“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

miércoles, 19 de marzo de 2014

Fire! Fire!


Fahrenheit 451





                La distopía nunca ha sido mi género favorito. Después de leer dos novelas distópicas- "Un mundo feliz" de Aldous Huxley y "1984" de George Orwell- decidí ingenuamente que la realidad se sobrepone a la ficción y que, conociendo la historia y sabiendo cómo funcionan los totalitarismos, nunca llegaremos a tales extremos como los allí presentados. El utilizar la figura del Gran Hermano en un programa de TV (que conste que nunca lo vi) me pareció incluso ingeniosa (¿habrá cobrado la SGAE por los derechos del autor?). Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años me han hecho cambiar de opinión acerca del asunto. El Google y el FB lo saben todo sobre sus usuarios. Si añadimos el espionaje cibernético de los gobiernos, podemos decir que se cumplió una pequeña parte de la "profecía" de Orwell -en vez de uno tenemos tres Big Brothers.  No obstante, no se puede afirmar lo mismo acerca de "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury. Me temo que su antiutopía está ya muy cerca, a punto de llamar a nuestras puertas...
El mundo de la novela es un mundo sin libros. Su posesión, y por ende, su lectura, están prohibidas. Las casas en las que se encuentran libros son quemadas por bomberos, cuyo trabajo ya no consiste en apagar los incendios sino en provocarlos. La gente pasa su tiempo libre enfrente de la tele, o mejor dicho, entre las paredes hechas de enormes pantallas de TV, viendo una especie de telenovela en la que, además, pueden participar como miembros de "la familia". En el top 10 del ocio está también lo que llamaríamos hoy la conducción temeraria- existen límites mínimos de velocidad y accidentes de coche se han convertido en la causa principal de la muerte. Se valúa el deporte y actividad física en detrimento del estudio o actividades culturales. Los sobrevivientes del anterior sistema- profesores universitarios, intelectuales- viven escondidos en los bosques. No hace falta pensar: "You ask WHY to a lot of things and you wind up very unhappy indeed, if you keep at it" dice uno de los protagonistas. Porque lo más importante es la felicidad y los que piensan demasiado son infelices... Por eso se ha reducido el periodo de escolarización, dejado de enseñar filosofía, historia, idiomas, ortografía. Crece la velocidad a la que se vive. Cuenta el puesto que uno tiene y el ocio después del trabajo. ¿Para qué entonces estudiar y aprender?


Bradbury escribió su novela en 1953. Me temo que 61 años más tarde es muy actual. La verdad es que su lectura me dejó aterrorizada. ¿No pasamos el tiempo exactamente como lo describió el autor- durante horas delante de la tele u ordenador, buscando  hobbies cada vez más alocados, peligrosos (¡qué bien sabe un subidón de adrenalina!)?
                "More sports for everyone, group spirit, fun, and you don't have to think, eh? (...)More  cartoons in books. More pictures. The mind drinks less and less. Impatience. Highways full of crowds going somewhere, somewhere, somewhere, nowhere. (...)No wonder books stopped selling, the critics said. But the public, knowing what it wanted, spinnig happily, let the comic-books survive. And the three-dimensional sex-magazines, of course."
Si lo pensamos bien, es mejor no saber, sobre todo si no podemos influir en los acontecimientos. ¿Por qué preocuparnos? ¿Por qué sufrir los problemas de los demás? Pero ¿puede la ignorancia curar el mal? "Los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetirla" dijo Cicerón. Pero esto también parecemos haber olvidado... O no nos lo han enseñado a propósito. Sin embargo, aparentemente sabemos pensar, lo cual nos diferencia de los demás animales. Uno de los resultados del pensamiento es la cultura y los libros como uno de sus soportes. Si dejamos de leer, perderemos lo que la humanidad ha creado a lo largo de los siglos - el conocimiento que nos induce a ser mejores, recordar, ser más empáticos, evitar repetir los mismos errores.
Bradbury critica también a la political correctness. La señala como uno de los factores que condujeron a la censura, o incluso autocensura, y la consiguiente caída de nivel de toda la producción cultural, sobre todo la literaria:
                "Bigger the population, the more minorities. Don't step on the toes of the dog lovers, the cat lovers, doctors, lawyers, merchants, chiefs, Mormons, Baptists, Unitarians, second generation Chinese, Swedes, Italians, Germans, Texans, Brooklynites, Irishmen, people from Oregon or Mexico."
                Todo esto ha llevado a la sociedad del "Fahrenheit 451" a la guerra y desintegración. La gente ha dejado de conversar. Pocos tienen hijos y si ya los tienen, no se ocupan de ellos - su "familia" vive en las paredes-pantalla de TV. Cualquier intento de cruzar la calle puede ser lo último que uno hace en su vida, ya que los conductores se lo pasan pipa atropellando a los peatones. Los bomberos reciben "soplos" sobre quién esconde libros en su casa. Además, acaba de empezar otra guerra.
                 451ºF equivale a 232.78ºC. Es la temperatura a la que arde el papel, arden los libros, desaparece el conocimiento, nos volvemos más tontos, o sea más manipulables. Se esfuman los restos del pensamiento crítico que nos quedan a algunos. No permitamos que esto ocurra. Leamos libros.




El libro lo leí en inglés para el reto :


Existen numerosas ediciones en castellano.

2 comentarios:

  1. Buaa!!!!, en este caso si que has dado con uno de mis temas preferidos!!! La fantasía utópica me encanta y en mi caso siempre he creído que las cosas que se explicaban, especialmente en estos tres libros que comentas y que leí en la adolescencia, si que podían llegar a ser real. Y coincido en que ahora mismo todo esto está mas cerca que nunca. Lo de Gran Hermano, madre mía, a mi el tema Google e internet en general me asusta. Entras en alguna web a buscar una apartamento en determinado lugar para hacer una escapada y después te tirás dos meses en los que, hagas lo que hagas en Internet verás esos mismos hoteles que consultastes por todos lados. Hoy leía en internet esta noticia:

    La NSA es capaz de grabar el 100% de conversaciones de un país para analizarlas más tarde.

    Así que todo esto es real. Y el libro de los tres que más me gusto fue sin duda Fahrenheit 451, a mí también me aterro en su día,y me aterra hoy en día el hecho de que el tema de los libros, de la ausencia de los mismos está hoy más cerca que nunca. En fin, que recuerdos estos libros. Creo que fueron sin dudas de los que fortalecieron en su día mi amor por la lectura. Muy buena reseña.

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  2. Es acojonante lo que está pasando. Y lo peor es que la gente sigue como borregos.
    La verdad es que me ha gustado el libro y pienso leer más este género. A ver.

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