“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

domingo, 2 de marzo de 2014

Waltzing Matilda, Waltzing Matilda


A Town like Alice
Heinemann 1950

En los tiempos de Maricastaña, cuando el Internet daba sus primeros pasos, el Amazon llevaba pañales y los libros en idiomas extranjeros sólo se conseguían en librerías especializadas y a precio de oro, lo mejor que podía hacer uno con ganas de leer novelas en inglés era ir a la biblioteca del British Council. Fue allí donde me topé con el libro de Nevil Shute. El título me sonaba familiar y rápidamente me di cuenta de que había visto la serie basada en la novela- y es que “A Town like Alice” fue un bestseller en sus tiempos llegando incluso a Hollywood.  Volver a leer el libro ha sido una experiencia muy grata.

La historia la cuenta Noel Stracham, un abogado londinense de casi 70 años. Su bufete es el encargado de encontrar a los herederos de un rico escocés, Douglas Macfadden.  En 1948, cuando empieza la historia, la única heredera que sigue viva es su sobrina, Jean Paget. Esto significa complicaciones para el bufete ya que  para este caso el testador – misógino y viejo cascarrabias- previo un fideicomiso. Jean, hasta que cumpla 35 años, va a recibir sólo los intereses del patrimonio heredado. No obstante, la cantidad es suficiente para que pueda dejar de trabajar como secretaria en una fábrica de calzado en Londres. Noel la pregunta qué va a hacer con su vida a partir de ese momento.  La respuesta que le da la chica es de lo más extraordinario que el abogado ha oído en toda su  vida: construir un pozo en un pueblo de la costa este de Malasia (la Malasia Británica en aquel entonces). Todo tiene que ver con lo que le pasó a Jean durante la IIGM: en 1942, cuando los japoneses invadieron Malasia, estaba trabajando en Kuala Lumpur. Fue capturada y hecha prisionera de guerra junto con un grupo de casi 40 mujeres y niños ingleses.  Los japoneses no sabían muy bien qué hacer con ellos, así que los hicieron marchar de un lado de la península al otro, a través de la selva, durante casi 6 meses. El calor, los mosquitos,  el hambre y la falta de medicinas causaron la muerte de más de la mitad del grupo. Gracias a su conocimiento de la lengua y costumbres locales, y sobre todo sus dotes personales, Jean se convirtió pronto en una especie de líder. Un día se encontraron por el camino con dos prisioneros de guerra australianos que conducían camiones para los japoneses. Uno de ellos, Joe Harman, aterrorizado por el estado en el que encontró  a las mujeres y los niños, les dio unos pollos robados a los nipones. Desafortunadamente, los japoneses lo descubrieron y lo castigaron de una manera que sólo se les podía ocurrir a ellos… Las mujeres tuvieron que continuar su marcha, hasta que, en un pueblo costero, murió el sargento que estaba a su cargo y ellas lograron convencer al jefe de la aldea a que les dejase asentarse allí a cambio de ayudar en los arrozales. Pasaron allí los casi tres años que quedaban  hasta el final de la guerra.

Para no estropear la lectura a los que les gustaría leer el libro, diré tan sólo que el regreso a Malasia le cambia la vida a Jean y que de allí se va a Australia, donde ayuda a transformar  un subdesarrollado pueblo del outback en una próspera ciudad, como Alice Springs.



Jean Paget (Helen Morse)  y Joe Harman  (Bryan Brown) en la serie de televisión de 1981.
“A Town like Alice” es una historia sobrecogedora sobre personas ordinarias en circunstancias extraordinarias.  El principal fuerte de la novela es sin duda el personaje de Jean- una chica normal y corriente, sin grandes inquietudes intelectuales ni una opinión alta de sí misma, que en momentos de adversidad es capaz de mucho más que quienes la rodean. 

En el libro de Nevil Shute encontramos también una curiosa muestra de las costumbres y la moralidad de la época – las mujeres dejan de trabajar al casarse, no entran ni siquiera en los bares, reina el racismo contra los aborígenes. El autor con mucha ironía, lindando con el sarcasmo, critica estas actitudes: las mujeres capturadas por los japoneses sobreviven porque Jean habla el malayo y porque, siguiendo su ejemplo, se adaptan a las costumbres locales, la ropa y el andar descalzas incluido; Willstown en el outback se convierte en “a town like Alice” gracias al empeño y dotes emprendedoras de una sola mujer.  A mí personalmente me encantaron estos fragmentos dedicados al outback australiano y lo dura que era la vida en esa parte del mundo.

 El estilo de la novela es muy simple, sin descripciones floridas de los paisajes o emociones.  Parece realmente un relato de alguien acostumbrado a leer y escribir documentos oficiales. Los diálogos rebosan del slang australiano de los 50, lo cual no constituye ningún problema para quien disponga de  un lector de e-book con un buen diccionario de inglés incorporado, como es el caso de la mayoría de estos artefactos. 

Sin embargo, lo más increíble es el hecho de que la novela esté basada en parte en hechos reales. De verdad existió un grupo de mujeres que,  capturadas por los japoneses, fueron obligadas a marchar - aunque no eran inglesas sino holandesas y todo esto no ocurrió en Malasia sino en Sumatra (según la Wikipedia tampoco se trató de marchar sino que el grupo fue transportado en camiones de un sitio a otro durante 2.5 años sobreviviendo tan sólo 30 de las 80 prisioneras). También Joe Harman es un personaje real – se llamaba Herbert James Edwards. Él seguramente diría :  “A Town like Alice” is a bonza novel

 El libro lo leí para el reto:


2 comentarios:

  1. Parece una historia clásica, como las películas antiguas de aventuras. No conocía en absoluto la novela como supongo que me pasará con las que reseñes aquí si no se han traducido al castellano. Desde luego no nos acabaremos los libros, cuando acabemos con los traducidos nos tocará aprender idiomas, je, je.

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  2. Hay tanto por leer... La historia es tremenda. Me resulta difícil creer que por lo menos no se haya visto la serie de TV en España. Estaba muy bien hecha y con Bryan Brown que es un excelente actor.

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