerse al margen de la hipocresía y falsedad de su familia, éstas la persiguen sin descanso y no dejan que su paso de la infancia a la adolescencia sea feliz y tranquilo:

Era horrible dejar de ser ignorante, abandonar a Kay y Gerda, no ser siquiera un hombre y una mujer. Pero la maligna lengüecilla de luz continuaba revelándome, aunque no quisiera, el secreto. (Oh, sucias y cursis, patéticas personas mayores).

            La escritora pinta un cuadro demoledor de la sociedad española de la época. El abismo que separa a los ricos de los pobres es insalvable. La iglesia católica, que parece haberse olvidado por completo de sus principios de amor al prójimo, ejerce una fuerte y nefasta influencia, también política. Por doquier se nota la ignorancia imperante, incluso entre los que disponen de los recursos necesarios para poder estudiar.  El universo de “Primera memoria” está poblado por personas crueles, mediocres, mutiladas por los vicios de la época. Entre ellos, a la escritora le duele profundamente el destino de los niños.
“El niño no es un proyecto de hombre, sino que el hombre es lo que queda del niño que fue”- dijo una vez Ana María Matute. ¡Qué triste el futuro que les espera a los protagonistas de la novela!

No obstante, lo que más destaca durante la lectura de “Primera memoria” es el estilo de su autora – un estilo personal, rebosante de lirismo y emociones. Un estilo gracias al cual se construye un mundo sensorial y delicado en medio de caos y maldad.

 Las tempestades no me asustaban. Me gustaba el trueno atravesando el pueblo desde la montaña al mar, rodando declive abajo. Pero al viento le temía y, antes de que empezara, lo presentía como el roce de un animal que trepara por la pared. Me despertaba en la oscuridad. El espejo brillaba y sentía como un soplo recorriendo el cuarto. A veces, me daban un miedo parecido las flores que surgían inesperadas de los pequeños jardines y huertos, tras las casas del pueblo como denunciando algún misterio de bajo la isla, algún reino, quizá bello y malvado.

            En la novela se respira miedo. Matia parece sentirlo a cada paso y sólo su muñeco Gorogó  es capaz de paliarlo. Hasta que conoce a Manuel. El miedo es lo que rige la vida del primo de la narradora, el malvado  y mezquino Borja, un niño con evidentes carencias afectivas. El miedo es también lo que se refleja en los ojos de Lauro el Chino, su preceptor, cada vez que mira a su alumno a través de los cristales verdes de sus gafas. Incluso el paisaje está impregnado de terror:

Desde la altura, en la plaza donde en otro tiempo quemaban vivos a los judíos, el mar producía una sensación de terror, de inestabilidad. Como si fuera una amenaza redonda, azul, mezclándose al viento y al cielo, donde se perdían universos resplandecientes, o ecos errantes repletos de un gran miedo. Rodar y rodar, parecía entonces, mirando hacia abajo, lo único posible. Y, la vida, algo atroz y remoto.


            En un mundo así la infancia no puede ser una edad feliz, los niños no pueden correr libremente y jugar despreocupados en la playa. Se ven continuamente amenazados por la realidad egoísta e insolidaria de los adultos. Y muchas veces no les queda otra opción que sucumbir a esta realidad.

            “Primera memoria” de Ana María Matute es una novela muy pesimista y, al mismo tiempo, de increíble belleza. Aunque de lectura fácil, trata de problemas complejos, temas espinosos que se clavan en los más profundo de nuestro ser y causan un dolor insoportable.

Homo homini lupus est- digo.
Nihil novi sub sole- respondo.



18 comentarios:

  1. Książka chyba niestety nie jest przetłumaczona na polski...A szkoda, bo choć mroczna i ponura, wydaje się wartościową pozycją :/

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  2. Nie , nie zostala przetlumaczona na polski. Ale inne powiesci Matute tak. Warto przeczytac! Nie mogę powiedziec tego samego o Clara Sánchez i jej "Skradzionej" (taki chyba ma tytul po polsku).

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  3. Uf, creo que ya tuve bastante el año pasado con Intemperie para ponerme serio en el verano. Aunque había oido hablar muy bien a Joselu de los libros de Ana María de esta época.

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    1. Este es muy duro, aunque al mismo tiempo de una belleza que te quita el aliento. No es para la playa, jaja. Mejor "Pájaros ciegos".

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  4. No he leído a Ana María Matute, pero quiero hacerlo. Ahora mismo estoy leyendo un libro de Almudena Grandes que me recuerda un poco a éste, pero sí que me gustaría leerlo. Los libros ambientados en esta época, aunque me entristecen, creo que son necesarios.

    Un beso!

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Las cosas se olvidan, nos parece que siempre vivíamos como vivimos ahora. Y que ahora es la peor época de todas, además. Libros como "Primera memoria" cambian esta visión del mundo por completo.
      Besos!

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  5. Pues mira,este ahora mismo no me suena, pero con tus palabras es inevitable que me lleve anotado su título
    besos

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    1. Es la mejor novela sobre la Guerra Civil que he leído y ya llevo unas cuantas. Diferente gracias a ese toque especial que le da la narración por parte de una niña y, sobre todo, el lenguaje y el estilo casi poético. Te la recomiendo.
      Besos!

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  6. Me gusta mucho Matute y me estoy replanteando una relectura de algunas de sus obras y puede que esta esté entre ellas.
    Besos

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  7. No he leído nada de Matute, pero suena interesante. Lo pongo en mis pendientes.
    Un beso ;)

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    1. Yo no conocía la trilogía "Los mercaderes" y ha sido un descubrimiento fantástico. ¡Anímate!. Vale la pena.
      Buen finde!

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  8. Me encanta Ana María Matute. Y este libro leído y releído varias veces durante mi adolescencia es de los que me ha ido acompañando siempre. Tiene buenos libros sobre la guerra civil. Es una posible relectura veraniega, bien con este libro (más que probable) o con cualquier otro de Matute.

    Besos

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    1. Yo ya me he hecho con la segunda parte de la trilogía y espero leerla esta semana. ¡Qué lo disfrutes!

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  9. Gran libro traes. Recuerdo que lo leí, por vez primera, en plena adolescencia y me impactó. Una segunda lectura más pausada confirmó a Matute como una de mis escritoras favoritas, aunque confieso que aún tengo algún libro suyo sin leer.
    Besucos.

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  10. Es impactante para un adulto. No me imagino lo que tiene que sentir un adolescente al leerlo. A no ser que no lo entienda- a lo mejor por su propio bien...

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  11. Tengo éste y 'Pequeño teatro' disponibles para leer. No eres la única que recomienda leerla, pero sí la más experimentada en lecturas de esta época, según veo.
    Por otra parte, coincido contigo. Siempre parece que a nosotros nos toca lo peor y nos olvidamos lo sufrido por otras generaciones.
    Un beso.

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    1. Me impactó. La segunda parte de la trilogía es todavía más dolorosa. Parece que el sufrimiento no acaba nunca. Y sí, a muchos les gusta quejarse olvidándose de lo que sufrieron sus abuelos o padres. Por otro lado, también parecen pensar que lo realmente malo, como una guerra, nunca los va a tocar a ellos. ¡Ojalá!

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