“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

miércoles, 9 de abril de 2014

Quien fue a Sevilla, perdió su silla.


 Una tumba en Sevilla

Ediciones Península 2005

Norman Lewis era viajero. No sé si lo quería ser de pequeño pero es lo que hizo durante casi toda su vida- viajar y escribir sobre sus viajes. Fue autor de numerosas obras de ficción y reportajes. Entre los más aclamados destacan “Nápoles’ 44” (sobre la liberación de Italia durante la IIGM), “A Dragon Apparent” (sobre Vietnam y la Indochina francesa) o “An Empire of East” (sobre Indonesia). Su artículo “Genocide in Brazil” de 1968 contribuyó directamente en la creación de SurvivalInternational, una ONG dedicada a la protección de las tribus indígenas.
El primer viaje de Lewis fue a España en 1934. Viajó con su cuñado, Eugene Corvaja, a Sevilla para encontrar la tumba y el palacio familiares. La expedición  la encargó y pagó el suegro del escritor, Ernesto Corvaja, un abogado siciliano de origen andaluz. Cuando Norman y Eugene llegaron desde Londres a Irún, resultó que el gobierno español había declarado el estado de excepción en respuesta a la huelga de los mineros asturianos. No funcionaban los trenes, había Guardia Civil por doquier y el viaje a Sevilla parecía una cosa imposible. Por el otro lado, los problemas convirtieron lo que iba a ser una excursión en una gran aventura, ya que los dos cuñados tuvieron que aceptar el imprevisible desarrollo de la situación y afrontar lo que  el caprichoso destino les deparaba. Así, los seguimos desde Irún a San Sebastián, donde dan varios “paseos” con una camarera del hotel donde se hospedan. De allí logran llegar a Pamplona, y luego, a pie, a Zaragoza. En la capital aragonesa suben al único tren a Madrid, donde la policía y “los revolucionarios” de izquierdas se enzarzan en tiroteos y batallas campales en pleno centro de la ciudad. El único camino hacia el sur los lleva al oeste- a Salamanca. Así el autor describe la capital charra:
 “La más magnifica de las ciudades españolas nos dio la bienvenida con las torres rojas de las universidades, la catedral, colegios y monasterios. (…) Sus calles estaban llenas de médicos, diáconos y catedráticos. Se enorgullecía también de las prostitutas más distinguidas de toda España, que escribían poesía mirando con esperanza a través de las ventanas del Gran Café devastado durante los últimos disturbios y todavía sin restaurar.” 
En las siguientes etapas de su viaje llegan a Oporto, Lisboa, Ayamonte, Huelva y finalmente a su destino, Sevilla. Se mueven por la Península Ibérica en tren, a pie, en barco, en coche. Sin embargo, ningún otro medio de transporte propicia mejores oportunidades de admirar la belleza del país que un autobús, sobre todo si para en cada pueblo… 

 


 El autor esboza las siluetas de la gente que encuentra por el camino. Sus coloridos retratos y extraordinarias historias pintan el cuadro de la España en vísperas de la Guerra Civil. Algunos de estos  micro mundos se llenan de los ecos de los acontecimientos históricos. Otros ni siquiera se les aproximan.  El libro rebosa de historias y anécdotas que, creo, ningún lector olvidará jamás, como las de la gente que por comodidad vivía en las cuevas, los “hombres  prehistóricos” de las Hurdes o la quema de una bruja en la hoguera (sic!) en un pueblo cerca de Oporto.  
Sólo el paisaje permanece indiferente a la tempestad que se acerca a pasos gigantescos. Representado de una forma perspicaz, plástica y sensual al mismo tiempo, parece inamovible e imperturbable. Lewis describió el mundo alrededor con un lenguaje casi poético, pintó su encanto y lo inmortalizó.

“Una tumba en Sevilla” fue su último libro. Es también una especie de corchete que abrocha la totalidad de su obra, ya que su primera novela, “Spanish Adventure” publicada en 1935, también trata del mismo viaje, aunque se centra en una de sus etapas hecha en piraguas.  Norman Lewis escribió  “Una tumba en Sevilla” a los 95 años de edad, a petición de sus hijos que querían conocer esa historia, pero, sobre todo, para sí mismo, para poder regresar a la España de su primera gran aventura.  El volver a experimentar unos momentos extraordinarios  de su juventud tras haberlos “digerido” durante casi 70 años le dan a la novela una perspectiva  original e intrigante. A mí me fascinó hasta tal punto que estoy ahora mismo leyendo “Nápoles’44”, que, puedo afirmar hoy mismo, para mí  va a ser uno de los libros del año.



8 comentarios:

  1. Muy interesante este autor que desconocía por completo. La literatura de viajes me interesa mucho pero nunca acabo de dar el salto y siempre acabo quedándome en las novelas de viajes. Pero hace tiempo que tengo ganas de entrar de lleno en este genero. No me hace bien, seguir tu blog, se me acumulan las lecturas, aunque puestos a elegir no se si un viaje por España es lo que más me apetece leer, aunque las anecdotas que cuentan son más que sugerentes, y la idea de un hombre de 95 años contando un viajes de cuando era joven a un más. Bueno, de hecho ahora estoy leyendo El Quadern Gris de Josep Pla que tiene algo también de libro de viajes, la de las innumerables paseos que daba por las calas de la costa brava que en el 1919 debían de ser un verdadero paraíso.

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  2. Imagínate que Norman Lewis vivió en Costa Brava después de la IIGM y escribió un libro sobre esos tiempos... A mí me encantan, y cada vez más, libros de viajes y reportajes. En este campo sigue reinando Kapuscinski, aunque hay que recononcer que tiene muchos discípulos, sobre todo en su patria, jeje. Es una pena que se publique muy poco de este género en español. O así me parece, a lo mejor estoy equivocada (¡ojalá!).

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  3. Pues investigo ese libro, me puede interesar. De kapuscinsk también he oido hablar, me lo apunto. Pasado mañana me voy 4 días a la costa brava precisamente, a relajarme un poco.

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  4. De Kapuscinski reseñé su último libro en porlaestantería- los viajes con Herodoto. Una delicia. Como Premio Príncipe de Asturias que fue, se tradujo todo al castellano. Yo ahora estoy con Nápoles44 y de verdad lo recomiendo. Está en ebook, jeje. Kapuscinski también. ¡Qué tengáis buenas vacaciones!

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    1. Si, siguiendo tu recomendación ya lo tengo en el kindle, no descarto que sea uno de los próximos libros que lea. Gracias, lo mismo digo.

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  6. No conocía esta obra, suena curiosa, más por las circunstancias que por sí misma.
    Un saludo!

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  7. Hola! Acabo de aterrizar en tu blog. Ya tienes una seguidora más ;)

    Te invito también a darte un paseo por el mío.

    Saludos!

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