“No book worth its salt is meant to put you to sleep, it's meant to make you jump out of your bed in your underwear and run and beat the author's brains out.” ― Bohumil Hrabal

martes, 23 de agosto de 2016

La vida nos devora

Horas subterráneas
Delphine de Vigan
Suma 2010

Mathilde es viuda y madre de tres hijos. Thibault es médico y trabaja en un servicio de urgencias a domicilio. Viven en la misma ciudad, grande y bella, la tercera protagonista de la novela de Delphine de Vigan. A Mathilde y Thibault les unen la soledad y la sensación del sinsentido de la vida. Todos los días pasan horas en el metro, tren de cercanías o parados en el atasco camino a trabajo.
Mathilde tiene una exitosa carrera profesional y parece que, 10 años después de la muerte de su marido, por fin ha encontrado el equilibrio. No obstante, una palabra pronunciada en el momento inapropiado la convierte en el enemigo número 1 de su jefe. Como consecuencia, se ve apartada de los proyectos, pierde su posición en la empresa y su oficina. Los compañeros empiezan a evitarla por miedo a represalias. La situación en la que se encuentra es asfixiante y acaba por afectar su salud. Mathilde padece insomnio, es irritable y se siente perdida.
Thibault tiene la vida y el corazón rotos. La pérdida de 3 dedos de la mano en un accidente enterró sus sueños de la especialización en cirugía. Al mismo tiempo se ve atrapado en una relación sin amor ni ternura. En su trabajo todos los días se encuentra con muchas personas desconocidas, siente el agobiante tempo de la vida en la gran ciudad y la inmensidad de la soledad que reina en ella.
Las experiencias de los dos protagonistas han hecho que éstos coexistan – porque no se puede afirmar que vivan -con el miedo de poder perder todo en cualquier momento. Alrededor suyo perciben un vacío que son incapaces de ignorar por más tiempo. A lo largo del día en el que se desarrolla la trama de la novela tanto Mathilde y Thibault tienen la sensación de que va a ocurrir algo que cambie todo. Junto con ellos percibimos la creciente tensión…
Las horas subterráneas es un estremecedor relato sobre dos personas solitarias que se cruzan en la multitud anónima de una gran ciudad. El lector espera el desarrollo de los acontecimientos con inquietud y la novela se lee con el corazón encogido. El acoso laboral y la soledad pertenecen a los problemas que afectan a muchas personas, así que resulta muy fácil identificarse con los protagonistas. A pesar de la dureza de los temas que trata, Delphine de Vigan describe las vidas de Mathilde y Thibault con mucha tranquilidad, sin ni siquiera una pizca de histeria que suele acompañar a los personajes en crisis. Seguramente habría sido más fácil y más rentable escribir una novela al estilo de Foenkinos o Musso, por suerte la escritora gala se resistió a la tentación de convertir su novela en otra historia de amor que supera todos los obstáculos. De hecho, con Las horas subterráneas se sitúa en el polo opuesto a esos dos productores de bestsellers franceses.
Delphine de Vigan habla sobre la soledad de numerosas personas que viven rodeadas de la multitud. Personas que, como dijo un clásico, si saben contar, que cuenten consigo mismas. La autora deja varias preguntas sin respuesta obligando al lector a reflexionar sobre muchos aspectos de nuestras vidas cotidianas. Creo que después de la lectura de Las horas subterráneas miramos con otros ojos a las personas que nos acompañan en nuestros trayectos de día a día.
La autora dibuja un sugestivo retrato de una gran urbe donde el tan añorado por muchos anonimato se convierte en una maldición, habitada por personas profundamente heridas por una metrópolis cuyos senderos parecen bifurcarse a cada paso y nunca se cruzan.
Las horas subterráneas rezuma tristeza. Habla de dos extraños unidos por la misma sensación del sinsentido y la esterilidad de sus vidas. Los dos tienen el único objetivo: llegar al final del día. Y así pasan los años. Merece la pena leer y reflexionar sobre las razones del vacío que reina en sus vidas. Deja mucho que pensar. 

jueves, 18 de agosto de 2016

La certeza de las dudas

El mundo incierto de Vikram Lall
M.G. Vassanji
Salamandra 2006

Me llamo Vikram Lall. Tengo el honor de estar considerado uno de los hombres más corruptos de África, un estafador de astucia monstruosa y rastrera. Se me ha atribuido la sustracción en los últimos años de una gran parte del tesoro de mi atribulado país, del que encabezo la lista de indeseables. En realidad, éstas y otras descripciones halagan mi inteligencia, por no decir mi sensibilidad moral. Pero no pretendo defenderme, ni siquiera buscar redención mediante la confesión; sólo deseo contar mi historia. (…) Hasta a mí me sorprende haber llegado a hacer la carrera que hice y haber conseguido estas distinciones. Pero me tocó vivir en una época excepcional de la que nadie sale indemne.

Con estas palabras Vikram Lall, un keniata de ascendencia hindú, empieza a contarnos su historia. Lleva varios años exiliado en Canadá, en un chalet de diseño adquirido con el dinero que ganaba en cantidades ingentes gestionando las riquezas robadas a sus compatriotas por las llamadas élites del país. Pero ésto no es ni lo más importante ni tampoco lo más llamativo de la novela de M.G. Vassanji.
         La historia de Vikram es realmente fascinante. Empieza en los años 50 del siglo XX, cuando el Imperio Británico está desmoronándose poco a poco, aunque faltan todavía unos años para que Ghana, como la primera colonia británica en África, declare su independencia. Vikram es un niño de corta edad, hijo de un comerciante hindú en Nakuru, y lo que más le gusta hacer es jugar con su hermana Deepa y su mejor amigo Njoroge, nieto del jardinero kikuyu que trabaja en la urbanización. Con el tiempo empiezan a unirse a sus juegos Annie y Billie,  hijos de unos granjeros blancos, clientes de su padre.  Vik está enamorado de Annie y Njoroge  de Deepa, ignorando por completo las barreras culturales y raciales vigentes en la época. Todo esto ocurre mientras los Mau Mau, la guerrilla independentista, siembra terror matando familias enteras de granjeros británicos. Los cinco niños viven una infancia casi bucólica ajenos a lo que ocurre a su alrededor, incluso cuando la policía se lleva de vez en cuando a algún que otro sirviente africano, y a pesar de que el padre de Deepa y Vikram se vea obligado a tener una pistola y participar en las patrullas vecinales. Hasta que la violencia golpea tan cerca de su reducido universo que ya nada va a ser igual.
La familia se muda a Nairobi, pasan 10 años, Kenia se independiza y el temible jefe de los Mau Mau, Jomo Kenyatta, se convierte en el primer presidente del país. Vikram empieza a trabajar para el gobierno gracias a las influencias de Njoroge y, con el tiempo, se ve en el centro de una red de corruptelas y blanqueo de dinero. La historia de su relación con Kenyatta y de la creciente corrupción que mancilla el mito de la lucha por la independencia del país hace la lectura de la novela  incluso más absorbente que la parte dedicada a la infancia de los protagonistas, cosa que creía imposible. Al mismo tiempo, no podemos olvidar de que hemos sido invitados a ser testigos de la vida de una familia hindú tradicional, con toda la profusión de colores y olores que implica presenciar sus comidas y fiestas. Los saris, los salwaz kameez, las dupattas para ir al templo, los chapatis, el naan, el dhaal, los currys, los matrimonios concertados, las celebraciones del Diwali… El mundo incierto de Vikram Lall es una novela muy sensual que nos mete de lleno en el universo de los hindúes keniatas.
         Alternando dos planos temporales entre el pasado en Kenia y el presente en Canadá, M.G. Vassanji nos habla sobre todo, creo, de la identidad y la alienación - un fenómeno que fácilmente se puede extrapolar a las historias de todos los inmigrantes que no se sienten en casa en ninguna parte. En el caso de los Lall, la India ya no es su hogar porque su pueblo quedó del lado pakistaní al separarse los dos países, mientras que en Kenia nunca serán tratados como iguales, ni por los británicos en los tiempos coloniales ni por los kenianos después de la independencia. Y da igual que hablen suajili y kikuyu, que sean los que mejor formación tengan y estén dispuestos a integrarse en la sociedad siempre y cuando se les deje a ellos y a sus creencias en paz. Los prejuicios y el racismo gozan de buena salud aunque pueda sorprender que los profesen los que los padecieron en su día y quienes, de cara a la galería, se llenen la boca de frases grandilocuentes sobre la igualdad y la fraternidad entre los pueblos. 
El otro tema clave es la ya mencionada corrupción, así como sus consecuencias directas: la desigualdad y el desmoronamiento de la sociedad. El pesimismo impregna las páginas de la novela cuando resulta que Njoroge (…) empezaba a pensar que el movimiento de liberación y los Mau Mau habían sido traicionados, que Kenia se había convertido en un país donde vivían diez millonarios y diez millones de pobres (…) y que quienes habían colaborado con la policía colonial ocupaban ahora altos cargos y se habían quedado con las mejores tierras y las mejores oportunidades.
         Estamos ante una saga que,  lejos de caer en sentimentalismos,  conmueve al mismo tiempo que refleja las realidades históricas. La trama rebosa de la excitación típica para las épocas del cambio pero no elude los múltiples problemas que éstas conllevan. A través de las gráficas e intensas descripciones Vassanji yuxtapone la belleza de los paisajes y la vida en Kenia con la destrucción que traen la violencia y la corrupción. Las historias de amor, contadas de manera muy realista, y tratadas como uno de los elementos esenciales de la vida de cada uno, hacen que nos involucremos con los protagonistas aunque esto no quiera decir que  no critiquemos sus acciones o las decisiones que toman. Sin duda, El mundo incierto de Vikram Lall es una novela muy recomendable.





viernes, 12 de agosto de 2016

Luna lunera cascabelera

Luna lunera
Rosa Regàs
Plaza y Janés 1999


Pero el destino de los hombres y de las mujeres se proyecta en la infancia, la patria que aparece, se forma y se consolida a medida que desarrollamos nuestras facultades amatorias y cognoscitivas.

         Barcelona, 1965. El abuelo está muriéndose. Tras la llamada de Francisca, la única sirvienta que queda en la gran casa del rico empresario moribundo, acuden a su lado su primogénito Manuel y los cuatro hijos de éste. Llevan años sin ver a quien ha sido para ellos la fuente principal de desgracias y sufrimiento. Entre las paredes que fueron testigos del desmoronamiento de una familia que parecía tenerlo todo, los nietos rememoran su vida bajo el yugo de un verdadero dictador opresivo, hipócrita y muy violento.
         Hacía mucho que no leía una historia que me indignase tanto.  Porque la que Rosa Regàs hilvana con mucho arte en Luna lunera es una historia estremecedora e indignante. Al estallar la Guerra Civil los cuatro hermanos de muy corta edad son enviados al extranjero. Vuelven a Barcelona una vez acabado el conflicto, pero no para reunirse con sus padres- que tuvieron que partir al exilio – sino que es su abuelo paterno quien se hace con su custodia. A partir de ese momento vivirán según los arrebatos de violencia de un hombre que, delante de sus nietos, no dudó en propinar una paliza a su mujer por haber comprado ensaimadas en vez de bollos… Los niños tampoco evitarán golpes, gritos y castigos por cualquier razón o sin ella, y donde mejor se sentirán será en sus respectivos internados.  Al mismo tiempo, el abuelo los utilizará como un arma en contra de su hijo y su mujer a quienes repudia por ser de izquierdas y, además, estar separados – para él un pecado mortal. La madre de los niños regresa del exilio en 1942 e inicia una lucha sin cesar por recuperar su custodia. Lo único que consigue es poder verlos en un juzgado cada 3 semanas. Los dos encuentros ilegales con la madre acabarán con el abuelo mandando a los niños a un reformatorio. Todo esto ocurre con el beneplácito del Tribunal de Menores controlado, como no, por la iglesia católica.
         Rosa Regàs pinta un retrato desolador de una familia destrozada por la guerra y por un hombre que parece la encarnación del mal. Los niños conocen la historia de sus abuelos, sus padres y sus tíos gracias a los recuerdos de las mujeres que trabajan en la casa del abuelo. Son unas historias muy duras, llenas de sufrimiento exacerbado por la imposible relación con el patriarca del clan. Los niños prácticamente no mantienen contacto con el mundo fuera de sus internados y la casa del abuelo, así que no se puede decir que la autora nos muestre el panorama de la vida de su clase social durante la época de la posguerra como lo hizo, por ejemplo, Esther Tusquets en Habíamos ganado la guerra. No obstante, es fácil intuir el ambiente opresivo de aquella época. Lo que destaca sobre todo es la hipocresía de los curas de diferentes rangos y colores de hábito que merodean por la casa familiar. La autora tampoco se queda corta al hablar del apoyo explícito de la burguesía catalana al régimen de Franco y su evolución posterior hacia el nacionalismo.
El nacionalismo si es de derechas es siempre fascismo.- afirma Manuel, en mi opinión el personaje más trágico, si cabe, de la novela. Porque todos los protagonistas de Luna lunera son trágicos, quebrados y traumatizados. Los niños ponen toda su esperanza en que el abuelo tenga que morir un día. Desafortunadamente, ese momento soñado tardará en llegar. Sin embargo, ellos todavía tendrán tiempo para intentar rehacer sus vidas, siempre y cuando logren superar sus traumáticas infancias. Su padre, el único miembro de la familia que parecía enfrentarse a la vida con algo de optimismo, ya no dispondrá de esta oportunidad:

 Muchos años después, cuando murió Franco, creyó llegado el momento que tanto había esperado. Pero su tiempo había pasado y nada habría de cambiar para él cuyas esperanzas de recuperar la República se iban alejando cada vez más a medida que avanzaba la nueva democracia a la que no parecía reconocer ni creer en ella como había hecho con su antecesora. Y las perdió para siempre cuando, a finales de los setenta y principios de los ochenta, se dio cuenta de que la República a la que tanto había dado había quedado en una vía muerta y los nuevos aires democráticos estaban en manos de gran parte de los hijos y los nietos de los que habían ganado la guerra civil y así sería por muchos años.


Una historia sobrecogedora que muchos podrían tildar de otra novela sobre los horrores de la posguerra si no estuviera basada íntegramente en la vida de su autora, Rosa Regàs. Aquí os dejo un link donde la escritora habla de su infancia.

martes, 9 de agosto de 2016

El lugar en el mundo

Belonging
Umi Sinha
Myriad Editions 2015


Parece que todo empieza al  principio del siglo XX, en la India, cuando Lila, una niña de 12 años, presencia desde un escondite la cena que su madre ha organizado para celebrar el 50 cumpleaños del padre. Además de la fiesta, la mujer puso mucho esmero en la preparación del regalo para su marido: un regalo tan extraordinario que, después de verlo, el hombre sale corriendo a su estudio y se pega un tiro en la cabeza. A Lila la acoge su única pariente conocida, una tía abuela que vive en Inglaterra. Mina hace de todo para que Lila olvide lo ocurrido en la India pero los recuerdos la van a perseguir hasta que no conozca la verdad sobre su familia.
Estamos delante de una convincente historia tejida con mucha destreza por tres narradores en primera persona. Por un lado tenemos a Lila quien nos habla de su vida de una niña arrancada a fuerza de su lugar en el mundo, privada del amor de su padre, de su identidad,  y quien ya siempre tendrá miedo de perder a los que ama. Su relato se entrelaza con las cartas que su abuela Cecily escribió a su hermana gemela, Mina, entre los años 1855-57, y con el diario del padre de Lila, Henry. Los tres componen toda una sinfonía de emociones, grandes dramas y momentos de felicidad que parecen robados al destino. La información está dosificada de tal manera que la tensión crece con cada página y tener que dejar la lectura resulta insufrible.
Al mismo tiempo, la autora nos acerca los tiempos cuando la India era la joya incuestionable del Imperio Británico – una joya brillante pero llena de sombras, como la masacre de Kanpur en 1857 o el trato dispensado a los soldados provenientes de las colonias por sus superiores británicos durante la IGM. Entrelazando las historias de sus protagonistas y, por ende, las siguientes generaciones de la misma familia, Umi Sinha nos permite comprender tanto las tradiciones culturales como los conflictos de identidad que moldearon sus personalidades. Por eso afirmo que parece que todo empieza con el suicidio de Henry. En realidad, la tragedia de su familia tiene unas raíces muy profundas. Lila tardará años en desenterrarlos. No obstante, Belonging trata sobre todo de los temas que, como la raza, el género o la violencia, desde siempre han ejercido una enorme influencia en la vida humana. - ¡Qué triste que después de siglos y siglos de los mismos conflictos causados por las aberrantes creencias en la superioridad de unos parezca que no hemos aprendido nada! - La inmejorable ambientación de la novela en la India colonial vista con los ojos de los británicos - no siempre de acuerdo con las políticas del Imperio- y de los hindúes- en la mayoría de los casos discriminados y tratados de forma denigrante, pero tampoco tan indefensos como acostumbramos a pensar- es, sin duda, otro de sus puntos fuertes.
La novela de Umi Sinha es un conmovedor y estremecedor estudio de la identidad cultural, de un verdadero choque de civilizaciones, y del daño que hacen los prejuicios. Al mismo tiempo no deja de ser una emocionante historia de amor, locura, pasión, pérdida y venganza. Pero, ante todo, habla de la necesidad de encontrar el lugar propio en el mundo, ese puerto seguro donde buscar el cobijo durante la tormenta. Una historia bella y dolorosa a la vez, que nos invita a reflexionar acerca de lo que significa pertenecer a un lugar a pesar de lo que opine la mayoría alrededor de nosotros. Sería estupendo que alguna editorial española la publicase.
-Simon, ¿Qué harías en mi lugar? (…)
-Lo que siempre deberíamos hacer.  Tomar la decisión y aceptar sus consecuencias.
Y así hago. Elijo volver a casa.







lunes, 8 de agosto de 2016

Tres días, tres citas – III entrega


Este reto me ha sido propuesto por Rosa Berros Canuria del blog Cuéntame una historia. Consiste en publicar tres entradas, cada una con una cita diferente.
La de hoy es un poema- Mensaje de Don Cogito- de Zbigniew Herbert, el Decálogo para el hombre del siglo XXI.
Mensaje de Don Cogito
Ve donde fueron aquellos hasta el linde oscuro
tras el vellocino de oro de la nada tu último premio

ve erguido entre los que están de rodillas
entre los que vuelven la espalda y los derribados en el polvo

te salvaste no para vivir
tienes poco tiempo has de dar testimonio
sé valiente cuando la razón flaquee sé valiente
en el cómputo final esto es lo único que cuenta

y que tu Ira impotente sea como el mar
cada vez que escuches la voz de los humillados y golpeados

que no te abandone tu hermano el Desprecio
para los delatores verdugos cobardes -ellos vencerán
irán a tu entierro y con alivio arrojarán un terrón
y la carcoma escribirá tu biografía retocada

y no perdones de verdad no está en tu poder
perdonar en nombre de los traicionados al alba

guárdate sin embargo del orgullo innecesario
contempla en el espejo tu rostro de bufón
repite: fui reclutado -acaso no había mejores?

guárdate del corazón árido ama la fuente matinal
el ave de nombre desconocido el roble invernal
la luz en el muro el esplendor del cielo
ellos no precisan de tu cálido aliento
existen para decirte: nadie te consolará

vigila -cuando la luz en las montañas dé la señal-levántate y ve
mientras la sangre haga girar la estrella oscura en tu pecho
repite las viejas maldiciones de la humanidad los cuentos y leyendas
pues así conquistarás el bien que no conquistarás

repite las grandes palabras repítelas con terquedad
como quienes marcharon por el desierto y murieron en la arena
y por ello te premiarán con lo que tienen bajo el brazo
con un azote de sonrisas con un homicidio en el basurero

ve pues sólo así serás aceptado en el círculo de las frías calaveras
en el círculo de tus antecesores: de Gilgamés Héctor Roland
de los defensores del reino sin linde y la ciudad de las cenizas

Sé fiel Ve

El reto implica indicar a tres personas que, si así desean, deberían presentarnos 3 citas literarias. No obstante, ya que estamos en la época de vacaciones con muchos blogs cerrados por descanso, prefiero retar a tod@s l@s que quieran a compartir con nosotros sus líneas favoritas.




sábado, 6 de agosto de 2016

Tres días, tres citas – II entrega


Este reto me ha sido propuesto por Rosa Berros Canuria del blog Cuéntame una historia. Consiste en publicar tres entradas, cada una con una cita diferente.
La de hoy es:
Ignorance is bliss – La ignorancia es la felicidad
La cita viene de Ode on a Distant Prospect of Eton College de Thomas Gray (1716-1771), poeta y profesor de Pembroke College en la Universidad de Cambridge. Hoy en día sus palabras funcionan en inglés como una frase hecha que se utiliza para hacer un comentario irónico sobre nuestro propio desconocimiento de un tema. O uno sarcástico acerca de la ignorancia de los demás…
No obstante, éste no fue el propósito del autor cuando escribió where ignorance is bliss, 'tis folly to be wise  (donde la ignorancia es la felicidad, es un disparate ser sabio), ya que, según los historiadores de la literatura inglesa, se refería con nostalgia a los tiempos de su juventud cuando todavía podía ser ignorante. Ya sabéis, la ignorancia combina mal con la edad.
El reto implica indicar a tres personas que, si así desean, deberían presentarnos 3 citas literarias. No obstante, ya que estamos en la época de vacaciones con muchos blogs cerrados por descanso, prefiero retar a tod@s l@s que quieran a compartir con nosotros sus líneas favoritas.


jueves, 4 de agosto de 2016

Tres días, tres citas – I entrega


Este reto me ha sido propuesto por Rosa Berros Canuria del blog Cuéntame una historia. Consiste en publicar tres entradas, cada una con una cita diferente.
La de hoy es mi cita literaria favorita, una de esas que ofrecen  múltiples interpretaciones y se pueden aplicar en diferentes ocasiones, no necesariamente para fastidiar al/a la profe de filosofía, como lo hizo uno de mis compañeros de clase en el instituto. Viene del primer acto, escena 5, de Hamlet de William Shakespeare:
There are more things in heaven and earth, Horatio,
Than are dreamt of in your philosophy.
He visto varias traducciones de estas palabras al castellano, de las cuales ésta me parece más acertada:
Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que han sido soñadas en tu filosofía.


El reto implica indicar a tres personas que, si así desean, deberían presentarnos 3 citas literarias. No obstante, ya que estamos en la época de vacaciones con muchos blogs cerrados por descanso, prefiero retar a tod@s l@s que quieran a compartir con nosotros sus líneas favoritas.