“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

miércoles, 23 de abril de 2014

Napoli, città aperta


Nápoles’44
RBA 2008

La Segunda Guerra Mundial sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para los escritores. Todos los años se publican decenas de libros sobre los seis años que cambiaron el mundo para siempre. No obstante, pocas veces podemos leer un libro como “Nápoles’44”. La obra de Norman Lewis no es ni una novela ni un libro de historia investigando las batallas o los pormenores de la toma de las decisiones políticas. Es más bien un reportaje sobre la vida cotidiana en una Nápoles ocupada por los aliados en 1943 y 1944, mientras intentan desmantelar el estado fascista de Mussolini. La Italia de aquel entonces distaba mucho de los estándares sociales y religiosos anglosajones, lo cual causó una especie de choque de civilizaciones entre la población local y sus “libertadores” (¿lo habría leído Samuel Huntington?). Gracias al insuperable talento de Norman Lewis podemos sumergirnos en el ambiente irrepetible de aquellos momentos, que, espero, no volverán a ocurrir nunca más…

Norman Lewis llega a Nápoles el 9 de septiembre de 1943 como oficial de los Servicios de Inteligencia británicos. Su tarea consiste en investigar las lealtades políticas de los napolitanos en busca de los fascistas por castigar y/o reeducar. Recibe miles de cartas de gente normal y corriente denunciando a sus vecinos, reúne a un grupo de soplones dispuestos a contarle todas las historias sucias de la ciudad o traicionar al amante de su mujer por un par de conservas. Lewis muy pronto se da cuenta de que su trabajo no tiene ningún sentido, como tampoco lo tiene la guerra, en la que los que realmente sufren son sólo los civiles:

“El general (Clark) se ha convertido en el ángel exterminador de Italia meridional, proclive al pánico, como en Paestum, y luego a la reacción violenta y vengativa, que provocó el sacrificio del pueblo de Altavilla, que el bombardeo borró de la existencia porque tal vez hubiera alemanes. Aquí hemos convertido Battipaglia en un Guernica italiano, una ciudad reducida a un montón de ruinas en cuestión de segundos”.

La crueldad que describe el autor carece de patetismo, constituye tan sólo uno de los elementos del rompecabezas de la vida en el sur de Italia en aquella época. Las violaciones, abusos y torturas de los prisioneros no caracterizaron solamente a la barbarie de las hordas soviéticas (perdón, del Ejército Rojo, o, mejor dicho, esos hombrecillos verdes sin insignias que hace poco invadieron  una península remota para que su jefe pudiera sentirse más macho metiendo miedo a todo el mundo). Desafortunadamente, forman parte de la guerra; cosa de la que no quieren acordarse sus defensores románticos…

“Las tropas coloniales francesas están destrozándolo todo otra vez. Siempre que toman un pueblo o una ciudad, llevan a cabo el expolio de toda la población. Últimamente han violado a todas las mujeres de los pueblos de Patricia, Pofi, Isoletta, Supino y Morolo. En Lenola, que tomaron los aliados el 21 de mayo, violaron a cincuenta mujeres, pero como no eran suficientes para todos, abusaron de los niños e incluso de los ancianos.” (Lo que sigue es aún más violento)

La visión de la guerra de Norman Lewis es cercana a las observaciones de Joseph Heller en “Trampa 22”. Siempre sufren los que menos culpa tienen, mientras los verdaderos artífices de estas desgracias protegen sus traseros al calor de las oficinas del Cuartel General. A lo largo del libro nadie menciona “el heroísmo demostrado en el campo de batalla” o “la sangre derramada por la gloria de la patria”. Este tipo de patrañas son un lujo sólo al alcance de bien nutridos oficiales despreocupados por su seguridad y no de unos civiles al borde de inanición, como fue el caso de los napolitanos en 1944 quienes, ante falta casi total de alimentos, se comieron las cigüeñas y peces tropicales del célebre acuario local.

Sin embargo, lo más asombroso es el retrato de Italia que esboza Norman Lewis. Las relaciones humanas parecen basadas en una mezcla medieval del honor, la piedad en versión católica y la mentalidad mafiosa. Los que leyeron “Gomorra” de Roberto Saviano, a lo mejor se sorprenderán con lo poco o nada que han cambiado las cosas desde entonces. Así “Nápoles´44” es también un estudio etnográfico y antropológico. El autor habla del hermetismo de los italianos, a pesar de su aparente franqueza, describe
su alocado y pagano catolicismo con procesiones de disciplinantes flagelándose, la licuefacción anual de la sangre de San Gennaro, etc:

“El ansia de milagros y curaciones milagrosas prolifera en todas partes. La guerra ha hecho que los napolitanos vuelvan a la Edad Media. Las iglesias están de pronto llenas de imágenes que hablan, sangran, sudan, cabecean y exudan licores curativos que hay que enjugar con pañuelos o incluso recoger en frascos, y las multitudes extasiadas y ávidas se congregan a esperar que se produzcan estos prodigios. (…) Nápoles ha alcanzado un estado de agotamiento nervioso en que las alucinaciones colectivas se han convertido en algo normal y corriente, y la fe de cualquier género puede ser más real que la realidad.”

Al mismo tiempo, como para contrarrestar esta “religiosidad”, todo el mundo es muy promiscuo. Y no me refiero a la prostitución- el único modo de sustento para 42.000 mujeres (de las 150.000 en edad núbil). Parece que el sexo es lo que más interesa a todo el mundo. Hombres y mujeres, casados y solteros, todos tienen amantes y amantes de los amantes. La variedad de los tipos humanos recuerda a “Decamerón” de Boccaccio- ladronzuelos, “el tío de Roma” profesional, plañideras, prostitutas, decenas de intentos fallidos de matrimonio entre avispadas italianas y soldados americanos y británicos deslumbrados por su “exotismo”. Todo esto ocurre entre las ruinas de los palacios y los restos del pasado glorioso de la ciudad, con una explosión del Vesubio en el fondo.

A Norman Lewis no se le puede negar empatía para con los autóctonos con los cuales llega a entablar amistades y cuyo mundo empieza a comprender. Dice:

“Hace un año que los liberamos del ‘monstruo fascista’ y todavía siguen sentados en las ruinas de su bella ciudad, donde han dejado de existir la ley y el orden, esforzándose por sonreírnos amablemente, tan hambrientos como siempre y más agobiados por las enfermedades que nunca. ¿Y cuál será el premio que se conseguirá al final? El renacimiento de la democracia. La maravillosa perspectiva de poder elegir algún día a sus gobernantes entre una lista de hombres poderosos, cuyas corruptelas son casi todas del dominio público y se aceptan con cansina resignación. Los tiempos de Benito Mussolini deben de parecer un paraíso perdido comparados con eso.”

Seguramente un libro que deberían leer todos los poderosos del mundo que ya han olvidado adónde puede llevarnos una guerra. Se la recomiendo también a todos los amantes de buena literatura que ya se han dado cuenta de que la realidad siempre supera la ficción. ¡Feliz Día del Libro!





11 comentarios:

  1. Pues como soy amante de los libros, que no sé si de la buena literatura, me apunto el libro, porque este período histórico siempre me ha interesado y me ha llamado la atención esta visión mas de reportaje que de ficción.

    Gracias y besos!

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    1. Seguramente ofrece una visión diferente y más completa que las obras de ficción. Al mismo tiempo hay que subrayar que el autor fue un escritor excelente y sus libros se leen como las mejores thrillers.

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  2. Un libro duro en tiempos difíciles, supongo que de esos que te hacen pensar.
    Feliz día, un beso :)

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  3. Pues si, en la reseña te lo has hecho venir bien para hablar de temas rabiosamente actuales, como el tema de Crimea o la situación de la democracia hoy en día. La frase que destacas del libro en último lugar cuando dice lo de "¿Y cuál será el premio que se conseguirá al final? El renacimiento de la democracia. La maravillosa perspectiva de poder elegir algún día a sus gobernantes entre una lista de hombres poderosos, cuyas corruptelas son casi todas del dominio público y se aceptan con cansina resignación." me ha hecho poner la carne de gallina, desde luego no hay nuevo, todo es lo mismo de siempre. Así esta Italia, o España, por supuesto. El libro como siempre últimamente en tus recomendaciones, parece muy interesante. Aunque me cuesta mucho como sabe leer cosas que tengan que ver con guerras. Ahora tengo pendiente la biografía de Salinger que me compré ayer y se que tendré que pasar por una de estas dichosas guerras. Pero bueno, en este caso es obligado para entender la actitud vivencial del escritor a partir de ese hecho.

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    1. Hay poca guerra en el libro en realidad, son más bien sus consecuencias. Y para decir la verdad, parece que los napolitanos después de la "liberación" estaban tan sólo un poco peor que antes... Piensa también en quién empezó todo esto. Es muy triste que la historia vuelve a repetirse. Pero lo más triste es lo de siempre- que haya gente lavada de cerebro que lo permite, que haya mecanismos para lavar los cerebros, que la gente siga inculta y sin capacidad o abilidad de pensamiento crítico. Brrrrr...
      He visto en el blog de Joselu que te compraste la biografía de Salinger. No comparto el entusiasmo por "El guardián en centeno" (así es creo el título en castellano)- no entiendo esa novela. Y sabiendo un poco sobre Salinger, me imagino que su biografía va a ser un hueso duro de roer...

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    2. En realidad, no estoy seguro de si he leído "El guardían entre el Centeno", si lo leí fue casi de niño quizas a los 13 o 14. El recuerdo es tan difuso que ya te digo que no se ni si estoy seguro de haberlo leído, Si que leí de adulto otro que tiene que se llama 9 cuentos, o algo así, y me gusto, bastante. Pero no leo la biografía por eso, no es uno de mis escritores preferidos, ya ves que casi no he leído nada de el. Pero lo poco que he leido de su biografía me interesa, sobretodo el tema de su aislamiento, de su rechazo de la fama y del mundo editorial. Y por eso me apetece leerlo. Creo que me gustará. No suelo leer biografías, creo que esta es la segunda o tercera que voy a leer, eso si, la primera que leí, una bografía de Goethe, me alucino, me quede encantado. A ver si con este tengo suerte también.

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    3. Vaya. Y yo pensaba que se leían las biografías de escritores porque le gusta a uno la obra del personaje en cuestión. ¿Qué biografía de Goethe has leído?

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    4. La biografía que leí de Goethe se llama "Goethe. Una biografia" de Rafael Cansinos Assens. No se como llegue a este libro, ni recuerdo si me gusto especialmente la forma de contar del tal Rafael, pero si recuerdo que el libro me encanto, supongo que la vida de Goethe es lo suficientemente interesante para ello.

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  4. Muy interesante recomendación. Por lo que cuentas, un libro cuya lectura podría extrapolarse a muchas de las situaciones que se dan en la actualidad. El último de los extractos que incluiste en la entrada, tristemente, me resulta tremenda y escalofriantemente certero y, en vez de estar hablando de Italia, bien podría hacerlo de España.

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  5. Sí, es uno de esos libros que no han perdido nada de su frescura ni se han desactualizado. ¡Buen fin de semana!

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