“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

viernes, 16 de mayo de 2014

Imprimatur!


Breve Historia de los libros prohibidos
 RBA LIBROS 2013

“Breve historia de los libros prohibidos” es precisamente lo que el título indica: una historia de la censura. Por consiguiente es también una historia de la prepotencia, arrogancia y estupidez. La historia de una guerra perdida por los que se atreven a recortar las libertades en nombre de unas ideas que intentan imponer a los demás. Al mismo tiempo, como definió la censura Federico Fellini- la mejor publicidad para el autor, además gratuita,  ya que con sus gastos corre el estado. Entonces, ¿por qué Ovidio fue expulsado de Roma? ¿Por qué arrestaron a Diderot? ¿Quién espiaba a Púshkin? ¿Cuál fue el papel del Correos en censurar las “obras inmorales” en los EE.UU? ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Mayakovski antes de suicidarse (según el famoso chiste)? Respuestas a éstas y muchas más preguntas las encontramos en el libro de Werner Fuld, crítico literario e historiador de literatura alemán. Es una obra escrita con pasión por la palabra y en defensa de su libertad.

Fuld cuenta la historia de la persecución de la literatura. Habla de los libros que, por distintas razones, han sido considerados difíciles, incómodos o  peligrosos, y la reacción de las autoridades tanto civiles como eclesiásticas a ellos. Bien sabemos que a sus autores no se les ofreció dialogar sino que fueron perseguidos y oprimidos. Y, sin embargo, a pesar de la represión y su violencia, la que salía victoriosa siempre era la palabra. No olvidemos sin embargo, que también los autores mismos censuraban sus obras – Goethe regularmente quemaba sus obras, Kafka quiso que se hiciera lo mismo con las suyas después de su muerte. 

En “Breve historia de los libros prohibidos” conocemos no sólo los títulos censurados, sino que seguimos el desarrollo de los mecanismos detrás de la censura. El autor define el contexto y tiempo en los que fueron atacadas las diferentes obras y nos explica las razones por las que un libro podía parecer poco cómodo para quienes ejercían el poder. Nos lleva de viaje en el  tiempo, aunque no de manera cronológica, desde la Roma antigua hasta el siglo XXI. Las conclusiones parecen abrumadoras- los que ostentan el poder siempre intentan limitar el acceso al conocimiento de los demás para doblegarlos y manipularlos. Los perseguidos a menudo se convierten en perseguidores, como indican los ejemplos de Lutero o Calvino. Ni siquiera las democracias establecidas garantizan la libertad de expresión- vide el caso de las RDA y RFA después de la IIGM. Eso sí, en la RFA no se mataba a los escritores ni se los recluía en manicomios. Tampoco se les prohibía volver a publicar, como en la querida URSS y los países por ella ocupados.  Ya lo dijo Heine:
 Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.
 Se me pone la piel de gallina con sólo pensar que en los EE.UU. se siguen quemando los libros sobre Harry Potter…

                Werner Fuld nos enseña el daño infringido a la literatura por el movimiento de Cromstock en los EE.UU, comparable sólo con la paranoia anticomunista de MacCarthy.  Resulta que la lista de los ecritores censurados en Francia es tan larga como la de Rusia- Heine, Hugo, Stendhal, Balzac o Flaubert- para comprender las razones de su prohibición hay que entender la mentalidad de la época que les tocó vivir. La censura en Rusia, ya desde el reinado del reaccionario Nicolás II, fomentó la desidia de los intelectuales y condenó el país al subdesarrollo. La dictadura comunista  no hizo más que emplear los mismos métodos, como demuestra el dramático destino de Mayakovski, Mandelshtam, Bulgákov o Ajmátova.  ¿Suena familiar? Pues sí, el caso de España es muy parecido. De hecho, Fuld le dedica todo un capítulo. Después de la victoria de Franco se prohibieron varios clásicos: Kant, Stendhal, Goethe, Balzac o Ibsen fueron reconocidos como degenerados. Se crearon catálogos de los libros cuya lectura estaba restringida a un pequeño círculo académico (2663 títulos) y libros totalmente prohibidos (1252 títulos). Lo realmente sorprendente son los muy bajos números que reflejan la escasa producción editorial de un país oprimido por la Iglesia católica y la monarquía retrógradas. No existía educación obligatoria (sic!, estamos hablando de la mitad del siglo XX) ni bibliotecas públicas. Los estudiantes estaban vetados en la Biblioteca Nacional en Madrid. En Sevilla los curas no dejaban acceder ni siquiera al catálogo de la biblioteca universitaria (la verdad es que este caso me recuerda el año que pasé en la Complutense, becada como investigadora por el Ministerio de los AA.EE. de España para preparar mi tesis del Máster en Filología Española- el catálogo de periódicos se pasó casi todo el año “en obras” plagadas de “errores informáticos”). Ad rem: las bibliotecas en España eran lugares donde se guardaba el conocimiento en vez de transmitirlo. Fuld dedica mucho espacio a Lorca y su grupo teatral acusados de difundir ideas socialistas entre las clases bajas. Es la mejor muestra del bajísimo nivel cultural de los conservadores-  “La Barraca” llevó a los pueblos de España las obras del Siglo de Oro… La muerte o el exilio de las élites intelectuales en consecuencia de la Guerra Civil han convertido al país en "el patio soleado de Europa, retrasado no sólo culturalmente  fósil, que se visita con gana, pero después de 2 semanas de vacaciones con igual gana se abandona su arcaísmo”.  Uno de los aspectos esenciales de la censura en la España franquista fue, según Werner Fuld, el analfabetismo y su fomento ya que la educación obligatoria seguía brillando por su ausencia. Esta afirmación me hizo comprender por fin cómo fue posible la publicación de “Nada” de Carmen Laforet o el estreno de “Bienvenido Mr. Marshall” a pesar de su fuerte crítica social y por ende política – los libros no eran “peligrosos” para el régimen porque pocos sabían leer y la película no era más que “de risas” para un público poco ilustrado.  Un capítulo realmente deprimente.

                Y aunque España no es más que otro ejemplo en la larga historia de los libros prohibidos, es uno de los casos más recientes y, como podemos ver hoy en día, sigue pagando un precio muy alto por lo ocurrido. Por eso no deberíamos olvidar las palabras de Alfred Whitney Grisworld, Presidente de la Universidad de Yale (para más inri vienen de sus Essays on Education publicados en 1954, en pleno auge del macarthismo):

Books won't stay banned. They won't burn. Ideas won't go to jail. In the long run of history, the censor and the inquisitor have always lost. The only sure way against bad ideas is better ideas. The source of better ideas is freedom. The surest path to wisdom is liberal education. 

                Con esta reflexión quiero recomendar una obra breve aunque fundamental para los amantes de libros. Su lectura no es fácil y seguramente requiere un conocimiento bastante amplio de la historia de las literaturas europea y norteamericana. Para mí, por ejemplo, resultó especialmente difícil el capítulo sobre la censura en la RDA cuya literatura desconozco por completo (y conocer no pienso por explícita recomendación negativa de Werner Fuld). Pero como nunca te acostarás sin saber una cosa más… Y a ver lo que nos depara el futuro.

               

13 comentarios:

  1. Recojo tu recomendación. Cada vez me interesa más leer, no sólo los libros, sino sobre libros y Literatura, sobre autores... sobre tántas cosas... Precisamente acabo de comentar que por ser la cultura una herramienta de unión es por la que tantas veces se la reprime. Y la literatura, ya se sabes, ese arma cargada de futuro, no sólo une, sino que además enseña a pensar. Y que pensemos no interesa, sólo que nos distraigamos.

    Que el futuro te depare más futuro. Y muchas palabras. Besos.

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    1. No, no interesa que pensemos. Basta con encender la tele para comprenderlo. Lo realmente triste es que la mayoría de la gente ni siquiera se da cuenta de ello.

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  2. Hola! Sólo sabía por lo poco que leí en mis cortos años que emprendí este viaje literario, que Gustave Flaubert fue sensurado al escribir Madame Bovary porque decían que hacía apología al adulterio, lo que en esa época -y actualmente tamcién, aunque en menor medida- era considerado un pecado mortal para lo que eran las damas del siglo xix. El resto es desconocido para mi, muchas gracias por la info :)
    Por cierto...te sigo :)
    Un beso! Chloe♥

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    1. Pues imagínate que la Iglesia prohibió incluso la lectura de la Biblia porque incitaba a pensar... El libro de Fuld está lleno de joyas como ésta. Te lo recomiendo.

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  3. Leyendo la cita que pusiste en la entrada me vino a la mente Farenheit 451.
    Nunca dejará de sorprenderme que países como Estados Unidos, que tan orgullosos se muestran con su libertad de expresión, sigan prohibiendo libros y vetándolos por considerarlos "inapropiados" por unos pocos.
    La literatura es y será una de las piedras angulares del desarrollo de una sociedad y como bien dijo Ana, en el primer comentario, enseña a pensar y a ser críticos con lo que nos rodea, y eso siempre asusta al poder. Aunque más me asusta el pensar en el desinterés de hoy en día de la mayoría de la gente por la literatura.

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  4. Leí no sé dónde que estas palabras de Heine eran una especie de guía para Bradbury cuando escribía "Fahrenheit 451". ¡Qué triste y verdadero al mismo tiempo! Hace 2 o 3 años destrozaron las bibliotecas de Tombuctú, ahora estamos con Boka Haram- parece que la larga historia de la estupidez e intolerancia no tiene fin. Al mismo tiempo en nuestra segura y próspera Europa reina el fútbol, Belén Esteban y "Cincuentra sombras de M" . ¿No quieren que pensemos o somos nosotros quienes compramos estos productos de cultura- basura porque es fácil? Seguramente no interesa que pensemos pero los gobernantes tampoco es que sean grandes intelectuales (eso sí, los hombres con barba, aunque no en vestido sino con traje, se creen intelectualmente superiores a las mujeres). ¡Qué asco! Me voy a leer.

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  5. Muy interesante la recomendacion, aunque como bien dices creo que para leer un libro así, hay que tener una culturar muy grande sobre cultura mundial en general que desgraciadamente yo no tengo. Me consta que en España se siguen censurando libros incluso a día de hoy. No de forma directa pero si como se hace en estos casos, se mueve los hilos necesarios y nadie te publica nada. Afortunadamente a día de hoy, hacer un pdf y colgar tu libro en las redes (aun a riesgo de las consecuencias que esto pueda tener) es más sencillo que nunca. En Cataluña una revista independiente quiso publicar algo sobre unos chanchullos negros de creo que de CIU y la sanidad pública y el libro ha estado vetado. Y sobre temas de la casa real en España no hay quien se atreva a publicar nada a no ser que se trate de periodistas de mucho renombre que de alguna manera tienen mucho poder mediático y es difícil pararlos.

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    1. Yo te recomiendo la lectura porque se puede aprender mucho sobre la literatura en general y sobre los mecanismos del poder detrás de la censura. Para mí es fascinante. La censura en la España hoy en día es un asunto vergonzoso, aunque creo que, por ejemplo en el caso de la familia real, la gente ya entiende más. Para mí lo más preocupante es la parcialidad de la TVE. Aprendices de Goebbels.

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  6. Me encantan esta clase de libros. Siempre me acuerdo de "El amante de Lady Chatterley" y de todos los que lo leían a escondidas.

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  7. Me interesa esta propuesta, además de por conocer cómo ha funcionado la censura en diversos países, por los criterios tan peculiares que muchas veces han tenido los censores, por ejemplo los "cultos" censores franquistas.
    Estoy leyendo en este momento un libro que recoge diversos artículos de Joseph Roth, escritor alemán y judío que tuvo que huir de la Alemania nazi recién ascendido Hitler al poder. Te dejo una frase suya, desde mi punto de vista extraordinaria:

    Ha llegado el momento de irnos. Quemarán nuestros libros, pensando en nosotros. Si uno se llama Wassermann, Döblin o Roth no puede esperar más. Tenemos que marcharnos, para que sólo prendan fuego a los libros.

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    1. Sí, es extraordinaria y parece que Roth, alemán, parafraseó aquí a su gran compatriota Heine, jeje. El capítulo dedicado a la censura franquista es deprimente y, al mismo tiempo, muy revelador. Espero que encuentres el libro de Fuld interesante.

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  8. ¡me lo anoto! lo dejas muy apetecible.

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