“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

miércoles, 30 de abril de 2014

The Aftermath

El día que vendrá
Lumen 2014

A finales de julio de 1943 los aliados llevaron a cabo la Operación Gomorra- una serie de bombardeos sobre la ciudad alemana de Hamburgo. Su resultado fue la destrucción casi total de la ciudad y muerte de más de 30 mil personas.  (“Matadero cinco” de Kurt Vonnegut fue lo primero que me vino a la cabeza cuando empecé a leer la novela de Brook.)

The ghost of a tremendous noise hung over the scene. Something out of this world had undone this place and left an impossible jigsaw from which to reconstruct the old picture. There was no putting it back together again and there would be no going back to the old picture. This was Stunde Null. The Zero Hour. These People were starting from scratch and   scratching a living from nothing.

Así estaba Hamburgo en 1946, cuando llegó allí Lewis Morgan, coronel del ejército británico a cargo de la reconstrucción del puerto y la ciudad. Como todos los oficiales del ejército, iba a vivir en una mansión requisada a alemanes, en este caso a la familia del arquitecto Stefan Lubert. Hasta aquel momento los dueños alemanes de las casas requisadas tenían que abandonarlas. Morgan sentó un precedente- les invitó a quedarse (historia basada en la del abuelo del autor). Lubert y su hija Friede se mudaron a la buhardilla de la casa, cuya planta principal fue ocupada por el coronel Morgan, su mujer Rachael y su hijo Edmund de 12 años. La señora Morgan no estaba contenta con ese arreglo- los años de guerra y, sobre todo, la muerte de su hijo mayor en un bombardeo, habían hecho que aborreciera todo lo alemán. No obstante, su marido, cuyo sentido de justicia era más fuerte que el odio, no quería echar de su casa a Lubert y su hija. Parecía que aunque las crueldades de los años anteriores cambiaron a la gente, debajo de los escombros de la guerra perduró la esperanza de que fuera posible volver a vivir como antes. Y mientras las dos familias vivían bajo el mismo techo, la hostilidad y el miedo lentamente dieron  paso a otro sentimiento, mucho más peligroso, - la pasión.

Hamburgo después de los bombardeos


Ahora muchos se preguntarán ¿quién con quién?- ¿Morgan con la hija de Lubert? o ¿el alemán con la mujer del coronel? o … En realidad este hilo de la trama no es tan importante. “El día que vendrá” no es una novela de amor. El autor logró no caer en la trampa de banalidad y no disfrazó su libro en el traje de la novela  romántica. Brook  utiliza el amor entre sus protagonistas para demostrar que “el otro” no significa “el malo”.  La novela habla también de la honestidad, aunque ésta no signifique ser totalmente honrado e íntegro. A pesar de lo que podamos pensar al empezar la lectura, los protagonistas no son personajes blancos o negros.

Presenciamos una confrontación entre los ocupantes y los ocupados. Su objetivo es mostrar que, cuando se trata de las emociones como la compasión y el amor, los prejuicios desaparecen. Los protagonistas se ven desde una perspectiva distinta, donde lo único que importa es la otra persona y no su nacionalidad o bagaje idiosincrático. En realidad la novela trata de nuestra actitud frente a lo diferente. ¿Somos capaces de liberarnos de la muy arraigada aversión al otro? ¿Sabemos no sucumbir a las influencias? Es fácil juzgar a la gente por su pertenencia a un grupo determinado. ¿Pero es acertado?

“El día que vendrá” es un libro-puzzle. Las historias convergen, ninguna sobra, la totalidad es consistente y coherente. No hay escenas que parezcan redundantes o no aporten nada a la trama. La prosa de Brook es muy disciplinada y reflexionada, lo cual seguramente se debe a que desde el principio la novela fue ideada como un guión cinematográfico (los derechos compró Ridley Scott). 

Además de las dos familias compartiendo una mansión llena de lujo y obras de arte, conocemos también  la historia de unos niños-huérfanos cuyas familias murieron en los bombardeos. The ferals, como los denomina el autor, mendigan entre las ruinas de la ciudad. Pasan hambre, frío, sufren graves trastornos psicológicos como secuelas de sus vivencias durante la guerra. Están resentidos, como toda la población de Hamburgo, con los aliados por no hacer nada para aliviar su situación. Lo único que preocupa a los británicos es la desnazificación, aunque sus prioridades empiezan a cambiar a medida que crece la tensión entre la URSS y los demás aliados. Brooks no elude descripciones de las terribles condiciones de la vida de los habitantes de Hamburgo, que viven entre los escombros, en los sótanos de los que eran edificios. En su mayoría carecen de trabajo remunerado ya que, hasta que obtengan el Persilschein, el certificado de “limpieza”, no pueden ejercer ninguna actividad profesional. Por otro lado, el gran puerto de Hamburgo fue uno de los principales objetivos de los bombardeos y las fábricas están siendo desmanteladas para disminuir el potencial industrial de Alemania. Las mujeres se prostituyen para poder alimentar a sus familias mientras sus maridos, si no murieron en la guerra, están en los campos de prisioneros. La situación es caótica y tiene consecuencias nefastas para la población civil. 

Burnham grimaced. ‘The smell of these people’. ‘It’s what a diet of 900 calories a day does to you.´ Lewis responded. `At least they’re less trouble when they’re hungry,’ Burnham said.

Cuando releo el párrafo anterior, parece horrible. Soy consciente de que era tan sólo una pequeña parte de las terribles penalidades que sufrieron los alemanes después de la SGM[1], que lo peor se llevaron los expulsados del Este, sobre todo las mujeres y niñas violadas en masa por los soldados rusos. Y luego pienso en el mar de ruinas y escombros en los que los alemanes convirtieron a Varsovia y Coventry, los guetos, los campos de concentración y exterminio, el cerco de Leningrado, el Mal suelto y campando a sus anchas. Y me pregunto ¿por qué? ¿Para qué? ¿No somos todos iguales? Si llevar al lector a esta constatación fue el objetivo de Rhidian Brook, sólo me queda darle mi enhorabuena. También por escribir una novela interesante que seguramente se va a convertir en un taquillazo.


 Los terrenos del Gueto judío de Varsovia en 1945

El Casco Viejo de Varsovia en 1945

                La única objeción que tengo es la traducción del título al castellano (de la traducción en su totalidad no puedo opinar porque he leído la novela en inglés). La palabra inglesa aftermath significa consecuencia, resultado o secuela de un hecho grave, normalmente un desastre. Hace que concentremos nuestra atención en lo trágico de la novela. “El día que vendrá” habla del futuro que debería ser mejor que el presente y así, en mi opinión, cambia la percepción del libro.


[1] Si alguien quisiera profundizar sus conocimientos sobre este tema, recomiendo la lectura de “Otoño alemán” de Stig Dagerman (Octaedro, 2001)


4 comentarios:

  1. Es verdad que con ciertos sentimientos de por medio, los prejuicios no tienen cabida. Tengo el libro, ya te contaré cuando lo lea, obviaré la mala (o equivocada) traducción del título y me meteré de lleno en el resto de páginas.

    gracias y un saludo!

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  2. La traducción no siempre es fácil, pero a veces me pregunto si el que la hizo se paró a meditar un poco su decisión a la hora de escoger las palabras... Aunque también entiendo que muchas veces es imposible no perder ciertos matices al expresar una palabra en un idioma distinto. Por eso siempre que puedo leo en versión original.

    Estoy viendo mucho este libro últimamente. Antes solía devorar esta clase de libros sobre la IIGM y los años de posguerra, pero desde hace un tiempo para aquí no soy capaz de enfrentarme a estas lecturas.

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  3. El tema de las traducciones es un mundo. El problema que tienen los traductores es que cuando cometen errores o traducen algo no tan bien como a lo mejor podrían haberlo hecho, todo el mundo se les echa encima. Y cuando la traducción es buena, ni se nota y su trabajo queda transparente. Pobrecitos.
    Este libro se ve mucho y se verá más cuando salga la película. No es realmente una novela sobre la IIGM sino sus consecuencias y el planteamiento que presenta resulta curioso ya que la mayoría de las novelas sobre la época se ciñen al estereotipo del alemán-verdugo.

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